6 de junio de 2016

"Colombine" en el Ateneo Bejarano (2ª parte y final)

Autora: Mª Teresa López Hernández
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2015


A Carmen de Burgos, Colombine, también le parecía vital el acceso de las mujeres a la educación, que les permitiría ser independientes económicamente, abandonando el concepto de marido como necesidad en vez de cómo compañero. Ante la alarma social que creaba la instrucción de las mujeres considerándolo el paso previo a la libertad y al abandono del hogar, ella argumentaba que las habilitaría para desempeñar mejor su función educadora y el trabajo nunca les impediría asumir sus tareas en el hogar y el abandono de sus hijos. 



Porque, aunque veía las injusticias a que se sometía a las mujeres, también defendía el papel que estas desempeñaban en la sociedad como “creadoras de amor y de hacer sentir la belleza”, sin significar esto que fueran seres débiles y por eso la fuerza que detentaban debía ser encaminada de modo benéfico pero “evitando enfocar como caridad lo que había que dar por justicia social”.



El desempeño de su trabajo le llevó a Madrid donde se puso en contacto con los intelectuales de la época que influirían en el desarrollo de su carrera como escritora, periodista e incluso traductora. Gracias a una beca para ampliar estudios comenzará un viaje por Europa, cuyas vivencias plasmará a través de artículos en el Heraldo de Madrid.

 Colombine retratada por Julio Romero de Torres
 

Consecuencia de su contacto con las sufragistas europeas es el comienzo de una campaña por el voto femenino en 1906, cuando regresa a Madrid. Hizo una encuesta al igual que con el divorcio y el sufragio salió derrotado, Carmen dirá que antes las españolas tenían que conseguir los derechos como personas jurídicas. Y es que, según el Código Civil vigente, en ese momento las mujeres eran unas perpetuas menores de edad, pasando de la tutela paterna a la del marido al que tenía que pedir autorización para contratar, comerciar e incluso en la disposición de sus bienes y del fruto de su trabajo, eliminando así su capacidad de decisión, nula en la tutela y patria potestad de los hijos que correspondían al padre permitiéndole darlos en adopción sin el consentimiento de la madre.


Posteriormente volvió a retomar la necesidad de conseguir el voto femenino,  pensando que la necesidad de emitir el voto obligaría a las mujeres a instruirse evitando que los maridos tomaran la decisión por ellas. Al mismo tiempo, defendía la participación femenina en la composición de los jurados “donde las mujeres tienen tanto que decir” y su acceso al desempeño de cargos en la administración como una manera de participar en la inspiración de las leyes que tanto les perjudicaban y poder cambiarlas.



En 1909 comienza su andadura como corresponsal de guerra para el Heraldo de Madrid. Se traslada a Melilla para informar desde allí del conflicto que mantenía España con Marruecos y, aunque ya se había declarado anteriormente antibelicista, será a partir de ahora cuando haga más hincapié en ese aspecto ya que como madres las mujeres son contrarias a la pérdida de la vida, incluida la pena de muerte.


Inicia otro viaje por Europa en 1911 que proseguirá en los años 1914 y 1919. El contacto con las republicanas portuguesas va a cambiar su concepto del feminismo, en un principio muy tibio como se comprueba en la transcripción de la conferencia que le lleva a decir que ella no es feminista, que las feministas son un fracaso como hembras y que ella no está en contra de los hombres. Después, su defensa se hará más arriesgada llegando a fundar, en 1921, a semejanza de las  agrupaciones de mujeres portuguesas, la Cruzada de Mujeres Españolas para lograr la igualdad social y política[1].

 Junto a Miguel de Unamuno en un acto de la Compañía 
Ibero-Americana de Publicaciones (1930)
 

La llegada de la República hace que ingrese en el Partido Republicano Radical Socialista que recogía los puntos reivindicados por la Cruzada de Mujeres y se dedicará a pedir el voto femenino y abolición de la pena de muerte.


Nunca se vería cumplido el deseo que manifestó al final de su discurso en Béjar: volver cuando el Ateneo cumpliera su mayoría de edad esperando, según sus propias palabras, que ya no hubiera absurdos que combatir.


Murió de una crisis cardiaca en 1932 mientras pronunciaba un discurso en el Circulo Radical Socialista de Madrid [2].




[1] MARTÍNEZ, L. C. y TAVERA, S. (2000): Mujeres en la Historia de España. Enciclopedia biográfica. Barcelona: Planeta, p. 448.


[2] Ibidem.

17 comentarios:

  1. No imaginaban muchas mujeres que los tímidos avances conseguidos durante la república en lo referente a sus derechos iban a experimentar un brusco frenazo con la guerra y los cuarenta años de dictadura.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Colombine, una gran Mujer, luchadora e inquieta por las injusticias que se vivían en aquella época, haciendo compatibles los derechos que se querían alcanzar con el papel que la Mujer desempeñaba en la Sociedad como "Creadoras de Amor y hacer sentir belleza."
    Como siempre es una maravilla pasear y gozar de tu blog.
    Abrazos y Besines.

    ResponderEliminar
  3. Luchó por los derechos de las mujeres. Muy duro a veces, poco gratificante porque se avanza muy lentamente. Sin embargo, puso los primeros pasos.

    Besote

    ResponderEliminar
  4. Así, llegó a ver aprobado el voto femenino... pero no pudo llegar a ejercerlo. Pobre Colombine: al menos se ahorró todo lo que vino después.
    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Una admirable mujer que lucho por la igualdad desde la razón, no desde el hígado. Las feministas de hoy la hubieran crucificado en la plaza pública antes de quemarla en la hoguera. ¡Cómo se le ocurre no ir contra los hombres! ¡Qué locura es esa de la igualdad, aquí lo único que importa en la discriminación positiva!

    Observo en la fotografía con Unamuno que ninguno de los hombres lleva sombrero y es que, ante mujeres así, hay que descubrirse.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar

  6. Cuando se leen semblanzas como la de Colombine no queda más opción que reconocer el valor de aquellas mujeres y, en contrapartida, cuánto camino queda por recorrer, y trabajo por hacer combatiendo las más reaccionarias ideas de muchos políticos actuales. Todavía no hemos llegado al punto justo en el que la libertad y derechos formales alcancen por igual a hombres y mujeres.

    Un abrazo

    · LMA · & · CR ·

    ResponderEliminar
  7. Mientras no hubiera un absurdos que combatir, es que clama el cielo que se haga estas injusticias dejar a una persona sin voz ni voto hasta el punto de anular su personalidad.

    Que pena que después de tanta lucha se muriera pero ya había dejado la semilla plantada aunque esta incívica guerra nuestra volvió a echar tierra sobre el asunto.-Y,unas palabras que me las aplico ("no soy feminista y no tengo nada contra los hombres"):pero si, quiero mi lugar en la sociedad .Como debe de ser...

    Un abrazo un viva por mujeres como Colombine que gracias a ellas hoy en día tenemos unos privilegios aunque aun hay que limar algunas asperezas.

    ResponderEliminar
  8. Extraordinaria mujer con cuya labor estamos en deuda. Merecería haber figurado en la primera de nuestras antologías sobre Mujeres en la historia.

    Feliz tarde

    Bisous

    ResponderEliminar
  9. Esta señora supo ver que si no se las ayudaba, la educación y por supuesto la literatura sólo estarían al alcance de las mujeres de fortuna. Para el hombre corriente era difícil, pero para las mujeres y madres sin medios, era algo impensable.

    ResponderEliminar
  10. Una mujer fascinante, con un discurso valiente, que le generaría muchos problemas en su día a día, pero que ha demostrado finalmente la razón que tenía. Tu recuerdo hacia ella es importante, por lo que supone lo que se ha conseguido hasta hoy. Gracias.

    ResponderEliminar
  11. Mujer, de los pies a la cabeza, adelantada a su tiempo y con unas ideas maravillosas en beneficio de todas aquellas que, en su época, se vieron bajo el dominio o la tutela primero del padre y luego del marido,
    Hasta mi regreso, te dejo un fuerte abrazo y te deseo un estupendo verano sin demasiado calor.
    Kasioles

    ResponderEliminar
  12. Carmen mujeres como esta han logrado que hoy se os considere igual a los hombres, bueno alguna cosa queda por el camino como sueldos iguales con las mismas responsabilidades.
    No por ser hombre se tiene mas cualidades que por ser mujer cada uno estamos capacitado para unas cosas.
    Ahora que estamos en época electoral y muchos partidos por eso de la igualdad ponen listas al 50% yo creo que lo que deberían hacer es poner a los mas capacitados.
    Yo intente conseguir un censo de mi localidad del año 1933 para en el blog hacer un homenaje a las que votaron por primera vez en la persona de una señora que aun vivía ya que si no recuerdo mal vivió casi 105. Comentandolo con una nieta me dijo que votaría lo que dijo su abuelo (como se dice en tu entrada).

    Saludos.

    ResponderEliminar
  13. Una mujer con arranque y muy valiente para su época. Con ella y otras luchadoras por los derechos de las mujeres consiguieron liberarlas del yugo de sus padres o sus maridos.Una pena que la guerra civil echara al traste parte de lo conseguido por mujeres como Colombine.
    Interesante Carmen toda la historia de esta mujer. Gracias por compartir .
    Besos
    Puri

    ResponderEliminar
  14. Hola Carmen, paso a saludarte y espero que estés bien. He estado unas semanas ausente, pero todo se acaba y de nuevo comienzo a disfrutar de vuestras publicaciones.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Han transcurrido muchos años desde entonces y todavía existe un cierto machismo en nuestra sociedad y que se manifiesta en la violencia de género.

    Besos

    ResponderEliminar
  16. Mujeres que deseaban la igualdad y que lucharon por ello, ojala se estudiaran mas sus vidas en los colegios e institutos. Un saludo Carmen.

    ResponderEliminar

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.