Amigos de Béjar y sus historias

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5/30/2009

Historia de una iglesia desaparecida (4ª Parte)


Autores: Mª del Carmen Cascón Matas, Oscar González Hoya Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Especial Béjar en Madrid, 2007


Feligresía y oposición a la reducción eclesiástica



Como es sabido, la parroquia de San Pedro a extramuros se constituyó como germen de un importante barrio de labradores, desapareciendo éste con el pavoroso incendio producido a principios del siglo XVIII. En el “Libro de reducción parroquial” aparece recogido un listado de feligreses confeccionado por los propios curas por mandato del Obispo Pedro Ponce de León y clasificados por parroquias Con la denominación “feligreses” se entendía entonces a la unidad familiar o vecino (un feligrés podía ser tanto una familia de 5 miembros como una viuda).

San Juan y las santas mujeres
Detalle de la predela del retablo de la iglesia de Santa María. Béjar

A diferencia de lo que ocurre en Santa María, con predominancia de apellidos sonoros, pues no en vano el Palacio Ducal se adscribía a su jurisdicción, o en El Salvador, donde habitaban las profesiones vinculadas a los gremios (zapateros, tundidores, cerrajeros...), en San Pedro son mayoritarios los vecinos con nombres y apellidos comunes.Nos consta que en ella radicaban dos cofradías: la de San Antón, advocación vinculada a la protección de los animales domésticos y Santa Catalina.

5/24/2009

Breve reflexión sobre Florentino Hernández Girbal

Y ahora voy a hacer un alto en el camino, dejando de lado la historia de la iglesia de San Pedro.



Una reseña de la Exposición dedicada a D. Florentino Hernández Girbal en el Casino Obrero de Béjar.

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 14 de Mayo de 2009

Este domingo, 26 de abril, el Casino Obrero retiraba el cartel anunciador que, desde el día 3, adornaba la entrada invitando a los transeúntes a conocer un poco más de su ciudad, en este caso, de la vida de uno de sus naturales. El motivo de la exposición era conmemorar la “Vida y obra de D. Florentino Hernández Girbal” (1902-2002). A menudo los historiadores nos hacemos eco de las vivencias de personajes que nacieron en tal o cual siglo, que presentamos lejanos y difíciles de imaginar. Por el contrario, Don Florentino no pertenece a tal grupo. Es un contemporáneo de muchos de nosotros, cercano y valorado. Debido a su carrera profesional, a su trayectoria humana y vital, y a su recuerdo de Béjar, siempre presente en su ser, podemos afirmar que es uno de esos gigantes bejaranos que no pueden borrarse de la memoria colectiva.




5/16/2009

Historia de una iglesia desaparecida (3ª Parte)


Autores: Mª del Carmen Cascón Matas
Oscar González Hoya
Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Béjar en Madrid, especial de Navidad 2007

La estructura eclesiástica. Beneficios y rentas

En el Béjar de la Edad Moderna, como en la mayoría de poblaciones que contaban con Cabildo Eclesiástico, la estructura clerical era compleja. Con la reducción parroquial, el obispado intentará reorganizarlo, subordinando unas iglesias a otras y con ellas al clero encargado de cada templo.

Debemos tener en cuenta que antes de 1568, cada parroquia contaba con un párroco y varios beneficiados u otros clérigos, encargados del culto divino. Además, existía la figura del Arcipreste, vinculada a la de San Andrés, de jurisdicción local; un Vicario, representante del obispo en la Tierra de Béjar; sin contar con el Abad del Cabildo, un cargo de carácter electivo y con potestad jurídica sobre los miembros del Cabildo.

Relieve de San Pedro
Detalle de la predela del retablo de Santa María. Béjar


5/09/2009

Historia de una iglesia desaparecida (2ª Parte)



Autores: Roberto Domínguez Blanca, Mª del Carmen Cascón Matas y Óscar González Hoya

Publicado: Especial Béjar en Madrid. Navidad, 2007

Interior

Según el inventario recogido en el único libro de cuentas de fábrica que se conserva de la iglesia, ésta contaba en 1561 con cuatro retablos. El que debía de ser el principal era un retablo de tres órdenes, pintado y dorado, presidido por la imagen de San Pedro como pontífice. Un segundo retablo, situado en el lado de la Epístola del altar mayor (del cual desconocemos su advocación) por estas fechas se le describe como nuevo. El retablo de Santa Catherina, de tres órdenes como el principal, todo de talla, pintado y dorado, cobijaba la imagen de la santa coronada y con las ynsignias de su ystoria en la mano. Suponemos que dicho retablo se situaría en el lado del Evangelio junto a la cabecera.


Talla de San Pedro.
Iglesia del Hospital de los Venerables. Sevilla


El último retablo se ubicaba en el altar de Nuestra Señora. También consistía en un retablo de tres cuerpos, pintado y dorado, en el que destacaban dos imágenes: la de la titular en medio y la de San Antón de bulto pintado y dorado con un libro y cayada en la mano. Esta imagen suponemos que es la que se conserva hoy en la iglesia de Santiago, trasladada a ella cuando se produjo la desaparición de la de San Pedro.

5/04/2009

La Dolorosa de San Juan Bautista: pieza elegida para las Edades del Hombre



Autores: Roberto Domínguez Blanca
Mª del Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 1 de mayo de 2009

En esta nueva edición de la Exposición de las Edades del Hombre que tendrá esta vez como sede la ciudad de Soria, el obispado de Plasencia estará representado con una pieza perteneciente a una iglesia bejarana: La Dolorosa de la iglesia de San Juan Bautista. Nuestros lectores ya conocerán esta obra, que hace pareja con la talla del Ecce Homo, pues publicamos en este semanario un breve análisis aprovechando su restauración, hace ahora un año, por la Fundación de las Edades del Hombre. Recordemos que este mismo taller restauró el altar de la Virgen del Carmen durante este pasado verano, lo que ha servido para dar a conocer el patrimonio de esta iglesia fuera de Béjar.



La talla de la Dolorosa, es un busto largo o escultura de medio cuerpo en madera dorada y policromada, y de autor desconocido, pudiendo ser fechada en la primera mitad del siglo XVIII. Sus dimensiones son 100 x 56 x 50 cm. El primer investigador que se percató de la importancia de esta escultura fue el profesor Manuel Gómez-Moreno, que visitó la ciudad textil en 1901, definiéndola junto al Ecce Homo como “obras barrocas, delicadas de factura, muy bellas, correctas y expresivas”. En ese momento las halló en la capilla del que era entonces hospital de Béjar, el exconvento de San Francisco, señalando que a su vez procedían del de la Anunciación, otro de los conventos de la ciudad desamortizados en el siglo XIX. El periplo de las tallas terminó al ser trasladadas definitivamente a la iglesia de San Juan, pues el historiador local don Juan Muñoz, en una publicación de 1963, las ubica en la capilla funeraria de los Muñoz de Aguilar en dicha iglesia. Sin argumentos sólidos, en su momento consideró que estas tallas habían salido de la mano del escultor Alejandro Carnicero.