23 de febrero de 2009

Una mujer del siglo XVIII fabricante y mecenas (2ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4521. Noviembre de 2008


La amiga de Antonia Hernández Ajero, María Peña García, natural de Candelario, había tenido una trayectoria personal parecida a la de Antonia, pues había enviudado al poco de casarse con Francisco Sánchez Barruelo, sin tener tiempo de darle ningún vástago. María tomó el nombre de María de Jesús, a la vez que hizo votos de pobreza, castidad y obediencia, ganando su sustento hilando. Por ambas vías conocería, suponemos, Antonia a María, tanto por su fama de santidad como por la dedicación al textil, aunque en distinta medida. La una pobre y extremadamente beata, la otra rica y con aspiraciones piadosas; la una le dio a la otra lo que le faltaba; las uniría la viudedad, la devoción y la lana.

La Morala, llamada así por su apellidos maternos, García Morales, experimentaría en casa de Antonia las experiencias místicas que todos conocemos por los relatos de Don Juan Muñoz, visiones aquellas en las que vio a la Virgen sentada a los pies de la cruz, sosteniendo en los brazos a Su Hijo muerto, en medio de un coro de ángeles que cantaban el himno del Stabat Mater Dolorosa. María relató después que la Virgen le dijo: Vengo para concederte lo que me pides. Coloca en la iglesia del Convento San Francisco una imagen mía en la que yo esté representada tal como aquí me ves. Y diciendo esto, sacó una llave y, por la llaga del costado,abrió el pecho y habló: Aquí está el amor. Pon aquí tu corazón. 



Virgen de las Angustias. Iglesia de Santa maría la Mayor


Imaginamos el revuelo que las revelaciones místicas provocarían en Béjar, población no ausente de otros beatos y místicos a lo largo de la Historia como Sor Juana Lasso, Fray Gaspar Hernández o Sor Luisa de la Concepción, muertos en olor de santidad, como bien nos relata López Álvarez en su discurso de ingreso en el Centro de Estudios Bejaranos.

El caso es que esta visión sería el germen del excelente grupo escultórico de la Virgen de las Angustias que se conserva hoy día en la iglesia de Santa María la Mayor, aunque sean desconocidos el autor y fecha del mismo. Según la versión de Don Juan Muñoz, Antonia encargaría al imaginero Alejandro Carnicero esta obra poco después de las visiones, pero la magnífica talla no se corresponde con las fechas del fenómeno, pues la Morala muere en 1760 y la escultura podría fecharse al menos 30 o 40 años más tarde, siendo además de estilo neoclásico y no barroco como el que ejercitaba Carnicero.¿Pagaría más tarde, antes de su muerte, Antonia la escultura?, ¿o alguien posteriormente la encargó siguiendo lo relatado por la Morala?

Telar manual

Sea como fuere, María de Jesús Peña García muere el 20 de Julio de 1760, habiendo dejado testamento en el que se declara pobre y con el deseo de que se la entierre junto el Altar de la Virgen de los Dolores del Convento de San Francisco (¿estaremos hablando de la misma que se conserva en Santa María o de otra con la misma advocación?. No lo sabemos mientras no se encuentre la documentación que nos lo avale).

Antonia Hernández Ajero no deja su vida de piedad. Se documenta en 1775 la fundación de una capellanía o memoria de misas a favor de su alma con un sustento de 7 Reales anuales. En su obsesión por la otra vida llega a asistir a misas por su alma en vida, similar a lo que dispuso el rey Carlos V en Yuste antes de su muerte. 

No contenta con eso, decide ejercer de mecenas encargando la imagen y retablo para un Nazareno de vestir que se colocó en la iglesia de El Salvador. En el libro de la Regla del Cabildo Eclesiástico podemos leer:

Iglesia de El Salvador 


En 13 de nobiembre de 1785 se colocó la ymagen de Jesús Nazareno en la yglesia del Salvador desta Villa la q donó a dicha yglesia con el retablo y su dorado Antonia Hernández Ajero, viuda de Manuel Sanchez Muñoz de esta vezindad. Se levantó proçesión que salió de dicha yglesia con Nuestra Señora de la Paz y San Joseph dirigida a la casa de la expresada Antonia en cuyo portal dezentemente adornado estaba en su altar la ymagen de Jesús Nazareno. Se cantó el Te Deum y se trajo a la expresada yglesia en la que se celebró su colocación con misa y sermón.

Destacable es que fuera al encuentro del Nazareno, que les esperaba en el portal de la casa de Antonia, Calle Mayor arriba, la imagen la Virgen de la Paz costeada en ese mismo año por los hermano.

Luis e Ignacio de Béjar Guedeja, este último Secretario de Carlos III, como ya analicé en mi artículo La carta de Don Ignacio publicado en este semanario. Muy importante entonces la labor de mecenazgo de la Casa Ducal, pero también de particulares, nobles y burguesía, que en este siglo XVIII demostrarán así su poder económico enraizado en la manufactura textil.

Campanario de la iglesia de San Gil

 Antonia, además, ejercería la labor de Camarera Mayor de la Virgen de la Paz, Nazareno y Salvador de la iglesia de El Salvador, y del Nazareno, Soledad y Virgen de la Salud de la capilla del Hospital de San Gil. En efecto, a su muerte se hizo inventario de todas las alhajas y vestiduras de estas imágenes que ella tenía depositadas en su casa como Camarera. Como vemos, además del Nazareno de las Monjas de la Piedad que se conserva actualmente en la iglesia de Santa María, existían otras dedicadas a la misma advocación. Al menos se conocen otras dos: la del Salvador, costeada por Antonia, que fue pasto de las llamas del incendio que consumió la iglesia en el año 1936, y la de San Gil, que suponemos se perdería por las vicisitudes del tiempo. En recuerdo de aquel otro se encargaría a González Macías el Nazareno que ahora podemos ver en la iglesia de El Salvador.

En 1796 muere Antonia Hernández Ajero, no sin haber dejado dispuesto en su testamento que se la enterrara con el Hábito de la Orden Tercera de San Francisco a los pies del altar del Nazareno de la iglesia de El Salvador. A la ceremonia del sepelio acudieron todas las cofradías de Béjar. Además, dejó sustento económico para dotar de aceite a la lámpara que iluminaba perpetuamente a la imagen, a la Virgen de la Salud una madeja de aljófar (perlas) con granos de oro y al Cristo del Amparo, que se veneraba en el Convento de la Anunciación, unas cortinas y dos ropas de lana; y, cómo no, limosna para 12 pobres. Nombró como herederos a sus hermanos José y Ana María, que heredarían sus riquezas y el negocio de su marido, al morir Antonia sin hijos.


BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:
-LOPEZ ALVAREZ, A: Huesos y olores santos en el Béjar del siglo XVII. Discurso de ingreso nº 13 al CEB.
-MUÑOZ GARCÍA, J: La sierva de Dios María de Jesús Peña García, terciaria franciscana Ofrenda a la Santísima Virgen del Castañar (II), 1963.
-ROS MASSANA, R: La industria textil lanera de Béjar (1680- 1850)La formación de un enclave industrial. Junta de Castilla y León, 1999.
-Libros de casados de la iglesia de El Salvador nº 2 (1693-1739) y nº 3 (1739-1765)
-Libro de Inventario de las alhajas de la iglesia de El Salvador (1747- 1863)
-Libros de bautismos de la iglesia de El Salvador nº 4 (1654- 1712), nº 5 (1712- 1733) y nº 6 (1734-1756)
-Libros de difuntos de la iglesia de El Salvador nº 2 (1651- 1692), nº 3 (1712- 1738), nº 4 (1739- 1754), nº 5 (1755- 1782) y nº 6 (1782- 1822)

2 comentarios:

  1. Hola Carmen, mi mas sinceras felicitaciones por el premio merecido que acabas de recibir.
    Te comento sobre esta entrada, que en mi blog tengo una sobre María Rico Morales, y aunque no coinciden los nombres al cien por cien creo que se trata de la misma persona, también se cita a la señora Agero donde se la guardaron toda clase de consideraciones; y a una señora de la nobleza, que es conocida con el nombre de la Trebeja http://www.nosabiasque.net/2009/10/algo-mas-de-maria-rico-morales.html

    ResponderEliminar
  2. ¡ah! se me olvidaba! y como no, había
    discrepancias entre Bejar y Candelario nada mas y nada menos que por el cadáver de esta señora.
    Con tu permiso pongo un enlace en esta entrada
    Saludos

    ResponderEliminar

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.