17 de abril de 2021

Historia de la Cruz Roja en Béjar (1896-2020) (1ª Parte)

Autor: Francisco Tejeda Blázquez, Secretario del Comité Comarcal

Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 2021.

 

          La Cruz Roja Internacional nació en Ginebra en el año 1863, la Española un 6 de julio del año 1864 y la sección Bejarana el 9 de enero de 1896, a la que pertenecieron, entre otros, Félix Antigüedad (pionero de la Cruz Roja Bejarana), Francisco Íñiguez, José Méndez,  Francisco González Clemente o Anselmo García Galindo.


          Damos un salto y, a las 12 de la mañana del miércoles 8 de diciembre de 1926, el mencionado Félix Antigüedad, eminente doctor, cirujano y botánico bejarano, convoca una reunión en el Ayuntamiento de Béjar para organizar la Asamblea Local de Cruz Roja, acto que presidió el teniente alcalde Agustín Ramos Medina. Este dio lectura a un telegrama del presidente de la Cruz Roja en Salamanca, Fernando D. Zaballa, ofreciendo su apoyo a la asamblea. El señor Antigüedad se dirigió a los presentes con un emotivo discurso y se dio por constituida la Asamblea Local de Cruz Roja en Béjar.

10 de abril de 2021

Joaquín de Zúñiga, XII duque de Béjar y el último de su apellido

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


A mi nieto Joaquín Alonso Zúñiga Sánchez

  Existe bastante información dispersa sobre este personaje, cuyo procesamiento entregaría un acertado análisis focal de la vida de la alta nobleza en la corte madrileña del siglo XVIII. Único hijo varón del tercer matrimonio de su padre Juan Manuel de Zúñiga, XI duque de Béjar, con su prima hermana Rafaela Luisa de Castro y Centurión, nació en Madrid el 28 de abril de 1715 y fue bautizado en la exclusiva iglesia de San Andrés.


Iglesia de San Andrés, Madrid. Es.wikipedia.org

 Huérfano de madre a los tres años, se crio junto a su hermana Ana en el  palacio de Alcañices, situado entonces en la calle de Alcalá, frente a la plaza de Cibeles, y tuvo como preceptor al latinista Juan de Iriarte. De carácter sumiso y apacible, que más tarde se volvió melancólico, y de clara inteligencia, ingresó luego al Colegio Imperial regido por los jesuitas, al que asistía la flor y nata de la juventud aristocrática. De esa época son los versos alabanceros que sus maestros le dedicaron con motivo de una función escolar: Al excelentísimo señor conde de Belalcázar, primogénito del señor duque de  Béjar: “Segunda vez la victoria -logra tu ingenio profundo…” etc.

 

3 de abril de 2021

Siguiendo la pista a la Virgen de las Angustias a través de la documentación (2ª Parte). Datación y autoría

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4853 ( 21/08/2020)

         Después de la magnífica restauración acometida por el taller de Simancas, la talla de la Virgen de las Angustias se ha podido definitivamente datar a mediados del siglo XVIII, una fecha que se correspondería con la historia de María La Morala narrada por don Juan Muñoz [1], ya que sigue los patrones que se van introduciendo de corte neoclasicista a la vez que continúan en cierta forma ciertos signos que la entroncan con el barroco. No olvidemos que durante el siglo XVIII se desarrollan dos estilos distintos en España: una tendencia barroca más vinculada a lo español y castellano, que continúa estilísticamente, y otra rococó y neoclásica que proviene de influencia francesa y de la nueva dinastía borbónica. La Virgen de las Angustias de Béjar está a caballo entre una y otra.

 

            Así esta pieza se asemeja estilísticamente con la Piedad que realiza Luis Salvador Carmona, de escuela vallisoletana, para la catedral de Salamanca hacia 1755 [2], pero es un tanto más avanzada en cuanto que se nota en ella la impronta neoclásica, tanto en la aplicación de los colores como en los rasgos serenos y contenidos de la talla. No es neoclásica en el término literal de la palabra, pues todavía se aplican en ella tonos rosáceos para la túnica y el cristo aún muestra los signos de la pasión, por ejemplo la sangre. Sin embargo tampoco es rococó estricto senso porque la policromía es más oscura en el manto y no se utilizan brillos sobre la policromía. 

27 de marzo de 2021

Siguiendo la pista a la Virgen de las Angustias de Béjar a través de la documentación. Procedencia

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.852 (07/08/2020)

     La primera noticia historiográfica más reciente sobre la talla de Nuestra Señora de las Angustias data de mediados del siglo XX y pertenece a don Juan Muñoz [1]. Basándose en un escrito inédito del escribano del Ayuntamiento de Candelario del siglo XIX, Joaquín Peña Rico, nos narra la historia de la monja terciaria franciscana María García Morales, conocida con La Morala. Resumiremos sus visiones milagrosas explicando que experimentaría en casa de la fabricante Antonia Hernández Ajero[2] una de aquellas en la que contempló a la Virgen sentada a los pies de la cruz, sosteniendo en los brazos a Su Hijo muerto y llevada en andas por un coro angélico que cantaba el himno del Stabat Mater Dolorosa. María relató que la Virgen le dijo: Vengo para concederte lo que me pides. Coloca en la iglesia del Convento San Francisco una imagen mía en la que yo esté representada tal como aquí me ves. Y diciendo esto, sacó una llave y, por la llaga del costado, abrió el pecho y habló: Aquí está el amor. Pon aquí tu corazón. 

 

Nuestra Señora de las Angustias 

20 de marzo de 2021

Los dominios de los Zúñiga en Cartaya (Huelva)

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez
 

A Jerónimo Gómez-Rodulfo Barbero

 

Famosa por sus playas (casi medio centenar), la costa de Huelva, o Costa de la Luz, se vio azotada a principios del siglo XV por incursiones de piratas berberiscos y normandos. Hacia allá partió Pedro de Zúñiga, primogénito del primer señor de Béjar, Diego López de Estúñiga, que había adquirido esas tierras por su matrimonio con su prima en cuarto grado Isabel de Guzmán, señora de Gibraleón.

    


Castillo-fortaleza de Cartaya. Huelvabuenasnoticias.com
 

Alrededor de 1417 inició Pedro de Zúñiga la construcción de una fortaleza en la localidad de Cartaya, provincia de Huelva, que luego dio origen a una población en torno a sus murallas. En la actualidad Cartaya cuenta con unos 20.000 habitantes, que viven de actividades del sector primario y del turismo.

 

13 de marzo de 2021

De cómo Baños de Montemayor acabó haciéndose con el uso y difrute de un castañar común

 

Autor: Miguel Sánchez González

Publicado en CASTILLEJOS nº 70, mayo de 2010

 

Muchos de nosotros hemos paseado por el Castañar de Concejo, o lo hemos cruzado camino de las Matas de Castaño, o en dirección a la vía del tren, o a La Garganta, pero pocos conocen el origen de su nombre. Castañar de Concejo es lo mismo que decir castañar del pueblo, de su gente. Un documento de acuerdo entre Baños de Montemayor, La Garganta y La Redondilla (Cáceres) nos lleva a conocer cómo surgió este paraje.

 

 Baños de Montemayor. Foto de tripadvisor

Los vecinos de los tres pueblos plantaron el castañar para su uso y disfrute en común, pero la distancia con La Redondilla y La Garganta hizo que fueran los de Baños de Montemayor quienes realmente disfrutaran del mismo. Por ello surgen desavenencias y se busca un acuerdo aceptable por las tres partes: los de Baños lo disfrutan, pero pagando una renta a los otros pueblos. Logrado el acuerdo, hace falta su aprobación por el duque de Béjar. Veamos su carta:

6 de marzo de 2021

Veinticinco bejaranas firmaron un documento contra las quintas que llegó a las Cortes (1869)

  Autora: Carmen Cascón Matas 

        La revolución de 1868 se fraguó al calor de la crisis económica, política y social que venía padeciendo España bajo el reinado de Isabel II. La olla a presión en que se habían convertido los años previos a esta fecha, con pronunciamientos militares continuos liderados por el general Prim y el partido progresista, que fracasaban por falta de unión entre los opositores al régimen (progresistas, demócratas, republicanos) y las dudas de la Unión Liberal, estalló al fin y a la postre en un movimiento social de carácter burgués al que se unieron las masas populares [1]


Manifestación de mujeres contra las quintas en Zaragoza

Por vez primera en la historia de España la burguesía[2] se hace con las riendas de un proceso democrático, cuyo periodo no será precisamente un camino de rosas en sus apenas seis años de duración (1868- 1874). A la galopante crisis de subsistencias, la deuda creciente de las arcas del estado, los tiras y aflojas de los propios protagonistas de la revolución, los conflictos internos con la sombra de los alfonsinos y carlistas, a los que se añaden los republicanos unionistas y federalistas, se suma el difícil reto de desmovilizar a una población que había tomado conciencia de su propio poder en la formación de las juntas revolucionarias.