Amigos de Béjar y sus historias

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28 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (3ª Parte y final)

Autor: José Muñoz Domínguez 

 

3. Juan de Flandes y el tramo aéreo sobre arcos (1592-1597) 

Los problemas de conservación y mantenimiento del sifón, sometido a una presión hidrostática e hidrodinámica excesiva, además de soportar esfuerzos de tracción axial y de cizalladura en el mencionado punto crítico, obligaron al Concejo bejarano a emprender mejoras de mayor envergadura y coste, aliviando dicha presión mediante un tramo aéreo con arcos entre la pendiente del monte y la Puerta de la Corredera, de forma que el ángulo obtuso entre ambas rasantes lo fuera aún más, tendente al ángulo llano, mediante una arquería con suficiente elevación, tal como lo exponían sus ediles por escrito, en agosto de 1597, para solicitar ayuda económica al duque Francisco III:

Justicia y Regimiento de la villa de Bejar besa a Vuestra Exçelençia las manos, a quien suplica sea servido saver cómo los caños por do viene el agua a la dicha villa y fortaleza de Vuestra Exçelençia por ser viejos y muy antiguos y venir por grandes balles y questas están tan quebrados y destruydos que aunque en ellos se haze algún reparo es de poco momento, porque luego quiebran por otra parte; y es más la costa que el probecho; y viene a estar la villa en vezes mucha parte del año sin sustento de agua de que todos los veçinos reçiven gran daño y perjuyzio mayormente los pobres; y aunque muchas vezes este Ayuntamiento a procurado poner remedio a esta [sic, por este] daño con alguna perpetuydad y sobre ello hecho algunos acuerdos y tomado paresçeres con algunas personas expertas, se halla que no ay otro [remedio] si no es traer por arcos ­el agua por todo el valle de la Corredera hasta la entrar por la [puerta de la] villa (1).

 Fig. 1. Vista general del acueducto de Plasencia a su paso por el paraje de San Antón (Google Streetview, noviembre de 2024).

La medida no suponía suprimir o sustituir el sifón de 1574-1575, sino tan solo elevar sus atanores a la altura conveniente para aliviar la presión en el ángulo crítico de rotura, una decisión que resultó acertada y satisfactoria durante más de doscientos cincuenta años hasta que, a mediados del siglo XIX, se decidió renovar el sistema al completo por otro de tubos de hierro con presión a partir del proyecto del arquitecto y académico Simón de Ochandategui y Arechavaleta y del ingeniero francés Edouard Frossey (2).

21 agosto 2026

El acueducto de Béjar y el Arca de la Corredera (1574-1597). Nuevas aportaciones (2ª Parte)

2. Pedro de Marquina y el Arca de la Corredera. 

La atribución del Arca de la Corredera al maestro Pedro de Marquina la expuse en una charla reciente, el sábado 25 de julio de 2026, fundamentada en una serie de argumentos que ahora reitero y amplío: 

 Figs. 1 y 2. Autógrafo de Pedro de Marquina en un recibo de pago por obras realizadas para el duque de Béjar, firmado en 12 de mayo de 1569 (AHN, Nobleza, Osuna, C. 225, D. 15) y tres de las intervenciones de Pedro de Marquina para el duque de Béjar entre 1567 y 1569: corredores del patio, escalera de honor y Fuente de la Venera (foto de José Muñoz Domínguez, mayo de 2026).

 

1. Concordancia temporal. La relación profesional del cacereño Marquina con nuestra ciudad se verifica desde octubre de 1567, con las obras encargadas por el duque de Béjar para su palacio urbano (figs. 1 y 2), y alcanza hasta finales de agosto de 1570, según se documenta en su visita para reunirse con el obispo de Plasencia, que veraneaba en Béjar, y entregarle la tasación de las obras ejecutadas en la iglesia de Logrosán por el maestro Pedro de Ibarra, recién fallecido. Esta cronología podría haber comenzado un año antes, en 1566, y terminado por causa del fallecimiento de Marquina, entre mayo y junio de 1575, si también fue el autor del proyecto de la villa de recreo El Bosque de Béjar y directamente de algunas de sus mejores piezas (la Fuente de los Ocho Caños en particular, fig. 3), como propusimos Enríquez Martín y yo mismo (1). Las obras de renovación de la cañería bejarana se documentan desde mayo de 1574 y las del arca desde junio del mismo año, cuando los ediles encargados de supervisar la ejecución de los caños ya disponían del proyecto general («la obligación y postura que dello ay») y esperaban conocer las nuevas trazas para la Arquilla del Monte o de la Corredera, aunque su prosecución fue encomendada a dos nuevos maestros un año después, antes del 8 de junio de 1575 y, por tanto, justo en el lapso de tiempo en el que se habría producido la muerte del cantero cacereño (2).