Amigos de Béjar y sus historias

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3/06/2026

Mayorazgos y capellanías de los Muñoz de Aguilar en Béjar (4ª Parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

De Catalina Muñoz de Villaseca a los vizcondes de Huerta

        Tras agotarse las ramas de los dos primeros bisnietos del fundador, al mayorazgo de los Muñoz de Aguilar acceden los miembros de la rama femenina, la que había comenzado en Catalina Muñoz de Villaseca. En su relación de descendientes y consortes comprobamos la incorporación de individuos de muy variados orígenes geográficos pero siempre con el componente noble y religioso exigido —aunque fuera de manera tácita— en las escrituras fundacionales. Así, durante cuatro generaciones, todos los varones de esta nueva rama van a ser regidores en Barco de Ávila o en Salamanca, y caballeros de la Orden de Santiago. Incluso una de las consortes, Estefanía del Vado, lucía el hábito santiaguista y se la conocía como la Comendadora del Barco.  El patrimonio se vería enriquecido por bienes provenientes de los distintos lugares de origen: Barco de Ávila, Rágama, Salvatierra y la ciudad de Salamanca. Tras el enlace de Catalina con Diego López de Moreta el apellido de él se convertiría en prioritario, incluso cuando el bisnieto de ellos reivindicara y consiguiera el mayorazgo de los Aguilar. Era el año 1671 y él mismo se intitulaba así en una carta dirigida al duque de Béjar:

 

Capilla de los Aguilar en la iglesia de San Juan Bautista de Béjar

 

Creo es mi obligación el participar a V.ex. que he sucedido en la casa de los Muñoz de Béjar, y porque hallándome su descendiente me había dado el título honroso de menor criado de V.ex. con más razón de no estimarlo hoy, y así suplico a V.ex. que habiéndolos de esta casa y ella misma recibido tan particularmente honra de V.ex., sea servido continuarlas en mí, y espero merecerlas de V.ex. suplicando a Nuestro Señor guarde a V.ex. largos y felices años.

Salamanca a 2 de septiembre de 1671.

Menor criado de V.ex. que besa sus pies

Don Diego de Moreta Muñoz de Aguilar[1].

 

2/26/2022

Avance del catálogo de pozos de nieve en Salamanca y Cáceres (4ª Parte y final)

Autor: Juan Antonio Frías Corsino

Publicado: El Comercio del Frío. Actas del II Congreso Internacional sobre la utilización tradicional del hielo y de la nieve natural. Museo Valenciano de Etnología, Diputación de Valencia, 2009, pp. 237-244.

 

Pozos en las provincias de Ávila y Cáceres

No podemos precisar la existencia de pozo en la localidad de Barco de Ávila, pero sí el consumo de nieve, pues Pascual Madoz recoge en su Diccionario Geográfico que “la localidad exporta exquisitas truchas del Tormes a Madrid y otros puntos, entre nieve o escabechadas”. Es curiosa la permanencia, desde el siglo XVII, en el callejero de Barco de Ávila de la calle del Pozo y la plaza del Pozuelo, muy próximas ambas a la entrada medieval a la villa por la que se accedía desde las rutas camineras desde la sierra. Creemos que no puede entenderse que dicho pozo y pozuelo fueran depósitos de agua, pues la población cuenta con una amplia red de agua de uso doméstico en fuentes públicas, motivo que nos hace concluir que existió pozo de nieve.

 

Palacio de los Alba en Piedrahíta (Ávila)

Piedrahíta contó con su respectivo pozo para abastecimiento de la población, que giraba en torno a la Casa Ducal de Alba. Esta construyó a mediados del siglo XVIII un palacio con jardines para sus retiros veraniegos, donde suponemos que los nobles seguirían la moda del momento en lo que respecta al consumo de nieve en todas sus variedades. Conserva aún el nombre de la calle de “Las Neverías”.

4/10/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (2ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de Béjar, 2013,  pp. 71-76.


Castillos del territorio castellano (II)      

     En una elevación al pie del río Tormes, el castillo de El Barco de Ávila o de Valdecorneja responde al modelo característico de castillo del siglo XIII. Contaba con recinto amurallado del que quedan algunos vestigios, destacando la puerta del Ahorcado. Su estructura es sencilla y diáfana: planta cuadrada con cubos cilíndricos guarneciendo las esquinas y una gran torre del homenaje en el medio de uno de los lienzos. Asimismo, tendría foso y contrafoso, y una vez atravesados, disponía de dos puertas en arco apuntado para su acceso, una que daba a la villa y otra al río. Repite modelos de la llamada escuela de Valladolid, como el de Villalonso (Zamora), adoptado a lo abulense, pues el referente más inmediato es el castillo de Arenas de San Pedro. Cooper advierte que las marcas de cantero de la torre del Homenaje son las mismas que las de la monumental iglesia gótica de Bonilla de la Sierra, por lo que tuvieron que trabajar los mismos constructores.

 Castillo de El Barco de Ávila (Ávila)

4/03/2014

El castillo de Béjar y otras fortificaciones de su entorno: origen y arquitectura (1ª Parte)




Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Revista de Fiestas y Ferias de Béjar, 2013, pp. 71-76.


Reconquista y Repoblación: el origen de los castillos medievales



            A la muerte del rey castellano-leonés Alfonso VII en 1157, éste había decidido dividir el reino entre sus dos hijos: León para Fernando II y Castilla para Sancho III. En el sur de ambos reinos, al sur de la actual provincia de Salamanca y norte de la de Cáceres, la frontera la marcaba la vía de la Plata, de forma que Béjar y el territorio que conformará su alfoz pasaron a Castilla, mientas que el resto de la zona salmantina que la rodeaba, Monleón, Salvatierra de Tormes, Montemayor del Río y Miranda del Castañar, quedó integrado en el reino leonés. Esto sucede a finales del siglo XII mediante el tratado de Tordehumos de 1194, con Alfonso IX dirigiendo los destinos de León, por el que no podía adentrarse en la Sierra de Béjar. Antes que Béjar, Alfonso VIII de Castilla repobló Plasencia en 1186 y ascendiendo al norte fundó Oliva de Plasencia y Segura de Toro. Entonces repuebla Béjar entre 1186 y 1196, apostando De Santos Canalejo [1] por fechas como 1194 ó 1195, posterior al tratado y a la instauración del alfoz bejarano por Alfonso VIII en 1193). Sin embargo, parece ser que en 1190 ya lo estaba, y con población suficiente como para enfrentarse junto con el concejo de Plasencia al de Ávila en La toma de las torres de Puente del Congosto, hecho que se fecha entre 1182 y 1190 [2]. Tras Béjar, seguidamente Alfonso VIII se encamina hacia el este para controlar Valdecorneja: El Barco de Ávila, Piedrahíta, El Mirón y La Horcajada; si bien en algunos casos, como en Piedrahíta o Barco, ya existiría población cristiana asentada, pues su fundación es de los tiempos del señorío de doña Urraca; o mucho antes en el caso de Piedrahíta, pues según la leyenda del monte de la Jura ya estaba fortificada en 918. 

  Monumento a Alfonso VIII en Plasencia (Cáceres)