Autor: José Muñoz Domínguez
3. Juan de Flandes y el tramo aéreo sobre arcos (1592-1597)
Los problemas de conservación y mantenimiento del sifón, sometido a una presión hidrostática e hidrodinámica excesiva, además de soportar esfuerzos de tracción axial y de cizalladura en el mencionado punto crítico, obligaron al Concejo bejarano a emprender mejoras de mayor envergadura y coste, aliviando dicha presión mediante un tramo aéreo con arcos entre la pendiente del monte y la Puerta de la Corredera, de forma que el ángulo obtuso entre ambas rasantes lo fuera aún más, tendente al ángulo llano, mediante una arquería con suficiente elevación, tal como lo exponían sus ediles por escrito, en agosto de 1597, para solicitar ayuda económica al duque Francisco III:
Justicia y Regimiento de la villa de Bejar besa a Vuestra Exçelençia las manos, a quien suplica sea servido saver cómo los caños por do viene el agua a la dicha villa y fortaleza de Vuestra Exçelençia por ser viejos y muy antiguos y venir por grandes balles y questas están tan quebrados y destruydos que aunque en ellos se haze algún reparo es de poco momento, porque luego quiebran por otra parte; y es más la costa que el probecho; y viene a estar la villa en vezes mucha parte del año sin sustento de agua de que todos los veçinos reçiven gran daño y perjuyzio mayormente los pobres; y aunque muchas vezes este Ayuntamiento a procurado poner remedio a esta [sic, por este] daño con alguna perpetuydad y sobre ello hecho algunos acuerdos y tomado paresçeres con algunas personas expertas, se halla que no ay otro [remedio] si no es traer por arcos el agua por todo el valle de la Corredera hasta la entrar por la [puerta de la] villa (1).
Fig. 1. Vista general del acueducto de Plasencia a su paso por el paraje de San Antón (Google Streetview, noviembre de 2024).
La medida no suponía suprimir o sustituir el sifón de 1574-1575, sino tan solo elevar sus atanores a la altura conveniente para aliviar la presión en el ángulo crítico de rotura, una decisión que resultó acertada y satisfactoria durante más de doscientos cincuenta años hasta que, a mediados del siglo XIX, se decidió renovar el sistema al completo por otro de tubos de hierro con presión a partir del proyecto del arquitecto y académico Simón de Ochandategui y Arechavaleta y del ingeniero francés Edouard Frossey (2).
Es relevante la frase en la que se alude al asesoramiento externo: el Concejo de Béjar había «tomado paresçeres con algunas personas expertas» en la materia que habrían aconsejado la construcción de los arcos, exactamente la misma solución que hacía pocos años realizara el maestro Juan de Flandes en Plasencia (fig. 1), entre 1566 y 1574, aunque con algunos contratiempos en 1572, la construcción de una fuente conmemorativa de la traída del agua en 1577 (figs. 2 y 3) y remates de obra que se prolongaron hasta 1580-1583. Desconozco si en los meses previos a la solicitud del Concejo todavía se encontraba en Béjar el maestro cañero Diego de la Carrera, que podría ser una de aquellas personas expertas, pero sin duda no había que desplazarse muy lejos –apenas 14 leguas– para contactar con Juan de Flandes en la ciudad del Jerte, el mejor candidato posible no sólo para asesorar, sino para hacerse cargo de la nueva y definitiva obra de canalización.
Figs. 2 y 3. Fuente de San Pedro o de la Cruz, en calle del Sol esquina a calle del Arcediano, conmemorativa de la traída de aguas a Plasencia en 1577, y detalle de la inscripción de la misma fuente, con el texto: COR[R]IO ESTA FUENTE DE LA CR[U]Z EL DIA DE LA CR[U]Z DE MAYO D[E] 1577 (fotos de José Muñoz Domínguez, 2015).
En la arcuatio bejarana, el primero de sus arcos debía salvar el ancho de la calzada o camino real a Extremadura y precisamente por su situación y singularidad se le llamó «Arco del Monte», exactamente el mismo topónimo que mantiene la vía pública actual en esa zona, la calle Arco del Monte. Los arcos siguientes, en línea con la acera actual del asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y construidos en fábrica mixta de piedra y ladrillo, tenían menor luz que el primero y, al menos en su origen, serían homogéneos en todo el tránsito de aquel valle o explanada extramuros. En la Vista de Béjar pintada por Lirios se reconoce bien el Arco del Monte (fig. 4, derecha), otra serie de arcos menores e iguales (fig. 4, centro) y tramos con aberturas de mayor luz fabricados íntegramente en piedra (fig. 4, izquierda), correspondientes a una renovación de esa parte de la cañería que se acometió en 1713-1715, a cargo del maestro cordobés Juan Delgado de Mesa, pocos años antes de que Lirios los incluyera en su pintura.
Fig. 4. Diferentes partes
del tramo aéreo del acueducto de Béjar en la pintura de Ventura Lirios
(1726-1727).
A la sucesión de topónimos que todavía señalan la existencia de la cañería, tales como camino del Arca Madre y Arco del Monte, cabe añadir otro asociado al área de la Corredera que podría estar relacionado con el trayecto del acueducto desde 1597: la «Jarquería», tradicionalmente interpretado como evolución local del vocablo arábigo Xarquía por semejanza fonética, pero también por su significado como «parte oriental» que efectivamente cumple ese espacio extramuros de Béjar. Sin embargo, sería factible otra explicación: si en el documento original del que se copió el topónimo consta «harquería», con la frecuente confusión entre las grafías «h», «j» y «x» (sobre todo en textos escritos en letra procesal, por su tendencia alógrafa debida al efecto de la cursividad o la degeneración gráfica), la palabra se referiría más bien a la nueva arcuatio o arquería del acueducto que a travesaba esa parte llana al este de la ciudad (3).
Fig. 5. Traslado del siglo XVIII de la ejecutoria sobre la renta de Bañaduras de 1591 (portada) y fol. 32r del padrón de vecinos de Béjar de 1592, donde se cita a Juan de Flandes (fotos de José Muñoz Domínguez, 2026).
En cuanto a la autoría, nada se sabe del artífice de los arcos originales, los construidos a partir de 1597, aunque se puede proponer su identidad a partir de algunos datos concurrentes. En el artículo de 2015 mencioné la presencia en Béjar, en la colación de Santa María, de un Juan de Flandes que figuraba en el padrón de vecinos de 1597 (en realidad es de 1592, figs. 5 y 6 y nota 4), y lo interpreté como posible hijo y sucesor del Juan de Flandes que a partir de 1566 proyectó y ejecutó el tramo aéreo del acueducto de Plasencia, o Arcos de San Antón (fig. 1), pues en la bibliografía se le daba por fallecido en 1574. Sin embargo, en la documentación más recientemente manejada se demuestra que debió vivir al menos hasta septiembre de 1589 (así se verifica en su labor de inspección sobre las obras del Hospital de la Merced, nota 5), de modo que el Juan de Flandes vecino de Plasencia y artífice de su acueducto y el avecindado en Béjar, ambos de igual nombre e idéntico origen flamenco en dos ciudades bien relacionadas y con acueductos sobre arcos, probablemente serán la misma persona. La triple coincidencia, en sí misma excepcional, se refuerza por la proximidad entre Béjar y Plasencia (distantes apenas 14 leguas de Castilla, menos de 60 km), por la dedicación profesional de Juan de Flandes como ingeniero hidráulico y por la fecha, sólo cinco años anterior a la que documenta la decisión del Concejo para construir un tramo aéreo como el del acueducto placentino. La hipótesis de trabajo es inmediata: Juan de Flandes habría sido llamado por el Concejo de Béjar para hacerse cargo de las reparaciones de la cañería en torno a 1592, pero ante la necesidad de una solución definitiva, finalmente propuso a sus representantes la elevación del sifón mediante arcos, siguiendo las características de su propia obra en Plasencia, aunque para una arcuatio de menor alcance en cuanto a longitud, altura y caudal.
Fig. 6. Anotación del nombre de Juan de Flandes en el padrón de vecinos (foto de José Muñoz Domínguez, 2026).
No se dispone de información biográfica relevante acerca de este maestro más allá de sus obras documentadas en la ciudad extremeña, pero cabe sugerir alguna idea sobre su procedencia en los territorios de la monarquía hispánica en los Países Bajos. Es bien conocida la contratación de artífices flamencos y holandeses por parte del rey Felipe II al regreso de su último viaje por aquellas regiones (en septiembre de 1559 y acompañado, junto a otros dignatarios, por Francisco de Zúñiga y Sotomayor, futuro duque de Béjar), en la que contó con la mediación del cardenal Granvela desde 1561. Entre aquellos maestros no faltaron jardineros como los hermanos Jan y Frank van Holebecq o pizarreros y artífices de airosos chapiteles como Hans Bethemans, Jean y Nicolas Bonsart, Lienartt Tehoncourt y Gilles Marq, pero destacaban los especializados en obras hidráulicas: diqueros, estanqueros y expertos en canalizaciones como Pietre Janson, Adriaen van der Müller, Guillaume Cuivens, Guillaume de Vos, Adriaen de Bruyn, Pierre de Brun van Moerbehe, Jehan Barek y otros (6). Precisamente en 1566, cuando se iniciaba la obra del tramo aéreo del acueducto placentino, el diquero Jehan Barek fue despedido de las obras reales por motivos no aclarados y sin que tampoco se conozca su siguiente actividad profesional: ¿podría ser este Jehan Barek, oriundo de Flandes o de Holanda, el Juan de Flandes asentado en Plasencia y Béjar entre 1566 y 1592?, ¿pudo ser este mismo maestro el diquero del estanque mayor de El Bosque, datado en torno a 1566-1567 y construido con la misma técnica mal llamada holandesa, pero utilizada para los estanques de Felipe II en la Casa de Campo de Madrid y en el Mar de Ontígola en Aranjuez, entre 1561 y 1565, por sus compatriotas Janson, Müller y otros?
Las posibilidades de que en el área Plasencia-Béjar se avecindaran varios artífices flamencos del mismo nombre son ciertamente reducidas. Al margen del Juan de Flandes documentado en Béjar en 1592, se tiene noticia de sólo trece artífices con ese nombre castellanizado y su etnónimo de origen (con su variante Juan Flamenco), pero documentados en toda España y durante el centenar de años que va de 1496 a 1596 (7). En el área estudiada constan únicamente tres de ellos y en fechas no siempre compatibles:
1. El ceramista Juan Floris de Amberes, activo en Plasencia entre 1551 y 1562 y en Talavera de la Reina hasta su muerte en 1567.
2. Otro Juan de Flandes, hijo del pintor fallecido antes de 1561 (vid. nota7), que entró como aprendiz de pintura de Juan Floris en su taller de Plasencia, documentado entre su nacimiento en Salamanca en 1541 y 1562 (posiblemente hasta 1565, año final de su contrato de aprendizaje).
3. El Juan de Flandes avecindado en Plasencia, maestro cantero, aparejador e hidráulico y artífice del acueducto placentino, documentado en aquella ciudad entre 1566 y 1589.
Figs. 7 y 8. El estanque de la villa El Bosque a vista de drone, ca. 1566-1567 (foto de Tomás Muñoz Domínguez, 2017), y aspecto de la estructura «holandesa» del dique durante las obras de rehabilitación de 2009-2010 (foto de Juan Félix Sánchez Sancho, 2009).
Considerando circunstancias concurrentes de carácter cronológico, de vecindad o proximidad y de oficio, triple condición que sólo cumple el Juan de Flandes maestro del acueducto de Plasencia, se puede descartar a los artífices fallecidos antes de 1566-1589, los avecindados lejos del área Plasencia-Béjar y, por supuesto, aquellos cuya profesión nada tenía que ver con la arquitectura o la hidráulica, lo que, aparte del Juan de Flandes autor del acueducto, reduce a cero el número de candidatos alternativos, si bien deja abierta la posibilidad de un artífice de origen flamenco nombrado como Juan o Jehan que cumple dos de esas condiciones: el ya mencionado Jehan Barek, diquero, cuya interrumpida trayectoria como artífice de las empresas reales en 1566 pudo tener continuidad, a partir de ese mismo año, en las obras del estanque de la villa ducal El Bosque de Béjar (figs. 7 y 8) y en la obra concejil del acueducto de Plasencia (fig. 1). Puesto que no consta en España ningún otro Juan de procedencia flamenca dedicado a la ingeniería hidráulica que Jehan Barek, precisamente al comienzo de las obras ducales de Béjar y concejiles de Plasencia, es altamente probable que se trate del mismo Juan de Flandes.
4. Conclusiones finales
A lo largo de estas tres entregas considero que ha quedado demostrada la importancia de esta obra de ingeniería hidráulica del Renacimiento en Béjar, escasamente conocida e incluso olvidada por nuestros convecinos, pero de la que permanecen restos muy significativos cuyo estudio sistemático, sobre todo con método arqueológico, aportaría información muy relevante.
También reviste gran interés por los artífices que trabajaron en ella a lo largo de los siglos, con la atribución que propongo sobre el maestro Pedro de Marquina en 1574-1575, los documentados Diego de la Carrera y Diego de Torres en 1575-1577 y la atribución a Jean Barek-Juan de Flandes en su etapa final de 1592-1597.
En definitiva, otra muestra de ingeniería civil y pública que se puede poner en relación con la de iniciativa privada, ducal, en el dique y sistema hidráulico general de la villa El Bosque durante el último tercio del siglo XVI. Estas circunstancias plantean la necesidad de valorar, conocer y mejorar la limitada protección de la que ha sido objeto (formalizada en el Catálogo del vigente PGOU sólo para el arca), así como de promover la conservación de la vieja cañería: tal ha sido el propósito de este y otros artículos precedentes, y lo será en un nuevo estudio, más detallado y con restitución gráfica de los vestigios que todavía se conservan.
NOTAS:
1. AHN, Fondo Osuna, C. 233, D. 192, Petición del Concejo de la villa de Béjar (Salamanca) al duque para que autorice emplear los 8 maravedíes por cabeza que se cobran en la feria de San Andrés en la construcción de unos arcos para el suministro de agua a la villa a través del valle de la Corredera, Béjar, 8 de agosto de 1597 (fol. 6r). Agradezco a Antonio Mira Toscano su disponibilidad para revisar mi transcripción del documento.
2. Vid. Muñoz Domínguez, José, y Sánchez Sancho, Juan Félix, «El acueducto de La Corredera. Abastecimiento de agua potable en Béjar entre los siglos XV y XIX», en Huerta Fernández, Santiago, y Fuentes González, Paula (coords.), Actas del IX Congreso Internacional Hispanoamericano de Historia de la Construcción, Instituto Juan de Herrera, Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, Madrid, 2015 (pp. 1170 y ss.).
3. La palabra aparece en la transcripción que hizo Juan Muñoz García, cronista oficial de Béjar, de las Ordenanzas para la conservación de la villa de Béjar y para el buen gobierno de ella, primero por entregas en el semanario Béjar en Madrid durante 1937 y ya como libro en 1940. Se trata de un texto refundido de normas locales diversas que incluyen parte de las «ordenanzas viejas antiguas», algunos capítulos insertados en 1562 y en 1571 hasta su promulgación definitiva en 13 de octubre de 1577, aunque en el documento transcrito por el cronista (un traslado que podría datase a finales del siglo XVIII o principios del XIX), se incorporan las confirmaciones y modificaciones de sucesivos duques en 1593, 1601, 1612 y 1620, de modo que la referencia a la Jarquería (capítulo XXXV del documento y p. 56 de la edición de 1940) pudo haber sido añadida en 1601, con la arcuatio terminada.
4. Archivo Municipal de Béjar (AMB), Signatura IE, 0006.72, Expediente sobre la utilización de la renta de Bañaduras, Béjar, 1774-1782. El documento incluye un traslado de la ejecutoria de 1591 por la que se concedía a los vecinos pecheros de Béjar el pago del servicio real con cargo a la renta de Bañaduras, así como un padrón de vecinos fechado en 23 de enero de 1592.
5. Acerca del acueducto placentino del siglo XVI, vid. López Brañas, Íñigo; Rodríguez Romero, Eva Juana; y Jiménez Alcalá, Benito, «El acueducto de San Antón en Plasencia: historia y análisis geométrico y constructivo», en Arqueología de la Arquitectura, nº 20, CSIC, Vitoria, 2023 (disponible en https://arqarqt.revistas.csic.es/index.php/arqarqt/article/view/305), y López Martín, Jesús Manuel, «Los abastecimientos de agua a Plasencia. De las fuentes de Tras la Sierra a las aguas del río Jerte», en AA. VV., Memoria histórica de Plasencia y comarcas, vol. XVII, Universidad Popular de Plasencia, Plasencia, 2024, (pp. 307-346, principalmente pp. 323-324).
6. Vid. Barbeito Díez, José Manuel, y Ortega Vidal, Javier, «Los artífices de las obras reales», en Añón Feliú, Carmen, y Sancho Gaspar, José Luis (eds.), Jardín y naturaleza en el reinado de Felipe II, Aranjuez, 1998 (pp. 245 a 273; p. 263), con referencia a un asiento recogido en las Consultas y Providencias Generales de 1561 conservado en Archivo General de Simancas (AGS), Casa y Sitios Reales, Leg. 275, fols. 1-14. Vid. igualmente, Ollero Butler, Jacobo, «Los Flamencos en la España del siglo XVI», en Anuario del departamento de Historia y Teoría del Arte, vol. II, Madrid, 1990 (pp. 173 a 177); Pleguezuelo Hernández, Alfonso, «Juan Flores (ca. 1520-1567), azulejero de Felipe II», en Reales Sitios, nº 146, Patrimonio Nacional, Madrid, 2000 (pp. 15 a 25); y Martínez Quesada, Juan, «Notas documentales sobre el divino Morales y otros artistas y artesanos de Extremadura (tercera relación)», en Revista de Estudios Extremeños, vol. XVII, nº 1, Diputación de Badajoz, Badajoz, 1961 (pp. 93 a 107, p. 94).
7. Los demás artífices o artistas cuyo nombre y procedencia pudieran haber motivado el apelativo Juan de Flandes o Juan Flamenco son los siguientes: Juan de Flandes, conocido pintor de la época de los Reyes Católicos, activo en Castilla entre 1496 y 1519; otro Juan de Flandes pintor, posiblemente hijo del primero, avecindado en Salamanca y activo entre 1538 y su fallecimiento antes de 1561; el mencionado Jehan Barek, diquero o maestro hidráulico que, junto a otros artífices flamencos, fue contratado por Felipe II para las obras reales en 1561, y documentado hasta 1566, fecha de su despido; el maestro pizarrero Hans Bethemans, contratado por Felipe II para las obras reales y activo en España entre 1562 y, al menos, 1571; el maestro pizarrero Jean Bonsart, contratado por Felipe II para las mismas obras reales y activo en España entre 1562 y 1563, año de su muerte; Jan Holebecq, jardinero de Felipe II en Aranjuez, documentado en España entre 1561 y su fallecimiento en 1568-1580; Jehan l'Hermite, memorialista nacido en Amberes y activo en España entre 1587 y 1602; Jehan van der Hamen el Viejo, militar al servicio de la Corona española y activo en Madrid entre 1583 y 1612, año de su muerte; Juan Flamenco, tipógrafo e impresor documentado en Madrid entre 1588 y 1612, cuando falleció; y Jehan van der Hamen y León, conocido pintor hijo del van der Hamen militar, activo en España entre 1596 y 1631, año de su muerte.






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