3 de noviembre de 2014

Los Teixidor, embajadores bejaranos, y el médico de Hemingway (1ª Parte)


Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid,06/06/2014, 4.704.


        El concepto de intelectualidad, o mejor dicho la capacidad de los individuos para desarrollar sus inquietudes creativas, artísticas o científicas (también la vocación política) estaban supeditadas, a principios del siglo XX a una procedencia familiar económicamente acomodada. Alguien ha definido al matrimonio formado por Luisa Rodríguez Yagüe y Ruperto Sánchez Gil, junto con su prolífica descendencia, como la familia más intelectual del Béjar de mediados del siglo pasado, y en este caso no sólo por su solvencia económica, que también, sino sobre todo por la brillantez de muchos de sus miembros. El matrimonio formado  por la hermana mimada de los Rodríguez Yagüe y por el juez bejarano simbolizaba a la perfección los valores clásicos de la burguesía de la época en nuestra ciudad: intensa religiosidad, filiación liberal, inversiones industriales, patrimonio agrario y una estética entre trasnochadamente romántica y prudentemente modernista


José Teixidor y Jugo
Fotografía cedida por los hermanos González de la Huebra



       Con el sugerente marco de aquella Béjar posrevolucionaria y finisecular, de tan ejemplar y tradicional familia devendrían hijos y nietos con el denominador común de la brillantez profesional, pero también con una marcada disparidad ideológica consecuencia de todo pensamiento libre. Embajadores, arquitectos de prestigio nacional, políticos, brillantes empresarios, médicos, científicos y fotógrafos de la modernidad se cuentan entre los vástagos de doña Luisa y don Ruperto, que vivieron en distintas épocas una común infancia en la casona familiar de la calle de la Carrera, a la sombra del palacio de los duques. De entre ellos debemos destacar a los Teixidor, los Sánchez Arcas o los González de la Huebra, que en muchos aspectos formaron parte activa de una generación de españoles destinada a renovar los arcaísmos de aquella sociedad desde las facetas de la expresión artística, la política, el comercio o la diplomacia, puestas al servicio del cuestionamiento o de la afirmación de la tradición y los viejos valores. Y en ese sentido la deriva nacional hacia el naufragio bélico acabaría por situar, como veremos, a algunos de aquellos familiares en las antípodas ideológicas y como referentes, al mismo tiempo, de las dos Españas.

 Ruperto Sánchez Gil, su suegro

Luisa Rodríguez Yagüe, su suegra
Fotografías cedida por los hermanos González de la Huebra


       Mencionaremos primeramente a José Teixidor y Jugo[1], nacido en Béjar en 1860, y casado con Manuela Sánchez Rodríguez, una de las hijas de Luisa Rodríguez Yagüe y de Ruperto Sánchez Gil. Los Teixidor eran provenientes de Olot —Gerona— y tenían cierta tradición textil; de hecho uno de los hermanos de José, Juan Teixidor, regiría durante los años veinte una fábrica de mantas dentro de la razón social “Teixidor y Miralles”. Con el comienzo del siglo XX nuestro protagonista inicia su carrera diplomática como cónsul en la ciudad francesa de Toulouse, pasando a América con idéntico cargo, primeramente en la capital paraguaya de Asunción en 1907; después, entre 1908 y 1910 en Nueva Orleáns[2]; y finalmente en Panamá en 1913. José Teixidor volvería a Europa con el inicio de la Primera Guerra Mundial al ser destinado como cónsul de primera clase a Budapest, en el seno mismo del conflicto[3], siendo Túnez el último de sus destinos. Murió en Béjar en la mencionada casa familiar en 1939, un año antes que su esposa. De ese matrimonio  habían nacido tres hijos, Luisa, María y Juan Teixidor Sánchez. Este último siguió la tradición diplomática familiar consiguiendo una relevancia aún mayor que la de su padre al alcanzar los cargos de ministro plenipotenciario y embajador del gobierno de Franco en distintos destinos. Su  vastísima carrera le permitió vivir de primera mano los acontecimientos políticos más trascendentales de la Europa de entreguerras, tanto el peligro de los conflictos bélicos y sus consecuencias, como el oropel de la alta sociedad. 


      De todo ello trataremos en el próximo artículo, así como de la relación de otro miembro de esta familia con el escritor Ernest Hemingway.  

Continuará



[1] Era hermanastro de Florencia Teixidor Saenz de Tejeda, casada con Rufino Agero Brochín, padres ambos del abogado y escritor Rufino Agero y del farmacéutico y patentador de la lanolina José Agero.
[2] MONTERO DE PEDRO, José: The Spanish in New Orleáns and Louisiana. Pelican Publishing Company. Louisina, 2000.
[3] Periódico ABC, 23/01/1917.

26 comentarios:

  1. Con sólo leer el primer párrafo ya hubiera sido suficiente para que me gustase tu entrada -de hecho no me he limitado a ese párrafo, he leído el resto al completo- y eso que ha faltado un inciso para dar mayor precisión en el sentido de aclarar que, en teniendo una situación económicamente desahogada o un apellido de familia que alguna vez la tuvo, todo lo demás se daba por supuesto, como el valor en el servicio militar.
    Un abrazo,

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    1. Buena apreciación, Miguel. La verdad es que Óscar sabe describir muy bien a la sociedad del momento. Me encanta la frase "una estética entre trasnochadamente romántica y prudentemente modernista". Yo diría que la burguesía bejarana se describía más por lo primero que por lo segundo.
      Abrazos

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  2. Debe ser que los duendes y los hados hoy están juguetones, que no logro dejar un mensaje, interesante historia y esperando quedo las partes que restan. un saludo y buena semana.

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    1. Por fin, Leonor. Blogger es un plasta (aunque me oiga lo reitero y lo volveré a decir). Doy por hecho que me has mandado tres comentarios y por ello te doy las gracias.
      Un beso

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  3. Siempre aprendiendo algo nuevo de una época poco divulgada de nuestra historia. Interesante.

    Un abrazo.

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  4. Pues, Carmen, podríamos decir que la inteligencia no se hereda o que los poderosos siempre lo han sido por vestigios de sangre. Sin embargo, aceptado por los súbditos el poder de los señores, admitido el sistema capitalista que enriquece a unos pocos, ni siquiera intentada la organización para la mejora laboral, lo único que ha quedado, y queda, es que los poderosos se forman de una manera y los débiles de otra. El inicio de la genealogía de estas personas que no hicieron, supongo, nada más que lo establecido en la sociedad que les tocó vivir, sugiere una interesante y pormenorizada investigación sobre la sociedad del momento. Importante e interesante.

    Un cariñoso abrazo, querida amiga Carmen.

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  5. Siempre te digo lo mismo que me sorprende todo lo encontrado en tu ciudad, me parece que todo lo bueno haya salido de Béjar. Me gusta la epoca de principios del siglo XX.
    Un abrazo.

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  6. Curiosos estos enlaces entre la burguesía catalana y bejarana que denotan dónde estaba el desarrollo industrial en aquella época, e impresionante carrera diplomática la de este Teixidor que de la Castilla profunda acabó en destino tan exótico como Asunción o Nueva Orleans.

    Un beso

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  7. Muy importante en aquellos tiempos pertenecer a una familia "con posibles" para poder descollar en cualquier actividad. La preparación intelectual no estaba, por desgracia, al alcance de cualquiera.
    Un saludo.

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  8. Buena cuna, dinero, formación académica e inteligencia. Según parece lo tenían todo. Estoy deseando leer la continuación.

    Saludos

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  9. A mí esa estética "trasnochadamente romántica" es que me fascina, madame. Una época con encanto. Lástima que la modernidad, además de renovar lo que debía renovarse, vaya llevándose por delante también otras cosas.
    Parece que su próxima entrega será muy jugosa!

    Feliz día

    Bisous

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  10. Hola Carmen:
    Bejar no deja de sorprenderme...Siempre descubro aquí, lo que en principio creía que solo ocurría en los grandes centros...Que equivocado estaba.

    Besote guapa

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  11. Lo tenía todo: hacienda, inteligencia, medios...
    Interesante entrada.
    Un abrazo

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  12. Totalmente de acuerdo con el principio del artículo. Proceder de una familia económicamente acomodada proporcionaba un cómodo colchón donde se desarrollaban mejor las potencialidades de los descendientes.
    Pero claro, debían de poseer alguna potencialidad. Y esto no siempre pasaba con los hijos de las grandes fortunas de la época.

    Abrazos, Carmen!!

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  13. Supongo que el otro miembro de la familia, el relacianado con Hemingway estaría ideológicamente en "la otra España". Esperamos la continuación. Un abrazo, Carmen

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  14. Bejaranos ilustres y emprendedores dentro y fuera de su tierra.
    Un beso.

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  15. Realmente gracias a ti uno se ilustra sobre los muchos bejaranos ilustres que han salido de esa hermosa ciudad.
    Un beso.

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  16. Vaya, Carmen, qué sorpresa. Me ha picado la curiosidad al leer en una de las notas que el farmacéutico José Agero había patentado la lanolina, supongo que algún derivado de ella y en España, y he visto en alguna página que aún existe en Béjar farmacia con ese nombre, de aspecto antiguo, pero bien cuidado.
    Un abrazo.

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    1. Hola dlt:
      Lo que José Agero patentó en octubre de 1939 fue un procedimiento propio para la obtención de la lanolina aprovechando las aguas residuales de los lavados de la lana en la industria textil. Parece ser que hubo hasta espionaje a sus empleados para desvelar el procedimiento.
      Respecto al protagonista de la segunda parte de esta entrada, Juan Teixidor, conoceremos su importante labor respecto al patrimonio artístico español, que tan en riesgo estuvo en los años 30 y comprobaremos como no se libró de la violencia en la posguerra.
      No adelanto más, en todo caso doy las gracias a Carmen por divulgar mis trabajos en su blog.
      Saludos.
      Óscar Rivadeneyra

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    2. Muchas gracias, Oscar, por la aclaración en el asunto de la patente.
      Un saludo.

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  17. El primer párrafo muestra bien a las claras la importancia de una enseñanza pública y de calidad, además de una política eficaz de becas que lime las diferencias sociales a la hora del desarrollo cultural de todos.
    Me quedo esperando la continuación.
    Saludos, Carmen

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  18. Hola a los dos. Eso de ser descendiente de Olot, llamarse Teixidor y acabar en Béjar con toda su tradición textil, promete. Vamos a por la próxima entrega.

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  19. Siempre que vengo me siento un poco ignorante, tampoco conocía yo a este personaje así que me mantengo a la espera para seguir aprendiendo

    Un beso

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  20. Visitar tu blog, es como abrir una enciclopedia. Gracias Carmen por traernos estos trabajos de Órcar Rivadeneyra.
    Un abrazo.

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  21. El apellido Sáenz de Tejada es de origen riojano y fueron muchos los procedentes de esa región los dedicados a negocios relacionados con el sector lanero. Quizás haya muchos casos en Béjar al respecto.

    Saludos.

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  22. Esto de la disparidad ideológicamente es lo suyo. Como debe de ser. No estamos cortados por el mismo patrón. Es indispensable el respeto. Lo demás enriquece a unos y a otros
    Bss

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.