Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, n.º 4.946 (2/08/2024), p. 4.
El quinto hijo del matrimonio formado
por Anselmo Olleros Pérez y Petra Mansilla Ramos del Manzano fue Segundo
Olleros Mansilla (1850-1890). Como decimos, es una figura ensombrecida por los
tres hermanos que le antecedieron por nacimiento,
pero sus descendientes aún guardan recuerdo de su memoria. Murió, como vemos,
joven, con solo cuarenta años. Como miembro de la burguesía bejarana del
régimen liberal, desempeñó cargos políticos y representativos a nivel local, a
la vez que se dedicaba profesionalmente a la industria textil.
En 1879 le vemos ejerciendo de teniente
de alcalde en el Ayuntamiento de Béjar y de presidente de la comisión
específica que trataba los asuntos de las Escuela de Artes y Oficios.
Sin embargo, su compromiso con sus paisanos fue más allá, pues ejerció como
representante de la empresa que estaba trabajando en la línea de ferrocarril del
Oeste que tardaría más de una década en abrirse. Al menos sus oficinas estaban
afincadas en su casa hacia 1888.
Un año después de esta fecha, en 1889, obtuvo 58 votos en las elecciones municipales
en el distrito de la plaza Mayor y
en 1890 se le documenta siendo síndico de la comisión de Hacienda en la
alcaldía de Fulgencio García López.
Distintos cargos de la política municipal siempre de manera altruista,
trabajando por su ciudad, entonces en ebullición.

Dominica Courtada, francesa de nacimiento, se trasladó con su marido Santiago Harguindegui (Harguindey), también francés, desde Galicia a Puerto de Béjar para construir una fábrica de curtidos después de la Guerra de Independencia. Eran los abuelos de Nicanora.
Foto del blog Los Abdones
Llega septiembre de 1890, un año
fatídico para la familia Olleros. Segundo estaba casado con Nicanora Harguindey
Herrero (1852-1930), una mujer del linaje propietario de una de las dos fábricas
de curtidos en funcionamiento en Puerto de Béjar. El padre de la novia, Domingo
Harguindey Courtada, era uno de los industriales de mayor fortuna de la
provincia. El matrimonio a esa fecha tenía nueve hijos, entre ellos Segundo,
Feliciano, Arturo, Purificación, María, Tomás y Luisa.