12 de septiembre de 2015

De cómo Álvaro de Zúñiga y Guzmán llegó a ser primer Duque de Béjar

       Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez 

      Hijo de Pedro de Zúñiga (Estúñiga) y García de Leiva, conde de Ledesma y de Plasencia, II señor de Béjar y otras villas, Justicia Mayor de Castilla y Alcalde Mayor de Sevilla; y de Isabel de Guzmán y Ayala, señora de Gibraleón, nació alrededor de 1410 en Encinas de Esgueva (Valladolid) en el castillo que su abuelo, Diego López de Estúñiga y Orozco, había mandado construir en 1394. En sus primeros años recibió educación junto con el primogénito de Enrique III, futuro Juan II.  

 Álvaro de Zúñiga en la serie Isabel

Castillo de Encinas en la actualidad. Foto elnortedecastilla.es

        Heredó a sus padres y abuelo en bienes, títulos y cargos, y antes de cumplir veinte años casó con Leonor Manrique de Lara y Castilla, hija del señor de Amusco, Palencia, y bisnieta de Enrique II Trastámara y de Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, con la cual tuvo nueve hijos. Viudo a los cincuenta años, casó con su sobrina y ahijada Leonor Pimentel y Zúñiga, de diecinueve, hija del conde de Mayorga y de su hermana Elvira de Zúñiga, con quien tuvo cuatro hijos más.   




  Enrique II Trastámara e Íñigo López de Mendoza, 
en la línea de ascendencia de los duques de Béjar

      Con su padre y otros miembros de la familia estuvo al frente de la rebelión de la nobleza contra el condestable Álvaro de Luna, sustituyéndolo en la confianza del rey, y con huestes propias participó en las Guerras de Granada y en la toma de Gibraltar en 1462.


Presunta casa de los Zúñiga en Valladolid (calle Mambrilla 10) donde Álvaro de Luna pasó prisionero su última noche. En el lienzo de la ejecución (1858 Museo del Prado)
 José Madrazo pintó el escudo de los Zúñiga a la derecha, señalándolos como responsables  

        Las relaciones con el siguiente monarca comenzaron bien, al punto de que Enrique IV nombró a Álvaro de Zúñiga Primer Caballero del Reino, pero pronto se enfriaron al apoyar este la candidatura del infante Alfonso como sucesor al trono frente a la supuesta hija de Enrique, Juana la Beltraneja, y oponerle la Liga Nobiliaria, que había creado su abuelo Diego López de Estúñiga, y él ahora encabezaba. 



El infante Alfonso y Juana la Beltraneja en la serie televisiva Isabel, 2012-2014

      El infante Alfonso murió y el rey atrajo nuevamente la voluntad de Álvaro de Zúñiga creando para él el ducado de Arévalo y entregándole el castillo, que el nuevo duque reconstruyó y le dio la forma actual. Álvaro de Zúñiga abrazó entonces el partido de Juana, y al morir Enrique IV quedó como uno de sus apoderados.

Castillo de Arévalo, reconstruido por Álvaro de Zúñiga. Foto turismoavila.com 

      Entretanto Isabel, hermanastra de Enrique, había develado la intención de oponerse a su sobrina, y apoyada por el ejército aragonés de su esposo Fernando, fue proclamada reina en Segovia. Álvaro de Zúñiga llevó entonces a la princesa Juana a su palacio de Plasencia y, junto con otros nobles, invocó la protección del rey de Portugal Alfonso V, que acudió con sus tropas, desatando la Guerra de Sucesión Castellana (1475-1479) Isabel declaró traidor a Álvaro de Zúñiga, y ordenó el secuestro de sus bienes.     

  Los Reyes Católicos en la serie Isabel

       Finalmente se impuso Isabel quien, considerando que los Zúñiga le habían prestado innegables servicios que compensaban la rebelión inicial y no podían ser olvidados (Menéndez Pidal, Historia de España. Pedro, el primogénito de Álvaro había sido isabelista por considerar que su padre actuaba influenciado por su tía y madrastra Leonor Pimentel y Zúñiga), propuso un pacto de avenencia, firmado por el duque y los monarcas en abril de 1476. La verdadera razón del pacto parece haber sido otra, según señala en su contexto la obra citada: "la Casa de Zúñiga tenía posesiones en Béjar, Plasencia, Peñaranda de Duero, Arévalo y Burgos fuertemente armadas, y era en esa zona omnipotente".

Batalla de Toro (04/14766) que dio el triunfo a los Reyes Católicos. 
Ilustración moderna de José Daniel Cabrera

       El pacto devolvía a Álvaro de Zúñiga sus cargos, títulos y bienes a cambio de una permanente lealtad de él y su familia a Isabel y Fernando, y algunos parientes suyos recibían beneficios, pero debía entregar el ducado de Arévalo, que pasaba a la corona, como también la custodia del castillo de Burgos. Se le concedía además el título de conde de Bañares, y el condado de Plasencia era elevado a ducado (más adelante Fernando le arrebataría arteramente la ciudad). 
  

Escudo de los Zúñiga, duques de Béjar



     En esta atmósfera de relativa concordia entre Álvaro de Zúñiga y los Reyes Católicos, y actuando como Pariente Mayor del linaje, el duque decidió castellanizar definitivamente el apellido en la forma actual (antes Stúñiga o Estúñiga). Nueve años después del pacto la reina Isabel concedió a Álvaro de Zúñiga y Guzmán el título (y los beneficios, por cierto) de duque de Béjar, ciudad donde murió (10/06/1488)

23 comentarios:

  1. Aunque perdieron algunas posesiones, no salieron los Zúñiga muy mal parados del todo por causa de su choque con la reina Isabel.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Carmen:

    Mucho pasaron antes de obtener el ducado. Pactos iban y venía según conveniencia.

    A final, se quedaron con casi todo o más...

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Con la lealtad a los reyes pudo obtener lo que le pertenecía desde un principio.
    Una vez más un viuda no quedaba por mucho tiempo viuda y los hijos se le iban multiplicando.
    Besos

    ResponderEliminar
  4. Coincido con Cayetano, que no salieron mal parados.Gracias a la serie nos hemos familiarizado con muchos personajes que aquí cita y ademas con una veracidad al ser el autor un miembro más de este linaje...

    -Me encanta la ilustración de Jose Daniel Cabrera

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Hola Carmen!! después de mi periodo vacacional, vuelvo a visitar tu hermoso blog en el cual como nos tienes acostumbrados nos enseñas con todo lujo de detalles la historia de Béjar, que es muy interesante.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Interesante historia nos cuentas que por cierto unen tu tierra y la mía. Si Leonor Manrrique de Lara era hija del Señor de Amusco y bisnieta del Marques de Santillana (nacido en Carrión de los Condes) también estaba emparentada con Jorge Manrrique.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por cierto Tomás, Álvaro de Zúñiga y Jorge Manrique eran primos y tuvieron estrecha relación. Espero enviar una nota a Pinceladas sobre eso. Muy atte., JZR.

      Eliminar
    2. La prisa en contestar me llevó a no precisar que se trata de Álvaro de Zúñiga y Manrique de Lara, tercer hijo del I duque de Béjar, que fue prior de la Orden de San Juan de Jerusalén, hoy Orden de Malta. Disculpas y rectifico. Vale. JZR. (Es emocionante la interacción con los lectores de Pinceladas)

      Eliminar
  7. Que barbaridad. Aquello era siempre un "si tú me das, yo me paso a tu bando".Qué lealtades tan quebradizas y cómo complicaban las cosas los intereses particulares de los grandes señores.

    Feliz domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  8. He seguido la serie Isabel desde el comienzo y recuerdo perfectamente el episodio.

    Ese pacto fue ventajoso para ambas partes, la riena Isabel tenía que limar asperezas y encontrar la mejos solución para su causa.

    Hay que ver la fecundidad de este duque de Béjar.....a su muerte la herencia estaría bastante dividida, aunque supongo que el primogénito sería el que tuviera los más grandes privilegios.

    Besos

    ResponderEliminar
  9. Efectivamente y exceptuando al cuarto que murió muy joven, los demás doce quedaron muy bien puestos con la repartición de bienes y títulos del patrimonio y otros adquiridos por ellos mismos; los nombramientos y prebendas obtenidos de la Iglesia y las Órdenes Militares, y los matrimonios y cargos de abadesas (comprados seguro, era un linaje que se las traía) en el caso de las mujeres. Al primer Álvaro de Zúñiga no le sucedió en todo caso su primogénito Pedro de Zúñiga y Manrique de Lara, muerto cuatro año antes que su padre, sino su nieto Álvaro de Zúñiga y Pérez de Guzmán, II duque de Béjar.

    ResponderEliminar
  10. Rica biografía de un personaje de múltiples registros.
    Que el cronista puede ir punteando de edificios tan monumentales como los castillos mostrados, con la suerte de que han llegado hasta hoy en todo su esplendor.


    ResponderEliminar
  11. Supo, finalmente, desenvolverse bien en aquella guerra civil. No es fácil empezar en un bando y acabar premiado en el otro, el ganador.

    ResponderEliminar
  12. La benevolencia o mejor dicho necesidad de Isabel con Álvaro de Zúñiga le costaron Arévalo y Plasencia (cuyo palacio Palacio pasó a los Mirabel, una rama menor de los Zúñiga) pero le valieron el Ducado de Bájar y otras prebendas, comenzaba así el esplendor de una familia ducal que dejaría grandes nombres a la posteridad y daría brillo a una Corte ducal, la de Béjar, que se contaría entre la de Grandes de primera clase nombrados por Carlos V.

    Muy interesante, como siempre.

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sobre la Corte Ducal recomiendo leer "El castillo-palacio de los Zúñiga en Béjar", 5ª. Parte, publicado en Pinceladas de Historia Bejarana el 22/07/2013. Atte.,
      JZR.

      Eliminar
    2. El duque Álvaro de Zúñiga resistió la llegada de Carlos y se acercó primero a Felipe y luego a su viuda doña Juana, hasta que el cardenal Cisneros lo convenció a punta de cañones. Carlos terminó de conquistarlo con la Orden del Toisón de Oro en 1519. Sus sobrinos Juan e Íñigo de Zúñiga por el contrario, abrazaron desde el principio la causa de Carlos y fueron miembro del Consejo de Estado y co-regente de España el primero, además de jefe de la casa imperial y preceptor de Felipe II; y embajador en Inglaterra y cardenal de la iglesia española el segundo. En la corte vivieron también doña Leonor de Zúñiga y su hijo Alonso de Ercilla y Zúñiga, autor de La Araucana. Gran amigo de Carlos fue Fadrique de Zúñiga, marqués de Mirabel, con quien compartía afición por la caza y lo recibía en su palacio de Plasencia. Bien dice Carolus, la Grandeza de España inmemorial y hereditaria fue concedida por el emperador en 1520 a Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, y a Francisco de Zúñiga, conde de Miranda del Castañar. Y hubo otros, por lo que bien podría hablarse de “los Zúñiga de Carlos V” o “de los Austria”, porque Felipe II también los tuvo.

      Eliminar
  13. Gran Casa la de Béjar, linajudos fueron los Zúñiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora podría decirse "Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones", aunque no es para tanto. En todo caso, "Sic transit gloria mundi", como decían los romanos. Atte.,
      JZR.

      Eliminar
  14. Cuantas calamidades, desencuentros y tejemanejes. Un apellido ilustre dónde los haya, con mucha historia detrás. Ya retomando, pero malamente. El tiempo no me alcanza. Bss.

    ResponderEliminar
  15. Siempre es interesante seguir la historia así, contada de primera mano como el que dice.
    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  16. Interesante y curioso el linaje de los duques de Bejar, eso si antiguo y problemático el casarse entre tío y sobrina y tia y sobrinos, que aunque todo quedara en la familia para la genética no es tan bueno. un saludo Carmen.

    ResponderEliminar

  17. Como es habitual, un post muy bien documentado y con unas ilustraciones/fotos muy bien escogidas.
    La lectura ha resultado muy amena.

    Un abrazo

    · LMA · & · CR ·

    ResponderEliminar
  18. Que interesante y más aún saber que mis antepasados formaron parte de tan rica historia y familia.Un abrazo desde Chile!

    ResponderEliminar

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.