Amigos de Béjar y sus historias

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10/31/2009

La iglesia de Navalmoral de Béjar (2ª Parte)

Autores: Roberto Domínguez Blanca y Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº5.533. 30 de enero de 2009
 
El retablo mayor es una interesantísima obra dieciochesca que se encuentra en un estado de conservación lamentable y que sin lugar a dudas merece que se le restaure convenientemente. Ocupa casi todo el muro oriental del templo, recortándose su crestería contra las bóvedas. Es de un cuerpo y tres calles. Parte de una predela actualmente envuelta en obra moderna de granito. El cuerpo principal es tetrástilo con columnas salomónicas de orden corintio (similares a las de los retablos laterales) que soportan fragmentos de entablamento con volutas en cada una de sus caras. El intercolumnio central lo ocupa un gran sagrario en forma de templete de planta poligonal y de dos cuerpos, y los laterales hornacinas con las imágenes del Sagrado Corazón y de San Bartolomé; la primera moderna y la segunda parece antigua. Se cierra el retablo con un ático semicircular en el que destaca el lienzo central con el tema de la Anunciación. Toda su estructura se decora con motivos heredados de lo churrigueresco (vegetación dinámica) a lo que se añaden otros elementos típicos del S. XVIII (telas colgantes), e incluso rocalla (asiento de los angelotes del ático), más propia de los retablos de la segunda mitad de dicha centuria.
 

Retablo mayor de la iglesia de Navalmoral

La historia de este retablo es compleja y vamos a tratar de esclarecerla a través de los escasos datos de que disponemos. Don Juan Muñoz afirmó, sin duda consultando documentación, que el Santuario del Castañar vendió su anterior retablo mayor a la parroquia de Navalmoral de Béjar, lo que ha hecho pensar a muchos que es el que se conserva actualmente, afirmación que no es del todo correcta. Don Juan apunta a que alrededor de 1658 los tallistas Miguel Ramos y Francisco Ciprés trabajaban en la construcción del retablo de la Virgen del Castañar, añadiendo que se desmonta en el siglo siguiente cuando se hace el actual. Efectivamente, en la mayordomía de 1740-1741 del libro de la cofradía de la Virgen aparece dicha venta: "Ytten setecientos rreales en que se vendió el retablo viejo ael Lugar y Iglesia de Navalmoral". Hecho que se corrobora en los libros de fábrica de la parroquia, cundo en el bienio 1741-1742 se anota lo siguiente: data de jornales y gasto que hizieron los maestros que binieron a asentar el Rethablo 164 reales y 28 maravedíes. 
 
Detalle del sagrario del retablo mayor

Teniendo en cuenta el estilo puede proceder del antiguo retablo del Castañar

Con este último dato queda claro que el retablo de El Castañar se montó en la iglesia antigua del pueblo. Pero en la actual, como ya hemos dicho, su retablo mayor es del siglo XVIII y no se corresponde con el que hicieron Miguel Ramos y Francisco Ciprés. Sin embargo el retablo de Navalmoral conserva un interesante sagrario reaprovechado más antiguo, datable en la primera mitad del siglo XVII, que sí puede proceder de ese retablo de El Castañar. Este sagrario tiene un empaque semejante al de otros retablos del barroco clasicista conservados en la comarca bejarana (iglesias de Santa María de Béjar, Colmenar de Montemayor, Valdefuentes de Sangusín…).

Respecto del origen del retablo mayor dieciochesco de Navalmoral poco es lo que podemos aportar puesto que no hemos hallado dato alguno sobre su contrato y construcción. No sería raro que hubiese sido adquirido por la parroquia mucho más tarde, quizás en la primera mitad del siglo XIX a raíz del proceso desamortizador, dando lugar a una dispersión de los bienes de los conventos bejaranos, que fueron a parar a las iglesias de Béjar y de los pueblos de su entorno (Navacarros, Santa María de Béjar, San Juan de Béjar…).

Santuario de la Virgen del Castañar y su retablo mayor de estilo rocócó salmantino
 
La última gran reforma del retablo y del sagrario tiene lugar en 1860, cuando, tras adquirirse la nueva custodia (perdida la anterior durante la francesada), se adorna y repara el primero, y se adecúa el segundo para acogerla. Para finalizar, queremos agradecer las facilidades prestadas en todo momento por el párroco de Navalmoral de Béjar don José Luis Chicharro.  
 
FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRAFÍA  
-Archivo parroquial de Navalmoral de Béjar: Libros de Cuentas de Fábrica (1632-1769) y (1769-1891). Libro de la Cofradía de San Bartolomé (1730-1840). Documentación suelta. 
-Archivo parroquial de San Juan de Béjar: Libro de la Cofradía de la Virgen del Castañar (1708-1863) 
 
MÉNDEZ HERNÁN, V.: MUÑOZ GARCÍA, J.: “Historia de la Santísima Virgen del Castañar, excelsa patrona de Béjar y su comarca”, Ofrenda a la Santísima Virgen del Castañar, vol. 1, Prensa Española, Madrid, 1963, pp. 129-304.
SÁNCHEZ SANCHO, J. F. y DÍEZ ELCUAZ, J. I.: “El conjunto barroco de Valdesangil”, Revista del Centro de Estudios Bejaranos, nº 12, diciembre de 2008, Centro de Estudios Bejaranos y Ayto. de Béjar, pp. 9-45.

10/24/2009

La iglesia de Navalmoral de Béjar (1ª Parte)



Autores: Roberto Domínguez Blanca y Mª Carmen Cascón Matas


Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº5.532. 23 de enero de 2009.


La iglesia que actualmente podemos contemplar en Navalmoral de Béjar data su construcción del año 1789, momento en que, no sólo se sustituyó el templo antiguo sino que también se modificó su emplazamiento. Dos causas motivaron su traslado: por un lado su lejanía con respecto al caserío, y por otro el mal estado de conservación de su fábrica en fechas bien tempranas. Un ejemplo de las inconveniencias de lo que hemos mencionado en primer lugar se recoge en un documento de 1657 en que se dice que había “riesgo y peligro […] por estar [la iglesia] sin veçindad de casas y aber hurtado de Ella una cruz de plata y un cáliz y otras muchas cosas”. De lo arruinado que estaba el templo tenemos buena muestra en un mandato fechado en 1708:
Que por quanto la pared que cae al lado del hostigo de la capilla Maior de la dicha yglesia está amenazando rruina porque la continuación de las aguas la passa de una partte a otra de forma que se rreconoze esttar mobida y se pueden ocasionar maiores gastos; mandó su merced se compre la cal que se nezesitase para calafatearla por la parte de afuera y matizarla de cal para que con este reparo zese la dicha ruina […]” En años posteriores la iglesia continua con graves problemas de humedades, como en 1720 cuando se constata que “las paredes, expeçialmente las del cuerpo de la yglesia, están todas desmoronadas” empleándose vinagre sobre los muros antes de aplicar la cal y los revoques.





El empeoramiento del estado de la iglesia fuerza en 1783 al cabildo de Béjar a hacerse cargo de la situación enviando en este mismo año a Josef Fernández para su reconocimiento, puesto que en ese mismo año una de las paredes que daba al coro amenazaba ruina. Es curioso el dato de que en 1788 se nombre como nuevo párroco, en sustitución del antiguo cura rector don Santiago García Calles, a don Juan de Herrera, probablemente más capacitado (quizás por edad) para afrontar la construcción del nuevo templo en la mencionada fecha de 1789. Aunque hasta 1800 se siguen anotando gastos de obra en los libros parroquiales, la inauguración tiene lugar el día 24 de agosto (día de san Bartolomé, patrón del pueblo y titular de la parroquia) de 1790. En 1860 se acometen una serie de obras con el enlosado del sotocoro y de la capilla bautismal, en la que además se abre una pequeña ventana para iluminarla.

El edificio resultante es tremendamente sencillo. En el exterior únicamente llama la atención la espadaña en el imafronte del templo, con su escalera externa pegada al muro, como en la iglesia de Valdehijaderos. Al interior la iglesia es de una única nave de cuatro tramos cubierta con bóvedas barrocas de lunetos, que descansan en pilares adosados a los muros. A los pies se levanta la consabida tribuna de madera. De su patrimonio mueble destacan su retablo mayor y los dos laterales.




Retablo lateral del Cristo
Retablo del siglo XVIII, imágenes modernas


En los mandatos de la visita pastoral de 1738 se recoge la orden de hacer el retablo lateral del Santísimo Cristo y seguramente también el de la Virgen del Rosario, puesto que en 1739 se documenta un pago de 200 reales para este último. Para el retablo del Cristo, el profesor Méndez Hernán documenta su ejecución entre 1740 y 1741 y se lo adjudica al bejarano Lucas Barragán y Ortega, autor a su vez del retablo principal del santuario de Nuestra Señora del Castañar. Sin duda pensamos que este escultor también hizo el de la Virgen del Rosario. Gracias a un inventario fechado en 1742 sabemos que ya están asentados. Ambos siguen un diseño similar que bebe directamente del arte de los Churriguera: Un único cuerpo, donde se cobija la imagen, se eleva sobre una predela en la que se practica el sagrario. Enmarcan la hornacina una pareja de columnas salomónicas de orden corintio, cuyas cinco espiras se cubren con racimos y pámpanos como es norma. Remata cada conjunto áticos muy verticales cubiertos de vegetación y decorados con veneras. La principal distinción en la traza de ambos retablos viene en la configuración de las hornacinas, de medio punto en el caso de la de la Virgen y trilobulada en el caso de la del Cristo. Una vez ensamblados y construidos quedaba por ejecutar el dorado, que se solía retrasar durante décadas pues esta operación era bastante costosa. Al menos tenemos constancia de que el retablo del Cristo se dora entre 1798 y 1799.

10/17/2009

Reflexiones sobre la felicidad



Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.319. 24 de diciembre de 2004.


Yo creo que todos llevamos en nuestro interior un filósofo. En mayor o en menor grado pero, al fin y al cabo, un filósofo. Incluso aunque no hayamos estudiado filosofía, porque todo en la vida está impregnado de ella. Por eso, en un paseo que di una mañana por Los Pinos, aprovechando los últimos coletazos de ese verano tardío que tuvimos ocasión de disfrutar la última quincena de septiembre pasado, me dio por pensar acerca de la felicidad y, cuando llegué a casa, probé a transcribir mis pensamientos.


Y bien sabe Dios lo difícil que es escribir sobre una cosa tan ambigua y tan etérea como es la felicidad. Pero pienso que en ocasiones es sano e incluso higiénico para la mente tratar de describir con palabras las ideas abstractas que nos asaltan, pues no por ser aparentemente imprecisas dejan de estar ahí, conviviendo con nosotros. Además, por abstracta que sea la idea de felicidad, debido a lo difícil que resulta definirla, todos sabemos sentirla. Distinguimos claramente cuando somos felices y cuando no. Quizá el sustantivo (felicidad) sea impreciso, pero no así el adjetivo (feliz).


Y como veo que empiezo a divagar, pasaré a referirles las reflexiones en que iba sumido cuando paseaba por el marco incomparable de esos parajes, con los rayos de sol penetrando a través de las ramas de los altos pinos, marcando en el sendero un irreal camino mezcla de luz y de sombras, propicio para la meditación. Vamos allá.


10/10/2009

El matrimonio del duque don Joaquín a través de las cartas enviadas al consistorio (2ª Parte)

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.563. 28 de agosto de 2009



Las ceremonias religiosas encargadas por el duque de Béjar don Joaquín, con la intención de elegir una buena esposa para su señorío, debió de agradarle enormemente a juzgar por la elogiosa carta que escribió el Duque a finales del año al consistorio:

Consistorio de mi Villa de Bejar: por vuestras cartas de 16 y 23 del corriente veo la puntualidad con que haveis puesto en execucion lo que os ordenava sobre rogativa y haciendome cargo de la generosidad en pagar de vuestros haveres los Gastos de cera y sermon os aseguro he quedado muy complacido; no esperaba menos de vuestra fidelidad y buen corazon para conmigo; os doy las Gracias y en quanto pueda procurare atenderos como hasta aqui, en reconocimiento del especial favor que os he devido.
D(ios) o(s) G(uarde) m(uchos) a(ños).
Madrid y Diciembre 30 de 1757.
Quien mas os estima
El Duque de Bejar”.
 

Retrato de la duquesa de Osuna (y también de Béjar)
Sucesora del duque don Joaquín al morir éste sin sucesión

10/03/2009

El matrimonio del duque don Joaquín a través de las cartas enviadas al consistorio (1ª parte)

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.562. 21 de agosto de 2009.


Aquella era una noche fría, una más del mes de enero. La helada posando escarcha brillante sobre las superficies mojadas, chuzos colgando de los aleros, callejones solitarios, desiertos, oscuros, sólo iluminados por la luna que se cierne sobre los tejados. Impera un silencio sepulcral en la Calle Mayor roto sólo por las leves y apresuradas pisadas de un gato que se ciñe a las fachadas, huyendo de la oleada de viento serrano que pasa ululando, agitando los cuarterones de las ventanas cerradas a cal y canto.


De repente, una puerta se abre con chirrido de goznes, un perro ladra en la lejanía, alarmado quién sabe por qué, y su lamento rebota y rebota. Sombras se acercan, caminan lentamente, bajando la calle apenas alumbrada por teas que portan en sus manos, bultos embozados con capas de pesado paño, bien calados los sombreros de ala ancha y de tres picos sobre las cabezas. A medida que se van acercando hacia nosotros, rostros se asoman a los ventanuchos de las casas, primero tímidamente, después alzando la voz y saludando a los que pasan.




"Los zancos", de Francisco de Goya

Ahora reparamos en que los vecinos han adornado balcones y ventanas con lo que han encontrado a mano (colchas, sábanas bordadas, flores secas, símbolos religiosos, todo atado y bien atado para que la ventisca no lo arranque de las fachadas). Y mientras, el grupo de embozados, curtidos los rostros por el frío viento, camina junto a nosotros, mientras a su paso varios vecinos gritan: “¡Vivan don Joaquín y doña Escolástica!” y la algarabía se desparrama a medida que llegamos a la Plaza Mayor.