17 de noviembre de 2015

La relación entre Béjar y la Plaza Mayor de Salamanca lleva nombre de conde (1ª parte)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, 2 de mayo de 2014, nº4.703.

        Una cita ineludible cuando me acerco a Salamanca es pasear por su Plaza Mayor. La vista de la piedra dorada de Villamayor con la que se conforma, sillar a sillar, ese espacio de planta irregular, corazón de la vida de la ciudad, me relaja y me infunde la misma dosis de fuerza que la ingesta de una pastilla de vitaminas concentradas. Mientras los estudiantes se dejan llevar por los tímidos e invernales rayos de sol sentados aquí y allá, en el suelo o en los pocos bancos habilitados, los transeúntes con la prisa que impone la rutina trazan diagonales en su rápida carrera hacia citas ignotas y los paseantes, libres de la esclavitud del tiempo, recorren una y otra vez, a favor o en contra de las agujas del reloj, los soportales charlando en animado rurún. Lejos estaba entonces, en mi última visita, de pensar que un lugar con tanta historia y arte a sus espaldas, la más bella Plaza Mayor de España a decir de los salmantinos, guardase en su memoria de siglos a un personaje ligado a Béjar cuyo nombre había sido aventado por la brisa del viento, cual frágil diente de león, en minúsculas partículas. 

 Plaza Mayor de Salamanca. Edificio del Ayuntamiento 
Foto de wikipedia


            José del Castillo Larzábal Ramos del Manzano, que así se llamaba nuestro personaje, ostentó el título de tercer conde de Francos, aunque el primero en llevarlo en realidad fue Francisco Ramos del Manzano, rector de la Universidad de Salamanca y catedrático de leyes, nacido en Vitigudino. Senador del Milanesado, miembro del consejo de Italia y del de Castilla y embajador plenipotenciario para la firma del Tratado de los Pirineos en 1659, sirvió como instructor del rey Carlos II, desempeñó la presidencia del Consejo de Indias y dejó escritas varias obras de carácter jurídico y político. En reconocimiento a los servicios prestados, en 1678 Carlos II le otorgó el título de conde de Francos


 "Retrato de un hijo de Francisco Ramos del Manzano",
autor anónimo. Museo del Prado


          A la muerte de don Francisco le sucedió su hijo Jerónimo, Caballero de la Orden de Santiago, y después de muchas carambolas el título nobiliario acabó en manos de un sobrino, Tomás del Castillo Larzábal, padre de José del Castillo. Y aquí comienza la cadena que conduce a la familia oriunda de Vitigudino a relacionarse con Béjar. Don Tomás fijó sus ojos, quién sabe si por engrandecer sus propiedades y prestigio o por casualidad, en un linaje hidalgo de la villa bejarana. Manuela de Morales Nieto de Rojas, hija de Lope de Morales y Rueda, caballero de la Orden de Santiago, y de Bernarda Nieto Gallego de Rojas y Bolaños, fue la elegida y, poco después de concertar los términos del enlace, se conviritó en su esposa en 1682, emplazándose la ceremonia en la iglesia de El Salvador. La novia, nacida en Béjar, podía presumir de descender de la poderosa familia del capitán Juan de Bolaños, cuya escultura orante ejerció de testigo del enlace. De su unión nacerían tres vástagos: José del Castillo y Larzábal, futuro conde de Francos, nacido en Salamanca, Manuela del Castillo y Tomás del Castillo, clérigo [1]

 Estatua orante desaparecida del capitán Juan de Bolaños,
antepasado de José del Castillo, conde de Francos


         
      Los lazos con Béjar debieron ser muy fuertes en su personalidad, quizás inculcados desde la cuna por su madre doña Bernarda. Es por ello por lo que José del Castillo y su hermana doña Manuela matrimoniarían con miembros de familias hidalgas bejaranas, en una suerte de repetición de la historia personal de su padre. Así, en 1732 don José casó con doña Petronila Suárez de Lugo Ramírez Nieto, hija de don Antonio Suárez de Lugo, caballero de la Orden de Santiago y señor de Fuentesaúco y de San Juan de la Torre, natural de Medina del Campo, y de la bejarana doña Luisa Ramírez Nieto; mientras que su hermana Manuela había hecho lo propio años antes, en 1717, con don Miguel Ramírez Nieto del Rincón, hijo de don Juan Manuel Ramírez Nieto y de doña Agustina del Rincón [2]

 Iglesia de El Salvador, donde tuvo lugar la boda entre José del Castillo
 y Petronila Ramírez Nieto



            La boda entre don José y doña Petronila se produjo por palabras de presente en la iglesia de El Salvador de Béjar el 13 de octubre de 1731 [3] y la misa de velaciones un año más tarde, en septiembre [4], no sabemos si por la excesiva juventud de la novia o por ausencia del novio. Para entonces él ya era conde de Francos, Caballero Veinticuatro y Regidor Perpetuo de la ciudad de Salamanca. El caso de don José y de su hermana no es único, pues otro caballero veinticuatro de Salamanca, don Gaspar de Medina y Paz, hijo de doña Teresa del Castillo, tía de don José, había matrimoniado en 1715 con la hermana de Petronila, María Suárez de Lugo. Los hidalgos salmantinos tenían la costumbre de acudir a Béjar, una villa plagada de familias hidalgas más allá de la Grandeza de España de sus duques, a seleccionar damas de rancio abolengo con las que establecer relaciones de sangre, lo cual nos da cabal idea de la importancia de estos hidalgos bejaranos en una villa dominada por la todopoderosa Casa de Zúñiga



Escudo conde de Francos 



La relación del conde de Francos con Béjar no se limitó a su esposa y era frecuente su presencia durante los meses de verano, en una huída típica de salmantinos y placentinos de los calores estivales a lugares frescos de la sierra. La villa era ya desde antiguo la población elegida por los obispos de Plasencia para pasar el estío y aquí disponían de un castillo frente a la iglesia de Santa María la Mayor, por entonces casi en desuso. Don José, por su parte, solía alojarse en la casa del mayorazgo de los Bolaños, en la calle de las Armas, justo al lado de la que ocupaban su hermana Manuela y su cuñado Miguel Ramírez del Rincón. Ambas se situaban al final de la calle, las más cercanas a la Plaza Mayor, abiertas hacia Barrio Neila [5]. El caserón, una suerte de palacio, desplegaba amplias comodidades, entre las cuales destacaba un oratorio particular donde se podía celebrar misa con el expreso permiso del obispo de Plasencia concedido a su tía, doña Teresa de Morales Nieto, camarera mayor de la Virgen del Castañar. Que las estancias del conde de Francos en Béjar eran frecuentes en el estío nos lo demuestra el hecho de que su boda por palabras de presente y su misa de velaciones se celebraron en los meses de septiembre y octubre, momento en el que el don José se trasladaba a Salamanca y dejaba sus asuntos en manos de su cuñado Miguel Ramírez del Rincón. 

Continuará







[1] Los datos genealógicos han sido extraídos de los libros sacramentales (bautismos, matrimonios y difuntos) de la iglesia de El Salvador (Archivo Parroquial de El Salvador, a partir de ahora AP El Salvador).

[2] La historia vital de don Miguel Ramírez Nieto del Rincón sería digna de un artículo aparte, pues desempeñó los más altos cargos del consistorio, era propietario de gran cantidad de tierras e inmuebles, y su influencia no debía ser poca en la villa.

[3] AP El Salvador de Béjar. Libro de matrimonios de 1731. Boda por palabras de presente.

[4] AP El Salvador de Béjar. Libro de matrimonios de 1732. Velaciones.


[5] Archivo Municipal de Béjar (AMB). Catastro del Marqués de la Ensenada. Libro 2º del estado seglar. Sign. I.E. 0007.09, f. 1044.

20 comentarios:

  1. El nombre de Béjar llega hasta el ilustre preceptor del rey-niño Carlos II: don Francisco Ramos del Manzano. Éste fue nombrado para el cargo el 5 de junio de 1667 cuando don Francisco contaba con 63 años y llevaba ya una larga vida de servicio a la Monarquía, como citabas. Sin embargo, este docto hombre no resultó ser el pedagogo más adecuado para aquel problemático niño. Don Francisco escribiría en 1672 su famosa obra “Reinados de menor edad y de grandes reyes”, dedicado a la reina doña Mariana “para la lección del Rey”. Sin embargo, Ramos del Manzano, que en el ámbito universitario dio pruebas de austeridad y de moralidad intachable, fue un preceptor mediocre pues no supo, o no quiso, evitar el recurso al halago y a la ambición de la promesa, olvidando la disciplina que debería haber aplicado para con su regio alumno. Así, a los ocho años de edad, Carlos II apenas había conseguido trabar, en su tosca lectura, unas cuantas sencillas sílabas, mientras que su caligrafía era insegura y vacilante y sus hábitos de conducta continuaban siendo indignos de su regia naturaleza.

    Un beso.

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  2. El mundo es un pañuelo.
    Y los enlaces matrimoniales, una forma de emparentar familias de sitios distintos.
    Y por lo que comentas, Béjar reunía, por su benigna climatología estival, un atractivo inigualable para los que huían del calor en ciudades no tan agraciadas; lo que hacía más frecuente el contacto entre las personas.
    Un saludo.

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  3. Era muy propio de esa época, que en los enlaces matrimoniales se emparentaban a familias de destacados títulos nobiliarios con otras que también lo obstentaba..por entonces era impensable la unión de un noble y un plebeyo.

    Besos

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  4. Ciertamente muy interesante, curiosidades que continuamente se estan dando en la vida.
    besos.

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  5. Si cada ciudad tuviese un cantor, como tú lo eres de Béjar, dando continuos golpes de aldaba para hacer resonar el nombre de su hábitat y el de sus hombres ilustres, no habría tanta ignorancia como a la que nos invitan las autovías que se salieron de los cascos urbanos a toda prisa. Te felicito por esta labor ingente, Carmen.

    Besos.

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  6. El apellido" De Lugo", por estos lares lo tienen unido al Benitez de Lugo señores de Gran Canaria.Me presupongo que sean de la misma rama familiar?

    Béjar puede presumir de tener un rango abolengo unido a un patrimonio importante.

    Un beso feliz día nos leemos.

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  7. Como siempre, interesante, en especial para los que, siendo bejaranos, necesitamos que alguien nos recuerde nuestra propia historia.
    Un abrazo,

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  8. Siempre encuentra buenos relatos con lo que respecta a Béjar.
    La plaza Mayor de Salamanca es todo una maravilla tal como nos la describes.
    Un abrazo

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  9. He estado en la Plaza Mayor de Salamanca hace unos años. Me gustó mucho (aunque los amigos con los que iba, decían que la de Madrid era más bonita...es cuestión de gusto).

    Béjar, siempre impresiona. Forjadora de historia. Y en este caso no es para menos.

    Besos

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  10. Al margen de los Zúñiga, el estudio de la nobleza local o la foránea que terminó relacionándose con Béjar es clave para comprender mejor la historia de nuestra ciudad antes del apogeo industrial. Apogeo que se llevó por delante muchos vestigios, historias, costumbres y tradiciones.

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  11. Resulta llamativo que Béjar fuera un lugar tan atractivo para buscar pareja, por lo que se ve estaba plagada de personajes importantes.
    Un saludo.

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  12. Curioso eso de que los hidalgos salmantinos acudieran a buscar esposa a Béjar. ¿Y no funcionaba al revés, es decir, no buscaban los padres salmantinos esposo para sus hijas en Béjar?

    Feliz tarde

    Bisous

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  13. Muy interesante esta historia de los matrimonios de damas de Bajar con la nobleza salmantina. Espero la continuación.
    Besos

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  14. ¡Cuánta historia se aloja en Béjar! Lo cuentas muy bien. Saludos

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  15. Me parece más que interesante Carmen, la verdad es que gracias a ti estoy conociendo mucho de Béjar, y tiene una gran historia. Haces una gran labor. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

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  16. La Plaza más bella de España, asiento. Aludiendo a tu visita puedes decir de Béjar que el mundo es un pañuelo, y que Bejar tiene un ovillo muy grande. Curioso lo que cuentas. Bss y buen finde

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  17. Buena idea. Ilustrar la entrada con esa imagen del ayuntamiento de Salamanca, ya alerta de que se va a contar un episodio de peso.
    Quien haya visto esta plaza barroca, su armonía y dimensiones, no olvidará el nombre de su arquitecto primero. Sigo la historia
    Un beso

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  18. La plaza es preciosa, y a ello contribuye mucho la piedra de Villamayor, llamada "franca" que al parecer endurece con el tiempo, adquiiriendo ese tono dorado tan atractivo. Sobre las relaciones de los donceles con las damas de Béjar, sigo atento.
    Un abrazo

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  19. Después de leer tu comentario en mi espacio me he acordado de la película, que no sé si la habrás visto, bueno te dejo el enlace y que la disfrutes.
    https://www.youtube.com/watch?v=73IfeswbyNY

    Besos

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.