Amigos de Béjar y sus historias

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1/14/2009

Otras publicaciones

Además de estos artículos que aquí voy colgando progresivamente, para que se puedan leer con tranquilidad, invito a todos los lectores a que compren las Revistas del Centro de Estudios Bejaranos, dicursos y demás publicaciones de esta institución, en la que encontrareis grandes trabajos sobre la Historia de Béjar.
Por mi parte, he realizado un par de colaboraciones en ella, siempre acompañada por otros expertos en la materia, que aquí indico:




SÁNCHEZ MARTÍN, J; CASCÓN MATAS, Mª C y GONZÁLEZ HOYA, O: La fábrica de Higinio Cascón: un ejemplo de casa- obrador en Béjar. Revista de Estudios Bejaranos, nº 10, Diciembre 2007.

CASCON MATAS, M C y GONZÁLEZ HOYA, O: Peñacaballera y la Guerra de Independencia vistas a través de los documentos recopilados en el “Libro de fabrica y visitas de la cofradía de la Santa Vera Cruz”. Revista del Centro de Estudios Bejaranos nº 12, Diciembre de 2008.


Para conocer las publicaciones concretas, información y demás datos del Centro de Estudios Bejaranos encontrareis un enlace en esta misma página.

Francisco y Antonio Pizarro (2ª Parte)


Autora: Mª Carmen Cascón Matas
Publicado:Béjar en Madrid, nº 4.463. Septiembre de 2007.


A la muerte de Francisco Pizarro y Pedraza hereda sus posesiones, cargos y títulos su nieto Antonio Pizarro y Pedraza (era habitual entre las familias hidalgas de la época mantener el apellido familiar de generación en generación), hijo de Juan Vicente Pizarro (nacido en Béjar en 1679) y de María Camacho(natural de Gibraleón). Aunque Juan Vicente, hijo de Francisco, había nacido en Béjar, se trasladaría pronto a Gibraleón de donde era oriundo el apellido familiar y allí casaría y nacerían sus hijos. Suponemos que Antonio viviría allí su infancia, trasladándose a Béjar una vez que fue declarado legítimo heredero de las posesiones del abuelo. La preeminencia social de la familia se mantuvo en vida de éste: Antonio será nombrado Regidor Perpetuo del Ayuntamiento de Béjar.

A su llegada a Béjar en 1732, Antonio casó con su sobrina Ana María Pizarro, natural también de Gibraleón y de la que no tuvo hijos. El enlace consanguíneo viene a ser una muestra mas de la endogamia característica en las familias nobles de la Edad Moderna.

Portales de Pizarro (casas)

1/07/2009

Francisco y Antonio Pizarro (1ª Parte)



Autora: Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nºs 4462. Septiembre de 2007


Todo bejarano, que se precie de serlo, al que se le mencione el apellido Pizarro, relacionado con un lugar de nuestra ciudad, le viene a la cabeza la imagen de los Portales que se alzan en la Plazuela de la Piedad. Pero estoy segura de que la mayoría ignora el motivo de esta denominación y la historia familiar que conlleva. Quizás algunos respondan que tiene que ver con Francisco Pizarro, el famoso conquistador del Perú, pero nada más lejos de la verdad.

A finales del siglo XVII un hidalgo proveniente de la ciudad de Gibraleón, enriquecido y emparentado con la nobleza, hace su aparición en Béjar. Sobra decir que con seguridad viene llamado por el Duque de Béjar, pues entre sus muchos títulos y señoríos poseía el de señor de Gibraleón. El hidalgo se llamaba Francisco Pizarro y Pedraza. Su nombre empieza a aparecer en la documentación que manejamos a partir de 1679, citándosele como poseedor de numerosas rentas, tierras, (viñas, huertas, .molinos..) beneficios y títulos de carácter civil, tales como alcalde de los hijosdalgo (representante de la nobleza de la Villa de Béjar en el consistorio) o teniente de Corregidor.

De su vida privada conocemos bastante: casó en primeras nupcias con Ana María Sevilla, de la cual tuvo una hija llamada María Francisca, y tras la muerte de ésta, casó de nuevo en Béjar con Ana López Dávila del Castillo en 1675. Esta señora era natural de Béjar y pertenecía asimismo a una de las familias de mayor prestigio en nuestra villa. Había nacido en 1653 y era hija de Juan López del Castillo López Dávila y de María González. La realización de este matrimonio por parte de Francisco Pizarro poseía una intención claramente integradora y una voluntad de lograr el reconocimiento social entre la nobleza bejarana, maniobra además que se refuerza por partida doble, pues una hermana de Francisco, María Pizarro y Pedraza, casará con un hermano de Ana, Manuel López Dávila. Otro de los hermano de Ana, Antonio era sacerdote beneficiado de la iglesia de El Salvador.

Casas de los portales de Pizarro

1/03/2009

La tribuna mudéjar de Valdefuentes de Sangusín



Autor: Roberto Domínguez Blanca.
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.443. 11 de mayo de 2007.

El llamado estilo Mudéjar es una de las aportaciones más genuinamente hispana a la historia del arte, puesto que por sus características no se da en ningún otro país que no sea España, con la salvedad del continente americano, al que se exportó con otros estilos artísticos contemporáneos de la metrópoli. El vocablo Mudéjar es un término étnico que deriva de la voz árabe Mudayyan que significa aquél a quien se ha permitido quedarse , aplicándose a los musulmanes que siguieron viviendo entre los cristianos en los territorios conquistados por éstos durante el proceso de la Reconquista. A las manifestaciones artísticas de esta población y a las derivadas de las mismas realizadas por la población cristiana también se las denomina mudéjares, desde que en 1859 don José Amador de los Ríos adoptara el término para la historia del arte español en su discurso de ingreso El estilo Mudéjar en arquitectura, pronunciado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando . Así, el estilo Mudéjar convivió y transcurrió paralelo al desarrollo de estilos artísticos cristianos como el Románico y el Gótico, produciéndose una contaminación recíproca de los segundos con el primero. El Mudéjar fue madurando y aceptándose como algo propio y genuino del arte español, que si bien sus formas van desapareciendo con la llegada de la Edad Moderna, conceptualmente muchos de sus principios subyacen aún en la creación de obras artísticas del Gótico final y del Plateresco.
Simplificando mucho, en arquitectura el Mudéjar se caracteriza por el empleo masivo del ladrillo (lo que no significa que toda arquitectura de ladrillo sea Mudéjar), pudiéndose combinar con otros materiales como la mampostería o el tapial. Los mudéjares fueron hábiles maestros en el arte de la yesería, en el de la cerámica vidriada (muy empleada para decorar el exterior de los edificios principalmente en Aragón), y sobre todo en el de la carpintería artística (techumbres, puertas, tribunas, etc.).

El Mudéjar en la comarca bejarana es menos escaso de lo que en un principio pudiera parecer. Bien es cierto que arquitectónicamente no es terreno propicio para la arquitectura de ladrillo al contar por doquier con buena piedra berroqueña, y así todavía contamos con el ábside de Santa María la Mayor de Béjar y algún elemento de la ermita de Horcajo de Montemayor. Al parecer también podría entrar en este inventario la desaparecida iglesia bejarana de San Pedro . Mucho más numeroso es el listado de obras artísticas en madera conservadas en la comarca de Béjar, habida cuenta de la, ahora sí, generosa disponibilidad de la materia prima. Contamos con techumbres mudéjares en las iglesias de La Cabeza de Béjar, Candelario, Valdelacasa, Fuentes de Béjar y Santibáñez de Béjar, y en la ermita de Horcajo de Montemayor, catalogadas y estudiadas por Belén García de Figuerola , a las que se deben de añadir las de las iglesias de El Tejado y Bercimuelle. A este grupo de carpintería artística habría de sumarse la tribuna del coro de la parroquia de Valdefuentes de Sangusín, en este caso, única en su género en toda la comarca.

De bautizos y otras ceremonias religiosas en la iglesia de Santa María la Mayor de Béjar (2ª Parte)


Autora: Mª Carmen Cascón Matas.
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.495, (09/V/2008), p. 3.

El duque Alonso II (Béjar, 1621- Madrid, 1660) y su mujer Victoria Ponce de León no tuvieron descendencia, aunque del periodo de su mandato se conservan varias partidas muy interesantes. La duquesa viuda doña Francisca Pacheco de Mendoza casaría el día 11 de Julio de 1641, es decir, seis años después de la muerte de Francisco II, con el marqués de Astorga, como nos lo demuestra esta partida de matrimonio:

En la Villa de Béxar jueves çerca de la una de la mañana del dia, a onze dias del mes de jullio de 1641 años el sr. Juan Muñoz, cura propio de la yglesia de santa maria de la dicha Villa [...] haviendo sido dispensados en terzero con cuarto grado de consanguinidad e terçero de afinidad e dos terçeros con cuartos de afinidad en que eran parientes, assitio al matrimonio que contraxeron los Exmos. sr. d. Alvaro Perez Ossorio, marques de Astorga, y mi sra. Dª Francisca de Mendoça, duquesa que fue desta Villa, biuda del Exmo. sr D. Françisco Diego López de Çuñiga y Sotomayor, duque de Bexar que santa gloria haya= fue pressente con los testigos infrascriptos al matrimonio que celebraron por palabras de pressente el Exmo. sr. d. Alonso Diego Lopez y Sotomayor, duque de bexar y de Mandas en nombre del dicho Sr marques de Astorga. Siendo testigos el sr. d. Juan marqués de valero, el sr. d. Diego canónigo de la Sta. Yglesia de Toledo y el sr. D. Manuel de Çuñiga y Sotomayor, hermanos del Exmo. Sr de Bexar [...] Como todos sabemos una de las características predominantes de las familias aristocráticas era la endogamia y este ejemplo no deja lugar a dudas. Como vemos, en la boda el propio duque de Bejar, Alonso, hizo las veces del marqués de Astorga ante la ausencia de éste.

Estatua orante del licenciado Castañares

En 1644, el día 11 de julio en la iglesia de Santa María, el obispo de Ciudad Rodrigo Francisco de Alarcón y Cobarrubias ofició la boda y velaciones entre don Diego López Pacheco Calvera y Bobadilla, Marqués de Villena y duque de Escalona, y doña Juana Mª de Zúñiga, hija del duque de Béjar Francisco IV y doña Ana de Mendoza; es decir, la hermana de Alonso II, que entonces contaba con 17 años.