Amigos de Béjar y sus historias

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5/15/2026

«Mucho espíritu en poca materia». Semblanza del médico forense Juan Magdalena Godínez

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n.º 4.967 (6/06/2025), p. 6.


A mi bisabuelo Bernabé, juez y amigo del doctor Magdalena. 

Ambos tendrían que acudir a escenarios criminales insólitos. 

 

        Una generación antes de que Ramiro Arroyo o José González Castro, Crotontilo, adquiriesen fama afrontando la mortífera gripe de 1918[1], otro colega ejercía en el Béjar del Sexenio Democrático y la Restauración. El doctor Juan Magdalena Godínez era «una verdadera institución en su profesión[2]». Había nacido en Villasbuenas de Gata (o en Hoyos, cerca de la localidad anterior), Cáceres, hijo de José Magdalena y Antonia Godínez de Paz[3]. En 1861 estaba estudiando en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid[4] y un año más tarde acababa sus estudios de Medicina en Valladolid con nota de sobresaliente[5]. Poco después de licenciarse trabaja en Ledesma con los enfermos de cólera y de manera interina en Candelario en 1869, atendiendo tanto a enfermos de viruela como coléricos. A finales de 1870 se presenta a las plazas de médico en Béjar publicadas en la revista El Siglo Médico y al año siguiente[6] le tenemos ejerciendo en la ciudad textil. 

 Enrique Simonet. La autopsia, 1890. Museo de Málaga. 

 

            La noticia más antigua que he hallado en la prensa sobre su labor médica y forense, siempre ligada esta última con casos judiciales sonados, procede de 1874 cuando se publica un informe suyo relativo a un herido en la cabeza. El juez de instrucción había ordenado a Magdalena que le hiciese una operación de trépano, esto es, abrir una sutura en el cráneo para que expulsara el derrame causado por la contusión[7]. Un año más tarde interviene con éxito a una chica de 15 años de La Hoya con bala alojada en el cráneo producida por un revólver de doce milímetros[8], que al final muere poco días más tarde. También declara como forense por la muerte de un vecino de Béjar por una puñalada en el vientre[9] y en la de un industrial que se suicidó disparándose en el rostro[10]. O atiende a un obrero del ferrocarril: un accidente en una trinchera (el deslizamiento de una gran lancha de piedra) le hizo perder una pierna, que no la vida, gracias a la atenciones de Magdalena[11]

5/08/2026

«Un çepo para el pesqueço». Inventario de bienes de la Cárcel Real de Béjar en 1686

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, 4.981 (9/01/2026), p. 4.

       Tiempos recios, de horca y cuchillo, de justicia señorial, de cepos y grilletes. La Cárcel Real de Béjar en 1686 se situaba en el antiguo edificio consistorial, el mismo en que se encuentra hoy día. En los bajos del mismo los calabozos esperaban con sus fauces abiertas a encerrar en sus oscuras tripas a los malhechores. La justicia de la Edad Moderna era implacable y no dudaba el corregidor, el representante de la justicia ducal en la villa de Béjar, en imponer penas de galeras[1] o pecuniarias a quien fuera amigo de lo ajeno o hubiera arrebatado la vida a un semejante, pues en sus manos se encontraba la justicia civil y criminal. Para los asuntos judiciales la villa dependía de una instancia superior, la Real Chancillería de Valladolid, a quien el sentenciado podía apelar en última instancia[2]

 Calvario. Sala de Concejales del Ayuntamiento de Béjar. Foto Julián Mateos

 

            El funcionario a quien estaba encomendado el día a día de los presos era el alguacil, nombrado por el consistorio tras imponer un aval económico que demostrara su solvencia económica. El alguacil mayor acompañaba con sus corchetes al corregidor en sus salidas a la calle para la administración de justicia[3]. Había además otros alguaciles ordinarios o menores en número variable. Conocemos el nombre de algunos bejaranos que ostentaron tal cargo, como es el caso de Jacinto de Herrera, quien acabó con sus huesos en la cárcel en 1653 al fugarse tres presos peligrosos, salteadores de caminos, condenados a galeras, de la cárcel bejarana[4]. Para poder salir de ella tuvo que pagar una fianza de doscientos ducados de plata, que reunió al cabo de nueve meses de encontrarse entre rejas. Un siglo después, en 1762, el padre del que sería más tarde organista de la Capilla Real, Francisco Javier Lidón, que realizaba este oficio en la iglesia de Santa María, acabaría en la misma cárcel por inmiscuirse en un alboroto originado por el nombramiento ilegal, según los vecinos, del médico titular de la villa[5].

5/01/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (3ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

*Continuamos con el análisis de un folleto editado por el Ayuntamiento de Béjar en diciembre de 1947 sobre la situación de Béjar, sus problemas y soluciones. 

Por último, el alcalde Higinio Cascón Núñez firma un resumen de la labor realizada por el Ayuntamiento en los años 1946 y 1947, que se sintetiza así:

 

 Como gestión realizada:

·         La construcción de 500 viviendas protegidas (en marcha), la pavimentación y riego asfáltico de calles, y la reforma de distintas plazas.

·         Intervenciones diversas en el Matadero Municipal, restauración de la Torre de San Gil y reformas en el Ayuntamiento, en el colegio de la Antigua, en la Plaza del Comendador y en el Palacio Ducal.

·         La nueva entrada al Parque Municipal, con una biblioteca y el busto de Cervantes.

·         Reparación del camino de Los Rodeos al Castañar con nuevos bancos, y la repoblación con distintos árboles de diversos espacios municipales.

En trámite de gestión están:

·         La solicitud de construcción de las Escuelas Nacionales en Valdesangil y el Castañar.

·         Muy adelantadas las gestiones de los créditos para la construcción de la Plaza de Mercado de Abastos de la calle Mansilla, la reforma de la central eléctrica municipal y la unificación de la deuda municipal.

·         Se ha recabado la concesión necesaria para la construcción del pantano de Navamuño y se ha encargado al arquitecto municipal el proyecto para una nueva casa para el Ayuntamiento en el mismo lugar. 

4/24/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (2ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

*Continuamos con el análisis de un folleto editado por el Ayuntamiento de Béjar en diciembre de 1947 sobre la situación de Béjar, sus problemas y soluciones. 

EL GRAVE PROBLEMA DE LA VIVIENDA: ocasionado por la fuerte inmigración obrera de origen rural próximo en los últimos años –proporcional al incremento de la actividad textil–, es el que más preocupa a la práctica totalidad de los prestigiosos encuestados, y diecisiete así lo manifiestan (el 80,95%). Son conscientes de las pésimas calidades de las viviendas donde se ven obligados a vivir los obreros (la clase más baja y mayoritaria). Añaden que a su “escasez alarmante” –que hace que muchos “productores” tengan que realizar “recorridos diarios de hasta 20 kilómetros o más desde su pueblo para ganar su sustento” en las fábricas por no encontrar vivienda en Béjar–, hay que sumar su condición paupérrima, que obliga a vivir a la mayoría de los obreros en ”condiciones infrahumanas afectando al orden social y moral”, mientras que otros no dudan en calificarlo como “pavoroso”, “alarmante”, “deplorable”, “hacinamiento”, “casuchas”, “insalubres”, “antihigiénicas” y hasta de “inmoralidad”. Los descalificativos a la calidad de esas viviendas resultan muy fuertes, pero, sin duda alguna, muy realistas. Señalan como las calles más urgentes de actuación las del barrio de la Antigua, Barrioneila, Barrionuevo, Libertad (citada con su nombre histórico), Nogalera y otras.


Hotel Colón

Los más progresistas manifiestan su responsabilidad moral y social de “imperativo de justicia social y de caridad cristiana” como clase alta dirigente, en la búsqueda de una solución de esta “vergonzosa acusación” y al gravísimo problema de los más pobres (el 80% de la población). Reclaman un plan de vivienda barata urgente que mejore esta grave situación y piden la pavimentación de las calles, el alumbrado, el agua corriente y los servicios higiénicos en las casas, el alcantarillado, la policía, la limpieza, etc. También reclaman el adecentamiento de fachadas y el embellecimiento de las calles, como corresponde a la importancia industrial de la ciudad, mediante un plan de ordenación urbana.

4/17/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (1ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

      Hace nada menos que unos cincuenta años cayó en mis manos un curioso librito o folleto de 101 páginas que editó el Ayuntamiento de Béjar –entonces presidido por Higinio Cascón Núñez– en diciembre de 1947, en la imprenta S. Sánchez de Béjar.


     Como uno es de natural curioso y le gusta recoger «todo lo que no sirve para nada, pero puede servir para algo» (anónimo), decidí guardarlo junto con algún otro del mismo estilo y, así, salvarlos de las incultas llamas destructoras a las que estaban destinados como papel viejo. Resulta curioso que este librito llevara casi treinta años editado en el momento de su salvación (hacia 1976) y que, sin embargo, haya sido necesario el paso de nada menos que otros cincuenta años para entrar en el detalle de su lectura (… ¡el que guarda, halla!). Este autor desconoce la difusión que pudo tener en 1947 y el conocimiento que de él se tenga en el presente 2026; pero, como parece estar al hilo del motivo central de este trabajo, vamos a darle un poco de divulgación.