Amigos de Béjar y sus historias

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8/07/2026

Recuerdos sobre el veraneo bejarano de hace cien años

Autor: Iván Parro Fernández

           Verano, calor, vacaciones, descanso, playa, montaña, aire acondicionado y otras tantas palabras relacionadas con esta estación del año. Y en esta ocasión queremos compartir y recordar una serie de reflexiones y de ideas sobre el veraneo bejarano de hace un siglo, y más concretamente la que con el mismo título (“El veraneo”) aparece en el semanario bejarano La Victoria dentro del número 1672, de 14 de agosto de 1926.

       Comienza hablando el texto, que por cierto no está firmado por nadie ni contiene tampoco iniciales, sobre la llegada de los veraneantes a la ciudad buscando la benevolencia climática de la que todavía aún seguimos disfrutando a día de hoy: “(…) puede decirse, sin temor a equivocarse, que tenemos ya entre nosotros a cuantos habían pensado venir a disfrutar de la bondad de nuestro clima y del oxígeno de nuestras montañas”.

 

Villa Florencia. Foto de aquí

 

       Comenta a continuación que los veraneantes son muchos, pues han ocupado todas las casas del campo e incluso algunas alquiladas más dentro de la ciudad, lo que constataba el hecho de que Béjar se estaba convirtiendo en un lugar de referencia vacacional en la provincia e incluso más allá. Pasa a renglón siguiente a detallar el nombre de los propietarios y los lugares donde se están construyendo nuevos hoteles o casas de campo, comenzando por los señores de Vizoso en Santa Ana (que años más tarde promovieron la construcción del emblemático Hotel Colón hoy cerrado); el doctor Cañizo en su finca del Castañar, detrás de la plaza de toros; don Mateo Rodríguez en su finca de Las Cuadrillas, al lado del camino que une el Castañar con la carretera de Candelario; la señora viuda de don Luis Izard, doña Ángela Muñoz, en su mata del monte, que dice que está construyendo un camino para que puedan circular los automóviles, o la de don Jesús Castrillón que ha levantado un piso en uno de los edificios de su Colonia, lo que vuelve a repetir que el veraneo en Béjar era cada vez mayor, aunque no solo para los forasteros sino para algunas familias bejaranas, que dice el semanario “convencidas de las condiciones inapreciables que reúne nuestro monte para pasar el verano, en lugar de ir a algún puerto de mar, se han subido a las alturas para respirar el salutífero aire oxigenado de que, en ellas, está impregnado el ambiente”.

7/31/2026

Aportación y aclaración sobre la procedencia de los hijos naturales del II duque de Béjar, nacidos de sus relaciones con Ana Dorantes e Inés Díaz

 Autores: Fco. José Orantes Bermejo y Agustín Rodríguez Nogueras

 

A modo de presentación, ya que es mi primera intervención en este blog de historia de Béjar, comentaré que llevo casi treinta años dedicándole tiempo al estudio de mi familia, generando una ingente documentación con la transcripción de muchos documentos de libros sacramentales, protocolos notariales, etc, y un árbol genealógico que quizás supere ya las 30.000 personas entre mi rama y ramas laterales con los apellidos de la familia (Orantes, Dorantes, Arias, Lozano, Esturillo, Manzano, Bermejo, Zúñiga, Trejo, etc). Espero algún día poner orden en todo y publicar un libro dedicado a mis antepasados. Ya que para muchos personajes se desvelan historias tremendamente interesantes y curiosas.

 

Plaza Mayor de Béjar

 

La rama de mi familia está asentada en Granada al menos desde 1509 procedente de Béjar, de los hijos del matrimonio formado por el Bachiller Alonso Arias y Catalina Dorantes (Diego Arias, Pedro Dorantes, Juan Dorantes y Hernán Arias). La familia parece proceder de Galicia, diseminándose posteriormente por Berlanga (León), Cuéllar (Segovia), Sigüenza (Guadalajara) y Burgos. Hasta recaer nuestra línea en Béjar.

7/25/2026

Juan de Iriarte, preceptor del XII duque de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

              Se trata de la relación del helenista, latinista, bibliógrafo, lexicógrafo y poeta español de la Ilustración, Juan de Iriarte y Cisneros, con los dos últimos titulares del linaje ducal de Béjar original, Juan Manuel de Zúñiga y su hijo y sucesor Joaquín de Zúñiga. Nacido en 1702 en Canarias, de padre navarro, Juan de Iriarte se radicó en Madrid después de educarse en Francia e Inglaterra, y protegió e impulsó las carreras de sus sobrinos Tomás, fabulista, y Bernardo y Domingo de Iriarte, diplomáticos.   

 

Retrato alegórico de Juan de Iriarte. Museo Lázaro Galdiano, Madrid. Mismuseos.net

 

       En Obras sueltas de D. Juan de Iriarte, publicadas después de la muerte del autor por Bernardo de Iriarte y sufragadas por notables entre los que se contaba el duque de Béjar, se lee que en 1724 había don Juan acudido a Madrid para estudiar jurisprudencia, y en ese afán frecuentaba la Biblioteca Real, donde cobró fama de erudito:

7/17/2026

Algunas batallas de la Reconquista y los señores de Béjar

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       Los papas Urbano II y Pascual II recomendaron al belicoso arzobispo de Toledo, Bernardo de Séridac (era francés), emplear las fuerzas en casa en lugar de organizar una cruzada contra los musulmanes de oriente; e Inocencio III fue el primer pontífice que promulgó una bula de santa cruzada para apoyar económicamente a los reyes cristianos peninsulares que se unieron en Las Navas de Tolosa (hubo también caballeros franceses).     

       Entre los caballeros navarros que con Sancho VII saltaron sobre la guardia de An-Nasir, dando la victoria a los cristianos, se encontraban su primo (eran parientes por línea materna y ambos descendían de los primeros señores y reyes de Pamplona) Íñigo Ortiz (nombre de pila) de Stúnica, II conde de Marañón, señor de Stúnica, Mendavia y otras villas, y su hijo Diego. Al volver a Navarra, Íñigo agregó a su escudo -banda de oro sobre campo de gules, colores de la realeza navarra- una cadena de ocho eslabones de oro en memoria del hecho.   

 

Sancho VII y los caballeros navarros saltan sobre la Guardia Negra en Las Navas de Tolosa. Óleo de Marceliano Santa María, c. 1930. Museo Marceliano Santa María, Burgos. Pinterest.es

7/10/2026

Excursiones a la Sierra de Béjar por Andrés Pérez-Cardenal (3ª parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto


        Hemos recordado en esta serie de artículos las referencias a la Sierra de Béjar realizadas a principios del siglo XX por el periodista salmantino Andrés Pérez-Cardenal, recogidas en su conocida publicación Alpinismo Castellano. Guía y crónicas de excusiones por la Sierra de Gredos, Béjar y Francia. Tal y como ya hemos relatado no se limitó a cumplir con las ascensiones a la montaña sino que buscó en los pueblos y en su paisanaje todo tipo de curiosidades y particularidades dignas de quedar impresas, y así mismo nos dejó una interesante recopilación fotográfica que nos permite conocer la realidad visual de aquellos Béjar y Candelario de hace ya cien años.  El acercamiento a la montaña, como ya hemos advertido, se hace con el romántico apasionamiento de quien se sabe descubridor de un ámbito aún inhóspito. Quizá esa ingenuidad y capacidad de admiración es la que hoy, con nuestras montañas sobradamente conquistadas, se echa de menos. 

Las Agujas. Foto de aquí

 

        Retomemos la compañía de Pérez-Cardenal y sus amigos camino de las cumbres más conocidas de nuestra sierra. Estamos en el 30 de septiembre de 1913 y, como ya anunciábamos en el anterior artículo, la nieve ha hecho su presencia tal y como había advertido desde la capital salmantina nuestro protagonista. Una vez más se hace acompañar por el candelariense José María Vallejera, no solo por su conocimiento exhaustivo del terreno sino también por “su amena y chispeante conversación”. El objetivo es ascender al Torreón, una de las cumbres más emblemáticas de esta montaña. Relata primero cómo realizan la subida por los Llanos y la Susana (espacio por encima del pueblo de Candelario, hoy ocupado por una conocida fábrica de jamones) apreciando un “amarillo que entonaba el paisaje con bella y delicadísima gama otoñal” llegando a los 2.000 metros de altura (sic)[1] por un terreno diáfano hasta toparse, algo más arriba, con la nieve.