16 de junio de 2014

Pequeña biografía de un Ministro de Hacienda nacido en Béjar: José Sánchez Ocaña (1798- 1887) (3ª Parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Revista de Fiestas y Ferias de la Cámara de Comercio de Béjar, 2012

III. La carrera hacia la cúspide y el problema de la deuda (1816- 1858)[1]


            Reinaba en los inicios de la actividad política de don José (hacia 1824) Fernando VII (1814-1833), el rey Deseado por ser la esperanza de los españoles ante la invasión francesa. La sangre de miles de ciudadanos fue derramada por su restitución y por la defensa de las libertades durante la Guerra de Independencia (1808- 1814), pero su regreso supuso el retorno del Antiguo Régimen, la supresión de las libertades tan difícilmente conseguidas y la persecución del espíritu constitucional. Sin embargo, las raíces del liberalismo habían crecido de tal manera que ya nada podría ser igual al tiempo anterior a la guerra. 

Mª Cristina de Borbón, madre de Isabel II y regente del reino



         Al reinado de Fernando VII le siguió el de su hija Isabel II (1833- 1868) con el consecuente surgimiento del conflicto carlista (defensor de la vuelta al absolutismo) y el fortalecimiento, por contra, del liberalismo durante la regencia que se abrió durante la minoría de edad de la reina liderada por su madre Mª Cristina de Borbón. La burguesía, surgida tímidamente al calor del comercio, de las manufacturas y de las profesiones liberales, pretendía ser la protagonista de la acción política y, frente a la opción carlista, la regente Mª Cristina acabaría apoyándose en ella. La nueva élite dominaría la economía y la política del país. El siglo XIX vio nacer y consolidarse el movimiento liberal no sin tiras y aflojas, avances y retrocesos, golpes de estado, derogación y redacción de constituciones, caídas de monarquías y proclamación de repúblicas. En medio de la vorágine, el movimiento político necesitaba individuos surgidos de la burguesía que marchasen a Madrid para desempeñar cargos relevantes y en este ambiente se movió José Sánchez Ocaña como pez en el agua. Defensor del liberalismo moderado al igual que su padre (en realidad don Andrés abogaba por el abolutismo más radical), tuvo que bregar con el progresismo y con otras opciones políticas que surgieron durante su larga vida, sobre todo frente al republicano.

 

     Isabel II y su hija Isabel

        El esplendor de la familia Sánchez Ocaña, ejemplo de élite apegada al moderantismo, se produce a la muerte de Fernando VII. La llegada de Isabel II no parece dificultar el ascenso del clan, sino más bien ejerce de catapulta. Así en 1834 y 1835 son distinguidos con la Real Orden de Carlos III Antonio y Manuel Sánchez Ocaña, y en 1846 le llegaría el turno a don José [2]. Una de esas condecoraciones es la que luce en su pecho, en tonos azules, en nuestro retrato consistorial. Con todo en el ascenso de familiar se ve el acicate del favoritismo para con los restantes miembros, que se aúpan unos a otros cuando está en la mano de cualquiera de ellos. Antonio llegó a ser Fiscal del Consejo de Hacienda y Pedro gobernador de Valladolid.

Cruz de la Orden de Carlos III

             Hasta esa fecha, don José continúa su carrera política y así entre 1837 y 1845 copa el cargo de diputado electo por Salamanca y Béjar [3], lo cual le da la llave para asistir a las sesiones del Congreso. Su vinculación con el moderantismo le hace ascender cuando éste se eleva en el poder y caer con la llegada del progresismo. El cargo de diputado no es elegible de manera directa por los ciudadanos y digamos que se efectúa el nombramiento digitalmente. Él, por su posición de preeminencia en la Villa y Corte, no necesita presentación y basta una carta informativa al consistorio bejarano para que éste lo apruebe sin ninguna reticencia, esperando que el diputado trabaje por y para Béjar [4]. Esta premisa, en la mayoría de los casos incierta, ya que muchos diputados no tenían relación alguna con la ciudad a la que representaban, fue cumplida por José Sánchez Ocaña. El cargo rotó entre moderados como don José y progresistas como el conde de las Navas o Julián Yagüe [5], aunque al final don José  acabaría instalándose como diputado de forma permanente; es decir, se alzó con el cacicazgo del distrito apoyado por los grandes fabricantes bejaranos que veían en él un defensor de sus intereses económicos y políticos, frente a una mayoritario apoyo al ideal progresista de los bejaranos [6].




            En 1846, con el general Narváez, jefe del moderantismo, en el poder es nombrado Director General de Contribuciones Directas [7], cargo integrado en el Ministerio de Hacienda e ideal en su perfil experto en dichas cuestiones. Sin duda don José se hallaba preocupado por la crisis económica recurrente que asolaba España y el fin de ponerle remedio actuaba de acicate en él de tal modo que brilló en su cargo durante los años que lo ocupó y éste sería el origen de sus dos nombramientos como Ministro de Hacienda posteriores. La gran deuda pública derivada de los tiempos de Carlos IV y el estancamiento agrícola lastraban una economía maltrecha que tenía escasas esperanzas de recuperación. Así se explica que el desarrollo industrial llegase tarde y débil, asentado con ciertos bríos en Cataluña o Asturias [8]. Los procesos desamortizadores que facilitaron el cambio de manos de la propiedad de la tierra, desde las instituciones eclesiásticas a la burguesía terrateniente, sólo moderaron el problema pues los nuevos tenedores de latifundios no se preocuparon en mejorar su rendimiento.


                                     

    Moneda de veinte reales de Isabel II

        La correcta recaudación de los impuestos sobre tierras fue uno de los caballos de batalla de Sánchez Ocaña en su puesto. Dado que no existían estadísticas territoriales ni catastros totalmente fiables era imposible aplicar una correcta recaudación impositiva sobre el rendimiento de las propiedades rústicas. En 1846 Sánchez Ocaña llevó a cabo una honda reforma tributaria que contó con la redacción del Reglamento General de Estadística con registros de fincas y ganados y un catastro más exhaustivo. El resultado fue un hondo conflicto con los hacendados forasteros, es decir, con los propietarios de tierras que no eran originarios de los pueblos próximos a sus parcelas. Dado que los repartimientos de impuestos eran aplicados por los ayuntamientos, estos solían cargar una mayor parte de ellos sobre los terratenientes foráneos, y es aquí donde intervino don José fijando un tipo impositivo máximo de un 12%, medida que fue bien acogida por los latifundistas y mal por los habitantes de las poblaciones rurales [9]. En todo caso se trata de una disposición favorable hacia los grandes terratenientes dentro del ideal conservador que defendía. Las reformas, que se tradujeron en la aplicación de los amillaramientos como método de fiscalidad frente al Catastro y de lenta implantación, fueron debatidas acaloradamente. Bravo Murillo declaró que «No había en España estadística, no la hay en la actualidad, no la habrá en muchos años.» [10]




 Gran Cruz de Isabel la Católica



            Por sus servicios al estado, Isabel II le premió con la Gran Cruz de Isabel la Católica en 1848 [11], la otra condecoración que luce en el retrato del lienzo depositado en el ayuntamiento. Es su banda en tonos blancos y rojos la que luce sobre su pecho, acompañada de la cruz prendida sobre la cruz de la Orden de Carlos III.  

Continuará


[1] Para realizar los contextos históricos de este artículo me he ayudado de V.V.A.A: Historia de España,  vols. 12 y 13, dedicados a El Siglo XIX y Revolución y Restauración respectivamente Ed. Espasa Calpe, 2004.

[2] CADENAS Y VICENT, V, de: Extracto de los expedientes… ob cit. pp. 190 y 191.

[3] MINISTERIO DE ECONOMÍA Y HACIENDA (Ed): Ministros de Hacienda… ob. cit., p. 222. Sobre la diputación y la élite provincial ROBLEDO, R. (coord.) y MARTÍN J. L. (Dir): Historia de… ob. cit., pp. 200-204.

[4] Prueba de ello es esta anotación es la actas del A.M.B. Libro de actas de sesiones del consistorio. Sesión de 3 de Febrero (Sig. 1622, f. 17 v.): “Se dio cuenta de una carta de D. José Sánchez Ocaña indicando que convocadas las cortes ordinarias del Reyno para el día primero de Mayo próximo venidero se toma la confianza de anunciar a este Ayuntamiento su resolución de presentarse candidato por este Distrito siempre que cuente con la benevolencia y simpatías de esta Municipalidad que se las ha prestado decididamente en elecciones anteriores”.

[5] ROBLEDO, R. (coord.) y MARTÍN J. L. (Dir): Historia de… Ob. cit., pp 209-210.

[6] Ibidem, p. 209.

[7] VALLEJO POUSADA, R.: “Los amillaramientos como fuente estadística: una visión crítica desde la contribución territorial” Historia Agraria. nº 20, 2000, p. 101

[8] Así Jordi Nadal se ha llegado incluso a poner en cuestión la existencia de una verdadera Revolución Industrial en España. NADAL, J.: “El fracaso de la revolución industrial en España. Un balance historiográfico”.

[9] «La estrategia de Sánchez Ocaña (…) se basó en tres instrumentos: a) fijación de tipos impositivos máximos para los rentistas; b) establecimiento de reclamaciones extraordinarias de agravio para los pueblos y los contribuyentes; y c) comprobación, en su caso, de las reclamaciones.» en VALLEJO POUSADA, R. “La estadística territorial española entre 1845 y 1900 ¿Por qué no se hizo un catastro en el siglo XIX?” en Catastro, Abril de 2010, p. 89. Del mismo autor “Los amillaramientos como fuente estadística: una visión crítica desde la contribución territorial” en Historia Agraria. nº 20, Ob. cit. p. 101, y “Fiscalidad y renta agraria en el siglo XIX”. XII Congreso de Historia Agraria, Córdoba, 2008, p. 8.

[10] VALLEJO POUSADA, R. “La estadística territorial española entre 1845 y 1900 ¿Por qué no se hizo un catastro en el siglo XIX?” en Catastro, Ob. cit. p. 89.


[11] Archivo Histórico Nacional, ESTADO, 6335, Exp. 18.

16 comentarios:

  1. Hombre cociente de la situación llegando a establecer un mejor equilibrio económico con la recaudación de los impuestos e Isabel II supo agradecérselo con la gran cruz.
    Besos.

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  2. Un gran hombre político y un gran tecnócrata por lo que le en tu entrada Carmen. El tipo de hombre que un gobierno necesita de puertas para adentro ya que sabe qué es lo que quiere y cómo conseguirlo, y además parece que con cierta justicia.

    Un beso

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  3. Ojala alguien convirtiera hoy en su caballo de batalla esa lucha por la correcta y justa recaudación de los impuestos. Una mira a su alrededor y da la impresión que ya no quedan en los ministerios de hacienda personas tan capaces. En realidad tampoco sé si queda alguna fuera de ellos. Es un poco desesperante todo.

    Feliz día, madame

    Bisous

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  4. Me ha encantado esta excelente y breve Historia sobre un personaje altamente cualificado en su cometido y que mostró mucha empatía con los problemas que acuciaban en esa Sociedad en momentos convulsos.
    Abrazos y Besines.

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  5. Una entrada estupenda Carmen; sobre todo porque ya es hora que se sepa quien tuvo posibilidades y las supo poner a merced de quienes le eran favorables.Dios los cría y ellos se juntan.

    Esperando seguir con esta historia tan interesante y que es digna de reflexión.

    Un abrazo feliz semana

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  6. Las reformas tributarias siempre tienen sus defensores y sus detractores, como siempre que se ven afectados los bolsillos de los contribuyentes. Por lo que cuentas los instrumentos sobre los que basó la estrategia de la reforma supusieron un gran avance.
    Una entrada muy interesante Carmen.
    Saludos

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  7. Hombres que hagan una buena gestión económica es lo que necesitamos hoy en nuestras días y haga una buena política de recortes a aquellos privilegiados de la clase política que no han sabido estar a la altura de las circunstancias y han seguido gozando de sus privilegios.

    Besos

    http://ventanadefoto.blogspot.com.es/

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  8. Muy interesante, Carmen todo lo mucho y bien que nos cuentas de esta familia de cortesanos.
    Besos.

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  9. Un hueso duro de roer el suyo, aunque se decantó por la solución conservadora.
    Un saludo.

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  10. Muy interesante Carmen.
    Como han comentado antes otros compañeros, ojala tuviésemos este tipos de recaudarores que llevaran en mente invertir adecuadamente el dinero recaudado.
    Ayer quise comentar y blogger no me dejo.

    Besos.

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  11. Su expresión da la sensación de ser un hombre templado, así debió ser para resistir tanto tiempo en puestos como los suyos y en esa época desastrosa. Un responsable de Hacienda que logra tres nombramientos en progresión merece un estudio.
    Besos

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  12. Un hombre dedicado a la Administración más que a la política, que para eso ya estaban los espadones yendo y viniendo. Y no es extraño que en un país con un caciquismo inveterado sus medidas contentaran a los terratenientes e irritaran a los pequeños propietarios, lo que no pone en duda sus buenas intenciones por modernizar los catastros, necesarios para aplicar con justicia los impuestos. Conviene no olvidar cómo eran los tiempos y no juzgar por los actuales lo que entonces se hacía.
    Muy, pero que muy interesante.
    Un abrazo, Carmen
    PD. Ya te dije el otro día que aunque el retrato no fuese de una gran calidad artística, sí lo tenía como testimonio. Hoy lo vemos.

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  13. Me sumo al comentario de Madame, es un poco desesperante todo. Montoro podía aprender algo de este señor que de momento parece que estaba interesado en procurar esa cosa tan rara del bien común a través de su trabajo.

    Un abrazo, Carmen

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  14. Que aprendan los de ahora y de una vez por todas reviertan en beneficios para todos, y no sólo en unos pocos.
    Un beso . Volveré ;)

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  15. No se por qué, pero el personaje sigue despertándome dudas. Prefiero no pronunciarme y esperar a ver cómo se desarrolla esta historia. Un abrazo,

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  16. Como ya es habitual, blogger dando la lata, Carmen. Lo siento.
    En estos tiempos tan "revueltos" de deseado y felón, de traiciones y desacatos, de guerras inútiles y poderes obtenidos como era habitual entre los Borbones, salir adelante con subidas de impuestos generalizadas, no solo para quienes ostentaban grandes latifundios adquiridos como botín o con el dinero, poco siempre, de campañas entre grupos de población enfrentados. Este conciudadano tuyo supo nadar y guardar la ropa, algo poco usual en política perteneciendo a una corriente determinada y por todos conocida. Es un verdadero mérito y una excelente mano izquierda en la Corte y el Parlamento.

    Un cariñoso abrazo, querida amiga Carmen.

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.