Amigos de Béjar y sus historias

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5/01/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (3ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

*Continuamos con el análisis de un folleto editado por el Ayuntamiento de Béjar en diciembre de 1947 sobre la situación de Béjar, sus problemas y soluciones. 

Por último, el alcalde Higinio Cascón Núñez firma un resumen de la labor realizada por el Ayuntamiento en los años 1946 y 1947, que se sintetiza así:

 

 Como gestión realizada:

·         La construcción de 500 viviendas protegidas (en marcha), la pavimentación y riego asfáltico de calles, y la reforma de distintas plazas.

·         Intervenciones diversas en el Matadero Municipal, restauración de la Torre de San Gil y reformas en el Ayuntamiento, en el colegio de la Antigua, en la Plaza del Comendador y en el Palacio Ducal.

·         La nueva entrada al Parque Municipal, con una biblioteca y el busto de Cervantes.

·         Reparación del camino de Los Rodeos al Castañar con nuevos bancos, y la repoblación con distintos árboles de diversos espacios municipales.

En trámite de gestión están:

·         La solicitud de construcción de las Escuelas Nacionales en Valdesangil y el Castañar.

·         Muy adelantadas las gestiones de los créditos para la construcción de la Plaza de Mercado de Abastos de la calle Mansilla, la reforma de la central eléctrica municipal y la unificación de la deuda municipal.

·         Se ha recabado la concesión necesaria para la construcción del pantano de Navamuño y se ha encargado al arquitecto municipal el proyecto para una nueva casa para el Ayuntamiento en el mismo lugar. 

4/24/2026

Béjar, diciembre de 1947. Una instantánea en el pasado (2ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

*Continuamos con el análisis de un folleto editado por el Ayuntamiento de Béjar en diciembre de 1947 sobre la situación de Béjar, sus problemas y soluciones. 

EL GRAVE PROBLEMA DE LA VIVIENDA: ocasionado por la fuerte inmigración obrera de origen rural próximo en los últimos años –proporcional al incremento de la actividad textil–, es el que más preocupa a la práctica totalidad de los prestigiosos encuestados, y diecisiete así lo manifiestan (el 80,95%). Son conscientes de las pésimas calidades de las viviendas donde se ven obligados a vivir los obreros (la clase más baja y mayoritaria). Añaden que a su “escasez alarmante” –que hace que muchos “productores” tengan que realizar “recorridos diarios de hasta 20 kilómetros o más desde su pueblo para ganar su sustento” en las fábricas por no encontrar vivienda en Béjar–, hay que sumar su condición paupérrima, que obliga a vivir a la mayoría de los obreros en ”condiciones infrahumanas afectando al orden social y moral”, mientras que otros no dudan en calificarlo como “pavoroso”, “alarmante”, “deplorable”, “hacinamiento”, “casuchas”, “insalubres”, “antihigiénicas” y hasta de “inmoralidad”. Los descalificativos a la calidad de esas viviendas resultan muy fuertes, pero, sin duda alguna, muy realistas. Señalan como las calles más urgentes de actuación las del barrio de la Antigua, Barrioneila, Barrionuevo, Libertad (citada con su nombre histórico), Nogalera y otras.


Hotel Colón

Los más progresistas manifiestan su responsabilidad moral y social de “imperativo de justicia social y de caridad cristiana” como clase alta dirigente, en la búsqueda de una solución de esta “vergonzosa acusación” y al gravísimo problema de los más pobres (el 80% de la población). Reclaman un plan de vivienda barata urgente que mejore esta grave situación y piden la pavimentación de las calles, el alumbrado, el agua corriente y los servicios higiénicos en las casas, el alcantarillado, la policía, la limpieza, etc. También reclaman el adecentamiento de fachadas y el embellecimiento de las calles, como corresponde a la importancia industrial de la ciudad, mediante un plan de ordenación urbana.

4/03/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (2ª Parte)

  Autor: Agustín García Gómez

Hoy nos parece claro y evidente –y también demasiado fácil pensarlo y decirlo ahora– que en la larga época de prosperidad textil de la inmediata posguerra y posterior (la de máximo apogeo histórico de nuestra fabricación textil), nuestras autoridades municipales no la aprovecharon convenientemente ni lo suficiente para promover la necesaria diversificación industrial y la renovación del parque de viviendas y comercios. Como si aquella bonanza nos fuera a durar toda la vida, prefirieron fomentar la expansión y creación de nuevos barrios y nuevas calles para atender las necesidades del incremento de población inmigrante y la falta de viviendas dignas, hecho que nos lleva, en esta época de desindustrialización, a la lamentable situación actual de envejecimiento urbano y poblacional que en nada favorece el incierto futuro bejarano. 


 

Y hay quienes a esto lo llaman por ahí la «Béjar envejecida».

Es una realidad bien visible a los ojos observadores que hoy existen dos Béjar totalmente contrapuestos y a la vez yuxtapuestos; dos realidades diferentes, convivientes y contradictorias, pero necesitadas y necesarias entre sí. Una es ese antiguo semifenecido (¿o semivivo?) de calles vacías, casi deshabitado, y locales comerciales inactivos que estamos bosquejando, y que, agonizante, suspira por el cambio (¿pero por qué no llega?) para recuperar la alegría y el bullicio de tiempos pasados.

3/27/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (1ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

«No pretende ser este escrito otro estudio preciso y riguroso de las razones de causa que han traído hasta la actual situación económica-social en la que se encuentra desde hace tiempo, la ciudad de Béjar. No es uno más entre los que ya están hechos por otros autores más sapientes, sino un escrito emotivo de sus consecuentes, procurando mantener el rigor y la veracidad, y con alguna que otra pretendida ínfula literaria como derecho del autor.

Que el lector no espere otra cosa, sino recordación y sentimentalidad».

Ha sido difícil iniciar el tema que hoy presentamos, pues todos nosotros –los bejaranos de nacimiento y los de adopción, los bejaranos residentes, los ausentes y los retornados– sentimos negativamente, muy dentro, el retroceso general que sufre nuestra ciudad como resultado de su desindustrialización en los últimos –ya casi cincuenta años o más–. Sus drásticas consecuencias en el deterioro urbano, la reducción de la actividad económica y comercial, y la disminución y envejecimiento de la población son el espejo roto de un pasado más próspero, cuando la ciudad fue destino de una inmigración buscadora de un sustento suficiente y honrado que en Béjar se obtenía. Esta situación actual distancia y aísla a Béjar del desarrollo y la prosperidad general del resto del país.

Caserío bejarano desde la Cámara Oscura

 

Fue la desindustrialización local la que lentamente acalló a las fábricas textiles que habían sido la fuente del sustento principal durante casi trescientos años, y diseminó a varios miles de trabajadores: unos a la recolocación (los menos), otros a la emigración (los más jóvenes) y los más al desempleo y la jubilación (los de más edad). Además, ha dejado tras de sí un rastro de esqueletos fabriles agarrados a nuestro Río Cuerpo de Hombre, como navíos naufragados incapaces de resistirse al abandono y la ruina. Apagado el «trac-trac» de las máquinas tejedoras, ahora solo se oye el silencio y el ulular de los vientos serranos que se cuelan por los socavones de sus techumbres. Las fábricas ya no huelen a tejidos, ya no huelen a trabajo, ni a esfuerzo y sudor humano. Ya no suenan las sirenas de antaño llamando al tajo a los proletarios bejaranos.

11/21/2025

La propiedad de las aguas (y sus truchas) en la villa de Béjar (2ª parte y final)

 Autor: Agustín García Gómez

A primeros del año 1725, el duque don Juan Manuel recuerda sus dos decretos anteriores, en los que quedan establecidos los tiempos y límites de caza y pesca[1]. Sepamos lo que ordenó: 

 

“Madrid y enero 10 de 1725. Por cuanto por dos decretos, sus fechas de ocho de junio del año pasado de mil setecientos y dieciocho y seis de junio de mil setecientos veinticuatro, tengo cometida la guarda y custodia de los cotos y montes que tengo en mi villa de Béjar y lugares de su tierra, y en el rio Cuerpo de Hombre de ella el vedado por lo que mira a la pesca de truchas que cría, a don Pedro Manuel de Tortoles Orantes, Alférez Mayor de la referida villa y tierra, y en su mejor observancia se han ofrecido algunos reparos y representándome que convendrá recurrir a ellos, he resuelto que dejando en su fuerza y vigor, los dos referidos decretos en todo lo demás que contienen, se entienda que por lo que mira a caza mayor y menor no pueda hacerse en los tiempos prohibidos que son desde primero de marzo hasta primero de agosto, con pájaros, ni con escopetas en aquellos sitios que están mandados guardar y que en cuanto a la caza mayor, como son jabalíes, venados y corzas en ningún tiempo en los mencionados sitios del monte de Villa y Tierra. Pero que en los otros sitios, que no son vedados, puedan cazar con escopeta, así los que lo hacen por diversión como los cazadores que viven de ellos, pero nunca con pájaros. Y en cuanto al vedado del rio, declaro se entienda desde el sitio de la Heredad que llaman Los Picozos, hasta el puente de la Corredera y no más, en cuya conformidad mando se ejecute y haga observar y guardar el referido don Pedro de Orantes debajo de las condiciones y penas que contienen los dos referidos decretos pues en cuando a ello los dejo en su fuerza y vigor, Y mando se haga saber al Consistorio de dicha mi villa de Béjar y a los sesmeros y procuradores de su tierra, para que los tengan entendido y pongan copiado este mi decreto en el libro de acuerdos del consistorio que así es mi voluntad”.

 Pero el problema de la pesca no se restringía solo a los vecinos de Tornavacas. Por otro legajo vemos como el problema también existía río abajo con los vecinos de Montemayor, villa que tampoco pertenecía a la Tierra de Béjar sino al marquesado de Montemayor.

Río Cuerpo de Hombre a su paso por Montemayor del Río

 

El legajo no tiene hoja de catalogación, pero transcribimos la carta que José García Lerma, el administrador de las rentas de Fernando de Baeza, V marqués de Castromonte y señor de Montemayor del Río, envía en contestación de otra anterior de los contadores de Béjar[2]:

Muy Sres. míos y de mayor consideración: Luego que recibí la favorecida de V. Ms. di orden a los pescadores para que con la mayor diligencia y brevedad remitiesen a poder de V. Ms. todas las truchas que pescasen y pueden V. Ms. estar satisfechos de que todas las que se logren a excepción de tal cual libra que necesite yo para el Hermano de Coria, servirán para que V. Ms. logren satisfacer el mandado de S. E. en cuyo desempeño me muestro muy interesado por muchos motivos. V. Ms. vean si puedo servirles en otra cosa de mayor monta para ejercitar mi obediencia. Nuestro Señor guarde a V. Ms. muchos años como deseo. Montemayor y julio 18 de 1752. Su más seguro servidor. Don José García Lerma”.

Según lo que se desprende, los pescadores montemayorinos subían hasta Navarredonda y Los Picozos, bajo la jurisdicción de la villa de Béjar, a pescar las tan apreciadas truchas ducales. También se advierte un cierto grado de sorna o ironía por parte de firmante con lo de: …cosa de mayor monta…”, que no hay que dejarlo aparte.

11/14/2025

La propiedad de las aguas (y sus truchas) en la villa de Béjar (1ª parte)

 Autor: Agustín García Gómez

Dedicado a Jesús José de la Gándara Martín, tornavaqueño de pro, pero también bejaranizado, como muchos otros quienes sin haber nacido en Béjar nos consideramos bejaranos. Será por aquello de que los bejaranos “nacemos donde queremos” o por lo otro de que “uno es de donde hace el bachillerato”, como decía Max Aub.

      En esta entrega seguimos mostrando cosas que, al parecer del que esto escribe, resultan lo suficientemente interesantes como para investigar sobre ellas y exponerlas al conocimiento bejarano. Como siempre es necesario exponer el contexto histórico para comprender los hechos que se pretenden relatar.

 Donde nace el río Cuerpo de Hombre. Foto Béjar.biz.

        Los señores duques de nuestra ciudad, los Zúñiga, la habían recibido del rey Enrique III (el Doliente) en 1396 en trueque de la burgalesa villa de Frías, de la que eran señorescomo de sobra es conocido, y en esa fecha es en la que hay que ponerse para entender que la cúspide de aquella sociedad estaba ocupada por el rey como monarca y por lo tanto dueño y señor de todo lo habido y por haber y muy libre de dar y vender o cambiar sus derechos y mercedes y también quitarlos como y a quien quisiere. Para eso era el rey, claro.

9/12/2025

La Gota de Leche en Béjar (1927-1945)

Autora: Mª Teresa López Hernández

Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar 2023, pp. 34-37. 

 

       Las instituciones llamadas Gota de Leche nacieron de la necesidad de combatir la desnutrición y fomentar los cuidados higiénicos para evitar la alta tasa de mortalidad infantil que, en España a principios del siglo XX, era de un doscientos por mil. La primera de ellas se fundó en 1894 por el doctor León Dufour en Francia y fue consecuencia del desarrollo de los métodos para la esterilización de la leche y la maternalización de la misma propiciados por Pasteur y Gaetner, que permitieron su distribución entre aquellos lactantes que por diversas causas no podían tener una lactancia natural[1]

 La institución en cualquier lugar de España. Foto sacada de aquí 

       Desde los primeros años del siglo XX voces autorizadas clamaron porque se instaurara la Gota de Leche en Béjar. El doctor Pinilla, que ostentaba la Cátedra de Enfermedades Infantiles de la Facultad de Medicina de Salamanca, ante la creación de una Junta de Damas de la Buena Prensa en esta ciudad, afirmaba que, aunque estaba muy bien evitar que maridos y hermanos leyeran cosas dañinas, mejor era salvar la vida de un niño y abogaba por constituir una asociación que se encargara de ello[2].

         Pero fue desde 1917, a raíz de la gran crisis que atravesaba la industria textil de la ciudad, cuando se incrementaron las demandas en este sentido. El empresario Francisco Gómez-Rodulfo, en una conferencia en el Salón Variedades, como respuesta a la exposición que ante el Ayuntamiento habían hecho los obreros, propuso un proyecto social que en su punto 4º sugería establecer una escuela para los hijos de los obreros hasta los siete años en la que estuviera integrada la Gota de Leche[3]

8/29/2025

El ferrocarril Astorga-Palazuelo: una expectativa transversal en el olvido

Autores: José Muñoz Domínguez y Juan Antonio Frías Corsino

Publicado: 'El Cuadernillo, papeles ociosos, nº 9', revista del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, 1995.

Actualizado: 29/08/2025.

       Este artículo fue publicado en 1995 -hace ya treinta años, por tanto- en El Cuadernillo. Papeles ociosos, nº 9, revista del Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás, con motivo de unas jornadas culturales que, bajo el nombre de "Trazas III", se dedicaron a las vías de comunicación históricas que atraviesan nuestra zona, entre ellas la centenaria vía del tren. Ofrecemos este breve artículo en memoria de nuestros abuelos, que tanto lucharon por que llegara el ferrocarril a Béjar y comarca.

 

  Tren saliendo por el túnel que atraviesa Béjar. Foto de Todocolección


       Las gentes asentadas en las tierras del lejano Oeste español, y entre ellas las que se encuentran en el valle del Ambroz, en la comarca de Béjar y en tantos pueblos del corredor del Alagón, acostumbradas al olvido de los astros desde los tiempos de Trajano, no pudieron menos que recibir con alborozada esperanza las noticias difusas y desorientadas que se prodigaron en favor de un proyecto de ferrocarril para la zona, mediado ya el siglo XIX.

8/15/2025

Pedro de Oliva pide licencia al duque de Béjar para crear un mesón en la calle de La Carrera en 1761

 Autor: Agustín García Gómez

  Para la investigación histórica sobre la villa de Béjar, especialmente la del siglo XVIII con la implantación de la fábrica de paños finos promovida especialmente por sus dos últimos duques[1], existe una base de información formidable que todos los investigaciones e historiadores o simples aficionados domésticos, como el que esto escribe, tienen a su disposición en su domicilio sin necesidad de desplazamientos, que es el Portal de Archivos y Revistas Españoles, comúnmente llamado PARES, dependiente del Ministerio de Cultura y disponible a cualquier consulta en internet.

   En su sección del Archivo Histórico de la Nobleza (AHNOB), se encuentra el Archivo de la Casa de Osuna,  uno de los de mayor volumen de documentos, y dentro de él el Archivo Ducal de Béjar (ADBéjar) el cual, y pese a las múltiples vicisitudes históricas sufridas que merman su contenido, guarda la documentación relativa a los duques de Béjar, la familia Zúñiga, y también, y eso es lo importante para esta presentación, otra mucha relacionada con los habitantes de su Villa y Tierra, que  resulta interesante para conocer su vida. Hemos de comprender que los Zúñiga eran los señores ducales, muchas veces en la distancia y hasta cierto punto ajenos comparados con el resto los bejaranos. Debido al desordenamiento y la dispersión de sus legajos resulta necesario el empleo de tiempo para su consulta, pero a la vez  da la oportunidad de conocer el día a día de la vida villana y sus vecinos como el suceso que a continuación se expone.

 Para entender su contenido hay que explicar que hasta el siglo XVIII Béjar estaba distribuida en diferentes barrios diseminados y arremolinados en torno a las tres iglesias principales: Santa María la Mayor, El Salvador y San Juan Bautista, después de la desaparición, en 1568[2], del resto de parroquias por orden del obispo de Plasencia don Pedro Ponce de León. Béjar se extendía desde la Puerta de San Lázaro al oeste, hasta el puente de la Corredera al este ya extramuros, como fue pintada por Ventura de Lirios en 1726 y 1727 por encargo del duque don Juan Manuel en el cuadro Villa Vijerrensis o Panorama de la villa Vijerrensis, como así fue titulado en la subasta de arte en la quiebra de la Casa de Osuna en 1896, y hoy conocido como Vista de Béjar.

   Tan largo y estrecho caserío estaba dividido en la Villa Vieja -desde la Plaza Mayor hacia el oeste a través de la calle la Carrera, plaza de la Alcaicería, iglesia de Santa María la Mayor, calle Mayor de Santiago e iglesia del Señor Santiago-, y la Villa Media y Nueva -desde la plaza Mayor hacia el este hasta la Corredera más allá de la Puerta de la Villa o de Ávila y que llegaba hasta el puente de la Corredera sobre el río Cuerpo de Hombre (único puente que existía para acceder a los tintes y batanes en lo que es actualmente es el Parque Municipal de la Aliseda, lugar primigenio de la Fábrica de Paños Finos) y a la ermita de los Mártires San Fabián y San Sebastián, patronos de la villa, con su Alameda del Recreo, y más arriba a la finca de caza y recreo ducal de El Bosque-. Ya se ha señalado a la plaza Mayor como eje vertebrador de la vida villana con la representación de sus tres poderes, el señorial con su palacio Ducal, el eclesiástico con su iglesia del Salvador y el civil con su Ayuntamiento edificado hacia  1578. 

Recreación de la Villa de Béjar, según Catastro de Ensenada de Oscar Rivadeneyra

 

  Pero lo que aquí se quiere señalar es que la calle de la Carrera, la actual Rodríguez Vidal a la ladera sur del Palacio Ducal, era la única calle o vía de comunicación entre las dos villas, dado que su ladera norte estaba ocupada por la huerta del Aire con sus jardines y caballerizas y el barranco de las Guaridillas sobre el río Cuerpo de Hombre. Hay que considerar que no existía la actual Ronda de Viriato o carretera de Circunvalación,  mucho más reciente, aunque sí existía el Cerradillo o actual Padre Roca, como lugar de acceso al Valle de las Huertas. El tráfico de personas, animales y carros transitaba necesariamente por La Carrera para salir o entrar en la Villa Vieja, lo que hoy llamamos genéricamente La Antigua.

8/08/2025

Sobre el verano y el veraneo en Béjar hace un siglo (1ª parte)

 Autor: Iván Parro Fernández

         Para muchos de nosotros el verano es tiempo de ocio y de esparcimiento, días en los que desconectamos (o lo intentamos) de los quehaceres habituales para poder disfrutar de otros placeres y de otros lugares (cuando se puede), ya sea en mar, montaña, ciudad o pueblo. Espero que los lectores estén disfrutando de un estupendo verano. 

 Plaza de España de Béjar a principios de siglo

         Pero me preguntaba ¿qué pasaba en Béjar en los meses de verano de hace un siglo? ¿Qué acaecería en esos días de sol y de descanso para algunos? En este viaje al pasado vamos a utilizar como referencia y guía de nuestros comentarios al semanario de Béjar La Victoria, un buen referente para conocer todo el acontecer de la ciudad, y más concretamente quince de sus ejemplares, aquellos que van desde el sábado 20 de junio de 1925 hasta el sábado 26 de septiembre de 1925, o dicho en números del citado semanario, del 1612 al 1626.

6/06/2025

Una ermita en la Peña de la Cruz para evitar tormentas

Autor: Agustín García Gómez

        El desorden histórico existente en el Archivo Histórico de la Nobleza, a pesar de los múltiples intentos realizados por los Zúñiga para su buena conservación y ordenamiento, hace que su investigación requiera de muchas horas de dedicación, a cambio de sorpresas como la que hoy se expone.

 Paraje de la Peña de la Cruz. Imagen extraída del blog https://grancalili.blogspot.com/2016/01/llano-alto-pena-de-la-cruz-pena-negra.html

 

        Buscando información para otro asunto, el que esto escribe se encontró con un legajo compuesto de ochenta y nueve folios con documentos de diversa correspondencia entre el XI duque de Béjar, don Juan Manuel II y su esposa, María Ana de Borja Centelles Fernández de Córdoba, con sus contadores en Béjar sobre la administración y gobierno de sus estados entre los años 1734 y 1735. Tiene hasta cinco hojas de catalogación de la inconfundible mano del contador archivero, el bejaranizado José de Tapia Osorio, quien nos explica, añade y resume, según su costumbre, el contenido de los documentos del legajo [1].

4/23/2025

Recuerdos del kiosco de San Gil de Béjar

Autor: Francisco Tejeda

Estoy seguro que cualquier bejarano que supere los 60 años recordará perfectamente este kiosco, el llamado KIOSKO DE SAN GIL, por estar justo debajo de la torre del reloj de San Gil, en la plaza de Nicomedes Martín Mateos.

 

Es raro encontrar una persona que no haya comprado en él periódicos, unas chuches (como se dice ahora), los típicos cromos coleccionables de fútbol, animales, etc., cambiado o comprado novelas de *Estefanía, revistas, algún que otro souvenir o aquellos juguetes pequeñitos que vendían en  sobres sorpresa, y muchos artículos más.

 

4/04/2025

Las fiestas de la Virgen del Castañar hace cien años (2ª parte)

Autor: Iván Parro Fernández.

 
         Dentro de aproximadamente seis meses volveremos a celebrar y festejar las fiestas en honor a nuestra patrona, la Virgen del Castañar. Son días especiales sin duda, no solo por los actos y los momentos que viviremos sino también por el siempre esperado reencuentro de muchos amigos, de muchas familias, de muchas personas que quizá se vean pocas veces o muy pocas veces a lo largo del año, y las fiestas son un motivo para ese esperado reencuentro.


Foto de la romería de la Virgen del Castañar. Foto sacada de Documentos Béjar.


         Acabamos el texto anterior (que pueden leer aquí: https://ccasconm.blogspot.com/2024/09/las-fiestas-de-la-virgen-del-castanar.html),  con la imagen de la virgen de vuelta a la ermita, un momento sin duda especial, emocionante, de festejo y de comunión, como así se refleja en el número 1468 del semanario La Victoria, de 16 de septiembre de 1922: “Al llegar la Virgen al atrio de la ermita, las alegres campanas volteaban como alocadas, infinidad de cohetes se elevaban al espacio, y a los acordes de la Marcha Real, que ejecutó la Banda, entró en el templo nuestra Reina y Señora entre los vivas ensordecedores de la multitud, que con ferviente entusiasmo la aclamaban, y las majestuosas armonías del magnífico órgano, cuyas sonoridades se esparcían por las naves del preciado Santuario”.

3/05/2025

El Tumulto del Entierro de la Sardina (febrero de 1913). La antesala de la Gran Huelga de los Siete Meses en Béjar

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n.º 4.960 (21/02/2025), p. 4.

A mi bisabuelo Bernabé, a quien tanto admiro 

por su templanza, bondad, sabiduría, humildad y generosidad. 


    Apenas había principiado el año 1913 cuando en plenas fiestas de Carnaval se produjo un motín popular, cuya crónica pormenorizada fue recogida por el periódico La Ciudad [1]. Gobernaba los destinos municipales el partido Unión Bejarana, un grupo político que había surgido en 1911 con el pacto entre personas de distintas ideologías, aunque en él primaban los conservadores. Su intención era crear una alternativa cercana, es decir, netamente bejarana y de apariencia plural, para hacer frente al gobierno de la Conjunción Republicano-socialista que llevaba al frente del ayuntamiento desde hacía algunos años. Abanderaba la propuesta el periódico La Victoria y la espoleta de su creación fueron los sucesos del Corpus de 1911 y la inasistencia de la corporación a las festividades religiosas [2]. Al no concurrir el Ayuntamiento a la cita tradicional del Corpus Christi de ese año, un grupo de bejaranos se presentaron en el consistorio demandando la bandera y la presencia de los tradicionales hombres de musgo, provocando una agria polémica que se tradujo en opiniones contrarias en la prensa local de la época. Las elecciones –no democráticas– de finales de 1911 dieron la victoria a la Unión Bejarana, eligiendo los concejales por votación entre ellos al que habría de ocupar la silla de su presidente, finalmente el abogado Bernabé Sánchez-Cerrudo Agero, una situación extraordinaria, pues el alcalde solía ser impuesto por el gobernador civil entre los individuos de la lista más votada. Se da la circunstancia de que precisamente el nuevo alcalde había sido el abad del Corpus en los sucesos comentados. 


 

Revista Nuevo Mundo. La foto recoge la visita de la infanta Paz de Borbón a Béjar en 1912. A la derecha el alcalde Bernabé Sánchez-Cerrudo. Foto sacada de aquí

    La situación social y económica de Béjar no pasaba por sus mejores momentos en aquellos primeros compases del siglo XX. La industria textil sufría una grave crisis desde finales del siglo XIX por la exclusividad de su producción orientada en el paño militar, la maquinaria obsoleta y la deficiencia en las comunicaciones, y el paro obrero era prácticamente insoportable. Las huelgas eran constantes, como demuestran las de varios sectores del textil en 1901, la de bataneros y percheros en 1902, la de los tejedores de 1903 o la huelga de los siete meses de 1904 [3]. A tal gravedad había llegado la situación que familias enteras emigraban a América [4]. 

12/06/2024

Aquellos catalanes que llegaron a Béjar. Miguel Comadrán Chermá

 Autor: Francisco Tejeda Blázquez

En el siglo XIX empieza a llegar a Béjar una primera oleada de mano de obra cualificada procedente de Cataluña: técnicos, tintoreros, teóricos, profesionales de aprestos y acabados, bataneros, hiladores, montadores, tundidores y toda clase de profesionales vinculados a la industria textil y algunos terminan asentándose en nuestra ciudad. Unos crean nuevas fábricas y otros trabajan como profesionales en ellas o en otras ya fundadas. 


Una segunda oleada se asienta después de la destrucción de la industria catalana tras la guerra civil. Gracias a esas fábricas fundadas por catalanes tras la contienda se contrataron trabajadores de Béjar y sus alrededores, que se sumaron a los establecimientos fabriles bejaranos. Debido a la crisis del textil en los años 70, algunos terminan abandonando la ciudad y cerrando sus fábricas; sin embargo, otros permanecieron aquí, por lo que es fácil toparse con apellidos catalanes. Me vienen a la memoria Comadrán, Farrás, Montagut, Marsal, Aris, Mussons, Viñas, Trías, Domenech, Jover, Rocamora, Gilart, Serra, Beltrán, etc... 

11/29/2024

La casa de Juan Sánchez-Cerrudo Bueno. Sus primeros moradores y detalles de sus vivencias

 Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, n. º 4.953 (1/11/2024), p. 6.

En agosto de este año 2024 el Centro de Estudios Bejaranos organizó una exposición, “Casas de Tinta”, que conjugaba Arte (18 ilustraciones de Paula Almonacid Olleros basadas en fachadas de edificios de Béjar y otras localidades), Historia (cada una ha sido acompañada por un texto explicativo) y Literatura (los edificios han inspirado a distintos escritores) en el Casino Obrero. Textos y acuarelas han sido reunidos en un catálogo descargable de manera gratuita en la página web del CEB. Hemos tenido la suerte de escribir en él brevemente sobre la Casa de Juan Sánchez-Cerrudo, un edificio envuelto en el olvido, por lo que intentaré descubrir su historia y la de sus primeros moradores con mayor detenimiento en estas páginas. 

 

Casa de Juan Sánchez-Cerrudo Bueno

 

Esta vivienda, situada en la calle Miguel de Unamuno, sobresale por su empaque y distinción entre las que las rodean. Reproduzco aquí la ficha de mi autoría publicada en el catálogo:

11/22/2024

Las dos caras del corregidor Verdes Montenegro (3ª Parte y final)

Autora: Carmen Cascón

Publicado: Béjar en Madrid, 4.853 (21/08/2020), p. 4.

        En un pleno extraordinario convocado por el duque consorte de Béjar, Pedro de Alcántara Téllez-Girón, se reúnen los sexmeros de Villa y Tierra por un motivo inusitado: dar su parecer en favor o en contra de la gestión del corregidor saliente, José Verdes Montenegro, habida cuenta del pleito que presentado contra él por Juan Manuel Hernández Bueno ante la Chancillería de Valladolid. El salón de plenos se haya atestado de gentes y son muchas las voces que desean intervenir[1]

Entonces, como ahora, el edificio consistorial era el mismo.

 

            Alegan los sexmeros que “deven de estarle mui agradecidos porque en el manejo de la jurisdicción, en la versazion de los caudales públicos y en todos los asuntos que se le han confiado, ha procedido con la mayor integridad y sin que con fundamento pueda persona alguna estar quejosa”. Añaden que “su desintteres en todas materias, su celo por la quietud publica y de los particulares y sus buenas prendas, le hacen acreedor de justicia al afetto y aclamación general de toda esta Villa y su Tierra y el sentimiento que causa su ausencia”. Verdes Montenegro había procedido en su largo mandato defendiendo los privilegios y regalías de los duques “sin perjuicio de la integridad de su oficio, haciendo ver en ello su habilidad, su eficacia y su celo”.

11/07/2024

Las dos caras del corregidor José Verdes Montenegro (1ª Parte)

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid,  4.851 (17/07/2020).

        Corre el año 1789 y Francia vive los prolegómenos de una revolución que marcaría el devenir de la historia de Europa y aún de América. Mientras las turbas parisinas pueblan las calles augurando lo que estaba por venir, Béjar no permanece en calma, como si un espíritu levantisco se hubiera extendido por doquier. El edificio consistorial bulle de individuos procedentes de los confines de la Villa y Tierra. El olor a sudor y a cuero campea en el salón de reuniones en aquel pleno extraordinario de 13 de marzo[1] (faltaba un mes para el asalto a La Bastilla) en el que se dan cita los sexmeros convocados por el duque de Béjar por un motivo inusitado: las protestas contra un alcalde mayor ausente, en este caso  José Verdes Montenegro. Varios pleitos contra él están abiertos y su persona concita tanto parabienes como exabruptos. Su carrera futura pende de un hilo y su principal bienhechor, el señor duque, no está dispuesto a que el buen hacer de su delfín quede puesto en entredicho de aquí en adelante. 

 Toma de la Bastilla


Pero, adentrémonos en los escasos datos que manejamos del personaje, protagonista de este artículo, a fin de conocerle con detalle. José, natural de Segura de León (1741), había estudiado leyes en la Universidad de Sevilla[2]. Le restaba un año para concluir sus estudios en 1771 cuando marcha a la Villa y Corte para presentarse a los exámenes de abogado que convocaba el Consejo. La decisión la había tomado de manera arriesgada y sin otra opción, obligado como estaba por su situación personal al tener que mantener a una madre viuda y a tres hermanas huérfanas. A sabiendas de que no podía presentarse a puesto alguno sin haber terminado sus estudios de bachiller bajo pena de cárcel, inhabilitación de sus estudios y cuantiosa multa, se arriesga y es descubierto en el momento de solicitar desde el Consejo examinador razón de los estudiantes a su correspondiente Universidad. A Verdes Montenegro sólo le resta pedir perdón de sus actos enviando una carta a la institución aduciendo sus problemas personales, su mala salud y una escasa hacienda. De manera inaudita elude el peligro y regresa al año siguiente con el mismo objeto, explicando que su actitud del pasado año respondía a “ligereza de muchacho” según sus propias palabras. 

10/18/2024

Trabajadoras de la industria y Obreras de la aguja (3ª parte y final)

Autora: Teresa López Hernández

 Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2022, pp. 50-53.

         La fundación de Sindicatos de la Aguja ha potenció las demandas de este colectivo de trabajadoras: - implantación de jornada de nueve horas - supresión de las velas - observancia rigurosa del descanso dominical -efectividad de las multas que propongan los Inspectores de Trabajo.  Al mismo tiempo se instaba al Instituto de Reformas Sociales a formular un proyecto de Ley sobre el trabajo en talleres colectivos y a domicilio que aseguraran sus derechos.

 José González Castro, médico, inspector de trabajo, 

escritor  y autor del informe que se analiza en estos artículos


       Muchas de estas reclamaciones solo requerían hacer efectivos los preceptos legales existentes y otras exigían la promulgación de nuevas leyes. El Instituto se encargaría de redactar un proyecto de Ley sobre Jornada y salario en el trabajo femenino de la aguja[1].

10/11/2024

Trabajadoras de la industria y Obreras de la Aguja (2ª Parte)

Autora: Teresa López Hernández

Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2022, pp. 50-53

    Con las obreras adultas también se infringían la Ley de 1900. La hora de lactancia a que tenían derecho por el art. 9 sólo se cumplía en las grandes fábricas, en el resto de establecimientos no se cumplía, por la sencilla razón de que los patronos rechazaban a las trabajadoras que se encontraban en esta situación.

    En cuanto a la duración de la jornada establecida en dicha ley, que había sido ratificada por el R. D. de 26 de junio de 1902 sobre jornada de trabajo de mujeres y niños, estaba fijada en una duración máxima en 11 horas para las mujeres mayores de 14 años y de 10 para las de la industria textil. Sin embargo, en sectores como la recogida de frutos para la exportación se trabajaba 18 horas y más de manera casi continuada y sin que el jornal fuera proporcional a la jornada. Las propias trabajadoras enmascaraban la verdad, haciendo difícil que se comprobara su cumplimiento. 


    La jornada asimismo se había visto rebajada por la Ley de 11 de julio de 1912, que entrará en vigor el 14 de enero de 1914, que prohibía el trabajo nocturno de la mujer en la fábrica y, aunque en las industrias textiles esta prohibición sólo se aplica a las viudas y casadas con hijos, el porcentaje de aplicación iría aumentando cada año hasta su total supresión el 14 de enero de 1920. Fuera de la industria del vestido no se utilizaba este turno para la mujer, sólo pervivía en Cataluña. Donde más se utilizaba era en el sector de sastrería y moda, en época de ferias y fiestas las costureras trabajaban dieciséis horas y más sin apenas interrupción.