20 de marzo de 2010

Discrepancias entre el Cabildo y el Consistorio en los funerales por Felipe V

Autor: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº4.586 . Febrero de 2010

Madrid bullía aquel agosto de 1746. El rey de las Españas, Felipe V, el primer Borbón en el trono, había muerto el mes anterior en el Palacio del Buen Retiro envuelto en sus excentricidades. Era la hora de que Fernando VI tomara las riendas de la política, en un reinado que se presumía pacífico y pleno de novedades (siempre las nuevas etapas alientan los ánimos y las esperanzas en la mentalidad general, aunque los buenos deseos a veces no se hagan realidad).

Mientras, las noticias volaban cansinamente siguiendo serpenteantes caminos, intransitables trochas, ciudades populosas, recorriendo llanuras y pasos serranos hasta la villa señorial de Béjar. A veces los rumores asaltaban a los habitantes antes que la versión oficial y el pueblo se deshacía en mil especulaciones. Cuando el pregonero tocaba su cornetín convocando al pueblo en el centro de la Plaza Mayor, las buenas o malas nuevas habían quedado obsoletas, pero al menos se zanjaban las lenguas viperinas que anunciaban catástrofes, hundimientos de barcos repletos de oro, miles de muertos en batallas supuestas y sucesos casi siempre escabrosos y sangrientos.

Felipe V

Aquella mañana de agosto Antonio Montenegro, el pregonero, salió con paso resuelto del edificio del consistorio, atravesando los soportales y dejando atrás la descansada sombra de la que había disfrutado hasta ese momento. Viandantes que transitaban por la Plaza Mayor se detuvieron para escuchar, los mendigos que pedían a las puertas de El Salvador enmudecieron, al igual que los tenderos que lanzaban sus voces en pro de sus mercancías. En un momento se reunieron en torno a él un grupo populoso, ávido de noticias. Inmerso en un silencio sepulcral, el pregonero tomó aire y anunció solemnemente la muerte del rey Felipe V, mientras los curiosos procedían a santiguarse y musitar una oración. Unos segundos después alzaba su voz melodiosa para pronunciar un viva por el nuevo rey Fernando VI. Reunido el consistorio en pleno se decidió que “se hiziesen las honrras y ofizio al que Dios ttiene de Nuestro difunto Rey y Señor Don Phelipe quinto y que para que se hiziesen con la diligenzia y autoridad que corresponde segun los posibles desta Villa y Tierra, se convocase ael estado eclcesiastico en Caveza del Abbad, Curas y demas Ecclesiasticos en particular y algunos seculares de alguna distinzion” para encargarles la celebración de las honras en memoria del Rey. En todo caso, esta petición correspondía al concejo que pidió a los curas “mandasen pulsar las Campanas” de todas las iglesias de la Villa durante los tres días precedentes.



Campanario de la iglesia de San Gil. Reloj de Villa y Tierra.


Sin embargo, y como siempre, se produjeron malentendidos entre ambas instituciones, Concejo y Cabildo. Rara era la ceremonia religiosa o civil en la que no se originasen conflictos entre estos dos poderes preponderantes en el Béjar de la Edad Moderna. Así en 1733, durante la ceremonia del Descendimiento del Viernes Santo en el exterior de San Juan Bautista, hubo desavenencias por los asientos entre los eclesiásticos y los miembros del poder concejil. Los enfrentamientos documentados durante la procesión del Corpus Christi, magníficamente estudiados por Alejandro López Álvarez, son innumerables y achacables, según este mismo autor, a una lucha secular por la jerarquía y el control social.

Campanario de la iglesia de El Salvador

En este caso, los párrocos “se negaron ael ttoque protestando que sol el Abbad del Cavildo lo devia mandar” como se recoge en la sesión del 15 de agosto de 1746. Los representantes del Concejo en este asunto o comisarios “les pareszio estraña la respuesta porque cada Cura tiene en su yglesia autoridad absoluta para mandar que dichas Campanas sean pulsadas” por lo que resolvieron visitar al Abad, Fernando Salzedo, respondiendo al caso que “no se pulsarían por no ser función de Cavildo lo que se preparava”.



Campanario de la iglesia de Santa María la Mayor

Esta vez la lucha entre el poder civil y religioso no se centró en los asientos, sino en el toque de campanas. A pesar de que el rey había fallecido y que la orden debía provenir de los poderes concejiles, parece ser que el estamento eclesiástico hizo oídos sordos a tales mandas. De todas formas algo que hoy nos podría parecer baladí, entonces poseía una gran relevancia. No era sólo la imposición de una orden lo que avivaba los enfrentamientos cívico-religiosos. Hemos de tener en cuenta que el toque de campanas en el Antiguo Régimen desempeñaba dos funciones: la primera era la de convocar, la de atraer a una población desinformada que captaba las noticias expandidas de boca en boca; la segunda era la de dotar a los actos de solemnidad, de relevancia. Incluso ese poder de convocatoria estaba repartido entre ambos poderes: el eclesiástico disponía de las torres de sus iglesias y el concejo de la de San Gil, que albergaba el reloj de Villa y Tierra.

Campanario de la iglesia de San Juan Bautista

El conflicto dio como resultado que “en estte dia el Ayuntamiento a celebrado sus honrras en la Yglesia Parrochial de Santa Maria por ser la maior, sin campanas en la del Salvador y en la de San Juan y en el tiempo de dichas onrras en la noche anttezedente solamente fueron las de Santa Maria porque alli fueron zelebradas dichas onrras, que a no ser asi y en caso de que en otra parte se hubiesen celebrado, las de Santa Maria no se hubieran oydo”. En estas líneas se pude ver claramente un cierto tono de resentimiento y a la vez de decepción ante el desplante del Cabildo y mas por “ser el Catolico Monarca por quien se hazian las onrras y a quien y a ttodos sus antezesores an manifestado este Ayuntamiento una ynesplicable fidelidad tanto en vida como en Muerte”.

Al final se resolvió acudir al Obispo de Plasencia como único modo de encauzar a los levantiscos curas bejaranos y para que “enteramente de ttodo se sirva de mandar que estos Ecclesiasticos den al Rey difuncto en cabeza de esta Villa y su Tierra la deuda, satisfazion y en caso de no hacerlo pronttamente (como se espera) al Rey subzesor”.

Campanario de la iglesia de Santiago

Ya en la sesión del 6 de septiembre de ese mismo año, el Cabildo Eclesiástico invitó al oficio general por “el Buen suceso en el Gobierno de sus Reynos” del nuevo rey, rogando a sus mercedes disculpasen la omisión en el toque de campanas por las honras de Felipe V. Los miembros del consistorio “se dieron por enterados”, aunque la paz no duraría mucho.



FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRAFÍA:

A.M.B.: Libro de actas de sesiones desde el 8 de enero de 1741 a 31 de Diciembre de 1748. S/f.

CASCÓN MATAS, Mª C: La celebración de la Semana Santa en el Béjar de 1733. Béjar en Madrid, nº 4.549 y 4.550. 29 de mayo y 5 de junio de 2009.
LÓPEZ ÁLVAREZ, A: Ideología, control social y conflicto en el Antiguo Régimen: El derecho de patronato de la Casa ducal sobre la procesión del Corpus Christi de Béjar. Premio Ciudad de Béjar 1994. Ed. CEB y Exmo Ayuntamiento de Béjar, 1996.

22 comentarios:

  1. Madame, me ha encantado cómo presenta usted este relato sobre una tan importante como supone el cambio de rey que se produjo en España. Lo he disfrutado muchisimo, y me resulta muy curioso lo del toque de campanas. Por cuantas cosas podian enzarzarse, madre mia!

    precioso, madame. Creo que es de mis favoritos, aunque esta dificil elegir en su blog!

    Buenas noches

    bisous

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  2. ¡Vaya tropa! Los próceres de la localidad casi a guantazo limpio. Esto es como la lucha entre el papado y el imperio de otros tiempos ya medievales. ¡Con la Iglesia hemos topado, diría el Consistorio! Me imagino que, a todo esto, el pueblo estupefacto.
    Un saludo.

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  3. Me sumo al comentario de Madame: un inicio de fábula para un gran trabajo. Si que estaban las cosas entretenidas entre Cabildo y Consistorio si fueron capaces de enzarzarse en ocasión semejante!
    Enhorabuena, Carmen

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  4. Vaya, vaya, en nuestra querida España la paz nunca dura lo suficiente y siempre estamos dispuestos a enfrentarnos, por peregrina que sea la causa... Las discusiones bizantinas deberían cambiar de nombre...

    En fin, no pasó en Béjar con el fallecimiento de Don Felipe, como en Sevilla, que le fue fiel desde el minuto cero de su reinado, lo cual no le salió gratis, por cierto, ni económica ni humanamente. Eso sí, de algún modo se vió compensada posteriormente. De hecho, cuando trasladó la Corte a la capital Andaluza, todo fue coser y cantar, en el sentido figurado y en el textual... Al parecer, los cabildos, los gremios, la nobleza y el resto de la sociedad civil hispalense, todo el mundo, en resumen, caminó al unísono para hacer de aquellos cinco años de presencia del nuevo rey en Sevilla los más esplendorosos de la época. Un día, si puedo y me pilla con fuerzas, hablaré en mi espacio de dicho período, sobre todo de las arquitecturas efímeras tan del gusto borbóbico y sevillano que entonces se erigieron en nuestro suelo, así como de la tradición que ha sobrevivido hasta nuestros días...

    Que tengas una muy feliz velada, Carmen.

    Buenas noches.

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  5. ¡Hola Carmen!

    Genial el artículo, como siempre. Está muy bien tener todos tus artículos a mano en este blog, pero sería estupendo que se pudieran recopilar en forma de libro, presentándote, por ejemplo, al premio ciudad de Béjar.
    Espero que si tus amigos y lectores leen este mensaje también te animen, porque, señoras y señores, por su forma de ser y su modestia, más de una vez a rechazado dar una charla sobre historia, y eso no puede ser.

    Un saludo.

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  6. Carmen, tranquila estas desavenencias eran de lo màs normales en aquellas èpocas, no solo en tu pueblo. La gente siempre querìa ser el primero del escalafòn social, como biense cita en el texto no era cosa baladì, recrodemos solo las luchas cortesanas por la preeminencias en la Capilla Real o en la entrada de un monarca e una ciudad, etc etc etc

    Al final casi dejan al "Animoso" sin campanadas funerarias...

    Un saludo.

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  7. tiene su gracia la historia... y ya son ganas de discutir pero claro como bien apuntas lo de las campanas era la punta del iceberg de un conflicto mucho más profundo.

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  8. Por soberbia que no quede y a la hora de demostrar quien está por encima de quien pues si se tienen que perder los papeles se pierden.Pero en esto los superpoderosos han cambiado bastante poco, entonces valía casi todo y ahora el poder manda y los medios para conseguirlo en muchos casos también son bastante mezquinos.
    Roberto me uno a tu petición a Carmen para escribir ese recopilatorio, ya se lo hemos dicho muchas veces pero no dejaremos de insistir.
    Que pesados somos verdad Carmen.
    Un besito.

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  9. Madame Minuet: me alegro que le guste esta particular forma de enfocar los hechos nacionales a nivel de la Historia local. En realidad es la forma como la vivimos casi todos, a distancia, tanto en el presente como en el pasado.

    Y eso de enzarzarse no es cosa de épocas pretéritas...

    Un besazo

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  10. Cayetano: pues en Béjar era cosa diaria el que el Cabildo Eclisiástico de la villa se enzarzase con los miembros del consistorio. La próxima entrada también tendrá como protagonista estos conflictos por asientos y demás situaciones de jerarquía que ahora nos parecen cómicas, pero que entonces debían de ser muy graves.

    El pueblo imagino que estaría encantado de ver pelearse a los madamases de la villa. Un entretenimiento más en su más que pobre vida.

    Un abrazo

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  11. Xibelius: precisamente lo contrario. Ya que el personaje que acaba de morir es un pez gordo montemos la de Dios (y nunca mejor dicho) para que el Consistorio vea que los clérigos no pueden ser manipulados así como así. Que piden una misa y toque de campanas, nada, oídos sordos y a otra cosa. Hasta tuvo que mediar el Obispo ni más ni menos para pedir a sus subordinados un poco de tacto...

    Un besito

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  12. Jose: la verdad es que en todo este lío tuvo mucho que ver la Guerra de Sucesión en la villa, sus causas, desarrollo y consecuencias, pero es un tema demasiado farragoso para tratarlo aquí (y además poco conocido a nivel local). Pero todo se andará.

    Un saludo

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  13. Roberto: primero flores y luego rapapolvo...uffff ( y contando interioridades, eso si que no puede ser, jejeje)

    Muchas gracias por los ánimos. Me lo pensaré... (eso llevo haciendo desde hace tiempo y así sigo, animándome...)

    Un saludo y gracias por tu ánimos

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  14. Carlos II: la lucha por la jerarquía era, en verdad, no sólo específico de Béjar, pero los conflictos entre el Cabildo y el Consistorio a nivel local pueden ser buena muestra de ello. Lo que ocurría en las altas esferas se reproduce punto por punto en cualquier ámbito, por inferior que sea.

    Un saludo

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  15. Jose Luis de la Mata: era una gota mas, que no acababa de colmar el vaso. Una y otra vez las mismas discusiones. Ya lo vimos en el asunto del Licenciado Castañares: el Cabildo llegó a las manos contra el Consistorio en la iglesia de Santa María en la lucha por los asientos de la función previa al día del Corpus. Y en San Juan Bautista los curas se acabaron enganchando unos contra otros por la precedencia de sus cruces en una procesión.

    Un saludo

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  16. Juana María: me acuerdo de tu comentario a la entrada del Licenciado Castañares, en la que también se cuentan un poco otros conflictos de este estilo en el siglo XVII. Más o menos era similar al que hoy nos traes y sin duda mi respuesta es que tienes mucha razón. Los hombre seguimos siendo igual a pesar de los siglos.

    Me gusta que me animéis. Los apoyos siempre me dan alas para hacer cosas nuevas. Y de pesados nada, más bien cariñosos, jejej

    Un besazo

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  17. Realmente interesante este relato, que dispuestos estamos siempre a pelearnos. Yo digo que puestos a desangrarnos, porqué no hacemos las paces. Gracias Carmen por tus continuas visitas y comentarios, simepre muy acertados en ArteTorreherberos. Te lo agradezco un montón, y siento no poder corresponder como es debido, pero tango ultimamante tanto trabajo. Bueno, un abrazo y feliz semana.

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  18. Carmen...

    Excelente querida amiga¡ Bravo por este pedacito de Historia que nos vuelves a dejar. Menuda la que se formó entre clero y estamento civil, aunque si es cierto que para los no informados el toque de campanas anunciaba las buenas y malas noticias. Ese enfrentamiento entre estos dos poderes aún a día de hoy sigue existiendo aunque a otros niveles. Pero que te voy a contar sobre esto que ya no sepas. Además, desconocía el conflicto originado en torno a su muerte, y como dice el refrán, no te acostarás sin saber nada nuevo...

    Un beso

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  19. Paco Hidalgo: es normal que no tengas tiempo. El otro día me comentaron una cosa acerca de los blogs que me dió que pensar.Decían que la crisis de una página comenzaba en el momento mismo de su auge y todo por no poder hacer frente a los comentarios de tanta gente, colgar nuevas entradas y visitar los de tus seguidores. Así es que hay que saber regular y dosificar, jeje

    Muchas gracias por tu comentario.

    Un abrazo

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  20. Félix Casanova: creo que el conflicto surgido por la muerte de Felipe V en Béjar es una cuestión local. Más bien fue una excusa para seguir el enfrentamiento secular entre los dos poderes de Béjar. Bueno, faltaría el más importante y primero: el poder ducal. Pero a ese, de moemento, nadie se atrevía a ponerle en solfa (salvo algunos casos).

    Un saludo

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  21. Estas luchas de poder eran bastante normales, parece ser.
    Muy bien explicado y ameno.
    Saludos

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  22. Dissortat: pues sí eran habituales en esos mundos y en los nuestros, jejej

    Un saludo

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.