Amigos de Béjar y sus historias

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12/27/2009

La Guerra de Independencia y su incidencia en Béjar (5ª Parte)



Autores: Mª del Carmen Cascón Matas
Óscar González Hoya

Publicado: Fragmento del Especial Béjar en Madrid, Navidad del 2008.


Béjar tierra de nadie

Las contratas de paños se establecían a nivel de gremio de los fabricantes de paños, no individualmente, pero se han constatado algunos ejemplos de comercialización particular por parte de algunos fabricantes, como es el caso de la firma “Pedro Antonio Olleros e hijo” o Manuel Diego López. De todos modos, la pañería bejarana sufrió un importante retroceso por la falta de venta, la descapitalización de empresas y los elevados impuestos. Además, en bastantes ocasiones, las contratas de paño no eran satisfechas o se abonaban con gran retraso.


     El 18 de febrero de 1810 hace su aparición una partida francesa exigiendo, como siempre, la suma de 10.500 reales para el día siguiente. Una vez entregada dicha cantidad desaparecen para alivio de la población, no sin antes formalizar una contrata de paños que nunca llegó a ser abonada.

     Cinco meses después, en Julio de 1810, un destacamento francés se instala en el Palacio Ducal con la misión de controlar la efectividad de las órdenes recibidas y el cobro de impuestos. El jueves 5 de Julio de ese mismo año, día de mercado, en una Plaza Mayor abarrotada por vecinos de la villa y comarca que acudían a comprar y vender sus cosechas, se produce un tiroteo entre el pánico general: unos guerrilleros abren fuego contra los franceses, desapareciendo a los pocos minutos con su sigilo habitual y dejando muerto en medio de un charco de sangre a uno de los soldados franceses. El miedo a las represalias se extendió entre los bejaranos, pero el Consistorio y la Junta supieron mantener la calma y nada se produjo.

Retrato del Mariscal Ney

      

12/18/2009

La Guerra de Independencia y su incidencia en Béjar (4ª Parte)



Autores: Mª del Carmen Cascón Matas y Óscar González Hoya
Publicado: Fragmento del Especial Béjar en Madrid, Navidad del 2008.

Béjar, “Tierra de nadie”

A partir de ahora, Béjar sufrirá los avances y retrocesos de uno y otro bando, el paso de soldados españoles y franceses, sin consolidarse un dominio claro de la zona por ninguno de ellos, de ahí la denominación de Tierra de Nadie.

          El Consistorio bejarano deberá, sin embargo, acatar las órdenes de los generales franceses con la intención de que no se produzcan de nuevo los luctuosos sucesos de julio de 1809. La correspondencia de los invasores se dirigirá al Consistorio y no a la Junta Militar, pues no la reconocían como institución bejarana. A pesar de los mandatos galos, ambas instituciones se encontraban en la obligación, como defensoras de los intereses nacionales, de ayudar a las tropas españolas y a las guerrillas sin que de ello tuvieran cuenta las tropas invasoras. Por lo tanto, Béjar no sólo debía abastecer a un solo ejército, sino a dos, haciendo encaje de bolillos para contentar a ambos y sin que los galos se percataran del apoyo moral y material a la resistencia.

Durante 1809 hemos de añadir el paso de partidas de guerrilleros, entre ellos la del famoso guerrillero salmantino Julián Sánchez “el Charro”, que solicitaban suministros continuamente a la villa y a los que se atendía de forma secreta. Esta carta lo refleja claramente:

“El Ayuntamiento con asistencia del Sr. Regente ha acordado que para el suministro de las raciones pedidas por la Division del Coronel D. Julian Sanchez, se envien cada quatro dias las que se puedan proporcionar y que este envio corra a cargo del Sr Regidor pedro Tellez y del que le toque estar de permanencia para que le aiude.-Bejar Junio 1º de 1811.-Mañas”.

12/14/2009

La Guerra de Independencia y su incidencia en Béjar (3ª Parte)

Autores: Mª del Carmen Cascón Matas Óscar González Hoya.

Publicado: Fragmento del Especial Béjar en Madrid, Navidad del 2008.


La violencia de las tropas invasoras

El 28 de Julio de 1809, 50.000 soldados franceses al mando de los Mariscales Soult, Ney y Mortier parten de Salamanca en dirección a Plasencia para romper el cerco de Baños de Montemayor rodeando Béjar, sin entrar en ella, mientras tropas españolas procedentes de Ciudad Rodrigo las hacen frente en Puerto de Béjar.

El día 30 de Julio de 1809 el enfrentamiento entre tropas españolas y francesas se hace palpable en las calles de nuestra Villa que se convierten en campo de batalla entre los contendientes. Las hordas imperiales cometen todo tipo de fechorías con la intención de sembrar el pánico entre los bejaranos. Entran de manera desorganizada y caótica llevándose por delante todo lo que encuentran a su paso. La población civil es la que más sufre los efectos de la guerra: varias viviendas son asaltadas, saqueadas e incendiadas, algunas mujeres son violadas y un grupo de bejaranos son asesinados. Asimismo saquean las iglesias de Santa María y de San Juan Bautista, llevándose de esta última la plata y destrozando las imágenes. Asaltan el Convento de la Anunciación matando a una de sus religiosas y al Hospital Militar, asesinando a los soldados heridos y a varios frailes franciscanos que se encontraban atendiendo a los enfermos. En la ermita del Castañar, los franceses sólo pudieron llevarse el dinero del cepillo, pues la imagen de la Virgen se había escondido en 1808 en la iglesia del Salvador, única que no sufrió ataques. También el archivo del consistorio sufrió importantes daños.

Retrato del Mariscal Soult

El párroco del Salvador Vicente López Samaniego anotó en el libro de difuntos:

El dia 30 de Julio de 1809 entraron en esta villa las tropas francesas hostilmente en numero de mas de 8000 hombres en ocasion de la resistencia que les opusieron 600 tiradores españoles denominados de Ciudad Rodrigo. Cometieron todo genero de insultos y atrocidades. Saquearon toda la villa, incendiaron varias casas, violentaron a cuantas mujeres pudieron coger sin distincion de estados, ni edades, a sanas y enfermas, degollaron sobre 50 personas de ambos sexos y en estas victimas de su fiereza, se comprenden religiosos de este convento de la Observancia, una religiosa del de la Anunciacion de esta villa, varios militares enfermos en la enfermeria del convento de los Padres Observantes y muchos paisanos que no pudieron escapar en la general emigracion del vecindario a lo mas escabroso de las sierras.

12/09/2009

La Guerra de Independencia y su incidencia en Béjar (2ª Parte)

Autores: Carmen Cascón Matas y Óscar González Hoya

Publicado: Especial Béjar en Madrid, Navidad de 2008.


Aquellos primeros meses de guerra se caracterizaron por la falta de una información que iba llegando a cuentagotas, origen de incertidumbre y desasosiego, tanto para Béjar y como para los pueblos de su jurisdicción. Hemos de tener en cuenta que nuestra ciudad se abastecía de la correspondencia que llegaba desde Salamanca y Plasencia, encargada de hacerla llegar a otros puntos de la comarca e incluso a la cercana Ávila. El miedo a algún posible ataque era tal, que se llegaron a organizar guardias nocturnas, única forma de mantener a la población tranquila durante la noche.

Antigua Fábrica de Navamuño o de la familia Gómez- Rodulfo
Sus orígenes se remontan a finales del siglo XVIII

La situación en Salamanca y en el resto de España se agrava en noviembre de 1808. Napoleón invade nuestro territorio con un contingente de 250.000 hombres con el objetivo de dominar por completo la Península de manera efectiva y derrotar de una vez al escaso ejército de la desorganizada resistencia española. Mientras tanto a Salamanca llegan tropas inglesas para una posible defensa de la ciudad.

12/06/2009

La Guerra de Independencia y su incidencia en Béjar (1ª Parte)

Autores: Mª del Carmen Cascón Matas
Óscar González Hoya

Publicado: Especial Béjar en Madrid, Navidad del 2008.


El propósito de este artículo no es otro que dar a conocer los sucesos que acaecieron en nuestra ciudad hace ahora exactamente 200 años y en gran parte desconocidos para nosotros. Para ello hemos tenido como libro de cabecera Béjar y la Guerra de la Independencia, escrito por Gabriel Eduardo Rodríguez Bruno. El método de trabajo ha consistido en analizar dichos acontecimientos y seleccionar las transcripciones y documentos históricos más ilustrativos del periodo, unos tomados de este libro y otros procedentes de los archivos parroquiales de Béjar que damos a conocer al lector.

No pretendemos revolucionar el panorama historiográfico referente a la Guerra de Independencia en Béjar, sino acercar a los lectores los hechos luctuosos que dieron a luz a la primera de nuestras constituciones y lo que dichos acontecimientos supusieron para Béjar. Nos parece importante además rememorar la única invasión extranjera de nuestro territorio en época contemporánea, que impulsó al pueblo a tomar espontáneamente las riendas de la situación ante el vacío de poder, unidos todos por una causa común y una patria a la que defender.

Fernando VII


11/29/2009

Tomás Rodríguez, arquitecto bejarano


Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 7 de Julio de 2006.

Tomás Rodríguez Rodríguez nació un 17 de diciembre de 1907 en esta pequeña y bella ciudad del sur de Salamanca- ya casi extremeña- llamada Béjar. De hondas raíces bejaranas, pues era hijo de Mateo Rodríguez Gómez, prestigioso fabricante textil (ver Béjar en Madrid número especial de diciembre de 2004), y de Justa Rodríguez Olleros. Mateo y Justa tuvieron 4 hijos: Ana, Tomás, María y Mateo Rodríguez Rodríguez.

Estudió la carrera de arquitecto en ese castizo y desenfadado, pero también muy politizado y convulsionado, Madrid de finales de los años veinte y principios de los treinta, sobre el que ya comenzaba a soplar la brisa que más tarde se transformaría en el huracán del trágico enfrentamiento que se avecinaba. Terminó la carrera en 1933, obteniendo después el grado de doctor arquitecto.

Hotel Colón.
Fotografía extraída de Fotos Antiguas de Béjar

Poco después fue nombrado Arquitecto Escolar de la provincia de Badajoz, dependiendo del Ministerio de Instrucción Pública, comandado en aquélla época por ese inolvidable personaje salmantino que fue Filiberto Villalobos, D. Fili, como se le llamaba cariñosamente. Por aquella época vivía a caballo entre Madrid y Badajoz.

La Guerra Civil le coge en Madrid, donde reside con su hermano Mateo en la calle Gran Vía, mientras que el resto de la familia permanecía en Béjar. Como es bien conocido, ambas ciudades estaban en distinta “zona”, por lo que la comunicación entre familiares de una y otra era muy difícil. La familia cree que la falta de noticias de los dos hermanos en un país en cruenta guerra civil precipitó la muerte de su padre, que falleció el 21 de septiembre de 1936. Tomás y Mateo no conocerían la triste noticia hasta enero de 1937, por medio de un prisionero de guerra bejarano al que conocieron en Madrid.

11/25/2009

De cómo un espadachín amancebado se transformó en un chico cabal y juicioso

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº 4.568. 2 de octubre de 2009.



Una noche estrellada en la primavera de 1732. Calles vacías, luz de luna, puertas cerradas, entornadas sólo una, que se abre sigilosamente. Una cabeza se asoma mirando hacia uno y otro lado: nadie. La sombra cierra el portón y se precipita hacia la calle. Dos bultos sentados, camuflados en la oscuridad, observan pasar la silueta del desconocido. Saben quién es, por qué se esconde, pero prefieren no ser vistos. Al pasar bajo la ventana iluminada por las llamas de una chimenea, un fogonazo rápido de luz, deja apreciar por un instante el rostro de la sombra. Un joven de no más de veinte años, luz pendenciera en sus negros ojos, mirada resuelta bajo el sombrero de ala ancha, buen paño el de su envoltorio. Su andar cadencioso permite escuchar el sonido metálico de una espada contra la hebilla del cinturón; la punta asoma bajo su capa, que toma un perfil recto, tenso, cuando apoya la mano en la cazoleta. Las dos personas que le observaban escondidas, se incorporan y le siguen Calle Mayor arriba. Saben que Isidro de Herrera se encamina hacia la Taberna del Gallo, en la parroquia de San Juan para encontrarse con su manceba. Tienen instrucciones para seguirle allá donde vaya.


Sello de Carlos III y la Ilustración. Puerta de Alcalá.
Extraído de aquí

Isidro de Herrera, joven de buena familia, hidalgo, hijo y nieto de dos contadores mayores del Duque de Béjar, pues su padre Manuel de Herrera y Thasis y su abuelo Sebastián de Potestad y Martel ostentaron este cargo se convirtió ¿sin quererlo? en un personaje de folletín en el Béjar del siglo XVIII. ¿Ángel o demonio?. Nunca lo sabremos y menos si la documentación se contradice, si hay dos versiones sobre la personalidad del mismo individuo y se inmiscuyen, como siempre, intereses políticos, económicos, familiares y nobiliarios. El tema debió ser importante, pues cartas enviadas al consistorio sobre el particular se han conservado archivadas junto a las actas municipales del año 1732.

11/16/2009

Un descanso y vuelvo a la carga

Me tomo un descansito corto y vuelvo la semana que viene.

Recuerdos para tod@s

P.D. Os dejo en compañía de unas imágenes otoñales de Béjar

11/12/2009

Una esclava en la corte de los Duques de Béjar (2ª Parte)


Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 4.474. Diciembre de 2007.


Una vez alcanzada la libertad, no está claro si Cecilia abandonó Béjar y la corte de los duques o siguió ejerciendo de criada palaciega, acompañándoles en sus traslados continuos entre Béjar y Madrid. Es apasionante imaginar lo que vio y vivió esta mujer en su humilde condición de sirvienta, habitando en el Madrid de los Austrias, en la Sevilla mirando a las Indias, o en cualquier lugar de la España fascinante de la Edad Moderna.

Lo que sí es claro es que en 1571, el día 26 de enero, otorga testamento en Béjar “estando como esta mi cuerpo agravado de enfermedad” como ella misma declara. El que otorgue testamento es signo inequívoco de posesión de bienes, pues con este documento se ratificaría el reparto o legado de los mismos a personas o instituciones. El interés radica en que en él se lleva a cabo una enumeración de los bienes de Cecilia, que no son pocos, y de sus mandas pías. Así nos podemos hacer una idea de la situación de benignidad de que disfrutaban los sirvientes de los duques de Béjar en aquella época.


Palacete renacentista de El Bosque.
Palacio de verano de los duques de Béjar.

Dice “que mi cuerpo ssea sepultado en la yglesia de Sennora Sancta Maria deesta villa de bexar en la sepultura que elijiere e señalare Melchor Lopez, clerigo cura de Sr. San Pedro” Es enterrada en Santa María, pues no olvidemos que hasta la apertura del cementerio de San Miguel en el siglo XIX se enterraban los cadáveres en las iglesias o en los pequeños cementerios adyacentes, y es en esta parroquia porque a ella estaba vinculado el palacio ducal.

Además especifica que a su entierro asistan todos los clérigos del Cabildo bejarano, celebrándose 6 misas, y que “me ofrenden el dia de mi enterramiento 18 tortas de a 2 libras e medio cantaro de vino e 6 velas de a cuarteron”. En todos los testamentos de la época, no sólo se deja el dinero estipulado para el pago de los clérigos asistentes a las misas, sino también se deja el pan, vino y velas o su equivalente económico necesario para la celebración.

11/08/2009

Una esclava en la corte de los Duques de Béjar (1ª Parte)

Autora: Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº4.473. Diciembre de 2007.

El título de este artículo sorprenderá, sin duda, a unos lectores que se preguntarán: ¿esclavos en plena Edad Moderna? Pues sí. La mayoría de nosotros, cuando oímos la palabra esclavitud en sentido histórico, la encuadramos en la Edad Antigua, en la Historia de Roma, por ejemplo, o en la América colonial, los esclavos negros llevados a las plantaciones de algodón, café o caña de azúcar. Pero lo que se ignora es que en la España Imperial de Cervantes, de Velázquez o de Santa Teresa, junto a hidalgos, pícaros y clérigos, uno se podía encontrar por la calle con nobles acompañados por sus esclavos. Símbolo de lujo en la época, su número era escaso, reservándose preferentemente a trabajos domésticos. Procedían de África, Europa del Este, América o de la propia España (se podía llegar a la esclavitud por deudas), existiendo importantes mercados en lugares como Valencia, Lisboa o Sevilla.

 Fuente de los Ocho Caños
Palacete renacentista de "El Bosque". Béjar
Construído por el duque de Béjar Francisco II

Es, por tanto, admisible suponer, por todo lo dicho, que el duque de Béjar poseería algunos o muchos esclavos, dada su calidad de Grande de España y su residencia en la Corte. Cecilia de Castro era una de ellas.


Propiedad de Doña Teresa de Zúñiga, hija del duque Francisco II y de su primera esposa Guiomar López de Mendoza y Aragón (luego casaría con el duque de Arcos), sabemos por la documentación que manejamos, que Cecilia era blanca y que se dedicaba a la atención doméstica. Seguramente el trato continuo entre ambas, llevaría a Doña Teresa a manumitirla. Así consta en el documento que comentaremos.

11/05/2009

El precario estado de conservación del retablo de Navalmoral de Béjar



A continuación voy a mostraros una serie de fotografías de detalle del retablo de Navalmoral de Béjar con la intención de que podais observar el estado de deterioro en que se encuentra. La entrada viene a propósito de comprobar en algunos de vuestros comentarios la duda que demostrábais en cuanto a la conservación de la pieza. Evidentemente tenéis toda la razón al afirmar que aparentemente está bien. Efectivamente, sólo aparentemente, ya que si nos acercamos a él podremos verificar que una serie de patologías están haciendo mella en el retablo, algunas de bastante seriedad, a tal punto que a medio-corto plazo pueden provocar consecuencias desastrosas.



10/31/2009

La iglesia de Navalmoral de Béjar (2ª Parte)

Autores: Roberto Domínguez Blanca y Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº5.533. 30 de enero de 2009
 
El retablo mayor es una interesantísima obra dieciochesca que se encuentra en un estado de conservación lamentable y que sin lugar a dudas merece que se le restaure convenientemente. Ocupa casi todo el muro oriental del templo, recortándose su crestería contra las bóvedas. Es de un cuerpo y tres calles. Parte de una predela actualmente envuelta en obra moderna de granito. El cuerpo principal es tetrástilo con columnas salomónicas de orden corintio (similares a las de los retablos laterales) que soportan fragmentos de entablamento con volutas en cada una de sus caras. El intercolumnio central lo ocupa un gran sagrario en forma de templete de planta poligonal y de dos cuerpos, y los laterales hornacinas con las imágenes del Sagrado Corazón y de San Bartolomé; la primera moderna y la segunda parece antigua. Se cierra el retablo con un ático semicircular en el que destaca el lienzo central con el tema de la Anunciación. Toda su estructura se decora con motivos heredados de lo churrigueresco (vegetación dinámica) a lo que se añaden otros elementos típicos del S. XVIII (telas colgantes), e incluso rocalla (asiento de los angelotes del ático), más propia de los retablos de la segunda mitad de dicha centuria.
 

Retablo mayor de la iglesia de Navalmoral

La historia de este retablo es compleja y vamos a tratar de esclarecerla a través de los escasos datos de que disponemos. Don Juan Muñoz afirmó, sin duda consultando documentación, que el Santuario del Castañar vendió su anterior retablo mayor a la parroquia de Navalmoral de Béjar, lo que ha hecho pensar a muchos que es el que se conserva actualmente, afirmación que no es del todo correcta. Don Juan apunta a que alrededor de 1658 los tallistas Miguel Ramos y Francisco Ciprés trabajaban en la construcción del retablo de la Virgen del Castañar, añadiendo que se desmonta en el siglo siguiente cuando se hace el actual. Efectivamente, en la mayordomía de 1740-1741 del libro de la cofradía de la Virgen aparece dicha venta: "Ytten setecientos rreales en que se vendió el retablo viejo ael Lugar y Iglesia de Navalmoral". Hecho que se corrobora en los libros de fábrica de la parroquia, cundo en el bienio 1741-1742 se anota lo siguiente: data de jornales y gasto que hizieron los maestros que binieron a asentar el Rethablo 164 reales y 28 maravedíes. 
 
Detalle del sagrario del retablo mayor

Teniendo en cuenta el estilo puede proceder del antiguo retablo del Castañar

Con este último dato queda claro que el retablo de El Castañar se montó en la iglesia antigua del pueblo. Pero en la actual, como ya hemos dicho, su retablo mayor es del siglo XVIII y no se corresponde con el que hicieron Miguel Ramos y Francisco Ciprés. Sin embargo el retablo de Navalmoral conserva un interesante sagrario reaprovechado más antiguo, datable en la primera mitad del siglo XVII, que sí puede proceder de ese retablo de El Castañar. Este sagrario tiene un empaque semejante al de otros retablos del barroco clasicista conservados en la comarca bejarana (iglesias de Santa María de Béjar, Colmenar de Montemayor, Valdefuentes de Sangusín…).

Respecto del origen del retablo mayor dieciochesco de Navalmoral poco es lo que podemos aportar puesto que no hemos hallado dato alguno sobre su contrato y construcción. No sería raro que hubiese sido adquirido por la parroquia mucho más tarde, quizás en la primera mitad del siglo XIX a raíz del proceso desamortizador, dando lugar a una dispersión de los bienes de los conventos bejaranos, que fueron a parar a las iglesias de Béjar y de los pueblos de su entorno (Navacarros, Santa María de Béjar, San Juan de Béjar…).

Santuario de la Virgen del Castañar y su retablo mayor de estilo rocócó salmantino
 
La última gran reforma del retablo y del sagrario tiene lugar en 1860, cuando, tras adquirirse la nueva custodia (perdida la anterior durante la francesada), se adorna y repara el primero, y se adecúa el segundo para acogerla. Para finalizar, queremos agradecer las facilidades prestadas en todo momento por el párroco de Navalmoral de Béjar don José Luis Chicharro.  
 
FUENTES DOCUMENTALES Y BIBLIOGRAFÍA  
-Archivo parroquial de Navalmoral de Béjar: Libros de Cuentas de Fábrica (1632-1769) y (1769-1891). Libro de la Cofradía de San Bartolomé (1730-1840). Documentación suelta. 
-Archivo parroquial de San Juan de Béjar: Libro de la Cofradía de la Virgen del Castañar (1708-1863) 
 
MÉNDEZ HERNÁN, V.: MUÑOZ GARCÍA, J.: “Historia de la Santísima Virgen del Castañar, excelsa patrona de Béjar y su comarca”, Ofrenda a la Santísima Virgen del Castañar, vol. 1, Prensa Española, Madrid, 1963, pp. 129-304.
SÁNCHEZ SANCHO, J. F. y DÍEZ ELCUAZ, J. I.: “El conjunto barroco de Valdesangil”, Revista del Centro de Estudios Bejaranos, nº 12, diciembre de 2008, Centro de Estudios Bejaranos y Ayto. de Béjar, pp. 9-45.

10/24/2009

La iglesia de Navalmoral de Béjar (1ª Parte)



Autores: Roberto Domínguez Blanca y Mª Carmen Cascón Matas


Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº5.532. 23 de enero de 2009.


La iglesia que actualmente podemos contemplar en Navalmoral de Béjar data su construcción del año 1789, momento en que, no sólo se sustituyó el templo antiguo sino que también se modificó su emplazamiento. Dos causas motivaron su traslado: por un lado su lejanía con respecto al caserío, y por otro el mal estado de conservación de su fábrica en fechas bien tempranas. Un ejemplo de las inconveniencias de lo que hemos mencionado en primer lugar se recoge en un documento de 1657 en que se dice que había “riesgo y peligro […] por estar [la iglesia] sin veçindad de casas y aber hurtado de Ella una cruz de plata y un cáliz y otras muchas cosas”. De lo arruinado que estaba el templo tenemos buena muestra en un mandato fechado en 1708:
Que por quanto la pared que cae al lado del hostigo de la capilla Maior de la dicha yglesia está amenazando rruina porque la continuación de las aguas la passa de una partte a otra de forma que se rreconoze esttar mobida y se pueden ocasionar maiores gastos; mandó su merced se compre la cal que se nezesitase para calafatearla por la parte de afuera y matizarla de cal para que con este reparo zese la dicha ruina […]” En años posteriores la iglesia continua con graves problemas de humedades, como en 1720 cuando se constata que “las paredes, expeçialmente las del cuerpo de la yglesia, están todas desmoronadas” empleándose vinagre sobre los muros antes de aplicar la cal y los revoques.





El empeoramiento del estado de la iglesia fuerza en 1783 al cabildo de Béjar a hacerse cargo de la situación enviando en este mismo año a Josef Fernández para su reconocimiento, puesto que en ese mismo año una de las paredes que daba al coro amenazaba ruina. Es curioso el dato de que en 1788 se nombre como nuevo párroco, en sustitución del antiguo cura rector don Santiago García Calles, a don Juan de Herrera, probablemente más capacitado (quizás por edad) para afrontar la construcción del nuevo templo en la mencionada fecha de 1789. Aunque hasta 1800 se siguen anotando gastos de obra en los libros parroquiales, la inauguración tiene lugar el día 24 de agosto (día de san Bartolomé, patrón del pueblo y titular de la parroquia) de 1790. En 1860 se acometen una serie de obras con el enlosado del sotocoro y de la capilla bautismal, en la que además se abre una pequeña ventana para iluminarla.

El edificio resultante es tremendamente sencillo. En el exterior únicamente llama la atención la espadaña en el imafronte del templo, con su escalera externa pegada al muro, como en la iglesia de Valdehijaderos. Al interior la iglesia es de una única nave de cuatro tramos cubierta con bóvedas barrocas de lunetos, que descansan en pilares adosados a los muros. A los pies se levanta la consabida tribuna de madera. De su patrimonio mueble destacan su retablo mayor y los dos laterales.




Retablo lateral del Cristo
Retablo del siglo XVIII, imágenes modernas


En los mandatos de la visita pastoral de 1738 se recoge la orden de hacer el retablo lateral del Santísimo Cristo y seguramente también el de la Virgen del Rosario, puesto que en 1739 se documenta un pago de 200 reales para este último. Para el retablo del Cristo, el profesor Méndez Hernán documenta su ejecución entre 1740 y 1741 y se lo adjudica al bejarano Lucas Barragán y Ortega, autor a su vez del retablo principal del santuario de Nuestra Señora del Castañar. Sin duda pensamos que este escultor también hizo el de la Virgen del Rosario. Gracias a un inventario fechado en 1742 sabemos que ya están asentados. Ambos siguen un diseño similar que bebe directamente del arte de los Churriguera: Un único cuerpo, donde se cobija la imagen, se eleva sobre una predela en la que se practica el sagrario. Enmarcan la hornacina una pareja de columnas salomónicas de orden corintio, cuyas cinco espiras se cubren con racimos y pámpanos como es norma. Remata cada conjunto áticos muy verticales cubiertos de vegetación y decorados con veneras. La principal distinción en la traza de ambos retablos viene en la configuración de las hornacinas, de medio punto en el caso de la de la Virgen y trilobulada en el caso de la del Cristo. Una vez ensamblados y construidos quedaba por ejecutar el dorado, que se solía retrasar durante décadas pues esta operación era bastante costosa. Al menos tenemos constancia de que el retablo del Cristo se dora entre 1798 y 1799.

10/17/2009

Reflexiones sobre la felicidad



Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.319. 24 de diciembre de 2004.


Yo creo que todos llevamos en nuestro interior un filósofo. En mayor o en menor grado pero, al fin y al cabo, un filósofo. Incluso aunque no hayamos estudiado filosofía, porque todo en la vida está impregnado de ella. Por eso, en un paseo que di una mañana por Los Pinos, aprovechando los últimos coletazos de ese verano tardío que tuvimos ocasión de disfrutar la última quincena de septiembre pasado, me dio por pensar acerca de la felicidad y, cuando llegué a casa, probé a transcribir mis pensamientos.


Y bien sabe Dios lo difícil que es escribir sobre una cosa tan ambigua y tan etérea como es la felicidad. Pero pienso que en ocasiones es sano e incluso higiénico para la mente tratar de describir con palabras las ideas abstractas que nos asaltan, pues no por ser aparentemente imprecisas dejan de estar ahí, conviviendo con nosotros. Además, por abstracta que sea la idea de felicidad, debido a lo difícil que resulta definirla, todos sabemos sentirla. Distinguimos claramente cuando somos felices y cuando no. Quizá el sustantivo (felicidad) sea impreciso, pero no así el adjetivo (feliz).


Y como veo que empiezo a divagar, pasaré a referirles las reflexiones en que iba sumido cuando paseaba por el marco incomparable de esos parajes, con los rayos de sol penetrando a través de las ramas de los altos pinos, marcando en el sendero un irreal camino mezcla de luz y de sombras, propicio para la meditación. Vamos allá.


10/10/2009

El matrimonio del duque don Joaquín a través de las cartas enviadas al consistorio (2ª Parte)

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.563. 28 de agosto de 2009



Las ceremonias religiosas encargadas por el duque de Béjar don Joaquín, con la intención de elegir una buena esposa para su señorío, debió de agradarle enormemente a juzgar por la elogiosa carta que escribió el Duque a finales del año al consistorio:

Consistorio de mi Villa de Bejar: por vuestras cartas de 16 y 23 del corriente veo la puntualidad con que haveis puesto en execucion lo que os ordenava sobre rogativa y haciendome cargo de la generosidad en pagar de vuestros haveres los Gastos de cera y sermon os aseguro he quedado muy complacido; no esperaba menos de vuestra fidelidad y buen corazon para conmigo; os doy las Gracias y en quanto pueda procurare atenderos como hasta aqui, en reconocimiento del especial favor que os he devido.
D(ios) o(s) G(uarde) m(uchos) a(ños).
Madrid y Diciembre 30 de 1757.
Quien mas os estima
El Duque de Bejar”.
 

Retrato de la duquesa de Osuna (y también de Béjar)
Sucesora del duque don Joaquín al morir éste sin sucesión

10/03/2009

El matrimonio del duque don Joaquín a través de las cartas enviadas al consistorio (1ª parte)

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.562. 21 de agosto de 2009.


Aquella era una noche fría, una más del mes de enero. La helada posando escarcha brillante sobre las superficies mojadas, chuzos colgando de los aleros, callejones solitarios, desiertos, oscuros, sólo iluminados por la luna que se cierne sobre los tejados. Impera un silencio sepulcral en la Calle Mayor roto sólo por las leves y apresuradas pisadas de un gato que se ciñe a las fachadas, huyendo de la oleada de viento serrano que pasa ululando, agitando los cuarterones de las ventanas cerradas a cal y canto.


De repente, una puerta se abre con chirrido de goznes, un perro ladra en la lejanía, alarmado quién sabe por qué, y su lamento rebota y rebota. Sombras se acercan, caminan lentamente, bajando la calle apenas alumbrada por teas que portan en sus manos, bultos embozados con capas de pesado paño, bien calados los sombreros de ala ancha y de tres picos sobre las cabezas. A medida que se van acercando hacia nosotros, rostros se asoman a los ventanuchos de las casas, primero tímidamente, después alzando la voz y saludando a los que pasan.




"Los zancos", de Francisco de Goya

Ahora reparamos en que los vecinos han adornado balcones y ventanas con lo que han encontrado a mano (colchas, sábanas bordadas, flores secas, símbolos religiosos, todo atado y bien atado para que la ventisca no lo arranque de las fachadas). Y mientras, el grupo de embozados, curtidos los rostros por el frío viento, camina junto a nosotros, mientras a su paso varios vecinos gritan: “¡Vivan don Joaquín y doña Escolástica!” y la algarabía se desparrama a medida que llegamos a la Plaza Mayor.

9/26/2009

Apuntes artísticos y arquitectónicos a la iglesia de El Pilar de Béjar

Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Béjar en Madrid, nº4.549. 22/05/2009


El siglo XX que hemos dejado atrás también ha aportado un buen número de edificios singulares que han enriquecido el legado monumental de Béjar. Uno de los más llamativos es el de la iglesia de El Pilar, concebido para dar cobertura religiosa a la barriada Virgen del Castañar. Su construcción fue posible gracias al mecenazgo de don Emilio Muñoz García, que encargó el proyecto al arquitecto bejarano don Tomás Rodríguez Rodríguez. La ejecución del mismo se retrasó prolongándose nada menos que de 1963 a 1975, aunque por 1966 ya estaba levantado lo fundamental de la obra, pudiendo concluirse del todo gracias al empeño de la familia Muñoz Díaz. Acudiendo a las hemerotecas, encontramos en las crónicas de este mismo semanario el relato del acontecimiento social que significó la inauguración de la iglesia el 27 de septiembre de 1975, y datos tan interesantes como que su coste final multiplicó por diez lo presupuestado en un principio.

Iglesia del Pilar de Béjar (imagen superior) y San Zenón de Verona (abajo)

Cuando se ideó la iglesia para la más reciente de las parroquias bejaranas se tuvo en mente la arquitectura románica italiana de la región de Lombardía. Un tipo de arquitectura medieval que superó las fronteras regionales y las de la península Itálica gracias a maestros canteros itinerantes que difundieron su forma de hacer, por ejemplo, por Centroeuropa. También llegaron a la península Ibérica marcando el primer periodo del Románico español, aunque ciñendo sus construcciones al norte de Cataluña y Aragón. Este románico es extraño a lo castellano, pudiéndose citar tan sólo dos edificios que se amoldan a sus principios: la ermita de San Pelayo de Perazancas (Palencia) y, sobre todo, la ermita de Nuestra Señora de la Anunciada en Urueña (Valladolid).

9/19/2009

Hacia la Garganta del Oso


Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 16 de abril de 2004.

Domingo por la mañana. Comienzos del mes de marzo. Amanece un día soleado y alegre que parece llegar en avanzadilla de la ya próxima primavera, aunque todavía queden muchos días de frío y lluvia. A eso de las once de la mañana decido dar un paseo que inicialmente pretendía ser sin rumbo, aunque el plan se vio pronto trastocado por la insólita propuesta de mi hijo mayor de venir conmigo. Me convence para que tomemos la ruta de la Garganta del Oso, lo que me pareció una buena idea, principalmente por el mucho tiempo que hacía que no tomaba esa agradable ruta.

Comenzamos a subir por Los Pinos. La luz del sol se filtraba entre las ramas y las agujas de estos austeros árboles de hoja perenne erguidos hacia el cielo, creando irregulares zonas de sombra y de sol y provocándonos la sensación de estar subiendo por un camino casi irreal. Cuando sobrepasamos el depósito de agua y la desviación de La Canaleja aparecen ante nosotros la gran mancha verde formada por la hierba de los prados y, un poco más allá, la soberbia vista de la Sierra de Béjar casi completamente cubierta de nieve.

Paisaje idílico en Los Pinos

Pero el paseo sigue, y el buen caminante debe disfrutar de la excursión. Ello significa observar con detalle los lugares por donde pasa, degustar lentamente con su mirada el paisaje, la luz, el color, los ruidos del campo... el ambiente. Es, en definitiva, el disfrute de lo efímero, de todo lo que entra por tus sentidos en esos momentos y que eres consciente de que va quedando atrás según andas. Eres tú y nada más que tú el que lo sientes de ese modo y, sobre todo, te das cuenta de ello en los silencios que se dan en el transcurso del paseo.

9/14/2009

Blas Montero, un Procurador para un Pueblo (2ª Parte)

Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.559. 31 de Julio de 2009 




Y Blas Montero, Procurador Síndico del Consistorio, continuaba con su informe: “Asimismo al berter agua por las ventanas en algunas casas se experimenta vaciarla sin dezir lo correspondiente dos o tres vezes”). Vamos, que la gente vertía los orinales llenos de inmundicias sobre todo aquél que pasaba por debajo, sin pronunciar a voz en cuello aquello de agua vaaaa. Entre tejas, sillares de muralla, tiestos y porquerías nadie se encontraba a salvo de que el cielo se le cayese sobre la cabeza, como a los galos del conocido cómic. Para pasar por la Calle Mayor en 1758 debían adquirir los bejaranos las cualidades del héroe, saltando sobre montículos de arena, esquivando macetas y mesas repletas de artículos para la venta. “Vino, lienzos, patatas, velas, queso, miel”, gritaban los tenderos por las esquinas y desde la mesas...

Calle Mayor


9/06/2009

Blas Montero, un Procurador para un Pueblo (1ª Parte)



Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado:
Béjar en Madrid, nº 4.558. 24 de julio de 2009

Indagando entre los libros polvorientos, hojas ajadas y amarillentas por el paso de los siglos, sonido a papel marchito, de superficie rugosa, suelen pasearse ante mis ojos personajes de otros tiempos. Unos han pasado sin pena ni gloria por la vida, sin que un solo testimonio de su deambular por este mundo haya sido recogido en siquiera alguna parte. Otros han dejado sus nombres escritos en letras de oro: batallas, títulos nobiliarios, dinero, cargos. Sin embargo, ni unos ni otros serán recordados como realmente fueron. Los hombres y mujeres del futuro reconstruirán simplemente una parte de ellos, lo que ha quedado en los escritos, en los documentos y las fotografías. Pero no su sentir y su pensamiento completo y total.

¿Todo ello significa que debemos quedarnos de brazos cruzados y no recomponer sus historias?. No, todo lo contrario. Es un acicate para acercarse a ese mundo del pasado y recorrerlo con paso vacilante, a veces en penumbra y otras en la más completa oscuridad, ayudados de una pequeña vela o de un foco luminoso, dependiendo del volumen y las referencias que poseamos.


Es una labor ardua y complicada. Porque son muchas las firmas que han quedado estampadas en los archivos, un número ingente los dedos que rozaron pergaminos y legajos, actas y protocolos, dejando su huella sobre el acartonado papel.


Gaspar Melchor de Jovellanos,
paradigma de hombre ilustrado

8/29/2009

Palabras y frases bejaranas


Autor: Javier R. Sánchez Martín  
Publicado: Béjar en Madrid, Julio de 2006


Así se titula un pequeño libro publicado en 1966, cuyo autor es Rufino Agero Teixidor, una copia del cual ha llegado a mis manos gracias a la amabilidad de su hijo Rufino Agero Olleros. He leído el libro con mucha atención, porque los libros de temática bejarana que alguien tiene la deferencia de hacer llegar a mis manos suelen ser para mí pequeños tesoros de cuya lectura me gusta disfrutar.

Las intenciones de D. Rufino al escribirlo están claramente expresadas en el prólogo: «traigo aquí un conjunto de voces bejaranas, de sabor típicamente localista, expresivas de modismos propios de un pueblo, que se sirve de ellos para manifestar particularísimamente sus ideas y sentimientos.»

Rufino Agero en la primera fila, segundo por la izquierda

De entre las palabras y frases que figuran en el libro voy a entresacar y comentar sólo unas pocas. Algunas de ellas son conocidas y se siguen utilizando, otras las hemos oído en alguna ocasión, aunque ya prácticamente no se emplean, y otras pertenecen a la cuenta de pérdidas de esta variante bejarana de nuestro rico idioma, que algunos están empeñados en dejar de llamar español para dejarlo sólo en castellano. Porque es cierto que originariamente fue sólo castellano, pero pasó a ser español cuando se comenzó hablar en toda España, y con ese nombre, español, se exportó a todo el mundo. En Latinoamérica la gente se refiere a él como “español”, y en los países anglosajones como “Spanish”, y te ponen cara rara si dices “Castilian”. De esto último soy testigo directo, pues he utilizado para nuestro idioma la palabra “Castilian” adrede con ingleses y norteamericanos para ver qué cara ponían: la mayoría de extrañeza.

8/22/2009

Presentación del libro "La platería del Renacimiento en Béjar"


Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.555. 3 de Julio de 2009



  Portada del libro "La platería del Renacimiento en Béjar"


El pasado día 6 de junio tuvo lugar, en la antigua biblioteca de Caja Duero, la presentación del libro La platería del Renacimiento en Béjar , cuyo autor es Roberto Domínguez Blanca, colaborador de nuestro semanario. El acto, llevado a cabo tras una reunión de los miembros del Centro de Estudios Bejaranos, contó con la presencia del director del mismo, Urbano Domínguez Garrido, el alcalde de Béjar Cipriano González y el autor. Todos ellos tomaron la palabra para comentar el trabajo expuesto.


Cáliz de Gallegos de Solmirón (Ávila)

Pero, contemos bien esta historia sobre Historia, pues merece la pena. En el año 2004, a Roberto le concedieron una beca de la Junta de Castilla y León con la intención de realizar los estudios de doctorado y comenzar la ardua labor de elegir un tema de investigación para su tesis dentro de la Universidad de Salamanca. Esta beca, que tuvo una continuidad de 4 años, le ha valido al autor para investigar un campo totalmente desconocido en nuestra ciudad, aún inédito, sin tocar ni un ápice. En un principio, la elección del tema parecía una locura: ¿habría alguna pieza de platería que realmente valiera la pena?, ¿sería un tema de estudio adecuado?. Cuando me comentó en qué se iba a centrar su investigación, me quedé totalmente en blanco. ¿Platería?. No tengo ni idea.... Lo más lógico era que hubiese elegido la arquitectura, escultura o pintura, lo típico. “Eso vendrá más tarde. La platería va a ser simplemente para la tesina”.

8/15/2009

La estación de tren de Béjar

Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 13 de Febrero de 2004

A veces, el ramalazo de la nostalgia encamina mis pasos a la antigua estación de tren. Allí paseo entre viejos raíles oxidados, palancas para el cambio de agujas, topes de frenado, arcos metálicos, curiosos sistemas para bombear agua a las locomotoras, una pintoresca grúa colocada sobre un basamento de piedra, andenes, muelles de carga y, por supuesto, esas peculiares construcciones que siempre llamaron mi atención por su curiosa arquitectura.

Permanecen mudas y semiderruidas las casas de los ferroviarios, pero se han restaurado recientemente el edificio de la antigua estación y alguno de los locales adyacentes, lo cual ha sido una excelente idea. Espero y deseo que el fin para el que van a ser destinados, ese Centro de Ocio Juvenil que tanta falta hace en Béjar, revitalice esta zona y la saque del lamentable estado de abandono en que ha estado sumida los últimos años.

Desde la Estación se tiene una hermosa panorámica de Béjar. Según hacia donde se mire puede verse gran parte de la muralla, el antiguo palacio de los Duques de Béjar, las torres de varias iglesias, la sierra, El Castañar, la Peña de la Cruz, el valle de El Rosal, el viaducto, ... Pero la misma estación es en sí un bonito paraje.

Fotografía antigua de la Estación del Tren. Béjar.

8/09/2009

El carruaje de Antonio Pizarro y Pedraza


Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, 10 de julio de 2009.


Aquella tarde del 6 de agosto de 1738, sobre el suelo de nuestra Plaza Mayor, gentes variopintas transitaban de un lado a otro bajo un sol de justicia. Chapines de mujeres nobles acariciando el basto suelo, botas de cuero de andares marciales, pies ennegrecidos de niños vagabundos, zapatos agujereados de trabajadores gremiales y aterciopelados negros de los miembros del Cabildo Eclesiástico, fino raso del calzado a la última moda, campesinas alpargatas de esparto. Vocerío de tenderos. Una flauta, una voz echada al aire por un contador de historias ambulante. Un predicador sobre un cajón reúne a cien oídos atraídos por temas marianos. Olor a sudor, pan recién hecho, a añil en las manos de un aprendiz de tintorero, al efímero aroma a jazmín que se desprende de una figura aristocrática, esfumada tras el humo impregnado por perdices asadas.


"El cacharrero" de Francisco de Goya
Museo del Prado

Sensaciones desprendidas un 6 de agosto, día de la Transfiguración, fiesta titular de la iglesia de El Salvador celebrada como todos los años con misa mayor, instalación de mercadillo y una corrida de toros en la Plaza Mayor. Sí, en la Plaza con mayúsculas y no en la plaza del Castañar construida en 1711. No es de extrañar por dos motivos. Por un lado porque en las plazas de muchas poblaciones españolas se celebraban corridas de toros gracias a estructuras efímeras que se levantaban para la ocasión o de un espacio dedicado permanentemente a ello. Según el trabajo de José Muñoz dedicado a la Plaza Mayor, existía un espacio llamado la Pedrera, situado más o menos en la Plaza de los Aires, que desempeñaba tal función desde el siglo XVI. Por otro, hay que hacer constar que la plaza de toros del Castañar era propiedad de la cofradía de la Virgen y sólo se utilizaba en las fiestas de nuestra patrona con el fin de recaudar los fondos necesarios para edificar el santuario. Así la Plaza Mayor seguía siendo el centro de los espectáculos taurinos organizados por el Consistorio, incluidos los que culminaban las fiestas mayores de las parroquias.