Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez
"Desde la Edad Media, ostentar un escudo de armas significaba haber conseguido el éxito estamental, evocar el prestigio de una estirpe y visualizar sus méritos en público. Con el paso del tiempo, este signo externo de honra demostró ser eficaz en la estrategia de los linajes para legitimar su ascenso, acrecentar su prestigio, identificar propiedades, alardear de su riqueza, justificar sus actuaciones, proclamar su ascendiente y perpetuar su memoria".
Así resume su artículo "La heráldica del poder: los emblemas de la nobleza española. Realidad y ficción", 2017, el académico Miguel F. Gómez Vozmediano, doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, que se publica íntegro en la red, 35 págs. (también es autor de El manual de receptores de la Casa de Béjar, primera mitad del siglo XVIII, 2018).
Iglesia románica de Santa María en Curiel de Duero. Elnortedecastilla.es
En tal predicamento, se hará mención a continuación a tres edificios religiosos en los cuales el linaje de los duques de Béjar impuso su divisa en forma desmesurada, empezando por la iglesia de Santa María de Curiel de Duero, Valladolid, Castilla y León.




















