Amigos de Béjar y sus historias

PROPIEDAD INTELECTUAL

El contenido de este blog, texto y fotografías, tienen derechos de autor. Si deseas utilizarlos cita siempre la fuente de la que proceden.
Mostrando entradas con la etiqueta Béjar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Béjar. Mostrar todas las entradas

7/10/2026

Excursiones a la Sierra de Béjar por Andrés Pérez-Cardenal (3ª parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto


        Hemos recordado en esta serie de artículos las referencias a la Sierra de Béjar realizadas a principios del siglo XX por el periodista salmantino Andrés Pérez-Cardenal, recogidas en su conocida publicación Alpinismo Castellano. Guía y crónicas de excusiones por la Sierra de Gredos, Béjar y Francia. Tal y como ya hemos relatado no se limitó a cumplir con las ascensiones a la montaña sino que buscó en los pueblos y en su paisanaje todo tipo de curiosidades y particularidades dignas de quedar impresas, y así mismo nos dejó una interesante recopilación fotográfica que nos permite conocer la realidad visual de aquellos Béjar y Candelario de hace ya cien años.  El acercamiento a la montaña, como ya hemos advertido, se hace con el romántico apasionamiento de quien se sabe descubridor de un ámbito aún inhóspito. Quizá esa ingenuidad y capacidad de admiración es la que hoy, con nuestras montañas sobradamente conquistadas, se echa de menos. 

Las Agujas. Foto de aquí

 

        Retomemos la compañía de Pérez-Cardenal y sus amigos camino de las cumbres más conocidas de nuestra sierra. Estamos en el 30 de septiembre de 1913 y, como ya anunciábamos en el anterior artículo, la nieve ha hecho su presencia tal y como había advertido desde la capital salmantina nuestro protagonista. Una vez más se hace acompañar por el candelariense José María Vallejera, no solo por su conocimiento exhaustivo del terreno sino también por “su amena y chispeante conversación”. El objetivo es ascender al Torreón, una de las cumbres más emblemáticas de esta montaña. Relata primero cómo realizan la subida por los Llanos y la Susana (espacio por encima del pueblo de Candelario, hoy ocupado por una conocida fábrica de jamones) apreciando un “amarillo que entonaba el paisaje con bella y delicadísima gama otoñal” llegando a los 2.000 metros de altura (sic)[1] por un terreno diáfano hasta toparse, algo más arriba, con la nieve.  

7/03/2026

Excursiones a la Sierra de Béjar por Andrés Pérez-Cardenal (2ª Parte)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

        Habíamos dejado a nuestro protagonista velando armas en alguna de las populares fondas de la zona antes de emprender la subida a la sierra de Béjar. Es el 24 de junio de 1912 y, según nos relata, acompañado de dos buenos amigos, Saturnino Rodríguez y Vicente Pérez[1] junto con un guía candelariense, y a lomos de mulas, comienzan la subida desde el lugar de Cinco Castaños. La primera de las jornadas la pasaron en el ascenso hasta la fuente de los Neveros, más conocida hoy como del Travieso, en el deleite de las vistas y del estómago, en tomar el aguardiente y tomar el taco. Unas gotas de coñac y un cigarro sirven para engañar al cansancio y, picando espuelas, seguir montaña arriba. La segunda de las jornadas la ocuparon en la llegada hasta la célebre fuente de la Goterita que, según nos dice, estaba oculta bajo la nieve a varios metros de profundidad. El guía corito, apodado “Castañita”, sentenció “señoritos: aquí hay que dejar las caballerías porque como ustedes ven esta gran conturbación de nieve no permite caminar más arriba a las bestias”.[2] Y así “pedibus andandus” se dispusieron a realizar lo que llamaron “una caminata polar” en pleno mes de junio. 

Andrés Pérez-Cardenal

       

        El texto de Pérez Cardenal se caracteriza, como en otros autores de aquellos años, por esa hermosa retórica que no escatima adjetivaciones ante el asombro de lo contemplado mezclando arcaísmos y cultismos con expresiones propias de la nueva ciencia y de la modernidad. No hacía demasiado tiempo que las montañas habían pasado de ser el trasfondo de la naturaleza con escaso rendimiento práctico, a convertirse en objeto de análisis científico y aun de recreación humana. Albergaban ya los pioneros del montañismo un afán de superación física, de conquista de lo desconocido, antesala del actual espíritu de competición deportiva. El alpinismo, que en su origen francés había sido asunto aristocrático, congregaba a las clases medias y altas de la sociedad, también en Béjar, donde unas pocas familias protagonizaban el ocio montañero y el primer desarrollo de los deportes de la nieve.[3]  

6/26/2026

Excursiones a la Sierra de Béjar por Andrés Pérez-Cardenal (1ª Parte)

 Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

            La lectura de viejas crónicas montañeras nos suele permitir analizar  las particulares maneras de percibir la realidad natural que nuestros antepasados tenían y de la que hemos heredado parte de nuestro actual modo de enfrentarnos emocionalmente al paisaje. Una mezcla de ingenuidad, de romanticismo aún decimonónico y de cientificismo es la que se manifiesta  en las apasionadas descripciones que de la montaña hacen los antiguos cronistas de principios del siglo XX español que, contagiados todavía del casticismo imperante, atendían a todo lo que de peculiar y pintoresco se manifestase en los pueblos y en sus habitantes. A ellos debemos la recopilación de una toponimia a punto de desaparecer, la descripción de un mundo de diligencias, caballerías, ventas, posadas y humeantes ferrocarriles; las acémilas cargando provisiones sierra arriba y llevando sobre sus lomos a alpinistas con pantalones bombachos y sombreros de ala ancha.

 

Rincón de la Sierra de Béjar, óleo del autor

 

          Nos vamos a detener en los textos que sobre la sierra de Béjar y sus pueblos dejó escritos Andrés Pérez-Cardenal en su libro Alpinismo Castellano, editado en el año 1914[1]. Pérez-Cardenal era un escritor y periodista nacido en Zamora pero salmantino de adopción. En la capital charra ocupó diversos cargos de prestigio como el de presidente de la Cámara de Comercio entre 1918 y 1922, llegando a ser delegado de la Comisaría Regia de Turismo, entidad estatal promovida por Alfonso XIII para la promoción del patrimonio cultural español. Era amigo entrañable de Miguel de Unamuno quien le llamaba “apóstol del alpinismo castellano” y, como él, asiduo de las montañas del sur de Castilla  adonde, en palabras del Rector, iba “a curar mis murrias ciudadanas y acaso mis aprensiones[2]. El pensamiento de ambos respecto a estos  paisajes se puede enmarcar dentro de la desmitificación de la Castilla plana y yerma a la que buscaban contraponer  otras castillas alternativas, alpinas y montañosas, que tan evidentes se hacen a la vista en los paisajes de Béjar y Gredos. Al mismo tiempo sus textos en ese sentido suponen el inicio de la promoción turística de la zona aprovechando el auge de la demanda de montaña, paisajes recónditos y aire puro que, paralelamente al nacimiento de la modernidad,  se vive en esos momentos en Europa.

6/19/2026

Reflexiones en torno a la línea Palazuelo-Astorga

         Autor: Álvaro González Cascón

        Publicado: El Correo de Zamora, 16 de noviembre de 2014 

La felicidad y la libertad de movimiento van unidas a la esencia misma del ser humano, puesto que para poder realizar nuestros más nobles deseos, y cumplir los objetivos que nos marca el destino, es necesario llegar a tiempo y forma. Nada mejor, para ello, que un transporte ferroviario a la altura de las circunstancias de cada época, capaz de satisfacer las necesidades de los ciudadanos.


 

Si las rutas ferroviarias transversales se pensaron y construyeron para acortar distancias, parece una contradicción que fueran las últimas en inaugurarse y las primeras en cerrarse. La mayoría de ellas atravesaban zonas con poca densidad de población, carentes de grandes ciudades. Eso nos ha perjudicado a todos, puesto que cada paso que se da, para concentrar el tráfico por las rutas más concurridas y mundanas, obliga a dar rodeos para llegar de extremo a extremo; a la larga los resultados son peores.

En 1864 los ingenieros ocupados en la redacción del Plan General de Ferrocarriles veían en la construcción del tramo entre Zamora y Astorga la posibilidad de acortar algo el viaje entre Madrid y Galicia. Si un tren procedente de Madrid con destino a Galicia, en Medina del Campo se dirigiese a Zamora y desde allí a Astorga, la reducción de tiempo podría llegar a dos horas.

6/12/2026

Los sucesos de Béjar de 1397 y su relación con el origen del Corpus Christi (2ª Parte y final)

Autora: Carmen Cascón Matas

          Como comentamos en el artículo anterior, un sermón pronunciado en 1683[1] recogía un enfrentamiento entre las tropas del primer señor de Béjar, Diego López de Zúñiga, y los judíos y musulmanes. El levantamiento ocurrió a causa de la procesión del Corpus de 1397 por las calles de Béjar, un hecho que fue tomado como una afrenta. Este relato había sido tomado por los investigadores como una historia construida por la Casa para justificar el patronato de los Zúñiga sobre la procesión o incluso una invención posterior sin visos de verosimilitud. Sin embargo, el investigador Miguel Ángel Martín Mas cree que la historia podría tener una base histórica si tenemos en cuenta el contexto general. Insistimos que el trueque de Frías (hasta entonces de los Zúñiga) y Béjar (tierra de realengo) entre López de Zúñiga y el rey Enrique III tiene lugar solo un año antes de este suceso.


 

          Béjar estaría adaptándose a los imperativos de una nueva forma de jurisdicción al pasar de manos reales a un poder señorial. Desde los tiempos de la repoblación Béjar había pertenecido a un miembro de la familia real, retornando a la muerte de su poseedor de nuevo al monarca. Solo en una ocasión estuvo en manos de un caballero externo al linaje real, cuando Enrique II entregó la villa y tierra a Pedro López Pacheco, de origen portugués. A su muerte volvió a los dominios reales[2] para ser después permutada por Enrique III con Zúñiga. Por primera vez acabaría perteneciendo a un noble que conseguiría el privilegio de mantenerla para su linaje de manera hereditaria.

6/05/2026

Los sucesos de Béjar de 1397 y su relación con el origen del Corpus Christi (1ª Parte)

             Autora: Carmen Cascón Matas

        En 2020 publicaba un artículo, "Sangre y leyenda en el Corpus de otro tiempo", analizando un texto conocido por los investigadores en torno al origen de la procesión del Corpus Christi de Béjar. El documento se custodia en el Archivo Histórico Nacional Osuna y había sido recogido por Alejandro López Álvarez en su fantástico libro sobre el Corpus y el patronato señorial[1]. Es interesante porque, en la carpetilla que contiene otros documentos relacionados con la fiesta, un archivero ducal hacía referencia a un sermón predicado en 1683 por el padre fray Alonso Fernández Sánchez[2].

 

 

 

5/29/2026

Un Corpus Christi para una joven duquesa. El recibimiento de María Alberta de Castro y el Corpus de 1679

  Autora: Carmen Cascón Matas

En 1679 una jovencísima María Alberta de Castro y Portugal hacía su entrada triunfal en la capital de los estados de su esposo, Béjar[1]. El X duque, Manuel de Zúñiga y Guzmán, a quien todos conocemos con el apelativo de Buen Duque con que le bautizó Emilio Muñoz García, había desposado con una hija del fallecido X duque de Lemos en septiembre de 1677 en Madrid. Por entonces su jovencísima mujer apenas contaba con 12 años, una edad demasiado temprana para consumar el matrimonio, mientras que él contaba con 20. Pasados dos años, su marido decidió agasajar a su esposa en su joya de la corona, el lugar en el que había crecido bajo la tutela de su madre y sus dos tíos solteros, a la sombra de los castaños del monte, a la vera del río Cuerpo de Hombre, con el reflejo de las aguas del estanque de El Bosque. Y esta fiesta no iba a tener lugar en una fecha cualquiera, sino en la fiesta más grande y de más arraigo de la Villa, sobre la que la Casa Ducal ejercía su patronato desde el siglo XVI: el Corpus Christi



La duquesa María Alberta de niña en un cuadro titulado "Patrocinio de la Inmaculada sobre los hijos del conde de Lemos", de escuela peruana. El padre de María Alberta fue virrey del Perú y murió allí cuando ella era apenas una niña. 

La maquinaria del espléndido recibimiento se puso en marcha en abril de ese año de 1679. El pleno consistorial aprueba el dispendio necesario para recibir a su señora, con una función de seis toros, la compra de ocho arrobas de dulces y fuegos artificiales. Como las arcas municipales solían estar vacías, el titular del ducado concedió cien doblones para que estos festejos pudieran salir adelante. Y el 27 de mayo hacía su entrada en Béjar una duquesa de 14 años en una fiesta barroca sin parangón, cuya reseña fue recogida por el cronista y capellán del convento de la Anunciación Tomás de Lemos. La crónica fue escrita por encargo de la Casa con el fin de hacer saber a la ausente duquesa de Lemos, madre de María Alberta, todos los detalles de aquellos regocijos dedicados a su querida hija. 

5/22/2026

Ilustres bejaranos en verso: Mateo Hernández

         Autor: Iván Parro Fernández

Nuestra ciudad de Béjar ha dado al mundo numerosas personalidades de distintos campos y ramas del saber cuya vida y obras plasmaron en forma de verso algunos escritores. Este texto tiene como objeto compartir la visión poética de algunos de estos bejaranos ilustres, cuyo legado aún recordamos, estudiamos y disfrutamos tanto en algunos rincones de la ciudad como fuera de ella.

En esta primera entrega queremos a una de las figuras del arte de la escultura como es Mateo Hernández, que fue versado por artistas como Arsenio Barco, José Luis Majada Neila o Cándido Pinilla entre otros.


Sobre nuestro escultor más universal hay una gran variedad de poemas dedicados a su vida y obras, pues realmente es muy inspirador. Aquí vamos a basarnos en las composiciones de los autores ya citados y cuyos poemas tienen como títulos “La vocación de la piedra”, “14 de febrero de 1974” y “Mateo Hernández”.

En el primer poema, de título “La vocación de la piedra”, compuesto por Arsenio Barco, el hilo conductor como se indica en el propio título es la piedra, su conocimiento, su acercamiento a ella, el trabajo preciso y delicado de la misma, el genio y la creatividad que desde muy joven acompañaron a Mateo, ese legado enorme de esculturas que podemos disfrutar y el significado que tuvo el artista en el mundo.

5/15/2026

«Mucho espíritu en poca materia». Semblanza del médico forense Juan Magdalena Godínez

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n.º 4.967 (6/06/2025), p. 6.


A mi bisabuelo Bernabé, juez y amigo del doctor Magdalena. 

Ambos tendrían que acudir a escenarios criminales insólitos. 

 

        Una generación antes de que Ramiro Arroyo o José González Castro, Crotontilo, adquiriesen fama afrontando la mortífera gripe de 1918[1], otro colega ejercía en el Béjar del Sexenio Democrático y la Restauración. El doctor Juan Magdalena Godínez era «una verdadera institución en su profesión[2]». Había nacido en Villasbuenas de Gata (o en Hoyos, cerca de la localidad anterior), Cáceres, hijo de José Magdalena y Antonia Godínez de Paz[3]. En 1861 estaba estudiando en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid[4] y un año más tarde acababa sus estudios de Medicina en Valladolid con nota de sobresaliente[5]. Poco después de licenciarse trabaja en Ledesma con los enfermos de cólera y de manera interina en Candelario en 1869, atendiendo tanto a enfermos de viruela como coléricos. A finales de 1870 se presenta a las plazas de médico en Béjar publicadas en la revista El Siglo Médico y al año siguiente[6] le tenemos ejerciendo en la ciudad textil. 

 Enrique Simonet. La autopsia, 1890. Museo de Málaga. 

 

            La noticia más antigua que he hallado en la prensa sobre su labor médica y forense, siempre ligada esta última con casos judiciales sonados, procede de 1874 cuando se publica un informe suyo relativo a un herido en la cabeza. El juez de instrucción había ordenado a Magdalena que le hiciese una operación de trépano, esto es, abrir una sutura en el cráneo para que expulsara el derrame causado por la contusión[7]. Un año más tarde interviene con éxito a una chica de 15 años de La Hoya con bala alojada en el cráneo producida por un revólver de doce milímetros[8], que al final muere poco días más tarde. También declara como forense por la muerte de un vecino de Béjar por una puñalada en el vientre[9] y en la de un industrial que se suicidó disparándose en el rostro[10]. O atiende a un obrero del ferrocarril: un accidente en una trinchera (el deslizamiento de una gran lancha de piedra) le hizo perder una pierna, que no la vida, gracias a la atenciones de Magdalena[11]

5/08/2026

«Un çepo para el pesqueço». Inventario de bienes de la Cárcel Real de Béjar en 1686

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 4.981 (9/01/2026), p. 4.

       Tiempos recios, de horca y cuchillo, de justicia señorial, de cepos y grilletes. La Cárcel Real de Béjar en 1686 se situaba en el antiguo edificio consistorial, el mismo en que se encuentra hoy día. En los bajos del mismo los calabozos esperaban con sus fauces abiertas a encerrar en sus oscuras tripas a los malhechores. La justicia de la Edad Moderna era implacable y no dudaba el corregidor, el representante de la justicia ducal en la villa de Béjar, en imponer penas de galeras[1] o pecuniarias a quien fuera amigo de lo ajeno o hubiera arrebatado la vida a un semejante, pues en sus manos se encontraba la justicia civil y criminal. Para los asuntos judiciales la villa dependía de una instancia superior, la Real Chancillería de Valladolid, a quien el sentenciado podía apelar en última instancia[2]

 Calvario. Sala de Concejales del Ayuntamiento de Béjar. Foto Julián Mateos

 

            El funcionario a quien estaba encomendado el día a día de los presos era el alguacil, nombrado por el consistorio tras imponer un aval económico que demostrara su solvencia económica. El alguacil mayor acompañaba con sus corchetes al corregidor en sus salidas a la calle para la administración de justicia[3]. Había además otros alguaciles ordinarios o menores en número variable. Conocemos el nombre de algunos bejaranos que ostentaron tal cargo, como es el caso de Jacinto de Herrera, quien acabó con sus huesos en la cárcel en 1653 al fugarse tres presos peligrosos, salteadores de caminos, condenados a galeras, de la cárcel bejarana[4]. Para poder salir de ella tuvo que pagar una fianza de doscientos ducados de plata, que reunió al cabo de nueve meses de encontrarse entre rejas. Un siglo después, en 1762, el padre del que sería más tarde organista de la Capilla Real, Francisco Javier Lidón, que realizaba este oficio en la iglesia de Santa María, acabaría en la misma cárcel por inmiscuirse en un alboroto originado por el nombramiento ilegal, según los vecinos, del médico titular de la villa[5].

5/01/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (3ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

*Continuamos con el análisis de un folleto editado por el Ayuntamiento de Béjar en diciembre de 1947 sobre la situación de Béjar, sus problemas y soluciones. 

Por último, el alcalde Higinio Cascón Núñez firma un resumen de la labor realizada por el Ayuntamiento en los años 1946 y 1947, que se sintetiza así:

 

 Como gestión realizada:

·         La construcción de 500 viviendas protegidas (en marcha), la pavimentación y riego asfáltico de calles, y la reforma de distintas plazas.

·         Intervenciones diversas en el Matadero Municipal, restauración de la Torre de San Gil y reformas en el Ayuntamiento, en el colegio de la Antigua, en la Plaza del Comendador y en el Palacio Ducal.

·         La nueva entrada al Parque Municipal, con una biblioteca y el busto de Cervantes.

·         Reparación del camino de Los Rodeos al Castañar con nuevos bancos, y la repoblación con distintos árboles de diversos espacios municipales.

En trámite de gestión están:

·         La solicitud de construcción de las Escuelas Nacionales en Valdesangil y el Castañar.

·         Muy adelantadas las gestiones de los créditos para la construcción de la Plaza de Mercado de Abastos de la calle Mansilla, la reforma de la central eléctrica municipal y la unificación de la deuda municipal.

·         Se ha recabado la concesión necesaria para la construcción del pantano de Navamuño y se ha encargado al arquitecto municipal el proyecto para una nueva casa para el Ayuntamiento en el mismo lugar. 

4/24/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (2ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

*Continuamos con el análisis de un folleto editado por el Ayuntamiento de Béjar en diciembre de 1947 sobre la situación de Béjar, sus problemas y soluciones. 

EL GRAVE PROBLEMA DE LA VIVIENDA: ocasionado por la fuerte inmigración obrera de origen rural próximo en los últimos años –proporcional al incremento de la actividad textil–, es el que más preocupa a la práctica totalidad de los prestigiosos encuestados, y diecisiete así lo manifiestan (el 80,95%). Son conscientes de las pésimas calidades de las viviendas donde se ven obligados a vivir los obreros (la clase más baja y mayoritaria). Añaden que a su “escasez alarmante” –que hace que muchos “productores” tengan que realizar “recorridos diarios de hasta 20 kilómetros o más desde su pueblo para ganar su sustento” en las fábricas por no encontrar vivienda en Béjar–, hay que sumar su condición paupérrima, que obliga a vivir a la mayoría de los obreros en ”condiciones infrahumanas afectando al orden social y moral”, mientras que otros no dudan en calificarlo como “pavoroso”, “alarmante”, “deplorable”, “hacinamiento”, “casuchas”, “insalubres”, “antihigiénicas” y hasta de “inmoralidad”. Los descalificativos a la calidad de esas viviendas resultan muy fuertes, pero, sin duda alguna, muy realistas. Señalan como las calles más urgentes de actuación las del barrio de la Antigua, Barrioneila, Barrionuevo, Libertad (citada con su nombre histórico), Nogalera y otras.


Hotel Colón

Los más progresistas manifiestan su responsabilidad moral y social de “imperativo de justicia social y de caridad cristiana” como clase alta dirigente, en la búsqueda de una solución de esta “vergonzosa acusación” y al gravísimo problema de los más pobres (el 80% de la población). Reclaman un plan de vivienda barata urgente que mejore esta grave situación y piden la pavimentación de las calles, el alumbrado, el agua corriente y los servicios higiénicos en las casas, el alcantarillado, la policía, la limpieza, etc. También reclaman el adecentamiento de fachadas y el embellecimiento de las calles, como corresponde a la importancia industrial de la ciudad, mediante un plan de ordenación urbana.

4/17/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (1ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

      Hace nada menos que unos cincuenta años cayó en mis manos un curioso librito o folleto de 101 páginas que editó el Ayuntamiento de Béjar –entonces presidido por Higinio Cascón Núñez– en diciembre de 1947, en la imprenta S. Sánchez de Béjar.


     Como uno es de natural curioso y le gusta recoger «todo lo que no sirve para nada, pero puede servir para algo» (anónimo), decidí guardarlo junto con algún otro del mismo estilo y, así, salvarlos de las incultas llamas destructoras a las que estaban destinados como papel viejo. Resulta curioso que este librito llevara casi treinta años editado en el momento de su salvación (hacia 1976) y que, sin embargo, haya sido necesario el paso de nada menos que otros cincuenta años para entrar en el detalle de su lectura (… ¡el que guarda, halla!). Este autor desconoce la difusión que pudo tener en 1947 y el conocimiento que de él se tenga en el presente 2026; pero, como parece estar al hilo del motivo central de este trabajo, vamos a darle un poco de divulgación.

4/10/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (3ª Parte y final)

Autor: Agustín García Gómez

En busca de un futuro 

Y, aun así, a pesar de esta realidad que hemos plasmado hasta aquí, nuestra ciudad es un lugar donde se vive con agrado y, si bien no hay un futuro próspero, al menos sí que hay una calidad buena de vida (de forma general y excepciones aparte, que nunca dejarán de existir en cualquier sociedad, situación o momento). La gente, ya acostumbrada a esa doble realidad, vive bien en Béjar y se niega a su «desahucio geográfico».

Su obligada resiliencia está salvando a la menguante población bejarana.



El nivel de enseñanza académica y profesional puede calificarse como notable, con una buena parte de jóvenes alumnos que sobresalen y terminan su formación universitaria o profesional cualificada, ya sea en la propia ciudad o en otras poblaciones foráneas; pero que, a su término, necesariamente tienen que «salir a buscarse la vida» fuera de Béjar por la falta de oportunidades laborales, desperdigándose por otros lugares del país donde son bien acogidos y valorados, y  establecen su vida de forma más próspera.

4/03/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (2ª Parte)

  Autor: Agustín García Gómez

Hoy nos parece claro y evidente –y también demasiado fácil pensarlo y decirlo ahora– que en la larga época de prosperidad textil de la inmediata posguerra y posterior (la de máximo apogeo histórico de nuestra fabricación textil), nuestras autoridades municipales no la aprovecharon convenientemente ni lo suficiente para promover la necesaria diversificación industrial y la renovación del parque de viviendas y comercios. Como si aquella bonanza nos fuera a durar toda la vida, prefirieron fomentar la expansión y creación de nuevos barrios y nuevas calles para atender las necesidades del incremento de población inmigrante y la falta de viviendas dignas, hecho que nos lleva, en esta época de desindustrialización, a la lamentable situación actual de envejecimiento urbano y poblacional que en nada favorece el incierto futuro bejarano. 


 

Y hay quienes a esto lo llaman por ahí la «Béjar envejecida».

Es una realidad bien visible a los ojos observadores que hoy existen dos Béjar totalmente contrapuestos y a la vez yuxtapuestos; dos realidades diferentes, convivientes y contradictorias, pero necesitadas y necesarias entre sí. Una es ese antiguo semifenecido (¿o semivivo?) de calles vacías, casi deshabitado, y locales comerciales inactivos que estamos bosquejando, y que, agonizante, suspira por el cambio (¿pero por qué no llega?) para recuperar la alegría y el bullicio de tiempos pasados.

3/27/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (1ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

«No pretende ser este escrito otro estudio preciso y riguroso de las razones de causa que han traído hasta la actual situación económica-social en la que se encuentra desde hace tiempo, la ciudad de Béjar. No es uno más entre los que ya están hechos por otros autores más sapientes, sino un escrito emotivo de sus consecuentes, procurando mantener el rigor y la veracidad, y con alguna que otra pretendida ínfula literaria como derecho del autor.

Que el lector no espere otra cosa, sino recordación y sentimentalidad».

Ha sido difícil iniciar el tema que hoy presentamos, pues todos nosotros –los bejaranos de nacimiento y los de adopción, los bejaranos residentes, los ausentes y los retornados– sentimos negativamente, muy dentro, el retroceso general que sufre nuestra ciudad como resultado de su desindustrialización en los últimos –ya casi cincuenta años o más–. Sus drásticas consecuencias en el deterioro urbano, la reducción de la actividad económica y comercial, y la disminución y envejecimiento de la población son el espejo roto de un pasado más próspero, cuando la ciudad fue destino de una inmigración buscadora de un sustento suficiente y honrado que en Béjar se obtenía. Esta situación actual distancia y aísla a Béjar del desarrollo y la prosperidad general del resto del país.

Caserío bejarano desde la Cámara Oscura

 

Fue la desindustrialización local la que lentamente acalló a las fábricas textiles que habían sido la fuente del sustento principal durante casi trescientos años, y diseminó a varios miles de trabajadores: unos a la recolocación (los menos), otros a la emigración (los más jóvenes) y los más al desempleo y la jubilación (los de más edad). Además, ha dejado tras de sí un rastro de esqueletos fabriles agarrados a nuestro Río Cuerpo de Hombre, como navíos naufragados incapaces de resistirse al abandono y la ruina. Apagado el «trac-trac» de las máquinas tejedoras, ahora solo se oye el silencio y el ulular de los vientos serranos que se cuelan por los socavones de sus techumbres. Las fábricas ya no huelen a tejidos, ya no huelen a trabajo, ni a esfuerzo y sudor humano. Ya no suenan las sirenas de antaño llamando al tajo a los proletarios bejaranos.

3/20/2026

¿Por qué no tuvo hijos el XII duque de Béjar Joaquín I?

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

 

Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor Castro y Portugal nació en Madrid el 28 de abril de 1715 y recibió el bautismo en la Parroquia de San Andrés el 6 de mayo de 1715. Falleció en su palacio de Madrid el 10 de octubre de 1777. Noble español de la Casa de Zúñiga, XII duque de Béjar y Plasencia, VIII duque de Mandas y Villanueva, XIII marqués de Gibraleón, VIII de Terranova y X de Sarria, XVI conde de Belalcázar, XIII de Lemos, IX de Andrade, XI de Villalba y XIII de Bañares, XVI vizconde de la Puebla de Alcocer. Justicia y Alcaide Mayor de Castilla, Primera Voz de la nobleza de Castilla, Grande de España. Fue además caballero Gran Cruz de la Orden de Carlos IIIcaballero de la Orden de San Jenarocaballero de la Orden del Toisón de Oro, Gentilhombre de Cámara y Sumiller de Corps del rey Fernando VI de España, Ayo y Mayordomo Mayor del príncipe de Asturias, el futuro rey Carlos IV de España. Último miembro de la Casa ducal de Béjar

Así presenta a este personaje la popular enciclopedia libre de la red, wikipedia, cuya última afirmación induce las siguientes líneas.   

 

Iglesia de San Andrés, Madrid. Lugaressacros.blogspot.com

 

         Fallecer sin descendencia tenía antecedente en el II duque de Béjar, Álvaro de Zúñiga, casado con su tía María de Zúñiga, asunto que se resolvió nombrando heredera a su sobrina Teresa de Zúñiga, hija de Francisco de Zúñiga, marqués de Ayamonte y hermano de Álvaro, asegurando así la fusión de los títulos con el apellido como lo había dispuesto en 1397 el fundador del mayorazgo. El caso de don Joaquín fue distinto porque al parecer el linaje había perdido la cohesión, y el título de Béjar (el más importante como que representaba a los parientes mayores del clan) fue contendido en pleito por una adinerada sobrina que llevaba el apellido en tercer lugar, por línea paterna.

3/13/2026

La mujer en bejarano verso

 Autor: Iván Parro Fernández

 

Hace unos días se ha conmemorado en muchos lugares el Día de la Mujer, y por ello en esta ocasión quisiera compartir con los lectores de este blog algunas ideas, apreciaciones y visiones sobre la mujer bejarana escritos en verso.


La primera apreciación que nos gustaría destacar la encontramos La Bejarana, zarzuela que fue compuesta en 1924 por los maestros Francisco Alonso y Emilio Serrano, con letra original de Luis Fernández Ardavín. En su letra se transmite la imagen de una mujer bejarana emocional, sensible, dolida, triste y muy apenada porque aquella persona a la que quiere o con la cual desea estar se marcha a la guerra y no puede hacer otra cosa más que llorar y sentir pesadumbre por ello: “Bejarana no me llores/ porque me voy a la guerra”, dejando más adelante un pequeño lugar para la esperanza, para la ilusión, tal y como leemos en los últimos versos de la canción: “Escuchando cada moza/ suspira y solloza/ llena de aflicción/ si el amor se va/ nunca su ilusión./ ¡Volverá!”. La bejarana es una mujer paciente y esperanzada que puede vencer las adversidades y los problemas de distinto tipo que se puedan presentar.

3/06/2026

Mayorazgos y capellanías de los Muñoz de Aguilar en Béjar (4ª Parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

De Catalina Muñoz de Villaseca a los vizcondes de Huerta

        Tras agotarse las ramas de los dos primeros bisnietos del fundador, al mayorazgo de los Muñoz de Aguilar acceden los miembros de la rama femenina, la que había comenzado en Catalina Muñoz de Villaseca. En su relación de descendientes y consortes comprobamos la incorporación de individuos de muy variados orígenes geográficos pero siempre con el componente noble y religioso exigido —aunque fuera de manera tácita— en las escrituras fundacionales. Así, durante cuatro generaciones, todos los varones de esta nueva rama van a ser regidores en Barco de Ávila o en Salamanca, y caballeros de la Orden de Santiago. Incluso una de las consortes, Estefanía del Vado, lucía el hábito santiaguista y se la conocía como la Comendadora del Barco.  El patrimonio se vería enriquecido por bienes provenientes de los distintos lugares de origen: Barco de Ávila, Rágama, Salvatierra y la ciudad de Salamanca. Tras el enlace de Catalina con Diego López de Moreta el apellido de él se convertiría en prioritario, incluso cuando el bisnieto de ellos reivindicara y consiguiera el mayorazgo de los Aguilar. Era el año 1671 y él mismo se intitulaba así en una carta dirigida al duque de Béjar:

 

Capilla de los Aguilar en la iglesia de San Juan Bautista de Béjar

 

Creo es mi obligación el participar a V.ex. que he sucedido en la casa de los Muñoz de Béjar, y porque hallándome su descendiente me había dado el título honroso de menor criado de V.ex. con más razón de no estimarlo hoy, y así suplico a V.ex. que habiéndolos de esta casa y ella misma recibido tan particularmente honra de V.ex., sea servido continuarlas en mí, y espero merecerlas de V.ex. suplicando a Nuestro Señor guarde a V.ex. largos y felices años.

Salamanca a 2 de septiembre de 1671.

Menor criado de V.ex. que besa sus pies

Don Diego de Moreta Muñoz de Aguilar[1].

 

2/27/2026

Mayorazgos y capellanías de los Muñoz de Aguilar en Béjar (3ª Parte)

        Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

        A punto de finalizar el siglo XVI, el día dos de octubre de 1598, Francisco Muñoz de Aguilar redactaba en su casa de Béjar el testamento bajo cuya ordenación moriría. Indicaba en primer lugar el deseo de «que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia del monasterio de San Francisco en la capilla que fundó y dotó Juan Muñoz alférez, mi bisabuelo, que Dios tiene, junto a la sepultura donde está Juan Muñoz de Aguilar, mi padre»[1] y declaraba como heredera universal de todos sus bienes, vínculos y mayorazgos, a su hija Catalina Muñoz de Aguilar, tenida con su esposa María Maldonado. 

 Calleja del Balconcillo de la Médica

        En Catalina —obligada a casarse con su primo Pedro de Cepeda como indicamos en el artículo anterior— convergería un patrimonio derivado de distintas herencias, tanto de ascendientes como de descendientes, y entre el que destacaba el mencionado pozo de nieve de Piornal y las casas en Béjar. En su matrimonio concebiría tres hijos, Juan, Francisco y Catalina, que irían alternándose en la sucesión de los mayorazgos hasta que la línea se quedó sin descendencia. Esa línea de primogenitura se había mantenido en la titularidad del vínculo desde su fundación, pero a partir de esa fecha tendría que retroceder a la de Diego de Aguilar, otro de los nietos de Juan Muñoz alférez (ver árbol genealógico). El nombre de Diego se repetiría en tres generaciones seguidas de esta rama cuyos protagonistas habían seguido acaparando patrimonio propio y fundado nuevos mayorazgos. El segundo de ellos, conocido como el licenciado Diego Muñoz de Aguilar, en aras de la no dispersión de sus bienes, conminaría a tres de sus hijos —Juan, Martín y Francisco— a renunciar a toda su herencia en beneficio del hijo mayor, llamado, cómo no, Diego. Los tres hermanos obedecieron. En la escritura redactada en 1622 se explicita el espíritu que regía la fundación de estos mayorazgos: