Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto
Habíamos dejado a nuestro protagonista velando armas
en alguna de las populares fondas de la zona antes de emprender la subida a la
sierra de Béjar. Es el 24 de junio de 1912 y, según nos relata, acompañado de
dos buenos amigos, Saturnino Rodríguez y Vicente Pérez
junto con un guía candelariense, y a lomos de mulas, comienzan la subida desde
el lugar de Cinco Castaños. La primera de las jornadas la pasaron en el ascenso
hasta la fuente de los Neveros, más
conocida hoy como del Travieso, en el deleite de las vistas y del estómago, en tomar el aguardiente y tomar el taco. Unas gotas de coñac y un
cigarro sirven para engañar al cansancio y, picando espuelas, seguir montaña
arriba. La segunda de las jornadas la ocuparon en la llegada hasta la célebre fuente de la Goterita que, según nos
dice, estaba oculta bajo la nieve a varios metros de profundidad. El guía
corito, apodado “Castañita”,
sentenció “señoritos: aquí hay que dejar
las caballerías porque como ustedes ven esta
gran conturbación de nieve no permite caminar más arriba a las bestias”.
Y así “pedibus andandus” se
dispusieron a realizar lo que llamaron “una
caminata polar” en pleno mes de junio.
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Andrés Pérez-Cardenal
El texto de Pérez Cardenal se
caracteriza, como en otros autores de aquellos años, por esa hermosa retórica
que no escatima adjetivaciones ante el asombro de lo contemplado mezclando
arcaísmos y cultismos con expresiones propias de la nueva ciencia y de la
modernidad. No hacía demasiado tiempo que las montañas habían pasado de ser el
trasfondo de la naturaleza con escaso rendimiento práctico, a convertirse en
objeto de análisis científico y aun de recreación humana. Albergaban ya los
pioneros del montañismo un afán de superación física, de conquista de lo
desconocido, antesala del actual espíritu de competición deportiva. El alpinismo,
que en su origen francés había sido asunto aristocrático, congregaba a las
clases medias y altas de la sociedad, también en Béjar, donde unas pocas
familias protagonizaban el ocio montañero y el primer desarrollo de los
deportes de la nieve.