Amigos de Béjar y sus historias

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28 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (3ª Parte y final)

Autor: José Muñoz Domínguez 

 

3. Juan de Flandes y el tramo aéreo sobre arcos (1592-1597) 

Los problemas de conservación y mantenimiento del sifón, sometido a una presión hidrostática e hidrodinámica excesiva, además de soportar esfuerzos de tracción axial y de cizalladura en el mencionado punto crítico, obligaron al Concejo bejarano a emprender mejoras de mayor envergadura y coste, aliviando dicha presión mediante un tramo aéreo con arcos entre la pendiente del monte y la Puerta de la Corredera, de forma que el ángulo obtuso entre ambas rasantes lo fuera aún más, tendente al ángulo llano, mediante una arquería con suficiente elevación, tal como lo exponían sus ediles por escrito, en agosto de 1597, para solicitar ayuda económica al duque Francisco III:

Justicia y Regimiento de la villa de Bejar besa a Vuestra Exçelençia las manos, a quien suplica sea servido saver cómo los caños por do viene el agua a la dicha villa y fortaleza de Vuestra Exçelençia por ser viejos y muy antiguos y venir por grandes balles y questas están tan quebrados y destruydos que aunque en ellos se haze algún reparo es de poco momento, porque luego quiebran por otra parte; y es más la costa que el probecho; y viene a estar la villa en vezes mucha parte del año sin sustento de agua de que todos los veçinos reçiven gran daño y perjuyzio mayormente los pobres; y aunque muchas vezes este Ayuntamiento a procurado poner remedio a esta [sic, por este] daño con alguna perpetuydad y sobre ello hecho algunos acuerdos y tomado paresçeres con algunas personas expertas, se halla que no ay otro [remedio] si no es traer por arcos ­el agua por todo el valle de la Corredera hasta la entrar por la [puerta de la] villa (1).

 Fig. 1. Vista general del acueducto de Plasencia a su paso por el paraje de San Antón (Google Streetview, noviembre de 2024).

La medida no suponía suprimir o sustituir el sifón de 1574-1575, sino tan solo elevar sus atanores a la altura conveniente para aliviar la presión en el ángulo crítico de rotura, una decisión que resultó acertada y satisfactoria durante más de doscientos cincuenta años hasta que, a mediados del siglo XIX, se decidió renovar el sistema al completo por otro de tubos de hierro con presión a partir del proyecto del arquitecto y académico Simón de Ochandategui y Arechavaleta y del ingeniero francés Edouard Frossey (2).

21 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (2ª Parte)

2. Pedro de Marquina y el Arca de la Corredera. 

La atribución del Arca de la Corredera al maestro Pedro de Marquina la expuse en una charla reciente, el sábado 25 de julio de 2026, fundamentada en una serie de argumentos que ahora reitero y amplío: 

 Figs. 1 y 2. Autógrafo de Pedro de Marquina en un recibo de pago por obras realizadas para el duque de Béjar, firmado en 12 de mayo de 1569 (AHN, Nobleza, Osuna, C. 225, D. 15) y tres de las intervenciones de Pedro de Marquina para el duque de Béjar entre 1567 y 1569: corredores del patio, escalera de honor y Fuente de la Venera (foto de José Muñoz Domínguez, mayo de 2026).

 

1. Concordancia temporal. La relación profesional del cacereño Marquina con nuestra ciudad se verifica desde octubre de 1567, con las obras encargadas por el duque de Béjar para su palacio urbano (figs. 1 y 2), y alcanza hasta finales de agosto de 1570, según se documenta en su visita para reunirse con el obispo de Plasencia, que veraneaba en Béjar, y entregarle la tasación de las obras ejecutadas en la iglesia de Logrosán por el maestro Pedro de Ibarra, recién fallecido. Esta cronología podría haber comenzado un año antes, en 1566, y terminado por causa del fallecimiento de Marquina, entre mayo y junio de 1575, si también fue el autor del proyecto de la villa de recreo El Bosque de Béjar y directamente de algunas de sus mejores piezas (la Fuente de los Ocho Caños en particular, fig. 3), como propusimos Enríquez Martín y yo mismo (1). Las obras de renovación de la cañería bejarana se documentan desde mayo de 1574 y las del arca desde junio del mismo año, cuando los ediles encargados de supervisar la ejecución de los caños ya disponían del proyecto general («la obligación y postura que dello ay») y esperaban conocer las nuevas trazas para la Arquilla del Monte o de la Corredera, aunque su prosecución fue encomendada a dos nuevos maestros un año después, antes del 8 de junio de 1575 y, por tanto, justo en el lapso de tiempo en el que se habría producido la muerte del cantero cacereño (2). 

14 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (1ª Parte)

Autor: José Muñoz Domínguez 

Con este artículo pretendo actualizar datos e interpretaciones sobre autoría ofrecidos en estudios anteriores en torno al tema del abastecimiento de agua en nuestra ciudad, publicados hace años primero por mí y después en colaboración con Juan Félix Sánchez Sancho. También quisiera facilitar el acceso a esos trabajos mediante enlace y en formato PDF descargable, dado el interés que me han transmitido varias personas, recientemente, al preguntar por la existencia de un acueducto en Béjar, una obra desaparecida en la segunda mitad del siglo XIX de la que todavía se conservan restos reconocibles.

 

Las explicaciones detalladas sobre esta cañería pública se pueden leer en tres artículos de 1996, 2001 y 2015. El primero, de carácter más general, apareció en la revista Estudios Bejaranos que edita el CEB; el segundo en el semanario local Béjar información en dos entregas del mes de junio; y el tercero y más completo fue presentado como ponencia al IX Congreso Internacional Hispanoamericano de Historia de la Construcción, celebrado precisamente en Segovia, la ciudad del Acueducto por antonomasia, donde Juan Félix y yo tuvimos el honor de aportar el estudio sobre una obra hidráulica desconocida para los especialistas: el histórico acueducto o sistema de abastecimiento de agua de Béjar (1). 

Fig. 1. El acueducto de Béjar en su tramo de la Corredera tal como lo representó Ventura Lirios en la segunda década del siglo XVIII (fragmento de la Vista de Béjar, 1726-1727, colección duques de Béjar). 

 

Fig. 2. Recreación en alzado parcial del tramo aéreo sobre arcos del acueducto de Béjar (José Muñoz Domínguez, 2001).

Conviene aclarar que un acueducto (del latín aquaeductus) no es más que una conducción de agua –en este caso potable y para consumo humano, pero no para riego– que generalmente se resuelve mediante caños de cerámica, piedra o metal, sin que el término implique la presencia de arcos de fábrica (arcuatio o arquería) que sustenten dicha conducción, aunque en el caso de Béjar los tuviera. De hecho, la mayor parte del trazado del más conocido de los acueductos hispanos, el ya citado de Segovia, discurre bajo tierra a lo largo de más de 15 kilómetros desde su zona de captación y derivación en el arroyo de la Acebeda, y sólo se muestra en su espectacular tramo aéreo sobre 167 arcos de sólido granito y más de 28 metros de altura máxima en sus últimos 959 metros, antes de traspasar la muralla medieval de la ciudad, a corta distancia del castellum aquae (arca o depósito de distribución) que estuvo situado en la parte más elevada intramuros, para volver a soterrarse en su tramo urbano entre dicho castellum y el viejo Alcázar, en su origen un fortín de época romana. 

30 enero 2026

El duque y la madrastra. Un caso de damnatio memoriae en Béjar a finales del siglo XVI (2ª Parte y final)

 Autor: José Muñoz Domínguez

2. La damatio memoriae de Francisco III contra Brianda Sarmiento de la Cerda  

Me he ocupado de este caso de damnatio memoriae desde 2008, si bien entonces desconocía el documento clave para atribuirlo específicamente al duque Francisco III, un aspecto ya corregido en trabajos posteriores (nota 1). El documento fue localizado por Juan Félix Sánchez Sancho y se trata de un inventario de mediados de 1592, relacionado con un pleito por los bienes en herencia, que se realizó meses después del fallecimiento del duque Francisco II, ocurrida en septiembre del año anterior. 

Figs. 1 y 2. Localización de los escudos estudiados en la coronación heráldica de las ventanas del palacete de recreo de El Bosque (fotos de José Muñoz Domínguez, 2025 y 1996, respectivamente).

 Hasta conocer ese inventario, la ausencia de la heráldica de la segunda esposa del duque difunto y la reiterada memoria de la primera –Guiomar de Mendoza y Aragón, fallecida en 1548–, carecían de explicación lógica en edificios tan representativos como el palacete de recreo de El Bosque, renovado en 1566-1567 (figs. 1 y 2), o el Palacio Ducal urbano, con sus reformas sustanciales fechadas en el período 1567-1569 (figs. 3 y 4), un lapso temporal alejado en más de dos décadas del fallecimiento de la primera esposa y coincidente con los tres primeros años de matrimonio con la segunda. Todavía más: ¿cómo era posible que Francisco II ordenara inscribir el nombre de Guiomar en todas las cartelas que coronaban los vanos del palacete –y en origen fueron 28–, precisamente en el primer año de su segundo casamiento? Un acto tan despreciativo y extemporáneo contra la reciente esposa, impropio de la convivencia marital y de la mentalidad aristocrática, sólo podría haber sido realizado tras la muerte del IV duque y por alguien con suficiente autoridad y poder ejecutivo: obviamente su heredero y V duque, hijo de Francisco y Guiomar, que mantuvo un serio enfrentamiento con su madrastra Brianda, motivado por la herencia de su padre y posiblemente por una pésima relación previa. 

24 octubre 2025

El convento de la Piedad de Béjar. De maitines a vísperas (2ª parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

Publicado: Béjar en Madrid. 

       La rocambolesca historia del cambio y contra cambio de propiedad que sufrió, en los últimos años del siglo XVI, el inmueble destinado a ser convento comenzó mucho tiempo antes, concretamente el 14 de noviembre  de 1530. En esa fecha la duquesa doña María estampó su rúbrica en el testamento otorgado a espaldas de su marido y donde, frente a los deseos de él, estipuló toda una serie de mandas en beneficio de los criados más allegados a su persona y de sus propios píos deseos. El más llamativo, y que mayor trascendencia iba a tener no solo para sus beneficiarios sino para la historia de Béjar, iba a ser la disposición de fundación del colegio de San Guillermo de los agustinos en Salamanca[1]. De haber sabido sus consecuencias a buen seguro se hubiera pensado dos veces disponerla. El caso es que la duquesa, sin herederos directos, legó íntegramente, para financiar ese colegio, todos los bienes muebles e inmuebles que tenía fuera del mayorazgo


    El problema iba a surgir a la hora de dilucidar entre tamaña cantidad de propiedades cuáles estaban o no dentro de él, y no fue dificultad menor pues hasta 35 años después del fallecimiento de doña María no hubo una decisión en firme al respecto. Estamos ya en el año 1568, y entre la serie de inmuebles adjudicados al colegio salmantino para sostener su financiación destacan (además de varias decenas de casas en la calle Mayor de Béjar y diversas fincas entre las que estaba el mismísimo Bosque con sus jardines, fuentes y estanques) «las casas llamadas del Palacio Nuevo con sus cortinales más el cortinal de la viña perdida del duque que se dice Moscatel», es decir el edificio y terrenos contiguos que acabarían convertidos con el paso del tiempo en el convento de la Piedad[2].

28 marzo 2025

Un misterio constructivo en la iglesia de San Juan Bautista de Béjar

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid,  n. º 4.944 (21/06/2024), p. 4.

            Existe un detalle que pasa desapercibido para aquellos que visitan la iglesia de San Juan Bautista de Béjar, un misterio constructivo escondido en su coro bajo y del que ningún historiador ha dado pistas a pesar de encontrarse a la vista. 

 Capilla bautismal en el coro bajo. A la derecha se ve el arranque del arco que comentamos.

 

    Ofrezcamos antes unas pinceladas de este templo. Como el resto de las iglesias bejaranas sufrió una serie de modificaciones en el siglo XVI en ocasión del proceso de reducción parroquial auspiciado por el obispo de Plasencia Pedro Ponce de León en 1568. El objetivo era dar cabida en las solemnidades religiosas a un mayor número de fieles, a los que estaba obligada su asistencia en fechas litúrgicas clave. Su fábrica sería por entonces románica en su totalidad como se desprende de su ábside y de una torre-campanario más propia de una fortaleza que de un espacio religioso. Si bien los historiadores han dado por cierta esta afirmación que acabamos de plasmar –el que fuera ampliada tras la reducción parroquial-, no es menos plausible que las obras hubieran podido iniciarse antes. San Juan Bautista era una de las parroquias más fértiles en cuanto a feligresía se refería, dado que, además de ser reducida a ella los templos de San Nicolás, Santo Domingo y San Miguel, se adscribía el floreciente barrio que se desplegaba desde la calle Balconcillo de la Médica hasta más allá de la Puerta de la Villa, un territorio en continua expansión y asentamiento poblacional. 

13 octubre 2023

El puente de San Albín y un arquitecto barcelonés (1895-1896) (2ª parte y final)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n º 4.906,  (5/XI/2022), p. 4.

El 26 de diciembre de 1895[1] se reunió el pleno de nuevo con el mismo punto principal: las obras en el puente de San Albín. De nuevo, el dictamen de Benito Guitart Trulls, arquitecto municipal, copó el interés de los presentes. Dejemos que sea el propio arquitecto quien nos describa su proyecto de hace más de un siglo:

            «La forma en que puede levantarse la rasante del Puente de San Albín desde la clave a nivel hasta encontrar la rasante de diez centímetros por metro, o sea en la mitad del puente opuesta a esta Ciudad sin que se altere la seguridad de él, es, según mi opinión, la siguiente: 

Foto antigua donde se ve el puente de San Albín a la izquierda

Foto sacada de aquí

            Se empezará por levantar las losas que forman las aceras y desmontar el terreno hasta quedar al descubierto la parte resistente de los muros que constituyen los paramentos y sirven al mismo tiempo de contención a las tierras de relleno del puente y, examinadas que sean su espesor, que no deben bajar de ochenta centímetros, sus condiciones de resistencia y el material de unión, resultando en buenas condiciones, se recrecerán con el grueso citado hasta el nivel de la nueva rasante con mampostería ordinaria, procurando enlazar perfectamente la construcción nueva con los pretiles viejos y aun mejor sería derribar estos estrechos pretiles viejos y recrecer los muros de contención en todo su ancho hasta la nueva rasante.

04 octubre 2023

El Puente de San Albín de Béjar y un arquitecto barcelonés (1ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n º 4.905 (21/IX/2022), p. 4. 

          Con motivo de la limpieza del puente de San Albín de Béjar por la Diputación de Salamanca, se ha aprovechado para levantar una parte del firme a través de una estrecha zanja y sacar a la luz su primitivo enlosado para su catalogación y datación. Sin entrar en un estudio minucioso sobre el mismo, que ya abordó magistralmente José Ignacio Díez Elcuaz[1] y al que remito a los interesados, perfilaremos que se trata del paso principal desde el casco urbano sobre el río Cuerpo de Hombre hacia el norte desde el medievo, momento del que data su construcción, concretamente en el siglo XIV. Ventura Lirios en 1727 captó su relevancia y lo colocó en primer plano de su Vista de Béjar, pues no en vano la perspectiva de nuestra alargada villa la toma desde el norte, en las proximidades del Ventorro Pelayo. Aunque no hay que olvidar que el pintor ducal no seguía las reglas exactas en cuanto a percepción visual y no hay duda de que le otorga un mayor protagonismo del que en realidad tiene este paso granítico sobre el río Cuerpo de Hombre. 

Puente de San Albín en una fotografía antigua. 

Tomada del blog Tierra de charros

 

            El caso es que, viendo las fotografías del perfecto enlosado que aparece resguardado bajo capas de tierra, recordé un pasaje documental del que tomé nota hace tiempo en el Archivo Histórico Municipal de Béjar[2] y que dormía en el sueño de los justos en su cuna de espiral y papel. Porque en 1895 andaba el Ayuntamiento metido de «hoy y coz» con el trazado del ferrocarril y con dimes y diretes con la compañía que estaba llevando a cabo tan magna obra. En octubre[3] se dirimía la necesidad de presentar el proyecto de una gran trinchera que permitiera la llegada de los trenes a la estación de Béjar, un requisito que exigía el «Yngeniero Gefe de Caminos, Canales y Puertos de esta Provincia» y, a mayores, la División de los Ferrocarriles del Oeste de España. La compañía concesionaria había construido las obras de consolidación de la trinchera en el kilómetro 75, pero no había presentado el proyecto en tiempo y forma, así que el Consistorio se consumía ante tal demora, declarando el gran perjuicio que contra el comercio y el público en general que esto suponía. Béjar debía de estar patas arriba, con obras en varios puntos, ejecutada por una Compañía que estaba de paso y que en muchas ocasiones hacía oídos sordos a los requerimientos municipales. 

03 junio 2022

El desaparecido Rincón del Santo y las misas del Corpus en El Salvador (3ª Parte y final)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 2021.

          El Rincón, o también llamado Rincón del Santo, situado en la esquina de la fachada de la iglesia de El Salvador, mirando al sur y al oeste, justo en mitad del corredor, era utilizado al mismo tiempo como osario. En otro documento del Archivo Histórico Nacional el archivero Fray Liciniano Sáez comenta que las misas se celebraban en el Rincón del Santo «donde havia un Altar mui alto con San Pedro para que todos asistiesen a la Feria del dia la oyesen y para lo que había Bulla Apostholica. Este sitio ha poco se incorporo en la Yglesia del Salvador para meter ornamentos y maderas, y tiene puerta que da a la Plaza[1]».

 Iglesia de El Salvador. En la esquina de la derecha se puede ver el llamado Rincón del Santo, un espacio de planta cuadrada incorporado al edificio del templo.

 

            Atendiendo a esta última anotación y a la anterior de la obra transcrita en el artículo anterior, y entendiendo que era imposible la aplicación de reformas a lo largo de la fachada desde el Rincón hasta la sacristía, es posible que esta transcripción se refiera al cierre del corredor y del espacio dedicado al altar elevado y abierto a la Plaza, llamado Rincón del Santo, y su nuevo uso como tras sacristía. Este conjunto de transformaciones se acometen en 1754 de la mano del maestro cantero Francisco Sino y consistieron en desmontar una torrecilla que allí había, abrir una puerta y una ventana hacia la Plaza (las que podemos ver hoy día), y utilizar ese nuevo espacio para almacenar objetos litúrgicos. El corredor y la tribuna, por tanto, habían dejado de tener sentido por lo que se reutiliza el espacio del Rincón del Santo como almacén o tras sacristía, función que sigue en vigor hasta la actualidad. La razón de este cambio la ofreceremos al lector al final de este artículo.

27 mayo 2022

El desaparecido Rincón del Santo y las misas del Corpus en El Salvador (2ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 2021.

 

        Quien escribe la transcripción que cierra el artículo anterior es Fray Liciniano Sáez[1], archivero de la duquesa de Osuna y de Béjar doña Mª Josefa Alfonso Pimentel, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, hombre culto y metódico que poseía la sana costumbre de incluir una página de resumen a modo de portadilla en cada documento y o grupo de ellos, con jugosos comentarios de clara letra, una delicia para los que nos adentramos en los intrincados juegos de la paleografía. Atengámonos a esa descripción: un corredor se desplegaba desde la torre-campanario hasta la puerta principal de El Salvador con acceso desde la tribuna cuya función se centraba en comunicar dos altares, uno situado en su principio, dedicado a San Pedro (veremos que a este espacio se le llamaba Rincón del Santo), con apertura hacia el exterior por medio de una claraboya, y otro sobre la puerta principal[2], adornado con azulejos, dedicado, al menos en el siglo XVIII, a la Virgen de la Paz.

 Detalle del arranque de un arco gótico embebido en la pared 

de la tribuna actual de El Salvador

20 mayo 2022

El desaparecido Rincón del Santo y las misas del Corpus en El Salvador (1ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 2021

 

        Sobre la procesión del Corpus Christi bejarano existen buenos y bien documentados trabajos de investigación tanto en forma de libros[1] como de artículos que inciden en sus diferentes aspectos, generales o particulares: el patronato ejercido por la Casa Ducal, el acompañamiento de los hombres de musgo al alguacil de la villa y sus orígenes de leyenda, el recorrido y el engalanamiento de calles y plazas, por poner algunos ejemplos[2]. Sin embargo, existen otros elementos que todavía no han sido suficientemente estudiados y que precisan de una investigación, si no extensa, por lo menos pausada. 

Ábside románico de la iglesia de El Salvador

 

          Uno de esos aspectos perdidos en la vorágine del tiempo es la tradicional misa, más bien misas, que se celebraba el Jueves de Corpus en la iglesia de El Salvador y su curioso emplazamiento. Dicho así no parece guardar un gran interés para el lector, habida cuenta de que es normal que una celebración de tal magnitud se acompañase de estas y otras celebraciones religiosas. Ahora bien, nos llama la atención no el acto en sí, sino dónde tenían lugar y su historia. 

 

08 abril 2022

Referencias históricas de un edificio singular: el Museo Judío "David Melul" de Béjar

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

Publicado: Semanario Béjar en Madrid.

          La historia más reciente del edificio que alberga el Museo Judío “David Melul” es bien conocida por todos. Tras la rehabilitación comenzada en 2003 dirigida por el arquitecto bejarano José Luis Rodríguez Antúnez el abandonado inmueble renació y desde la inauguración del museo se ha convertido en lugar de cita obligada para los amantes de la historia del judaísmo de la región y en general para todos los interesados por la historia de Béjar. No está de más recordar la interesante colección que alberga, con piezas arqueológicas de gran valor como la reproducción de la lápida hebrea de doña Fadueña, escudos de los duques de Béjar y elementos de la cultura y el rito judío.[1] Pero nos gustaría hablar ahora no del contenido sino del continente. ¿De quién fue y qué fue este edificio? 

 

 Edificio del Museo Judío "David Melul".


          Ciertamente hasta el siglo XVIII las referencias que conocemos no son muchas y todo lo que podamos decir sobre en qué fecha se construyó será deducción resultante del análisis estilístico del inmueble. La robustez de su construcción así como los detalles decorativos en dinteles con relieves conopiales o la base de las columnas adosadas de su puerta principal nos remiten, indudablemente, al gótico y por lo tanto a finales del siglo XV, época de la que datan los pocos edificios civiles que en Béjar se han conservado de ese estilo. Por lo tanto de tal fecha, escasamente concreta eso sí, suponemos su construcción.

12 junio 2021

El largo proceso de construcción del edificio consistorial de Béjar: el Ayuntamiento versus Villafañe (4ª Parte y final)

 Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid, 2021.

 

        El singular edificio de Luis de Villafañe, que diera lugar a conflictos entre este y el concejo bejarano, permaneció durante años contiguo al ayuntamiento por su fachada oriental como un apéndice testimonial o una reliquia urbana del pasado. Sin duda el elemento más significativo de esa vivienda y de otras que enmarcaban la plaza Mayor fue su porticado adintelado y sostenido con recias columnas, tal vez de madera, que como el resto de la construcción contrastaba por su sencillez con el noble conjunto del nuevo consistorio. En la década de los años veinte del siglo XVIII aún permanecía en pie ya como un anacronismo constructivo, incluso como un estorbo, tal y como se puede apreciar en un fragmento del famoso cuadro de Ventura Lirios «Vista de Béjar»[1] que adjuntamos. Esta imagen nos permite darnos una idea aproximada del aspecto de la vivienda (señalada con flecha verde) y también imaginar cómo debieron ser las que antes habían ocupado el espacio del propio ayuntamiento. Para cuando Lirios la representó (año 1726) la propiedad ya no correspondía a la familia Villafañe y además el inmueble comenzaba a amenazar ruina. 


Casa de licenciado Villafañe en el cuadro "Vista de Béjar" de Ventura Lirios

29 mayo 2021

El largo proceso de construcción del edificio consistorial de Béjar: el Ayuntamiento versus Villafañe (3ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid, 2021.     

 

        La relación entre el licenciado Luis de Villafañe y el Ayuntamiento no fue buena desde el mismo momento en que los regidores locales consideraron necesaria la demolición de una de sus casas a fin de hacer posible la amplitud ideada en el nuevo edificio municipal. El conflictivo proceso de expropiación, que se elevó a instancias judiciales y fue resuelto por la Chancillería de Valladolid, retrasó las obras más de lo que el Ayuntamiento esperaba y supuso un verdadero quebradero de cabeza para sus regidores y alcaldes. Cuando los pleitos entablados entre ambas partes parecían solucionados y las obras del nuevo consistorio iban a buen ritmo el licenciado volvió a la carga. Era el año 1580.
 

Edificio del ayuntamiento de Béjar construido en el siglo XVI

      Como ya hemos dicho en la parte más oriental del actual edificio (la izquierda según se mira hacia la fachada principal) Villafañe tenía dos casas parejas, una de ellas fue la adquirida por el Ayuntamiento para ser demolida, mientras que la otra, que hacía esquina con la salida hacia la calle de las Armas, siguió en pie y en posesión de dicho vecino [1]. Tal vez esta fue la equitativa resolución judicial que había logrado el tenaz licenciado frente a las mayores ambiciones del Ayuntamiento que en primera instancia debió desear aun más espacio para su nueva sede[2]. La rapidez con que el Ayuntamiento demolió y quiso empezar con la nueva obra denota la urgencia de aquel proyecto pero también la necesidad de no demorarse ante los continuos desafíos de aquel vecino. Tal rapidez resultó a la larga precipitada pues Villafañe interpondría nuevo pleito contra el consistorio, esta vez quejándose de los perjuicios que el derrumbe de su antigua casa y la nueva construcción estaban provocando en la que allí le quedaba. 

22 mayo 2021

El largo proceso de construcción del edificio consistorial de Béjar: el Ayuntamiento versus Villafañe (2ª Parte)

 

 Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

Publicado: Béjar en Madrid, 2021.


Hacia el año 1560 el concejo bejarano contaba en la plaza Mayor con dos casas contiguas entre sí. Al menos una de ellas no tenía más función administrativa que servir de vivienda para el pregonero de la villa, oficio en cualquier caso vinculado con la institución. Parece ser que el uso público que se le daba a la otra, que acababa de ser adquirida de la ilustre familia Dorantes, era el de carnicería, al que se le uniría más tarde el de alhóndiga o almacén de granos[1]. Ambos inmuebles ocupaban la parte occidental de la fachada del actual edificio consistorial. En la parte oriental de ese bloque, la que da a la entrada de la calle de las Armas, había dos inmuebles más, propiedad del licenciado Luis de Villafañe, de los que después hablaremos. Es posible que todo el conjunto se sostuviera sobre un soportal de columnas de madera como era tradicional desde la Edad Media en las plazas castellanas, precedente del hermoso porticado pétreo que luciría después. 

 


Desde mediados del siglo XVI el Ayuntamiento[2] soñaba con la construcción de un edificio que aunara todas sus dependencias y que, adscribiéndose a los cánones del momento, representara con toda la dignidad posible a su institución. Esta había conseguido elevar su prestigio en enconada rivalidad con el señorío ducal intentando que el inevitable sometimiento a él no fuese excesivo. Pero no había prestigio ni obra posible sin la posesión de un espacio físico suficiente. Por ello a principios del año 1577 el Ayuntamiento, en reunión ordinaria, determina «se compre la casa de Villafañe»[3]. El licenciado Luis de Villafañe, como hemos dicho, tenía un par de viviendas colindantes entre sí: la más oriental hacía esquina con la salida de la plaza hacia la calle de las Armas, y la otra, la que iba a comprar el Ayuntamiento, lindaba a su vez con el resto de propiedades consistoriales.

15 mayo 2021

El largo proceso de construcción del edificio consistorial de Béjar: el Ayuntamiento versus Villafañe (1ª Parte)

 Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Publicado: Béjar en Madrid, 2021

A lo largo de la Edad Media y del siglo XVI se desarrolla en Béjar, como en otras villas castellanas, el proceso de consolidación de su Concejo que tuvo que confrontarse con los organigramas de poder de los señoríos jurisdiccionales y de los cabildos eclesiásticos, estos últimos en el orden espiritual. El Concejo equivalía al actual Ayuntamiento, es decir a la administración pública representante del interés vecinal, frente a la defensa parcial que de los privilegios de un solo estamento realizaba la nobleza[1]. Antes de generalizarse el uso del término «Ayuntamiento» se lo conocía indistintamente como concejo o justicia y regimiento, y sus miembros eran llamados regidores[2]. Del mismo modo durante aquellos años, además de las pugnas locales, los concejos competían por obtener su espacio de  representatividad en las Cortes frente al poder del rey.

El edificio consistorial un día de Corpus, al sur de la Plaza Mayor

 

30 enero 2021

Curiosidades en las que fijarse durante un paseo entre los soportales de la plaza Mayor de Béjar (3ª Parte y final)

Autor: Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas, 2020, pp. 10-13. 

   

Esta parte oriental de la plaza Mayor queda dividida en su mitad por la desembocadura de la calle Mayor, que a su vez marca las dos fases en las que se construyeron los edificios de este lado. Los más antiguos son los del lado norte, lado que quedó inconcluso, pues los arranques de algunos arcos indican la previsión de seguir construyendo la plaza, algo que finalmente no se hizo, hacia la calle Víctor Gorzo, por lo que los edificios actuales de la posada del Peso y la casa de Francés de Zúñiga hubieran desaparecido. 

 

 Paños de teja árabe en los muros para protegerlos de la humedad

 

        En el lado que hace esquina con la calle Mayor, tenemos una vivienda que se prosiguió al margen del proyecto inicial, empleando materiales más modestos en lugar de granito. Recientemente ha sido restaurada tras presentar problemas de estabilidad. Que se construyó al margen del proyecto inicial dan fe el arco del soportal (distinto, peor trazado y más tendido) y la ausencia del arco que, al inicio de la calle Mayor, comunicaría esta calle con el espacio bajo los soportales. Esta vivienda se tenía que haber construido con materiales y proporciones nobles como en las adyacentes, y de este modo lo atestigua el arranque del arco que se dejó preparado en la vivienda vecina, para que, con el tiempo y renovados recursos económicos,  se prosiguiera el proyecto de regularización de las fachadas de la plaza.

 

23 enero 2021

Curiosidades en las que fijarse durante un paseo entre los soportales de la Plaza Mayor de Béjar (2ª Parte)

Autor: Roberto Domínguez Blanca 

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2020, pp. 10-13.

En el ángulo noreste de la plaza, tras el ábside de la iglesia de El Salvador, se paralizaron las obras y nunca se volvieron a continuar por el lado norte, pese a que se preparó el arranque de un arco para seguir prolongando los pórticos en dirección a la calle Víctor Gorzo. Cuando las obras se retomaron mucho más adelante se hizo salvando esta esquina de la plaza, que aún mantiene el carácter popular y pintoresco que caracterizaría a la plaza mayor anterior a la dieciochesca

Traseras de la iglesia de El Salvador

 Traseras de la iglesia de El Salvador

16 enero 2021

Curiosidades en las que fijarse durante un paseo entre los soportales de la Plaza Mayor de Béjar (1ª Parte)

Autor: Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2020, pp. 10-13.

      La propuesta que traemos a estas páginas es la de una pequeña guía que sirva al bejarano y al foráneo para conocer algunas curiosidades de nuestra inacabada plaza mayor, a través de algunos detalles arquitectónicos y ornamentales de un espacio tan bello como poco cuidado y desconocido. No nos detendremos en dos de los grandes monumentos que forman parte de la misma, la iglesia de El Salvador y el Palacio Ducal, pues por sí mismos merecen un artículo. En cuanto a la historia de la plaza mayor, de la que aquí expondremos algún apunte, remitimos a los trabajos de José Muñoz Domínguez[1] y Óscar Rivadeneyra Prieto[2]

Vista del lado sur y este de la Plaza Mayor de Béjar
 

          Como es fácil constatar, la actual plaza mayor de Béjar es un espacio urbanístico heterogéneo, consecuencia de un proyecto de unificación arquitectónica que no fue posible completar. La actual plaza sustituiría a otra anterior que sería más irregular, pintoresca y construida con materiales más pobres como entramado de madera, adobe y ladrillo, y con soportales de madera o de piedra.

10 diciembre 2018

El Plan urbanístico de Béjar diseñado en 1941-42 por Fernando García Mercadal

Autor: José Muñoz Domínguez

     El primer plan urbanístico de Béjar fue diseñado en 1941-1942 por Fernando García Mercadal (Zaragoza, 1896-Madrid, 1985), creador de la primera obra de arquitectura racionalista de nuestro país (El Rincón de Goya, de 1926-1928) y el único arquitecto español –junto a Juan de Zavala– admitido en el selecto grupo de Le Corbusier que se reunía en las sucesivas ediciones del Congrés International d'Architecture Moderne (CIAM) celebradas en La Sarraz, Suiza (Foto 1). 



 Foto 1. El grupo de arquitectos reunidos en el CIAM de 1928. En el centro, tras madame Mandrot y otra señora, se ve a Le Corbusier.Sentado junto a una joven, Fernando García Mercadal (imagen tomada de http://ulbratorresarquitetura.blogspot.com/)


      En 30 de julio de 1941, García Mercadal y su socio, el arquitecto bejarano Tomás Rodríguez Rodríguez, recibieron del Ayuntamiento el encargo de elaborar el primer plan urbanístico de Béjar, o Proyecto de urbanización y ensanche, del que nos ocupamos seguidamente.