Este es el lema escogido por la Junta de Castilla y León para llevar adelante su programa de apertura de monumentos durante el verano, en colaboración con los distintos obispados de la región. Se han escogido para tal fin zonas turísticas de gran riqueza patrimonial (ciudades patrimonio, románico norte, mudéjar al sur del Duero…), proponiendo diversas rutas a través de algunos de los monumentos religiosos más importantes, que abren sus puertas a los turistas las mañanas y las tardes casi todos los días de la semana.
Béjar y alguno de los pueblos de su entorno han sido incluidos dentro de esta plausible iniciativa. La ruta por las iglesias de la Sierra de Béjar es uno de los itinerarios trazados dentro del área monumental que se ha denominado Sierras del Sur, que se compone de otras rutas por el patrimonio eclesiástico de Ciudad Rodrigo, de la Sierra de Francia, y de la zona abulense del Barranco de las Cinco Villas. Las iglesias que componen el recorrido por nuestra comarca son las parroquias de San Juan y de Santa María de Béjar, la de Ntra. Sra. de la Asunción de Montemayor del Río, su homónima de Candelario, y la parroquia de Santa María la Blanca de Fuenterroble de Salvatierra. Esperemos que para el próximo verano la oferta se pueda ampliar, incluyendo tras iglesias importantes como las de Puente del Congosto, Navacarros, Cespedosa de Tormes o Colmenar de Montemayor, por citar algunos ejemplos.
Torre- campanario de San Juan Bautista.
Béjar
En la zona más elevada del Béjar histórico se construyó la iglesia de San Juan Bautista. Comenzada, como las más antiguas de Béjar, a principios del siglo XIII en la fase tardía del románico. Conserva de esta primitiva fábrica su único ábside semicircular y el tramo presbiterial, cerrado con bóveda de cañón apuntado, que se refuerza con arcos ojivales. De este momento también es la torre, muy deteriorada y agrietada, en cuyo último cuerpo se abren varios arcos apuntados doblados. La nave primitiva se sustituyó en el siglo XVI por otra mucho más amplia, aunque conservando las dos portadas medievales; la principal de un gótico muy clásico. En el interior de la nave, unos enormes arcos diafragma soportan la techumbre de madera (que nada tiene de mudéjar como alguna vez se ha dicho), descansando en ménsulas acapiteladas renacentistas. El coro ya es obra del siglo XVII.


