Amigos de Béjar y sus historias

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7/25/2009

Abrimos en verano (1ª Parte)


Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.512. 22 de agosto de 2008

Este es el lema escogido por la Junta de Castilla y León para llevar adelante su programa de apertura de monumentos durante el verano, en colaboración con los distintos obispados de la región. Se han escogido para tal fin zonas turísticas de gran riqueza patrimonial (ciudades patrimonio, románico norte, mudéjar al sur del Duero…), proponiendo diversas rutas a través de algunos de los monumentos religiosos más importantes, que abren sus puertas a los turistas las mañanas y las tardes casi todos los días de la semana.

Béjar y alguno de los pueblos de su entorno han sido incluidos dentro de esta plausible iniciativa. La ruta por las iglesias de la Sierra de Béjar es uno de los itinerarios trazados dentro del área monumental que se ha denominado Sierras del Sur, que se compone de otras rutas por el patrimonio eclesiástico de Ciudad Rodrigo, de la Sierra de Francia, y de la zona abulense del Barranco de las Cinco Villas. Las iglesias que componen el recorrido por nuestra comarca son las parroquias de San Juan y de Santa María de Béjar, la de Ntra. Sra. de la Asunción de Montemayor del Río, su homónima de Candelario, y la parroquia de Santa María la Blanca de Fuenterroble de Salvatierra. Esperemos que para el próximo verano la oferta se pueda ampliar, incluyendo tras iglesias importantes como las de Puente del Congosto, Navacarros, Cespedosa de Tormes o Colmenar de Montemayor, por citar algunos ejemplos.

 Torre- campanario de San Juan Bautista.
Béjar

En la zona más elevada del Béjar histórico se construyó la iglesia de San Juan Bautista. Comenzada, como las más antiguas de Béjar, a principios del siglo XIII en la fase tardía del románico. Conserva de esta primitiva fábrica su único ábside semicircular y el tramo presbiterial, cerrado con bóveda de cañón apuntado, que se refuerza con arcos ojivales. De este momento también es la torre, muy deteriorada y agrietada, en cuyo último cuerpo se abren varios arcos apuntados doblados. La nave primitiva se sustituyó en el siglo XVI por otra mucho más amplia, aunque conservando las dos portadas medievales; la principal de un gótico muy clásico. En el interior de la nave, unos enormes arcos diafragma soportan la techumbre de madera (que nada tiene de mudéjar como alguna vez se ha dicho), descansando en ménsulas acapiteladas renacentistas. El coro ya es obra del siglo XVII.

7/19/2009

La “jerga” textil y el lenguaje coloquial (2ª Parte)


Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 25 de agosto de 2006


La palabra urdir, en el lenguaje coloquial, significa maquinar algo contra alguien, de forma cautelosa, para la consecución de algún propósito. En ocasiones, y aunque es incorrecto desde el punto de vista textil, se habla incluso de urdir una trama, terminología muy utilizada en obras literarias, guiones de película, obras de teatro, etc. Cuando se urde una trama, el enredo está servido. A veces e sustituye por tramar, si bien cuando se utiliza este verbo normalmente es porque el enredo es mayor (o está más adelantado el plan) que cuando se utiliza urdir.

Pongamos un ejemplo que se me ocurre utilizando estas frases: He pegado la hebra a la conversación, pero estaba más enredada que una madeja y, al final, he perdido el hilo. No obstante, atando cabos, pude darme cuenta de que la trama estaba bien urdida. Alguien había hilado muy fino, pero la cosa estaba todavía pendiente de un hilo. Pero, una vez iniciada la conversación, tiramos y tiramos del hilo hasta que, al final, sacamos el ovillo.

Hay frases tan conocidas como unos tienen la fama y otros cardan la lana. Se refiere a que, en la vida, brillan muchos sujetos sin merecimiento alguno, mientras que los individuos que realizan obras verdaderamente meritorias muchas veces no ven reconocidos sus esfuerzos. También alude a los que se atribuyen los méritos de otros. O, más sencillamente, a los que tienen fama de buenos y luego las matan callando.

Foto antigua de Béjar donde se pueden ver sus fábricas textiles

7/13/2009

La “jerga” textil y el lenguaje coloquial (1ª Parte)

Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 25 de agosto de 2006


Según el diccionario de la RAE, “jerga” es una tela gruesa y tosca, aunque en otra de sus acepciones se trata de un lenguaje especial y familiar que usan entre sí los individuos de ciertas profesiones y oficios. En este caso nos referiremos al segundo significado y, más concretamente, a la jerga textil, pues el lenguaje que utilizamos cotidianamente está plagado de términos y frases procedentes de este oficio. Y no sólo en Béjar, sino en todos los lugares donde se habla el español.
Fábrica de Navamuño o de Gómez- Rodulfo

Ello no es extraño, pues la humanidad ha usado ropajes para cubrir su desnudez y protegerse del frío y de los elementos atmosféricos desde tiempo inmemorial. Y esos vestidos han sido fabricados primero por artesanos y luego por industrias textiles que, en numerosos lugares, fueron poco a poco aplicando a los sucesos de la vida cotidiana las palabras y frases que utilizaban en los procesos de fabricación. Y como no hay duda de que las comparaciones eran afortunadas, el resultado ha sido la incorporación al lenguaje ordinario de esta terminología, que inicialmente era sólo del argot textil.

7/04/2009

El Licenciado Castañares y la lucha por la preeminencia (2ª Parte)



Autor: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4452. Julio de 2007.




El conflicto por la preeminencia parroquial entre las iglesias de San Juan Bautista y de Santa María la Mayor no terminó, sino que se acentuó aún más si cabe. Ya relatamos en el artículo antecedente los altercados que se produjeron entre los clérigos de Béjar el 14 de agosto de 1597, día del entierro del cura rector de San Juan, y los del día siguiente, hechos motivados por el orden de las cruces procesionales y que se resolvieron con la confirmación de la preeminencia de la de Santa María.. Los alborotos continuaron un año después: en mayo de 1598 el Obispo de Plasencia, ante la situación, y por un despacho enviado por el duque de Béjar Francisco III, resuelve dirimir el conflicto volviendo a confirmar la preeminencia de la parroquia de Santa María, declarada ya por D. Pedro Ponce de León en 1568. Sin embargo, la resolución no parece ser aceptada, pues un tal Gaspar de Oviedo, entre otras personas, enviaron despachos desde el Consistorio a Plasencia contra esta medida. La decisión del Obispo, apoyada por el Duque, se mantuvo con firmeza, a pesar de las dichas oposiciones.

Tribunal de la Inquisición. Extraído de portal planeta

Pero, la vida del Licenciado Castañares no se centró sólo en conflictos: como cura párroco de Santa María la Mayor, a la que se adscribía el Palacio Ducal, poseía el privilegio de bautizar a los hijos de los duques de Béjar. Así ocurrió en el caso de Don Alonso de Çúñiga y Sotomayor, hijo legítimo y primogénito de los Excelentísimos Señores Duques de Béjar Francisco Diego López de Çuñiga Sotomayor y Doña Ana de Mendoça su mujer bautizado por nuestro personaje el día 11 de Febrero de 1621 y que luego sería Duque de Béjar con el nombre de Alonso II. (si quereis saber más de los bautismos y otras ceremonias de la familia ducal
http://ccasconm.blogspot.com/2008/12/ceremonias-religiosas-y-familia-ducal.html
http://ccasconm.blogspot.com/2009/01/normal-0-21-false-false-false.html


6/29/2009

El Licenciado Castañares y la lucha por la preeminencia (1ª Parte)


Autor: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.451. Julio de 2007


El Licenciado Castañares recorre nuestras calles de Béjar durante el Siglo de Oro, a caballo entre un siglo XVI, sinónimo de apogeo del dominio español, que declina, y un siglo XVII, sinónimo de crisis, que comienza; entre los reinados de Felipe II y de Felipe III; entre los ducados de Francisco II (que embelleció el palacio ducal con la construcción de su patio y cuya viuda doña Brianda mandó construir el Convento de la Piedad), Francisco III (que costeó el patio del Convento San Francisco), Alonso I (a quien dedicó Cervantes su primera parte del Quijote) y Francisco IV (mecenas como todos sus antecesores).

El señor licenciado Castañares (cuyo nombre completo era Pedro Hernández o Fernández de Castañares) nació con probabilidad en Béjar entre las décadas de 1560 o 70. No sabemos si el Pedro Hernández de Castañares que aparece citado en el Libro de reducción parroquial de 1568 es nuestro personaje o su padre. Lo que sí es cierto que el Antonio Hernández de Castañares, al que hace mención, ejercía en Béjar profesión de notario por esas mismas fechas, lo que denota que su familia debía poseer cierto carácter hidalgo o con posibles, pues este oficio requería una cierta solvencia económica. El hecho de poder cursar estudios mayores o universitarios indicaba una familia que podía costear los gastos que conllevaban esos estudios, pues la mayoría de la población sólo podía aspirar a sobrevivir de la agricultura en medio de un analfabetismo generalizado. La suerte de haber nacido en el seno de una familia del estamento privilegiado, permitió al padre de Pedro dedicar a su hijo a la carrera eclesiástica con el título superior de licenciado.Al término de sus estudios, vuelve a Béjar, siendo destinado a la iglesia de Santa María la Mayor y nombrado párroco en 1592, tras la muerte de Francisco Gil de Arellano.



Estatua orante del Licenciado Pedro Hernández de Castañares.
Iglesia de Santa María la Mayor. Béjar.