Amigos de Béjar y sus historias

PROPIEDAD INTELECTUAL

El contenido de este blog, texto y fotografías, tienen derechos de autor. Si deseas utilizarlos cita siempre la fuente de la que proceden.

4/24/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea del pasado (2ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

*Continuamos con el análisis de un folleto editado por el Ayuntamiento de Béjar en diciembre de 1947 sobre la situación de Béjar, sus problemas y soluciones. 

EL GRAVE PROBLEMA DE LA VIVIENDA: ocasionado por la fuerte inmigración obrera de origen rural próximo en los últimos años –proporcional al incremento de la actividad textil–, es el que más preocupa a la práctica totalidad de los prestigiosos encuestados, y diecisiete así lo manifiestan (el 80,95%). Son conscientes de las pésimas calidades de las viviendas donde se ven obligados a vivir los obreros (la clase más baja y mayoritaria). Añaden que a su “escasez alarmante” –que hace que muchos “productores” tengan que realizar “recorridos diarios de hasta 20 kilómetros o más desde su pueblo para ganar su sustento” en las fábricas por no encontrar vivienda en Béjar–, hay que sumar su condición paupérrima, que obliga a vivir a la mayoría de los obreros en ”condiciones infrahumanas afectando al orden social y moral”, mientras que otros no dudan en calificarlo como “pavoroso”, “alarmante”, “deplorable”, “hacinamiento”, “casuchas”, “insalubres”, “antihigiénicas” y hasta de “inmoralidad”. Los descalificativos a la calidad de esas viviendas resultan muy fuertes, pero, sin duda alguna, muy realistas. Señalan como las calles más urgentes de actuación las del barrio de la Antigua, Barrioneila, Barrionuevo, Libertad (citada con su nombre histórico), Nogalera y otras.


Los más progresistas manifiestan su responsabilidad moral y social de “imperativo de justicia social y de caridad cristiana” como clase alta dirigente, en la búsqueda de una solución de esta “vergonzosa acusación” y al gravísimo problema de los más pobres (el 80% de la población). Reclaman un plan de vivienda barata urgente que mejore esta grave situación y piden la pavimentación de las calles, el alumbrado, el agua corriente y los servicios higiénicos en las casas, el alcantarillado, la policía, la limpieza, etc. También reclaman el adecentamiento de fachadas y el embellecimiento de las calles, como corresponde a la importancia industrial de la ciudad, mediante un plan de ordenación urbana.

4/17/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea del pasado (1ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

      Hace nada menos que unos cincuenta años cayó en mis manos un curioso librito o folleto de 101 páginas que editó el Ayuntamiento de Béjar –entonces presidido por Higinio Cascón Núñez– en diciembre de 1947, en la imprenta S. Sánchez de Béjar.


     Como uno es de natural curioso y le gusta recoger «todo lo que no sirve para nada, pero puede servir para algo» (anónimo), decidí guardarlo junto con algún otro del mismo estilo y, así, salvarlos de las incultas llamas destructoras a las que estaban destinados como papel viejo. Resulta curioso que este librito llevara casi treinta años editado en el momento de su salvación (hacia 1976) y que, sin embargo, haya sido necesario el paso de nada menos que otros cincuenta años para entrar en el detalle de su lectura (… ¡el que guarda, halla!). Este autor desconoce la difusión que pudo tener en 1947 y el conocimiento que de él se tenga en el presente 2026; pero, como parece estar al hilo del motivo central de este trabajo, vamos a darle un poco de divulgación.

4/10/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (3ª Parte y final)

Autor: Agustín García Gómez

En busca de un futuro 

Y, aun así, a pesar de esta realidad que hemos plasmado hasta aquí, nuestra ciudad es un lugar donde se vive con agrado y, si bien no hay un futuro próspero, al menos sí que hay una calidad buena de vida (de forma general y excepciones aparte, que nunca dejarán de existir en cualquier sociedad, situación o momento). La gente, ya acostumbrada a esa doble realidad, vive bien en Béjar y se niega a su «desahucio geográfico».

Su obligada resiliencia está salvando a la menguante población bejarana.



El nivel de enseñanza académica y profesional puede calificarse como notable, con una buena parte de jóvenes alumnos que sobresalen y terminan su formación universitaria o profesional cualificada, ya sea en la propia ciudad o en otras poblaciones foráneas; pero que, a su término, necesariamente tienen que «salir a buscarse la vida» fuera de Béjar por la falta de oportunidades laborales, desperdigándose por otros lugares del país donde son bien acogidos y valorados, y  establecen su vida de forma más próspera.

4/03/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (2ª Parte)

  Autor: Agustín García Gómez

Hoy nos parece claro y evidente –y también demasiado fácil pensarlo y decirlo ahora– que en la larga época de prosperidad textil de la inmediata posguerra y posterior (la de máximo apogeo histórico de nuestra fabricación textil), nuestras autoridades municipales no la aprovecharon convenientemente ni lo suficiente para promover la necesaria diversificación industrial y la renovación del parque de viviendas y comercios. Como si aquella bonanza nos fuera a durar toda la vida, prefirieron fomentar la expansión y creación de nuevos barrios y nuevas calles para atender las necesidades del incremento de población inmigrante y la falta de viviendas dignas, hecho que nos lleva, en esta época de desindustrialización, a la lamentable situación actual de envejecimiento urbano y poblacional que en nada favorece el incierto futuro bejarano. 


 

Y hay quienes a esto lo llaman por ahí la «Béjar envejecida».

Es una realidad bien visible a los ojos observadores que hoy existen dos Béjar totalmente contrapuestos y a la vez yuxtapuestos; dos realidades diferentes, convivientes y contradictorias, pero necesitadas y necesarias entre sí. Una es ese antiguo semifenecido (¿o semivivo?) de calles vacías, casi deshabitado, y locales comerciales inactivos que estamos bosquejando, y que, agonizante, suspira por el cambio (¿pero por qué no llega?) para recuperar la alegría y el bullicio de tiempos pasados.

3/27/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (1ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

«No pretende ser este escrito otro estudio preciso y riguroso de las razones de causa que han traído hasta la actual situación económica-social en la que se encuentra desde hace tiempo, la ciudad de Béjar. No es uno más entre los que ya están hechos por otros autores más sapientes, sino un escrito emotivo de sus consecuentes, procurando mantener el rigor y la veracidad, y con alguna que otra pretendida ínfula literaria como derecho del autor.

Que el lector no espere otra cosa, sino recordación y sentimentalidad».

Ha sido difícil iniciar el tema que hoy presentamos, pues todos nosotros –los bejaranos de nacimiento y los de adopción, los bejaranos residentes, los ausentes y los retornados– sentimos negativamente, muy dentro, el retroceso general que sufre nuestra ciudad como resultado de su desindustrialización en los últimos –ya casi cincuenta años o más–. Sus drásticas consecuencias en el deterioro urbano, la reducción de la actividad económica y comercial, y la disminución y envejecimiento de la población son el espejo roto de un pasado más próspero, cuando la ciudad fue destino de una inmigración buscadora de un sustento suficiente y honrado que en Béjar se obtenía. Esta situación actual distancia y aísla a Béjar del desarrollo y la prosperidad general del resto del país.

Caserío bejarano desde la Cámara Oscura

 

Fue la desindustrialización local la que lentamente acalló a las fábricas textiles que habían sido la fuente del sustento principal durante casi trescientos años, y diseminó a varios miles de trabajadores: unos a la recolocación (los menos), otros a la emigración (los más jóvenes) y los más al desempleo y la jubilación (los de más edad). Además, ha dejado tras de sí un rastro de esqueletos fabriles agarrados a nuestro Río Cuerpo de Hombre, como navíos naufragados incapaces de resistirse al abandono y la ruina. Apagado el «trac-trac» de las máquinas tejedoras, ahora solo se oye el silencio y el ulular de los vientos serranos que se cuelan por los socavones de sus techumbres. Las fábricas ya no huelen a tejidos, ya no huelen a trabajo, ni a esfuerzo y sudor humano. Ya no suenan las sirenas de antaño llamando al tajo a los proletarios bejaranos.