11 de marzo de 2023

Fábrica y jardín: el vínculo de Juan Téllez de Meneses en Béjar

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto  

Avanzado el siglo XVIII el furor por la fundación de nuevos mayorazgos ya había pasado, y las rentas que permitían vivir y acrecentar fortunas a los hombres más acaudalados empezaban a basarse en la intensidad de las actividades empresariales y de los nuevos negocios. En la tercera década de aquella centuria Béjar comenzaba a sentir los resultados de la promoción industrial ducal, que había tenido en la llegada de los artesanos flamencos a la villa en 1692 su hito más simbólico. Quizá la figura más ejemplar de este renovado modelo de fabricante se personifique en Juan Téllez de Meneses.

Conjunto de propiedades de Juan Téllez bajo la iglesia de Santa María y con el obrador de Arias a la derecha de la imagen

 

Como en otras ocasiones, empecemos por el final.

La muerte de don Juan, afectado por la enfermedad de la gota, tuvo lugar el 9 de septiembre de 1739. Los autos judiciales que se dieron tras el hecho nos sirven para tener una visión bastante precisa del patrimonio que había acaparado a lo largo de su vida, ejemplo magnífico y paradigmático del estilo de vida de un fabricante textil dieciochesco en Béjar. La ocupación de Téllez durante su existencia se dividió entre el alto servicio al duque Juan Manuel II y la propia actividad textil

Por una parte fue abogado y contador de la casa ducal y por otra dirigió su negocio particular hasta el último de sus días, continuando una tradición familiar que en cualquier caso derivaba más de sus parientes políticos que de los suyos propios, pues su suegro, Juan Antonio Bissón, había sido superintendente de las fábricas ducales. Téllez se había casado con su hija Francisca en el año 1712. La vocación legalista derivó hacia el primero de los hijos que con ella tuvo, llamado Fulgencio, que llegó a ser abogado de los reales consejos[1]; y la del servicio cortesano a Manuel, el segundo de ellos, que al fallecer su padre trabajaba en la corte del rey Felipe V.

 Casa principal del vínculo de Juan Téllez, fachada sur

La fábrica de los Téllez vivió años de esplendor, pero, tras la muerte de su fundador, entraría en paulatina decadencia hasta su progresiva desaparición. Los bienes, descritos con precisión en el inventario realizado inmediatamente después de su fallecimiento, nos dan fe del poderío económico y del gran patrimonio acaparado en torno a la actividad textil. Vamos a fijarnos de manera especial en sus inmuebles radicados en la villa de Béjar, lo que nos servirá para recrear el ambiente urbano y aun humano que durante el siglo XVIII se vivía en las inmediaciones de la iglesia de Santa María.  

Hasta cinco fueron las casas que poseía Téllez junto al templo, a las que había que sumar otra en Barrioneila y una última frente a la iglesia de Santiago. Gracias a la información de ese inventario (estudiado en su momento por Rosa Ros Massana)[2] podemos localizar el sitio exacto donde tuvo su fábrica y desentrañar muchas de sus características interiores y exteriores. Considerémonos afortunados pues siendo numerosa y conocida la relación de fabricantes del Béjar del siglo XVIII es, en cambio, escasa la información sobre sus obradores y otros inmuebles habilitados para la confección de paños en el casco urbano de la villa.

 Casa obrador de Juan Téllez y Francisca Bisson

Juan Téllez, por orden testamentaria, distribuyó sus bienes entre sus siete hijos pero privilegiando al menor, Francisco, con el procedimiento del «tercio de mejora y remanente del quinto», habitual en la configuración de mayorazgos. Este mayorazgo en concreto, además de ser una figura cada vez más en desuso como al principio dijimos, tenía sus particularidades: excluía en cualquiera de sus posibilidades de sucesión a las mujeres siendo así mismo el hijo menor y no el primogénito el llamado a disfrutarlo. Es por eso que raras veces observaremos en su administración el uso de la palabra «mayorazgo» (referida a «mayor») sustituida casi siempre por «vínculo». Por otra parte el cuerpo de bienes del que estaba formado quedaba, tras la muerte del fundador, en beneficio de usufructo para su viuda Francisca Bisson y Rubi mientras viviera[3].


 Vista aérea de las antiguas propiedades de Juan Téllez


Casa, fábrica y «gardín»

La casa principal del vínculo, vivienda habitual del matrimonio y lugar donde falleció don Juan, estaba localizada en el actual número 36 de la plaza de Santa María (aunque en rigor habría que decir de la calle de los Curas) a unos pocos pasos, hoy, del Museo Judío. En aquel momento, año 1739, según la descripción, lindaba «la puerta principal con la plazuela del sagrado de dicha iglesia de Santa María y la esquina es frontera[4] con la torre de dicha iglesia». Estaba tasada en 20 000 reales. Contigua a ella por la derecha, es decir por levante, poseía don Juan otra casa, algo menor, que había sido propiedad en su momento de la parroquia de Santa María. Muy cerca de allí, entre las actuales calles de los Curas y Rodríguez Vidal, contaba con otras dos viviendas. Pero sin duda el inmueble de más consideración era «la casa de la fábrica con su gardín y demás posesiones que linda con la casa principal [por el oeste], con comunes y con el sagrado de Santa María, tasada en 25 000 reales»[5]. Más precisa es la descripción que de ella se hace catorce años después, cuando ya había dejado de tener uso como fábrica, y que está redactada en el Catastro de Ensenada como posesión de la viuda doña Francisca Bisson:

Una casa en esta villa a espaldas de la iglesia de Santa María, que se compone de vivienda alta y baja con su bodega en la que se hallan once cubas que hacen ochocientos cántaros, tiene su corral y diez parras. [Mide] de frente treinta y cuatro varas y veintiuna de fondo. Linda a levante con casa del vínculo que fundó Juan Téllez, poniente con camino que va a la Tejeda, norte con la muralla y mediodía con calle pública que está en el sagrado de la iglesia[6].

El inmueble se ha conservado prácticamente con su aspecto original de gran caserón, imponente y colgado sobre la profunda umbría del río. Así se ve desde la carretera de Ciudad Rodrigo, donde junto a la iglesia y junto a otras construcciones posteriores ofrece una sugerente y pictórica perspectiva. En el cuadro de Ventura Lirios «Vista de Béjar», datado en 1727, es decir en pleno apogeo de la fábrica, se observa su estructura con apenas variaciones con respecto al presente. 

En ella destaca el riguroso ordenamiento de las ventanas abiertas al oeste (sin duda para aprovechar la luz de poniente en las tareas textiles) y algún balcón sobre la caída del río que también permanece en la actualidad. Pero tal vez el elemento más llamativo sea ese gran terreno contiguo por el oeste y perimetrado con un alto muro. Es el corral que hacia mediados del siglo XVIII se ocupaba con parras, y décadas antes con un jardín. Este espacio debió ser en su momento aún de mayores dimensiones que las que hoy se intuyen (unos 900 m2) pues abarcaba también el solar sobre el que se construyó más de un siglo después el obrador de Arias. La imaginación se abre ante este sugerente «gardín»[7] dieciochesco que el propio Lirios parece querer trazar en su cuadro con ordenados parterres cuadrangulares, paseos y una salida con cubierta techada  hacia el terreno del Yezgal. Es bastante probable que las dos escalinatas de piedra y las grandes rampas hoy existentes  en la parte más meridional de ese antiguo jardín ya estuvieran allí en tiempos de don Juan Téllez, haciéndonos pensar incluso en algún tipo de aterrazamiento que salvara el acusado desnivel desde la casa hasta la salida occidental del recinto. Hoy esas estructuras dan acceso a la vieja fábrica de guantes recientemente rehabilitada para viviendas, y que fue construida en 1851, siglo aquel el del XIX en el que se produjeron importantes intervenciones en el entorno de estas propiedades. 

 

 Muros del corral  norte de la casa principal del mayorazgo

 

Gracias a las actas consistoriales conservadas en el Archivo Histórico Municipal podemos datar con precisión la fecha en que se construyó el caserón  de Téllez y sus accesorios. Esto es lo que se redactaba en las correspondientes al día 26 de febrero de  1716:

Derechera de Juan Téllez en su casa en Santa María.

Pretende hacer una casa a espaldas de la casa principal e incorporar una calleja que sale a la puerta que va a la fuente de la Tejera, e incorporar alguna porción del atrio. Sus mercedes acordaron que precediendo consentimiento de cura y beneficiados de dicha iglesia y de los vecinos que comercian por la calleja den cuenta al Ayuntamiento y resuelvan.

 

El 7 de marzo el Ayuntamiento decidió al respecto «que se le dé pues no hay contracción de vecinos inmediatos»[8]. La calleja citada quedó, en efecto, incorporada al predio de Téllez en el espacio que después ocupó el jardín, atravesándolo en diagonal de suroeste a noreste, descendiendo, para sortear finalmente la muralla a través de la llamada puerta de Santa María[9] que gracias a esta referencia podemos localizar de modo aproximado. 

Esta histórica salida se situaría en el muro que mira al río, quizá en un ángulo que aquel hiciera, entre el obrador de Arias y el antiguo caserón decimonónico (o quizá dentro del mismo) y en cualquier caso sacrificada al construirse la casa-fábrica. Los dos planos del siglo XIX que de Béjar existen (Coello 1867 y Calvet 1883)  marcan este camino que, tomado en sentido ascendente, entraba en el casco urbano a través del espacio que hemos estudiado. Se trata del llamado camino de la Tejeda (pues se inicia, extramuros, en la popular fuente de la Tejerilla) que en su recorrido, tras cruzar la mencionada puerta, concluiría siempre según esos planos en la esquina noroccidental de la antigua fábrica de guantes, en el punto donde hoy se abre una puerta adintelada de uso particular sobre la que campea un medallón ovalado sin contenido. El camino es ya mencionado en el Catastro de la Ensenada como contiguo a las propiedades de Téllez por el poniente[10], y hoy está completamente desdibujado.

 


El ciprés y la muralla

El conjunto de viviendas de Juan Téllez que hemos descrito se erguía junto al espacio del cementerio parroquial de Santa María e incluso sobre él, pues como hemos leído ocupaba en parte «el sagrado de la iglesia» y para esa ocupación el promotor tuvo que pedir permiso a los religiosos del templo. Quizá por ello crece allí un airoso y longevo ciprés, árbol ligado a los camposantos, que parece recordarnos desde tiempo inmemorial el descanso de las ánimas y su deseo espiritual de ascenso. Su presencia parece inevitable y protagónica en cualquier fotografía que de este conjunto quiera realizarse. Fue testigo de los cambios de aquel jardín devenido en solar y nuevo obrador pero no parece probable que alcanzara a ver en el pasado la demolición de ese tramo de muralla que se verificó al erigirse la casa sobre los propios muros.

 

Desvinculación del vínculo

El negocio de la fabricación textil de los Téllez de Meneses entró en decadencia, como ya hemos dicho, tras la muerte de don Juan al no ser seguido por su viuda ni por sus hijos, mientras que los inmuebles van acabando en otras manos. Tan solo, como es lógico, quedan en poder del mayorazgo las casas principales y una serie de fincas rústicas distribuidas por el entorno de la villa y por otras poblaciones. La relación de sucesores que disfrutaron de este patrimonio, desde su fundación en 1739 hasta su prescripción y desvinculación de propiedades en 1844, se desarrolló de esta manera:

       Juan Téllez de Meneses (el fundador) - Francisco Téllez de Meneses Bissón (hijo   menor del anterior) – Vicente Téllez de Meneses (hijo del anterior) – Alfonso Téllez de Meneses (hijo del anterior) – Esperanza Téllez (hija del anterior) – Francisco Sales Téllez (hijo de la anterior)


El gran edificio que fue casa-fábrica, que no entró dentro del vínculo, es enajenado tras la muerte de doña Francisca Bissón y desde los años treinta del siglo XIX formaba parte del predio de Rodríguez-Arias[11]. Para aquellos años nada quedaba ya del viejo jardín y menos aún de la muralla. Solo el rastreo de los viejos legajos nos permite hoy, en un ejercicio de evocación,  reconstruir imaginariamente lo perdido y, de manera virtual, aparejarlo a lo que ha perdurado.

 



[1] Figura equivalente al actual abogado del estado.

[2] Ros Massana, Rosa. La formación de un enclave industrial. La industria textil lanera de Béjar (1680-1850). Consejería de Educación y cultura de Castilla y León. 1999.

[3] Archivo Histórico Provincial de Salamanca, Protocolo Notarial 773, f.3 (testamento de Juan Téllez) y ff. 235-288 (muerte, inventario y fundación del vínculo). Año 1739.

[4] El término «frontero» significa solo «en frente de», aunque hoy de manera confusa también alude a lo contiguo o lo que hace frontera.

[5] Ibidem, Testamento de Juan Téllez.

[6] Archivo Histórico Municipal de Béjar. Catastro del marqués de la Ensenada, tomo II seglar, f.605.

[7] Curiosa palabra esta de «gardin», escrita así en la redacción de la fundación del mayorazgo. Está a medio camino entre el «garden» de la lengua inglesa, de la que deriva, y del definitivo «jardín» como expresión ya española.

[8] Archivo Histórico Municipal de Béjar. Actas consistoriales del año 1716.

[9] Coello, en su plano de 1867, la denomina, equivocadamente, puerta del Matadero.

[10] Ibidem, Ensenada.

[11] El año 1833 es el señalado por el profesor Javier R. Sánchez como fecha aproximada de la edificación del obrador de Arias, dentro de este conjunto. Sánchez Martín, Javier R. «Industria textil y fábricas en Béjar (II)». Béjar en Madrid. Especial 2006. Año XC, nº 4424. Dic. de 2006. p.47.

 

 

4 comentarios:

  1. La industria, hace avanzar los pueblos. Es una buena fuente de ingresos, par los que buscan trabajo.
    Besos.

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  2. Parece que lo de desaparecer las empresas familiares es cosa de hoy y por cierto con esos apellidos bien podrían tener antepasados palentinos.

    Saludos.

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  3. Ves un trozo de muralla o un árbol bicentenario y raramente el pensamiento va más allá.
    El ejercicio de Óscar nos lleva enriquecer la crónica de un lugar, a levantar una esquina de esa alfombra de la historia, que a su vez, guarda debajo suyo otras muchas.
    Saludos.

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  4. Impresionante el complejo textil y las propiedades de este señor, que por cierto estaban situadas en un privilegiado lugar de la villa. Y eso de levantar un imperio económico y que a su muerte desaparezca, es también muy habitual hoy en día.
    Un abrazo, amiga Carmen.

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