Autor: Agustín García Gómez
“Respecto de que la conservación de los pueblos consiste principalísimamente en el reparo y conservación de las casas, no solo por ser habitación de los vecinos, sino porque sirven de adorno a los mismos lugares”.
Juan Manuel López de Zúñiga Mendoza Sotomayor,
XI duque de Béjar (hacia 1715).
Informe de Manuel Jovín del año 1719
Por desgracia, la situación de arruinamiento urbano no es nueva en la historia de nuestra ciudad, antes villa de Béjar. Vayamos a tiempos pretéritos pluscuamperfectos.
El que esto escribe prefiere hacerlo sobre hechos relacionados con los habitantes de la Villa de Béjar o que los afectaron, antes que hacerlo sobre las historias propias de los duques Zúñiga, las cuales resultan ajenas a la vida villana. Pero, en esta ocasión, parece necesario hacerlo y mostrar la preocupación de Juan Manuel López de Zúñiga Mendoza Sotomayor, XI duque de Béjar (Béjar, 1686 - Madrid, 1747), por el arruinamiento del barrio de Santiago o la Villa Vieja, como algo que sí afectaba a los vecinos y a la villa misma.
Este duque había solicitado al arbitrista bretón Noël Jouvin (conocido como Manuel Jovin) un informe con la intención de mejorar el buen gobierno de sus estados y, así, aumentar los exiguos ingresos económicos del ducado. No es que el Ducado de Béjar estuviera en bancarrota, pero casi. Es cierto que tenía ingentes ingresos provenientes de impuestos de toda clase sobre sus señoríos, pero también lo es que debía afrontar múltiples obligaciones de pago derivadas de su administración y mantenimiento, así como del obligado pago del elevado endeudamiento contraído para ello. Por lo que el balance final era muy comprometido e incluso, en ocasiones era deficitario, necesitando contraer nuevas y mayores deudas mediante censos o la negociación con los banqueros de sus ingresos futuros mediante la firma de letras y pagarés a plazo.




