Amigos de Béjar y sus historias

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28 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (3ª Parte y final)

Autor: José Muñoz Domínguez 

 

3. Juan de Flandes y el tramo aéreo sobre arcos (1592-1597) 

Los problemas de conservación y mantenimiento del sifón, sometido a una presión hidrostática e hidrodinámica excesiva, además de soportar esfuerzos de tracción axial y de cizalladura en el mencionado punto crítico, obligaron al Concejo bejarano a emprender mejoras de mayor envergadura y coste, aliviando dicha presión mediante un tramo aéreo con arcos entre la pendiente del monte y la Puerta de la Corredera, de forma que el ángulo obtuso entre ambas rasantes lo fuera aún más, tendente al ángulo llano, mediante una arquería con suficiente elevación, tal como lo exponían sus ediles por escrito, en agosto de 1597, para solicitar ayuda económica al duque Francisco III:

Justicia y Regimiento de la villa de Bejar besa a Vuestra Exçelençia las manos, a quien suplica sea servido saver cómo los caños por do viene el agua a la dicha villa y fortaleza de Vuestra Exçelençia por ser viejos y muy antiguos y venir por grandes balles y questas están tan quebrados y destruydos que aunque en ellos se haze algún reparo es de poco momento, porque luego quiebran por otra parte; y es más la costa que el probecho; y viene a estar la villa en vezes mucha parte del año sin sustento de agua de que todos los veçinos reçiven gran daño y perjuyzio mayormente los pobres; y aunque muchas vezes este Ayuntamiento a procurado poner remedio a esta [sic, por este] daño con alguna perpetuydad y sobre ello hecho algunos acuerdos y tomado paresçeres con algunas personas expertas, se halla que no ay otro [remedio] si no es traer por arcos ­el agua por todo el valle de la Corredera hasta la entrar por la [puerta de la] villa (1).

 Fig. 1. Vista general del acueducto de Plasencia a su paso por el paraje de San Antón (Google Streetview, noviembre de 2024).

La medida no suponía suprimir o sustituir el sifón de 1574-1575, sino tan solo elevar sus atanores a la altura conveniente para aliviar la presión en el ángulo crítico de rotura, una decisión que resultó acertada y satisfactoria durante más de doscientos cincuenta años hasta que, a mediados del siglo XIX, se decidió renovar el sistema al completo por otro de tubos de hierro con presión a partir del proyecto del arquitecto y académico Simón de Ochandategui y Arechavaleta y del ingeniero francés Edouard Frossey (2).

21 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (2ª Parte)

2. Pedro de Marquina y el Arca de la Corredera. 

La atribución del Arca de la Corredera al maestro Pedro de Marquina la expuse en una charla reciente, el sábado 25 de julio de 2026, fundamentada en una serie de argumentos que ahora reitero y amplío: 

 Figs. 1 y 2. Autógrafo de Pedro de Marquina en un recibo de pago por obras realizadas para el duque de Béjar, firmado en 12 de mayo de 1569 (AHN, Nobleza, Osuna, C. 225, D. 15) y tres de las intervenciones de Pedro de Marquina para el duque de Béjar entre 1567 y 1569: corredores del patio, escalera de honor y Fuente de la Venera (foto de José Muñoz Domínguez, mayo de 2026).

 

1. Concordancia temporal. La relación profesional del cacereño Marquina con nuestra ciudad se verifica desde octubre de 1567, con las obras encargadas por el duque de Béjar para su palacio urbano (figs. 1 y 2), y alcanza hasta finales de agosto de 1570, según se documenta en su visita para reunirse con el obispo de Plasencia, que veraneaba en Béjar, y entregarle la tasación de las obras ejecutadas en la iglesia de Logrosán por el maestro Pedro de Ibarra, recién fallecido. Esta cronología podría haber comenzado un año antes, en 1566, y terminado por causa del fallecimiento de Marquina, entre mayo y junio de 1575, si también fue el autor del proyecto de la villa de recreo El Bosque de Béjar y directamente de algunas de sus mejores piezas (la Fuente de los Ocho Caños en particular, fig. 3), como propusimos Enríquez Martín y yo mismo (1). Las obras de renovación de la cañería bejarana se documentan desde mayo de 1574 y las del arca desde junio del mismo año, cuando los ediles encargados de supervisar la ejecución de los caños ya disponían del proyecto general («la obligación y postura que dello ay») y esperaban conocer las nuevas trazas para la Arquilla del Monte o de la Corredera, aunque su prosecución fue encomendada a dos nuevos maestros un año después, antes del 8 de junio de 1575 y, por tanto, justo en el lapso de tiempo en el que se habría producido la muerte del cantero cacereño (2). 

14 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (1ª Parte)

Autor: José Muñoz Domínguez 

Con este artículo pretendo actualizar datos e interpretaciones sobre autoría ofrecidos en estudios anteriores en torno al tema del abastecimiento de agua en nuestra ciudad, publicados hace años primero por mí y después en colaboración con Juan Félix Sánchez Sancho. También quisiera facilitar el acceso a esos trabajos mediante enlace y en formato PDF descargable, dado el interés que me han transmitido varias personas, recientemente, al preguntar por la existencia de un acueducto en Béjar, una obra desaparecida en la segunda mitad del siglo XIX de la que todavía se conservan restos reconocibles.

 

Las explicaciones detalladas sobre esta cañería pública se pueden leer en tres artículos de 1996, 2001 y 2015. El primero, de carácter más general, apareció en la revista Estudios Bejaranos que edita el CEB; el segundo en el semanario local Béjar información en dos entregas del mes de junio; y el tercero y más completo fue presentado como ponencia al IX Congreso Internacional Hispanoamericano de Historia de la Construcción, celebrado precisamente en Segovia, la ciudad del Acueducto por antonomasia, donde Juan Félix y yo tuvimos el honor de aportar el estudio sobre una obra hidráulica desconocida para los especialistas: el histórico acueducto o sistema de abastecimiento de agua de Béjar (1). 

Fig. 1. El acueducto de Béjar en su tramo de la Corredera tal como lo representó Ventura Lirios en la segunda década del siglo XVIII (fragmento de la Vista de Béjar, 1726-1727, colección duques de Béjar). 

 

Fig. 2. Recreación en alzado parcial del tramo aéreo sobre arcos del acueducto de Béjar (José Muñoz Domínguez, 2001).

Conviene aclarar que un acueducto (del latín aquaeductus) no es más que una conducción de agua –en este caso potable y para consumo humano, pero no para riego– que generalmente se resuelve mediante caños de cerámica, piedra o metal, sin que el término implique la presencia de arcos de fábrica (arcuatio o arquería) que sustenten dicha conducción, aunque en el caso de Béjar los tuviera. De hecho, la mayor parte del trazado del más conocido de los acueductos hispanos, el ya citado de Segovia, discurre bajo tierra a lo largo de más de 15 kilómetros desde su zona de captación y derivación en el arroyo de la Acebeda, y sólo se muestra en su espectacular tramo aéreo sobre 167 arcos de sólido granito y más de 28 metros de altura máxima en sus últimos 959 metros, antes de traspasar la muralla medieval de la ciudad, a corta distancia del castellum aquae (arca o depósito de distribución) que estuvo situado en la parte más elevada intramuros, para volver a soterrarse en su tramo urbano entre dicho castellum y el viejo Alcázar, en su origen un fortín de época romana. 

08 mayo 2026

«Un çepo para el pesqueço». Inventario de bienes de la Cárcel Real de Béjar en 1686

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 4.981 (9/01/2026), p. 4.

       Tiempos recios, de horca y cuchillo, de justicia señorial, de cepos y grilletes. La Cárcel Real de Béjar en 1686 se situaba en el antiguo edificio consistorial, el mismo en que se encuentra hoy día. En los bajos del mismo los calabozos esperaban con sus fauces abiertas a encerrar en sus oscuras tripas a los malhechores. La justicia de la Edad Moderna era implacable y no dudaba el corregidor, el representante de la justicia ducal en la villa de Béjar, en imponer penas de galeras[1] o pecuniarias a quien fuera amigo de lo ajeno o hubiera arrebatado la vida a un semejante, pues en sus manos se encontraba la justicia civil y criminal. Para los asuntos judiciales la villa dependía de una instancia superior, la Real Chancillería de Valladolid, a quien el sentenciado podía apelar en última instancia[2]

 Calvario. Sala de Concejales del Ayuntamiento de Béjar. Foto Julián Mateos

 

            El funcionario a quien estaba encomendado el día a día de los presos era el alguacil, nombrado por el consistorio tras imponer un aval económico que demostrara su solvencia económica. El alguacil mayor acompañaba con sus corchetes al corregidor en sus salidas a la calle para la administración de justicia[3]. Había además otros alguaciles ordinarios o menores en número variable. Conocemos el nombre de algunos bejaranos que ostentaron tal cargo, como es el caso de Jacinto de Herrera, quien acabó con sus huesos en la cárcel en 1653 al fugarse tres presos peligrosos, salteadores de caminos, condenados a galeras, de la cárcel bejarana[4]. Para poder salir de ella tuvo que pagar una fianza de doscientos ducados de plata, que reunió al cabo de nueve meses de encontrarse entre rejas. Un siglo después, en 1762, el padre del que sería más tarde organista de la Capilla Real, Francisco Javier Lidón, que realizaba este oficio en la iglesia de Santa María, acabaría en la misma cárcel por inmiscuirse en un alboroto originado por el nombramiento ilegal, según los vecinos, del médico titular de la villa[5].

30 enero 2026

El duque y la madrastra. Un caso de damnatio memoriae en Béjar a finales del siglo XVI (2ª Parte y final)

 Autor: José Muñoz Domínguez

2. La damatio memoriae de Francisco III contra Brianda Sarmiento de la Cerda  

Me he ocupado de este caso de damnatio memoriae desde 2008, si bien entonces desconocía el documento clave para atribuirlo específicamente al duque Francisco III, un aspecto ya corregido en trabajos posteriores (nota 1). El documento fue localizado por Juan Félix Sánchez Sancho y se trata de un inventario de mediados de 1592, relacionado con un pleito por los bienes en herencia, que se realizó meses después del fallecimiento del duque Francisco II, ocurrida en septiembre del año anterior. 

Figs. 1 y 2. Localización de los escudos estudiados en la coronación heráldica de las ventanas del palacete de recreo de El Bosque (fotos de José Muñoz Domínguez, 2025 y 1996, respectivamente).

 Hasta conocer ese inventario, la ausencia de la heráldica de la segunda esposa del duque difunto y la reiterada memoria de la primera –Guiomar de Mendoza y Aragón, fallecida en 1548–, carecían de explicación lógica en edificios tan representativos como el palacete de recreo de El Bosque, renovado en 1566-1567 (figs. 1 y 2), o el Palacio Ducal urbano, con sus reformas sustanciales fechadas en el período 1567-1569 (figs. 3 y 4), un lapso temporal alejado en más de dos décadas del fallecimiento de la primera esposa y coincidente con los tres primeros años de matrimonio con la segunda. Todavía más: ¿cómo era posible que Francisco II ordenara inscribir el nombre de Guiomar en todas las cartelas que coronaban los vanos del palacete –y en origen fueron 28–, precisamente en el primer año de su segundo casamiento? Un acto tan despreciativo y extemporáneo contra la reciente esposa, impropio de la convivencia marital y de la mentalidad aristocrática, sólo podría haber sido realizado tras la muerte del IV duque y por alguien con suficiente autoridad y poder ejecutivo: obviamente su heredero y V duque, hijo de Francisco y Guiomar, que mantuvo un serio enfrentamiento con su madrastra Brianda, motivado por la herencia de su padre y posiblemente por una pésima relación previa. 

26 diciembre 2025

Una muestra de carpintería medieval de Béjar en un libro sobre arquitectura románica civil (Casas y palacios románicos en España, de José Luis Rebollo Herrero, 2025).

 Autor: José Muñoz Domínguez / Grupo Cultural San Gil

Se acaba de publicar el libro del medievalista José Luis Rebollo Herrero sobre Casas y palacios románicos en España (Madrid, 2025, 218 páginas), una obra sobre la arquitectura civil de ese período medieval en nuestro país en el que su autor estudia la huella estilística del arte románico en ámbitos tan olvidados como el doméstico y el palaciego (foto 1). 


 

En el contenido de esta obra no se descuida ninguna de las manifestaciones en que ese otro Románico se muestra todavía en torres y casas fuertes (capítulo 1), viviendas y salas vinculadas a castillos (capítulo 2), casas y palacios fuera de tales recintos defensivos (capítulo 3), palacios reales (capítulo 4) y palacios episcopales y abaciales (capítulo 5), todo ello en un formato superior al habitual y con todas sus páginas en color.

24 octubre 2025

El convento de la Piedad de Béjar. De maitines a vísperas (2ª parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

Publicado: Béjar en Madrid. 

       La rocambolesca historia del cambio y contra cambio de propiedad que sufrió, en los últimos años del siglo XVI, el inmueble destinado a ser convento comenzó mucho tiempo antes, concretamente el 14 de noviembre  de 1530. En esa fecha la duquesa doña María estampó su rúbrica en el testamento otorgado a espaldas de su marido y donde, frente a los deseos de él, estipuló toda una serie de mandas en beneficio de los criados más allegados a su persona y de sus propios píos deseos. El más llamativo, y que mayor trascendencia iba a tener no solo para sus beneficiarios sino para la historia de Béjar, iba a ser la disposición de fundación del colegio de San Guillermo de los agustinos en Salamanca[1]. De haber sabido sus consecuencias a buen seguro se hubiera pensado dos veces disponerla. El caso es que la duquesa, sin herederos directos, legó íntegramente, para financiar ese colegio, todos los bienes muebles e inmuebles que tenía fuera del mayorazgo


    El problema iba a surgir a la hora de dilucidar entre tamaña cantidad de propiedades cuáles estaban o no dentro de él, y no fue dificultad menor pues hasta 35 años después del fallecimiento de doña María no hubo una decisión en firme al respecto. Estamos ya en el año 1568, y entre la serie de inmuebles adjudicados al colegio salmantino para sostener su financiación destacan (además de varias decenas de casas en la calle Mayor de Béjar y diversas fincas entre las que estaba el mismísimo Bosque con sus jardines, fuentes y estanques) «las casas llamadas del Palacio Nuevo con sus cortinales más el cortinal de la viña perdida del duque que se dice Moscatel», es decir el edificio y terrenos contiguos que acabarían convertidos con el paso del tiempo en el convento de la Piedad[2].

16 abril 2025

Descubrimos a los "hermanos gemelos" del Jesús Nazareno de la Santa Vera Cruz de Béjar

     Autora: Carmen Cascón Matas

 

Rica es la imaginería religiosa de la que podemos presumir en Béjar. Aunque hay una tendencia generalizada a fijarnos en la que cuenta con más siglos a sus espaldas –véase el Nazareno de las Monjas, datado en el siglo XVII, o Nuestra Señora de las Angustias, de mediados del siglo XVIII,– no es menos cierto que la mayoría de las tallas procesionales de nuestra ciudad pueden datarse en una horquilla comprendida entre finales del siglo XIX y los tiempos presentes. En este artículo me voy a fijar en dos piezas: el Jesús Nazareno de la Cofradía de la Santa Vera Cruz y en el Cristo de las Maravillas de la iglesia de Santa María, que, aunque no procesiona, no hay duda de que es de una calidad incuestionable. 

 

 Jesús Nazareno de la Vera Cruz de Béjar

El Jesús Nazareno de la Cofradía de la Santa Vera Cruz es una talla en madera policromada que representa a Cristo con la cruz a cuestas, en actitud de caminar, descalzo, con signos de fatiga y suplicio en el rostro. Viste túnica larga color morado con filigranas de oro y la cabeza coronada de espinas. Según las investigaciones realizadas David Hernández Hernández se trata de una escultura realizada por Arte Cristiano, taller de esculturas sacras de Olot (Gerona). Su gran predicamento, con encargos repartidos en toda España, se deriva de la fabricación de piezas seriadas, con categorías que iban desde las más básicas y económicas de escayola, pasta de maderas y cartón piedra sobre moldes hasta las más caras en madera policromada y dorada, de calidad más artesanal. Los precios también variaban atendiendo al tamaño [0]. Según este razonamiento, es posible, como también apunta David, a que este Jesús Nazareno sea de la categoría más elevada por su tamaño, acabados, policromía y estas fabricado en madera.

Además hemos encontrado unos cuantos “hermanos gemelos”, aunque es posible que haya más. El primero es una talla casi idéntica que se procesiona en Miguelturra (Ciudad Real) bajo la advocación de Santísimo Cristo de la Piedad, aunque en este caso luce una túnica de color rojo oscuro, producto quizá de las restauraciones, aunque en el caso bejarano estamos ante el mismo fenómeno de variación tonal por intervenciones posteriores.

28 marzo 2025

Un misterio constructivo en la iglesia de San Juan Bautista de Béjar

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid,  n. º 4.944 (21/06/2024), p. 4.

            Existe un detalle que pasa desapercibido para aquellos que visitan la iglesia de San Juan Bautista de Béjar, un misterio constructivo escondido en su coro bajo y del que ningún historiador ha dado pistas a pesar de encontrarse a la vista. 

 Capilla bautismal en el coro bajo. A la derecha se ve el arranque del arco que comentamos.

 

    Ofrezcamos antes unas pinceladas de este templo. Como el resto de las iglesias bejaranas sufrió una serie de modificaciones en el siglo XVI en ocasión del proceso de reducción parroquial auspiciado por el obispo de Plasencia Pedro Ponce de León en 1568. El objetivo era dar cabida en las solemnidades religiosas a un mayor número de fieles, a los que estaba obligada su asistencia en fechas litúrgicas clave. Su fábrica sería por entonces románica en su totalidad como se desprende de su ábside y de una torre-campanario más propia de una fortaleza que de un espacio religioso. Si bien los historiadores han dado por cierta esta afirmación que acabamos de plasmar –el que fuera ampliada tras la reducción parroquial-, no es menos plausible que las obras hubieran podido iniciarse antes. San Juan Bautista era una de las parroquias más fértiles en cuanto a feligresía se refería, dado que, además de ser reducida a ella los templos de San Nicolás, Santo Domingo y San Miguel, se adscribía el floreciente barrio que se desplegaba desde la calle Balconcillo de la Médica hasta más allá de la Puerta de la Villa, un territorio en continua expansión y asentamiento poblacional. 

29 noviembre 2024

La casa de Juan Sánchez-Cerrudo Bueno. Sus primeros moradores y detalles de sus vivencias

 Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n. º 4.953 (1/11/2024), p. 6.

En agosto de este año 2024 el Centro de Estudios Bejaranos organizó una exposición, “Casas de Tinta”, que conjugaba Arte (18 ilustraciones de Paula Almonacid Olleros basadas en fachadas de edificios de Béjar y otras localidades), Historia (cada una ha sido acompañada por un texto explicativo) y Literatura (los edificios han inspirado a distintos escritores) en el Casino Obrero. Textos y acuarelas han sido reunidos en un catálogo descargable de manera gratuita en la página web del CEB. Hemos tenido la suerte de escribir en él brevemente sobre la Casa de Juan Sánchez-Cerrudo, un edificio envuelto en el olvido, por lo que intentaré descubrir su historia y la de sus primeros moradores con mayor detenimiento en estas páginas. 

 

Casa de Juan Sánchez-Cerrudo Bueno

 

Esta vivienda, situada en la calle Miguel de Unamuno, sobresale por su empaque y distinción entre las que las rodean. Reproduzco aquí la ficha de mi autoría publicada en el catálogo:

13 septiembre 2024

Una sacristía que más bien parecía ratonera

 Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 2021. 

        Un escudo de armas campea flamante sobre la ventana de la sacristía de la iglesia de San Juan Bautista. Sobre una ventana enrejada, mirando hacia el sol que las calienta durante casi todo el día, las armas del obispo placentino don Pedro González de Acevedo se muestran desafiantes e impolutas a pesar del paso del tiempo. Los bejaranos que transitan frente a ellas apenas se fijan en su rutinario devenir. Están ahí y basta. Y es que son escasos los testimonios documentales que se han dado a conocer relativos a este templo, sobre todo en cuanto a la construcción y modificaciones en su fábrica se refiere[1]. Sin ser uno de sus elementos más característicos, aunque no por ello menos importante, desvelamos aquí los datos sobre la construcción de su sacristía y el motivo por el que luce el escudo familiar de este obispo[2]

 

 Escudo del obispo González de Acevedo. Iglesia de San Juan. Béjar

            En 1596 el párroco de San Juan, Gerónimo Sánchez Rubio, y su mayordomo, Manuel González Bazán, presentan un escrito a don Pedro González de Acevedo[3], obispo de Plasencia a la sazón, solicitando una sacristía nueva. El espacio que hoy se utiliza como tal, la capilla de los Muñoz de Aguilar o de los Aguilares, era un ámbito sepulcral privado, propiedad de una familia concreta y, por lo tanto, de uso restringido. Además, en el momento al que estamos haciendo referencia tal aditamento es probable que aún no existiera o que estuviese en proceso constructivo.

29 marzo 2024

De cuando la Virgen de las Angustias y otras tallas bejaranas procesionaban junto a los pasos de la Vera Cruz en Viernes Santo

 Autora: Carmen Cascón Matas

La Semana Santa bejarana y sus raíces históricas, además de su trayectoria, siguen permaneciendo en el misterio. Si bien han surgido algunos estudios sobre el Corpus Christi, fiesta sin parangón por el mecenazgo que ejercieron los duques de Béjar y por su declaración reciente como Fiesta de Interés Turístico Internacional, las procesiones y actos religiosos penitenciales están todavía por investigar de manera académica y en su totalidad. Cada año por estas fechas, intentamos ofrecer una pincelada de luz sobre el particular por si esto fuera de ayuda a alguien en algún momento o por lo menos retirar una veladura del lienzo general de la Semana Santa. 

 Calvario (Francisco González Macías, 1947)


Así hemos intentado escribir un estado de la cuestión sobre la Virgen de las Angustias[1], el Nazareno de las Monjas de la Piedad[2] o los bustos de origen napolitano de la iglesia de San Juan Bautista[3]. También descubrimos la ceremonia penitencial de Vía Crucis del claustro del convento de San Francisco, que después se ha rescatado después de varios siglos por la Seráfica Hermandad de Béjar, o desentrañamos que en el atrio de San Juan en el siglo XVIII tenía lugar el Viernes Santo una ceremonia del Descendimiento[4] similar a la que se lleva a cabo en el Patio Chico de la catedral de Salamanca. O nos adentramos en un conflicto por la jerarquía entre autoridades civiles y eclesiásticas en 1675[5].

25 marzo 2024

De cuando el Nazareno de la Piedad fue sacado a hombros de sacerdotes por las calles de Béjar en tiempos de la Revolución Francesa (1794)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 4937, p. 4 (1/03/2024).

        En 1794 Francia llevaba cinco años en ebullición. Durante este tiempo la revolución había desmantelado en el reino vecino el Antiguo Régimen, el feudalismo, los derechos señoriales y los diezmos, y las vidas de los reyes Luis XVI y María Antonieta habían sucumbido bajo la afilada hoja de la guillotina revolucionaria. Lo que para algunos era un proceso necesario para la modernización de las monarquías, para el resto de las coronas europeas representó una afrenta de considerable magnitud y la declaración de guerra de Austria y Prusia contra Francia no se hizo esperar. Mientras tanto, los revolucionarios, divididos en distintas ideologías más o menos aperturistas, se habían organizado en asamblea constituyente y alumbrado una constitución. La primera fase del proceso había sido más atemperada, si podemos llamarlo así, que la que comenzó a fraguarse a partir de 1792 con el inicio de la Convención y el Comité de Salud Pública. 

 

Talla del Nazareno de las Monjas

        Hasta 1794 había estado liderada por los girondinos, partidarios de un cierto orden y una predominancia de los deseos de la burguesía sobre el resto del pueblo. Pero a partir de ese momento, los jacobinos tomaron las riendas del poder, democratizando las instituciones y llevando a cabo una depuración sin límites. El Comité de Salud Pública dirigido por Maximilien Robespierre guillotinó a más cuarenta mil personas en Francia durante el Reinado del Terror. Cualquier sospechoso de actividades contrarrevolucionarias era subido al patíbulo y su cabeza rodaba por el entarimado para regocijo del pueblo. El 27 de julio de 1794, y en medio de una caída de su popularidad, el líder revolucionario fue guillotinado en un movimiento conservador que pretendía restaurar el orden. Es entonces cuando el Directorio impone un cierto orden ante el caos.

26 enero 2024

Dos obras del ceramista talaverano Juan Ruiz de Luna (1863-1945) en fábricas textiles bejaranas

 Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid,  4.932 (15/12/2023), p. 10.

En 2022 publicamos un artículo, dividido en dos partes, en el que dábamos a conocer un par de ejemplos del arte cerámico de Juan Ruiz de Luna en Béjar: la fuente de la residencia teatina del santuario del Castañar y los murales neoplaterescos de la fachada del edificio construido por Benito Guitart Trulls en la calle Mayor de Sánchez Ocaña 6[1]. Su presencia nos inducía a pensar en la más que probable existencia de más ejemplos en nuestra ciudad hasta ahora desconocidos. Recordemos que Juan Ruiz de Luna (1863-1845) no fue un simple artesano de la cerámica, sino un artista que supo recuperar la tradición decorativa talaverana adaptada a los nuevos gustos y estéticas de finales del siglo XIX y sobre todo de principios del siglo XX. No en vano, se relacionó con otros consumados creadores del momento como Benlliure, Zuloaga o los hermanos Lumière. Sus obras adornan edificios repartidos por toda la geografía española. En Talavera de la reina, además, existe un museo que lleva su nombre.

Mural de la Virgen del Castañar de la fábrica textil de Manuel Bruno Nevado. Foto María Jesús Santamartina

 

En el mencionado artículo dábamos por cierta la relación entre un arquitecto total, muy del estilo de sus homólogos barceloneses, como era Benito Guitart Trulls[2], arquitecto municipal entre 1893 y 1895, y Ruiz de Luna, pues bien pudo haber realizado otros encargos para edificios diseñados por el catalán en su etapa como arquitecto de Ciudad Lineal en Madrid e indudablemente en Béjar, como se demuestra en el hecho de la presencia de los murales para el edificio de la calle Mayor diseñado por Guitart. Sin embargo, la aparición de nuevos ejemplos del talaverano en Béjar rompe los lazos exclusivos con el catalán y se extiende a las preferencias de la burguesía bejarana por su buen hacer decorativo. La razón estriba en que este lapso de tiempo de un año hemos hallado dos nuevos ejemplos de su mano, tema principal del presente artículo.

29 agosto 2023

Nuevos datos sobre "El pino de Béjar" de Darío de Regoyos

        Autora: Carmen Cascón Matas    

    Hace unos días volvía a la palestra digital el lienzo El pino de Béjar, del pintor impresionista Darío de Regoyos, expuesto en el Museo del Prado. En su red social de twiter la pinacoteca lo elegía “obra del día” de su colección expuesta a ojos del público. Su estancia en el Prado es relativamente reciente al haber sido donada por el coleccionista Hans Rudolf Gernstenmaier junto a otras once obras pictóricas en 2019. La tela recoge como centro de la composición un pino fuertemente iluminado por la luz, de tal manera que la sombra de su tronco destaca sobre la pared de un murete que se desarrolla por detrás, ocupando sus sillares la mitad del lienzo. En la mitad derecha, tras el muro que concluye, se abre la sierra de Béjar, nevada a trechos, con el monte del Castañar verde y frondoso a sus pies y una línea de chopos enmarcando, suponemos, un camino. A las plantas del árbol gigante, se ampara una humilde huerta, quizá de patatas, ya en sombra. 

 El pino de Béjar. Darío de Regoyos. Museo del Prado

            Contamos hace un tiempo[1] que el artista, uno de los máximos exponentes del impresionismo en España, había recalado en Béjar y en Candelario en el año exacto de 1900, llegando a nuestra ciudad en tren desde Salamanca. Gustaba de viajar y recorrer distintos puntos del país, cuyos pueblos, gentes y costumbres dejaba plasmadas en el lienzo. En su obra no eran ajenos temáticas tales como el choque de la modernidad con la tradición y eran frecuentes elementos novedosos como el ferrocarril, los puentes de hierro y los avances de la técnica.

15 julio 2023

El exvoto encargado por la duquesa de Plasencia Leonor de Pimentel y la conexión sumeria

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

 

Nuestra actualidad está llena de constructos que vienen del pasado, a los que reasignamos nuevas funciones o nuevos significados. Se podría hablar de un reciclaje de recursos de la memoria colectiva (¿economía de la razón?), o tal vez de una falta de apertura a nuevos horizontes en el campo de las ideas. Especialmente en el terreno religioso, son innegables los lazos que la cultura europea mantiene con sus precedentes, que equivocadamente consideramos extintas.     

 

 Exvotos sumerios. Pinterest.com

 

Los sumerios -que nos legaron los primeros avances de la civilización, pero también el miedo y la sumisión a dioses y reyes- agradecían los favores de las divinidades dedicándoles estatuillas, las que podían tener la forma de la deidad misma, la del beneficiado o de ambos a la vez. Originalmente confeccionadas en arcilla, más tarde fueron fabricadas en metal y son la base de lo que hoy conocemos como exvotos.

13 mayo 2023

El Terno Rico del Corpus de Santa María la Mayor: el regalo de una duquesa de Béjar cuya identidad se omitió a lo largo de los siglos

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 4.896 (03/VI/2022), p. 4.

 

     En la iglesia de Santa María la Mayor de Béjar se conservan valiosas piezas de ropa litúrgica. El paso del tiempo apenas han hecho mella en ellas y cuando se tiene la suerte de contemplarlas, el asombro por su estado de conservación y, por qué no decirlo, la pregunta de cómo han llegado a la actualidad aflora a los labios. Un precioso terno rojo nos incita a acariciar su terciopelo, a recorrer con los ojos sus bordados de delicadas flores sobre seda blanca, a apreciar cada puntada invisible, a trazar visualmente los entrelazados que unen unos motivos con otros, a imaginar qué habilidosas manos llegaron a crear tanta maravilla

Detalle del bordado de la casulla del Terno Rico


      La pieza que nos atrae de esa manera es el Terno Rico o Terno del Corpus. Un terno es un conjunto de vestiduras litúrgicas utilizadas por los sacerdotes antes del Concilio Vaticano II, aunque en la actualidad pueden ser usadas en ocasiones solemnes. Según el Diccionario de Autoridades de 1729 «privativamente se toma por el vestuario uniforme de los tres, que celebran una Missa mayór, ò assisten en esta forma à alguna funcion Eclesiástica». Los tres oficiantes de la misa eran el sacerdote, el diácono y el subdiácono, y las piezas de que constaban eran la casulla, la dalmática, la estola, el paño de cáliz, el paño de hombros, el manípulo y la capa pluvial. Sin entrar a explicarlas con detenimiento, quiero centrarme en su historia, en su donante y en su función. 

28 abril 2023

Descubrimiento del busto a San Juan Bosco

Autor: Francisco Tejeda Blázquez

En 1990 la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos de Béjar conmemoraba las bodas de Diamante de su fundación (1915-1990). En sus principios su primer presidente fue Segundo Estévez y el primer consiliario Buenaventura Roca. Para celebrar esta efeméride, durante el curso 1990 se organizaron diversos actos conmemorativos. Como acto principal se propuso erigir un monumento a don Bosco en la plazuela de su mismo nombre, frente al antiguo colegio Salesiano, hoy residencia de mayores «Mamá Margarita». Y sobre este gran objetivo nos centramos, la inauguración del Busto a don Bosco.


 

En este curso se crea una comisión ejecutiva presidida por José Ángel Hernández, con el único fin de gestionar y conseguir fondos. Después de un arduo trabajo, contactos y gestiones en la tarde del sábado 30 de junio de 1990, una vez finalizado el acto religioso que fue presidido por el inspector salesiano Aureliano Laguna en un templo salesiano lleno de gente, se inauguraba el busto a San Juan Bosco. 

25 marzo 2023

Dos ejemplos de la azulejería de Juan Ruiz de Luna en Béjar (1863-1945) (2ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 4.903 (14/IX/2022), p. 11.

          Si en octubre de 2021 me topé por vez primera con una obra del artista cerámico de Talavera de la Reina Juan Ruiz de Luna (recordemos, una fuente en la residencia teatina del Castañar) en Béjar, en marzo de 2022 volvía a cruzarse en mi camino de la mano de Maika Martín Peña y el bello edificio de Mateo Iglesias en la calle Mayor, cuya característica fachada ha sido restaurada hace unos años. 

Firma de Ruiz de Luna en uno de los azulejos que decoran la fachada de Sánchez Ocaña

 

            La construcción, debida a la mano del arquitecto Benito Guitart Trulls[1], luce en su fachada unos bellos paneles de azulejos con motivos platerescos azules sobre blancos. Inspirados en los relieves de los edificios salmantinos y no portugueses, como bien se ha barajado en los últimos tiempos, son charros en cuanto a la recuperación de elementos decorativos renacentistas y talaveranos por el taller de procedencia. La idea primigenia de colocación podemos explicarla, bien a la voluntad de Guitart, ejemplo de artista total que encarnaban los modernistas con el ejemplo de arquitectos como Domenech i Montaner o Puig i Cadafalch –eran capaces de diseñar mobiliario, azulejería, ferretería y otros elementos constructivos y decorativos, o bien de planear todos estos elementos en su conjunto-, bien al mecenas del edificio, el comerciante Mateo Iglesias, quien no dudaría en encargar al más afamado ceramista de Talavera la decoración de su casa bajo el proyecto del arquitecto barcelonés. Si la fuente del Castañar fue un regalo realizado a la residencia teatina por un industrial, los paneles cerámicos del edificio de la calle Mayor de Sánchez Ocaña procederían de la adquisición directa de su promotor o por la relación que existía entre los intelectuales y artistas del momento, véase un Guitart que entonces estaba trabajando en la Ciudad Lineal de Madrid[2] con Ruiz de Luna

18 marzo 2023

Dos ejemplos de la azulejería de Juan Ruiz de Luna en Béjar (1863-1945) (1ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid nº 4.902 (02/IX/2022).

        Es posible que me haya topado en algún momento de mi existencia con Juan Ruiz de Luna y, por supuesto, no en persona porque este artista azulejero nació en un pueblecito de Toledo en 1863, Noez, y murió en Talavera de la Reina en 1945. Sin embargo, desde octubre del año pasado hasta este mes de marzo en que escribo estas líneas se ha cruzado en mi camino por azares del destino dos veces y ambas en Béjar. 

 Fuente de Ruiz de luna en la residencia teatina del Castañar de Béjar