10 de abril de 2011

Con los cinco sentidos puestos en el castillo de Montemayor del Río



Autores: Vega Gómez  González y Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Béjar en Madrid, 



Sabíamos que habían restaurado el castillo de Montemayor del Río y nos habíamos enterado también que se había puesto en funcionamiento un restaurante dentro del mismo. Como realizan visitas guiadas, decidimos ir a comer y quedarnos a la que se ofrece los domingos a las 16.30. 

     La muestra del castillo musealizado (de la que hablaremos más adelante) pretende girar en torno a los cinco sentidos. Decidimos detenernos primero en el del gusto. El restaurante es acogedor y con mucha luz, pues es una estructura de madera acristalada que se ha incorporado al patio de armas. Sin romper la armonía ni las vistas, invita al recorrido posterior. Por ello su decoración es limitada: únicamente algunas armas medievales en la pared.

Estructura acristalada
       



      El restaurante propone un menú bastante asequible compuesto por varios primeros platos y varios segundos a elegir. El postre se basa en una selección de dulces con historia. Todo ello regado con dos vinos. Aquel día eran un Ribera de Duero y un valenciano espumoso que hacía un maridaje perfecto con los postres. ¡Riquísimo!

      Comienza la degustación. Cada plato viene acompañado por una breve pero precisa y documentada explicación histórica que Jesús González López, el historiador-guía, regala a cada comensal sobre las diferentes recetas; todas recuperadas y adaptadas a nuestro paladar. Mientras llegan los primeros, nos presentan un aperitivo a base del famoso Garum romano y de paté de capón, preciado manjar en la cocina antigua y… en la actual.



Croquetas

    Entre los primeros platos que escogemos hay uno de origen musulmán (Harira de tomate con garbanzos y verduras), otro con sabor de la tierra (Croquetas caseras de capón de corral y de matanza) y otro con evocaciones históricas (Crema reconquista de pularda). En los segundos predominan las viandas para ser fieles a la recuperación de las recetas, pues el único pescado que llegaba a las mesas de estas tierras de interior eran las truchas de río o el bacalao en salazón. Este es uno de los platos de pescado que presenta el restaurante. De carne hay, entre otros guisos, Perdiz al estilo del Señor de Montemayor, Carrilladas ibéricas al estilo sefardí o Paleta de ibérico al estilo del Marqués. Los platos son abundantes y acabamos más que saciados, pero llegan los postres y hay que hacerles un hueco. Nos presentan un surtido variado que incluye floretas con dulce de leche, tocino de cielo, pudin y diversos tipos de biscuit. Ya hemos comentado cómo eran acompañados por un blanco espumoso con aromas de violeta, que ponía la guinda a la comida.

Postres

     A través de los diferentes alimentos hemos podido dar placer a todos los sentidos y no sólo al gusto, como ya dijimos antes, sino también al olfato, con los diferentes aromas; a la vista, con la presentación de los platos; al tacto, disfrutando de las diferentes y bien combinadas texturas alimenticias en nuestra boca; o al oído, al escuchar las interesantes explicaciones de Jesús. Él es quien nos espera en el patio de armas para comenzar la visita guiada.

      El castillo fue erigido por D. Pedro de Montemayor en 1281 y finalizado por D. Sancho, aunque puede contener restos anteriores al siglo IX. Abandonado desde el siglo XVII, comenzó a rehabilitarse en los años 80 del pasado siglo.

    En 1982 fue declarado junto al pueblo Conjunto de Patrimonio Histórico. Desde 1990 el rio Cuerpo de Hombre y los bosques que lo rodean son nombrados por la UNESCO Patrimonio de la Biosfera. No en vano los habitantes de Montemayor siguen aprovechando sus castaños para el trabajo de cestería tradicional propia de la zona. Tal patrimonio devuelve el gozo a la vista cuando se divisa desde los merlones de sus murallas. El oído también se aquieta y el alma goza de paz al oír el rumor del agua, el canto de los pájaros o, simplemente… el silencio.



Vista desde el castillo

     La visita comprende los distintos torreones de la fortaleza, comenzando por el del Homenaje y siguiendo por el de la Vida Cotidiana. Nos cuentan cómo han dividido las salas, dedicando unas al señor y otras a la señora. Las primeras disponen elementos propios de la guerra, como armas o armaduras, pero también otros relacionados con las actividades cinegéticas, ya que cómo la guerra sólo se hacía en verano, los señores dedicaban el resto del tiempo a cazar por el coto para mantenerse en forma o a cultivar su talento. Las que se dedican a la dama muestran elementos propios de su estatus (instrumentos de música, bastidores o dedales) que no le permitía encargarse de las tareas domésticas (eso quedaba para los criados), pero sí de su  gestión. También aparecen algunos juguetes como muñecas o peonzas que los niños disfrutaban en su corta niñez, pues los varones eran puestos al cargo de un tutor que les adiestraría en el ejercicio bélico.


Torre del castillo
            
     Otras salas se dedican más a la evolución histórica de la Reconquista o a la situación del resto de la sociedad, como la Sala del Espacio. Se tiene previsto además, acondicionar otra estancia que permita al visitante reconocer y sentir los olores de aquellas épocas en directo.

     La organización del castillo aboga por la sostenibilidad, la defensa de la naturaleza y la convivencia de las culturas. En este último sentido uno de sus carteles muestra la siguiente frase: el cruce de culturas produce culturas. Nosotros apostillamos: el cruce de culturas produce riqueza


60 comentarios:

  1. El buen yantar es algo muy importante, como se deduce por lo que escriben los autores.

    El castillo una contrucción poderosa (he estado mirando más fotos en San Google).

    Un saludo, Carmen, desde mi exilio voluntario y dorado. Más que dorado, tostado por el sol.

    ResponderEliminar
  2. Interesante propuesta para una excursión, madame. Se tendrá en cuenta. Solo visitar el castillo, aunque no dieran tan bien de comer, ya valdría la pena :)

    Feliz tarde de domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. Historia y buena comida, ¿se puede pedir algo mejor? y encima en ese entorno tan hermoso que es Montemayor del Río...se me ha hecho la boca agua y creo que este verano me voy a pasar por allí a degustar, lo apunto en la agenda ;)

    Un beso.

    ResponderEliminar
  4. Eso se llama disfrutar con los cinco sentidos. Ahora que, si me dan a elegir, prefiero hacer la visita primero, porque después de tan abundante comida lo que entra es modorra y cualquiera se mueve.
    Sobre la estructura interna del castillo a base de madera y paneles de cristal me ha recordado mucho la visita que hice al castillo de Zamora. Es una manera de evitar que las piedras se deterioren aún más.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Tuve la suerte hace años de ver el castillo de pasadas. Escondido en un valle junto a la frontera con Cáceres. Pero no tuve la suerte de degustar estos maravillosos manjares. Todo será volver, porque después de esta demostración de poderío se le cae a una la baba.
    Besos

    ResponderEliminar
  6. WOW!!!!!! EXCELENTE TU BLOG, TE INVITO A QUE TE PASES POR MI NOSTÁLGICO, OSCURO, TRISTE Y DEPRESIVO BLOG DE INVIERNO BIPOLAR PARA QUE ME DES TUS MAS SINCERAS IMPRESIONES AL RESPECTO. DESDE HOY TE SIGO. TE ESPERO POR EL MIO...

    www.elpacientebipolar.blogspot.com

    ResponderEliminar
  7. Pero bueno, que es esto de darnos envidia, mezclando gastronomía e historia¡¡¡
    Yo también quiero ver esa maravilla. Aquí, o hay castillos, o hay restaurantes, pero las dos cosas maceradas en el mismo plato, como que no.Me ha gustado este post con el maridaje tan especial.
    Saludos Carmen¡¡¡

    ResponderEliminar
  8. Lo primero es alimentarse bien con buena comida, y despues disfrutar de las maravillas que guardan estos lugares.

    Muy bonito.

    besos

    ResponderEliminar
  9. Que interesante muestra esta del castillo de Montemayor del río, pues sólo visitarlo debe ser interesante, pues se conserva bastante bien, y luego esa muestra gastronómica... Qué pinta tienen las croquetas, los postres como que me da más igual. Un abrazo, Carmen y otro a Roberto.

    ResponderEliminar
  10. A Montemayor del Río hay que ir a propósito pues no está de paso de ningún sitio.
    Es conjunto histórico-artístico, y está compuesto por la iglesia de los ss. XIII-XVI, los restos de su muralla, el ayuntamiento del XVI, el puente medieval, el rollo gótico, la fuente con la picota renacentista, el aula de interpretación del castaño, la calzada romana, la arquitectura serrana y el castillo con su museo y su restaurante...
    Ah, y no menos importante, su maravilloso entorno paisajístico de bosques y praderas entre montañas.
    En fin , quién da más por menos...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  11. Todo son razones para la visita. Mira que me gusta visitar las antiguas piedras, pero si encima se te ofrece una carta como la que leo... Yo, como Cayetano, haría la visita al castillo antes de comer.
    Un abrazo, Carmen y gracias a los autores por tan interesante crónica.

    ResponderEliminar
  12. Magnífica forma de conocer nuestro patrimonio artístico. Muy interesante el texto y las fotos.
    Montemayor es un pueblo de la provincia de Córdoba que también tiene un castillo. Creo que es de propiedad privada, concretamente de los duques de Frías.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. ¡Ñam! Elegí mal día para empezar la operación bikini, parece... :D
    Veo que también ha llegado la primavera a la cabecera de las pinceladas:)

    Un beso, Carmen

    ResponderEliminar
  14. Una noticia fenomenal... recuperar espacios históricos y si es para un uso tan... RICO RICO... mejor que mejor...

    ResponderEliminar
  15. ¿sabes, Carmen? Me he quedado tan ahíto, que la visita guiada voy a tener que dejarla para otro día.
    ¡Qué rico todo!

    ResponderEliminar
  16. Sí, estoy de acuerdo contigo, querida Carmen, el cruce de culturas da mucha riqueza en todos los ámbitos, pero en las tradiciones festivas, como la cocina da mucho gusto!!!
    Qué platos hija, qué platos!!!!
    Se me han ido los ojos... Bss... y si, me has dejado los dientes largos!!! je, je...

    ResponderEliminar
  17. Dissortat: si quieres puedes encontrar un par de artículos en este mismo blog sobre la Historia del castillo escritos, además por su guía oficial, el historiador Jesús González. Sólo tienes que pulsar sobre la etiqueta Montemayor.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  18. Madame Minuet: después del rollo que estoy colocando sobre la vida y milagros de mi pueblo y de los de alrededor, creo que la zona se merece una visitilla. Así que, madame, la estamos esperando.

    Besos ciento

    ResponderEliminar
  19. Carolus II; y además, Majestad, el lugar es parada y fonda de otro que usted conoce muy bien (aunque escorándose un poco de la vía principal).

    Besos

    ResponderEliminar
  20. Cayetano: pero si el orden de factores no altera el producto... Mira, puedes ver el castillo y después de empaparse uno de Historia y costumbres, se queda al buen yantar de la gastronomía de la zona. O también pegarse un homenaje como dios manda para más tarde hacer ejercicio subiendo a la torre más alta.

    Lo de la estructura acristalada se ha hecho a fin de no crear falsos históricos, pues el patio central carecía de edificios de cantería. Así se puede ver el castillo en toda su dimensión y a la vez disfrutar de toda la luz del paraje.

    Saludos

    ResponderEliminar
  21. Katy: el castillo ha pasado de ser una ruina y cementerio, a centro de interpretación y restaurante. ¿Se puede pedir más? Creo que deberías pasarte de nuevo por aquí.

    Besitos

    ResponderEliminar
  22. Juan Carlos: creo que tu blog ya le conozco. De hecho soy tu seguidora hace un tiempo y te tengo enlazado.

    Gracias por pasearte por este rincón de provincias.

    Saludos

    ResponderEliminar
  23. No esta mal preparar las entradas con un buen yantar. Pero no nos ha dicho lo más importante -y que nadie por verguenza bloguera ha pedido- y lo que de verdad importa. ¿Cuanto costo el menu por comensal?
    Saludos.

    ResponderEliminar
  24. Javier Peralta: es que aquí la tradición y la historia vienen acompañadas de buen yantar. El hornazo, las perrunillas, la mantelada y el chorizo, el calderillo, el buen jamón y embutidos son habituales en celebraciones (por cierto, mejor al aire libre y en la montaña que en casa)En este caso comer en el vientre de un castillo da lugar a la imaginación, ¿no te parece?

    Saludos

    ResponderEliminar
  25. Mª Ángeles y Jose: vosotros obedientes, en el orden del artículo, pero ya sabéis que el plan se puede trocar (castillo y comida, o comida y castillo, tanto monta, monta tanto)

    Saludos

    ResponderEliminar
  26. Paco Hidalgo: ya sabes que la próxima vez que vengas por aquí tienes otro buen sitio para visitar. Por cierto, que sobre el castillo este blog ya tiene otro par de artículos sobre historia. Pincha en Montemayor del Ríom, sección etiquetas de lugares y ahí lo tienes.

    Besos

    ResponderEliminar
  27. Roberto: gracias por tus expertas aclaraciones. Ya sabes que eres bienvenido en este espacio con o sin peludo (aunque yo prefiero con ovejo, jejej)

    Saludines

    ResponderEliminar
  28. Desde la terraza: nada nada, al gusto del consumidor, jejej

    Saludos

    ResponderEliminar
  29. Antorelo: anda, qué curioso. Pues ambios Montemayores deberían de hermanarse, aunque este Montemayor tiene la coletilla de "del Río". Es un topónimo cuya configuración es bastante corriente; al fin y al cabo se compone de dos palabras cuya conjugación es bastante facilona, pero muy evocador.

    Besos

    ResponderEliminar
  30. Alma: qué buena capacidad de percepción, jjeje. Eres la primera en darte cuenta...; mejor dicho, eres la primera en manifestar que te has dado cuenta que la primavera se adentra en tierras bejaranas.

    Besitos

    ResponderEliminar
  31. Jose Luis de la Mata: ... y tan rico...

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  32. Francisco Espada: que no, que no, que hay que verlo todo, que si no uno se queda con las ganas de subirse a los torreones y ver el panorama desde allí.

    Saludos

    ResponderEliminar
  33. MariCari: pues te advierto que este pueblo con castillo y sorpresa dentro está muy cerquita de la raya con Cáceres. Sube un día verlo y tu estómago y tu vista te lo agradecerán, jejeje

    Besines

    ResponderEliminar
  34. Lorenzo: pues te lo digo ahora mismo porque lo sé de buena tinta: veinte euritos de nada, ¿qué te parece? Por lo menos hasta donde yo sé ése era el precio. A mí me parece bastante barato con lo bueno que está todo y los precios que ponen algunos por un huevo frito y unas patatas de bolsa.

    Saludos

    ResponderEliminar
  35. Interesante recorrido el que traes Carmen. Comida y visita guiada en el mismo sitio.

    Me gusto la comida...virtualmente ;D

    Saludos

    ResponderEliminar
  36. Muy interesante y sabrosísimo. Sin duda estas propuestas culturales han de encontrar muy buena acogida entre propios y extraños. Me lo apunto para cuando vaya para allá...

    ResponderEliminar
  37. Desde luego que empleastes los cinco sentidos.
    Nosotros solo uno,la vista bueno y un poco el gusto...porque al ver los platos ummm :)
    Tiene que ser interesante verlo restaurado.
    Que tengan éxito y que produzca riquezas el cruce de culturas.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  38. Parece que poco a poco se van recuperando estos castillos, pues hace no tantos años eran demasiados los que sólo eran ruinas.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  39. Veo que se os han puesto los dientes largos y nadie ha reparado en que la visita guiada también está presente en la comida: cada plato viene acompañado por una extensa e investigada explicación sobre su origen y composición que Jesús, el guia, historiador y colaborador de este blog ofrece a cada mesa en el momento preciso. Por lo que se ve intentan recuperar
    recetas
    de distintas etapas históricas para poder ampliar la gama de platos.

    Además, al final del ágape, Víctor Manuel Aires, el jefe de cocina y un artista de los fogones, sale a saludar a todos los comensales.
    Nos comentaron también tienen prevista una programación de
    actividades lúdicas y culturales para la primavera-verano de este año: conciertos de
    música clásica y medieval, cursos de formación, exposiciones pictóricas, mercadillos
    y cenas medievales algún fin de semana, combates (teatralizaciones) de caballeros
    para los niños incluso la representación de alguna obra teatral.

    He buscado en internet y si poneis Señorio de Montemayor, sale una página con lo que están haciendo ahora.
    Por cierto, confirmo lo que dice Carmen a Lorenzo: 20 euros el menú. Al menos el día 2 de enero de 2011.
    Un saludo,

    ResponderEliminar
  40. Manuel. por lo que veo está rico con sólo juzgarlo con la vista... Buenos fotógrafos tenemos, pues, en esta entrada.

    Saludos

    ResponderEliminar
  41. Isabel Romana: el castillo ya funcionaba como centro de interpretación desde hace un par de años y sin embargo el restaurante ha comenzado a marchar desde el invierno. Mucha gente de Béjar todavía no lo conoce.

    Besos

    ResponderEliminar
  42. Laura M.: ojo que los que han degustado estos platos y lo han plasmado aquí son Vega y Roberto, colaboradores habituales de este espacio. ¿Todavía no has ido al castillo? Pues te lo recomiendo para uno de tus reportajes fotográficos. Ahora tiene que estar Montemayor precioso.

    Besos

    ResponderEliminar
  43. Eduardo: éste de Montemyaor del Río era una ruina y al margen de ello un cementerio. No podía haber cosa más tétrica y ahora en cambio es un centro de interpretación y un restaurante. Los tiempos cambian y nunca mejor dicho.

    Saludos

    ResponderEliminar
  44. Agev: mu8chas gracias por tus aclaraciones. Estoy pensando que hasta se podría hacer una pequeña entrada más adelante, cuando se confirme el programa, para informar a todos nuestros seguidores de lo que comentas.

    Besos

    ResponderEliminar
  45. Así da gusto recorrer castillos, primero un buen yantar y después visitar el castillo. Ya tengo el gusanillo de ir a visitar este lugar, aunque quede a contramano. Desde Zamora nos animaremos un día a visitar este lugar que por lo que he visto es precioso y merece la pena, son sólo dos horas de viaje.
    un saludo

    ResponderEliminar
  46. Buen sitio Carmen, y precioso el detalle que muestras de las fotos.

    Me quedo con el Garum, que aunque leí que se había perdido la receta romana original, veo que sigue manteniéndose... una idea de sus ingredientes podría ser??

    Gracias y un beso,

    Antonio

    ResponderEliminar
  47. Valverde de Lucerna: ahora con la autovía las distancias son más cortas. A mí me queda pendiente ir a visitar Puebla de Sanbria porque sólo he ido una vez hace ya unos añitos.

    Saludos

    ResponderEliminar
  48. Markosy: el garum sociorum era un plato muy apreciado por los romanos y que procedía precisamente de las provincias de la Hispania Citerior, Ulterior y Lusitania. Parece que éramos maestros en su elaboración, pues desde la Península se exportaba a todo el Imperio. En general se trataba de una salsa compuesta por despojos de pescado en salazón, sobre todo vísceras. No creo que Montemayor del Río lo sirvan así porque no lo comería nadie. Ya sabes, por otro lado, que los romanos eran muy amigos de comer platos y recetas que nosotros rechazaríamos por resultar demasiado repugnantes, jejej

    Saludos

    ResponderEliminar
  49. Os puedo asegurar que el Garum que nos sirvieron de repugnante no tenía nada. Si mal no recuerdo, era una especie de paté y estaba bien bueno.
    Saludos

    ResponderEliminar
  50. ¿Y te gustó el "garum romano"? Ya sabes, su origen cartagenero (Cartago Nova). Bonita crónica, diferente por los cuatro sentidos.
    La utilización de la historia de los monumentos siempre que sea sostenible y muy respetada, siempre es cosa buena.

    Oye a mi esos pájaros que siempre van juntos...pues eso que no me gustan nada de nada...¡Menuda carrera han emprendido! Con pocas palabras basta.
    Besicos tocaya.

    ResponderEliminar
  51. Agev: pues sí que estaría bueno, sí. Imagino que sería un paté de pescado o algo parecido. De tripas nada de nada.

    Besos

    ResponderEliminar
  52. Tocaya: como ves el garum de marras era más bien un paté de pescado. El mejor era el que se hacía en Cartago Nova, en tu tierra, ni más ni menos, y era una delicatessen para los romanos.

    Lo de los pájaros y las pájaras me ha gustado mucho, querida Carmen. Qué imaginación tienes.

    Besetes

    ResponderEliminar
  53. Wendy: Me ha gustado mucho la forma en que se ha hecho la restauración, el hecho
    de que el castillo además de ser visitado permita la posibilidad de
    disfrutar de su historia a traves del recreo de todos los sentidos lo hace
    mucho más atractivo y sugerente, una idea estupenda sin duda.

    Besos.

    P.D. He copiado aquí el comentario de Wendy porque ha tenido problemas para dejarlo. Si alguna persona más tiene problemas le ruego que me avise.

    ResponderEliminar
  54. Wendy: la idea ha sido buenísima porque Montemayor dle Río es un pueblo muy atractivo y bello, con una arquitectura popular muy bien conservada, castillo rehabilitado, iglesia interesante, un Centro de Interpretación del Castaño, un entorno de ensueño y un río apto para el baño. ¿Qué más se puede pedir?

    Besazos

    ResponderEliminar
  55. Joe que pinta tiene eso... madre mia! Eso si que es un plato con historia... jajaja

    Saludos y un abrazo.

    ResponderEliminar
  56. Hiperión: se siente uno como un señor en su castillo, jejej

    Saludos

    ResponderEliminar
  57. Me alegra muchísimo el saber que otra de nuestras fortalezas de ha salvado de la destrucción por el abandono. Es una gran tarea que se está llevando a cabo y que Paradores de Turismo lleva haciendo muchos años con muy buen resultado tanto con castillos como con conventos, cárceles, palacios.... así que cuando me entero de noticias como esta no puedo más que sentir satisfacción, darles un uso a estos retazos de nuestra historia es lo mejor que se puede hacer antes que dejar que se desmoronen.

    Gracias y un saludo amiga Carmen.

    ResponderEliminar
  58. Pedro de Mingo: el caso de Montemayor del Río no tiene que ver nada con Paradores de Turismo. La idea de restaurar el castillo y convertirlo en aula de interpretación imagino que debe ser de la Junta de Castilla y León, Diputación de Salamanca y Ayuntamiento de Montemayor. El aula se integra en las zonas de las torres, especialmente, siendo ocupado el piso bajo y parte del patio de armas para restaurante, llevado con esmero por una empresa privada.

    En todo caso me parece una idea excelente como bien dices.

    Hace ya unos años se aprobó la construcción de un Parador de Tursimo en Béjar de nueva planta, pero por ahora no hemos visto signos de comienzo de obras. Se barajaron distintas posibilidades: edificios abandonados de fábricas, el Palacio Ducal, el palacete de El Bosque, pero nada parecía convencer a la directiva de Paradores.

    De todos modos estamos rodeados de ellos. Existe uno en Salamanca, otro en Ciudad Rodrigo, en Jarandilla de la Vera (Cáceres), en Plasencia, en Cáceres capital, en Gredos...

    Saludos

    ResponderEliminar

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.