22 de agosto de 2010

La duquesa pintora doña Teresa Sarmiento de la Cerda (1ª Parte)


Autora: Mª del Carmen Cascón Matas


Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.592. 19 de marzo de 2010.


         Un buen día de finales de 1630, el carmelita fray Melchor de San Juan atravesaba las puertas del palacio madrileño de los Híjar con la sana intención de remediar el dolor de cabeza de la señora de la casa, doña Isabel Fernández de Silva Lécera y Aliaga, duquesa de Híjar, esposa de Rodrigo Sarmiento de Silva y de la Cerda, marqués de Alenquer. El relato que nos ofrece la documentación sobre esta entrevista sugiere que se produjo ni más ni menos que un milagro en el interior de sus muros: fray Melchor profetizó que la duquesa daría a luz a una niña el mismo día de la festividad de Santa Teresa de Ávila del año siguiente, exactamente nueve meses después.


Castillo- palacio de los duques de Béjar
en Béjar. Sus muros alojaron a Teresa
durante parte de su vida




           Así, el mismo marqués testificó “que entrando el Hermano Melchor a visitar a la Duquesa su muger, estando el presente y diziendole que sentia vn destemple y ardor en todo el cuerpo, de que pensaua resultar vn grande dolor de cabeça que padeçia respondió: “En verdad Señora que no es essa la ocasion, sino una hija que Vuestra Excelentia nos ha de dar el dia de nuestra Santa Madre, y se ha de llamar Teresa”. Dixo esto nueve meses antes del dia de la Santa, y el mismo de su festiuidad pario la Duquesa”. Efectivamente, el 15 de octubre de 1631 nacía un nuevo vástago en la familia, una fémina a quien se puso el nombre de Teresa.

         La recién nacida vivió en el palacio madrileño su niñez y juventud junto a sus hermanos: el futuro duque de Híjar, Jaime; Ruy, quien ostentará el título de marqués de Alenquer, y Diego. El lazo de afecto filial entre Teresa y estos dos últimos será tan fuerte, que no les separará si no la muerte.

Finca renacentista de El Bosque en Béjar,
en donde Teresa pasaría algunos veranos

           En 1642, fallece la duquesa doña Isabel y Teresa se traslada a Zaragoza para cuidar de su anciana abuela, la marquesa de Malpica. Como toda muchacha de buena y noble familia que se preciase debía obedecer las directrices paternas en cuanto a su matrimonio se refería, y pronto se le anuncia su próxima boda con el marqués de Valero, don Juan Manuel de Zúñiga. Teresa debe abandonar a su familia y marchar allá donde su esposo estime oportuno para comenzar una nueva andadura vital, no sin la compañía de sus dos hermanos solteros, Ruy Gómez de Silva y Diego Gómez Sarmiento de la Cerda. La boda se celebra en Madrid, el 15 de julio de 1647, contando la desposada con tan sólo 16 años.

        En 1655 nace el primer hijo de la joven pareja en Béjar, una niña a quien se le bautiza con el nombre de Mª Manuela. Dos años más tarde viene al mundo el futuro duque de Béjar, don Manuel, y en 1659, don Baltasar, andando el tiempo marqués de Valero.

      El día 1 de agosto de 1660 muere el hermano de Juan Manuel, don Alonso de Zúñiga, sin descendencia y sobre ellos recae el título de duques de Béjar. Sin embargo, la alegría duraría poco tiempo, pues en noviembre de ese mismo año fallece éste tras penosa enfermedad. Teresa queda viuda y duquesa madre o regente durante la minoría de edad de su hijo Manuel y principal administradora de sus bienes, unas rentas que ascendían a los 80.000 ducados anuales. Estos momentos difíciles no los pasará sola, pues Ruy y Diego, hermanos de Teresa, la asesorarán y apoyarán en todo momento, tanto en cuanto a afectividad como en la educación de sus sobrinos se refiere. Seguro que tanto Manuel como Baltasar heredaron parte del carácter y arrojo de sus tíos, aunque, todo hay que decirlo, éstos nunca realizaron hazañas heroicas. Prefirieron vivir casi en el anonimato entre los fríos muros del Palacio Ducal.

       Cuando Teresa y la corte bejarana abandonan la villa para pasar temporadas en otros palacios de sus señoríos, Ruy o Diego permanecían en Béjar como representantes de la Casa Ducal. Aún así, la joven viuda debió de sufrir mucho pues “con la pesadumbre la an dado algunas Calenturas, con que la sangraron tres veces”.


Patio del Palacio ducal.
Béjar

         Durante las largas y frías jornadas del invierno serrano, un pasatiempo de juventud no abandonado por Teresa se renovará con nuevos bríos: la pintura. Con ello no nos referimos sólo al mecenazgo y la compra de obras de arte, sino también a la práctica efectiva de esta actividad artística. En la documentación relativa a los gastos de la casa ducal aparecen periódicamente partidas reservadas a la compra de material artístico y adquisición de esculturas, lienzos, objetos de platería y orfebrería.

       Así, pasaron a formar parte del joyero de la duquesa dos sortijas de diamantes, pendientes de esmeraldas, veneras con diamantes, un reloj con caja de plata, 24 cruces de Caravaca de plata. Vemos desfilar ante nuestros ojos cuentas y gastos por la hechura de relicarios de plata y oro, cruces, coronas para Vírgenes, cálices, espadines para los niños, relojes, bandejas, santos y hasta animales de materiales preciosos.

          En cuanto a su dominio de la pintura, un artista de la época, José García Hidalgo, decía de ella que es “tan perfecta en este primor que se veneran en la Corte algunos Altares con quadros de su mano”. Palomino, que tuvo relación directa con doña Teresa Sarmiento, relató que un día ella misma le había mostrado una de sus pinturas, declarando que “le mereci mostrase una cabeza de Nuestra Señora (que en Valencia llaman del Auxilio) recién hecha de su mano, en cristal, por el reverso, con harto primor”.

Retrato del pintor Antonio Palomino.
Imagen extraída de wikipedia


        El trato de la duquesa con el mundo artístico de la época debió de ser intenso, pues, por ejemplo, el pintor benedictino fray Juan Ricci fue su maestro de pintura durante un tiempo, y no en vano éste le dedicó su tratado artístico La Pintura sabia.

          Su afición a la pintura queda ratificada por estos datos, no así su gusto por el toreo. Es famosa su negativa a la celebración de corridas de toros en el monte del Castañar con la idea de sufragar los gastos de las obras del santuario. En 1667 respondió a la cofradía que no le parecía la mejor forma de honrar a la patrona y que sería más adecuado otras formas de divertimento. Los bejaranos desoyeron las órdenes de su señora y levantaron un tendido provisional en madera, celebrándose el festejo taurino sin contratiempos. Una vez enterada del caso la duquesa, depuso al juez que lo había permitido sin su consentimiento. Menos mal que su nieto Juan Manuel expediría los permisos necesarios para que se iniciase la construcción en piedra de nuestra Ancianita, la plaza de toros más antigua de España y, por tanto, del mundo.

Plaza de toros de Béjar, la más antigua del mundo en funcionamiento.
Su construcción en piedra data de 1711,

aunque se había edificado en madera hacia 1667.


          Mientras tanto era hora de buscar partido a sus hijos. De este modo, Mª Manuela matrimonió con el duque de Benavente, don Francisco Antonio Pimentel. El primogénito y duque de Béjar, don Manuel, casó en Madrid con Mª Alberta de Castro y Portugal, hija de los condes de Lemos en 1677.

(Continuará)

34 comentarios:

  1. menudos quebraderos de cabeza eso de arreglar buenos matrimonios para toda la progenie que se tenia entonces. Menos mal que la duquesa no fue de las mas prolificas.
    Y tambien menos mal para ella que, aunque la casaran tan joven, parece que tardó unos cuantos años en comenzar a tener descendencia.

    Madame, el fraile en cuestión deja tamañitos y en total evidencia a Aramis Fuster y Paco Porras! Vaya precision la suya! De neurocirujano, oiga!

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  2. Original entrada.
    Sobre embarazos y partos, habrá que tener cuidado de ahora en adelante con los dolores de cabeza y con los "diagnósticos" de religiosos adivinos. Jejeje. Lo que son las leyendas.
    Un saludo.

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  3. Me gusta mucho leerte, nos cuentas historia y con tigo aprendemos mucho.

    Espero que mis dolores de cabeza sean por otros motivos jajajajaja.

    Besos

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  4. Es cierto lo que dice Don Cayetano, ésta es una entrada muy original.

    Me resulta interesante saber que, aún manejando un ducado tan poderoso y próspero como lo era Béjar, ésta señora bien podía dedicarse a otros pasatiempos.

    Saludos

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  5. jeje, es decir, que hoy los antitaurinos le hubieran hecho un monumento o le hubieran convertido en su icono... Interesante historia. Abrazos ;-)

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  6. Carmen me ha encantado esta entrada y ya espero ya segunda parte, además está enmarcada en la época que trata mi blog. Una mujer instruída e inteligente, menos mal como dices que su nieto al final dio el permiso para la plaza de toro porque ahora es uno de los tesoros más preciados de la Villa Ducal.

    Un abrazo.

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  7. Carmen muy bonita presentación de diapositiva al principio del blog.

    Gracias por su amable comentario que pase una buena semana
    Saludos de José Ramón

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  8. Me rusulta curiosa la actitud de los hermanos, que no se dedicaron a pillar cacho y quitarse de enmedio a su hermana, sino que por lo que cuentas se dedicaron a ayudarla de forma efectiva y eficiente...

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  9. Privilegio de la nobleza el poder saltar en parte las convenciones sociales y que algunas de sus mujeres practicasen la pintura.

    Siempre curiosas las historias de los nobles que eliges contarnos.

    Saludos, compañera.

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  10. Duquesa con caracter, me gusta,amante del arte,pintora, benefactora del Convento de San Francisco.Seguiremos conociéndola de tu mano Carmen.
    Besitos.

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  11. La sonrisa de Hiperión: me alegro de que te pases por aquí a dejarme tus comentarios.

    Un saludo

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  12. La Dame Masquée: jejejej. La predicción fue fidedigna según la documentación de la época, aunque como bien sabemos la nobleza tendía a incorporar en su historia familiar milagros para resaltar la importancia y linaje de su casa. No soy amiga de creer en estas cosas, pero ahí lo dejo para quien quiera creerlo.

    Feliz tarde también para usted, madame

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  13. Cayetano: me alegro de que te haya gustado. Hay que saldar las cuentas en lo relativo a historiar a la Casa Ducal, cuyo miembros eran Grandes de España, ¿no te parece?.

    Y en cuanto lo de las leyendas, le remito a lo comentado entre madame Masquée y yo. ¿A que la intercensión de un santo en el alumbramiento de un vástago queda bonito para los anales de la historia familiar? Ahora con salir en las revistas del corazón se arregla el asunto.

    Saludos

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  14. Mª Ángeles y Jose: como seas Jose seguro, pero seguro al cien por cien, que los dolores de cabeza son por otras razones, jejeej

    Besetes

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  15. Mathías: sí, bien es cierto que doña Teresa Sarmiento tuvo tiempo de todo, aunque era habitual de las damas de la nobleza dedicarse a la música o a la pintura, como en este caso. Problemas no le faltaban, sobre todo al morir su esposo porque tendrá que ejercer de regente, primero con su hijo Manuel y después con su nieto Juan Manuel. Carácter debía de tener y muy recio además.

    Un saludo

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  16. Carzum: pues claro que sí. Tal y como está el tema, seguro que alguno, leyendo esta entrada, le hacen un homenjae, seguro, jejeje

    Besos

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  17. Carolus II: sabía que te iba a gustar porque parte de lo que se ralata en esta entrada y en la siguiente se enmarca en la polítca interior y exterior de la Península a finales del siglo XVII.

    Sí, menos mal. Debían de ser los bejaranos muy amantes del toreo y muy devotos, porque todo lo que se recaudaba por los asientos de la plaza de toros iba a parar a manos de la cofradía de la Virgen del Castañar y utilizado para edificar el santuario. Quizás por eso el duque don Manuel permitió que se construyese el coso taurino.

    Abrazos también para ti

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  18. Jose Ramón: en la presentación cuelgo las fotografías que han salido en las diferentes entradas del blog. Me alegro de que te hayan gustado.

    Un saludo y buena semana también para ti

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  19. Jose Luis: la vida de los dos hermanos de la duquesa siguen siendo un enigma. Vivieron toda su vida en Béjar y Madrid, más en la primera, tras los pasos de su hermana y de sus sobrinos. No se conoce que se casaran ni tampoco que tomaran los hábitos, quizás lo más adecuado en estos casos. El caso es que en Béjar se les tenía un aprecio especial, sobre todo por Ruy Gómez.

    Un saludo y gracias por comentar

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  20. Nuestro Garito: sí, y eso que la pintura era considerada como una actividad manual y por tanto plebeya. Para mí que era como el piano para las señoritas del siglo XIX, ¿no te parece?

    Saludos

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  21. Juana: sabía que te iba a gustar la vida de esta duquesa, sobre todo por sus gustos, ya que compartes con ella el amor a la práctica artística. La pregunta es: ¿se conservará algún cuadro de su mano? ¿Pudo donar alguno a alguna iglesia y que todavía se conserve, pero en el anonimato?

    Un besazo

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  22. Carmen estas son las historias que me enganchan. Me fascina la predición del carmelita. La gran cantidad de nobleza castellana de la que hablas. La dedicación de los hermanos de la duquesa a los asuntos de esta, y por supuesto esa "rara" afición de la duquesa de Béjar por la pintura en una época donde la mujer no tenía demasiadas ocasiones para practicar sus aficiones.

    Espero seguir este interesante artículo tuyo en los próximos días.

    Un caluroso saludo (en todos los aspectos)

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  23. Carmen te agradezco que seas parte de mi grupo de lectores, es un honor para mi.

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  24. Una puntualización sobre el pie de foto de "La Ancianita". La plaza de toros bejarana puede ser la más antigua EN USO, e incluso esta afirmación es arriesgada. Hay muchísimas plazas, junto a iglesias o ermitas, de diseño cuadrangular, más antiguas que la de Béjar. Precisamente este diseño es patente de solera. Un ejemplo cercano lo tenemos en la ermita de Fuente Santa de Medinilla (Ávila), a unos kilómetros de Béjar.

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  25. Dissortat: me alegro que te haya gustado este artículo sobre la vida y milagros, nunca mejor dicho, de una duquesa relacionada con Béjar (que no "bejarana").

    Un saludo y gracias por tu comentario. Espero que estés pasando una buena entrada de vacaciones.

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  26. Graciela Mejía: me pasaré por tu blog siempre que pueda.

    Un abrazo

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  27. Otra vez viajar al olvido: muchas gracias por tu comentario.

    Un saludo

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  28. Gabriel Cusac:

    Tienes mucha razón en tu puntualización, pues sé de otras plazas cuadradas en piedra que todavía subsisten y siempre relacionadas con pequeñas ermitas dedicadas a devociones marianas. La nuestra no es entonces una excepción, sino una de tantas, con la particularidad, como tú bien dices, de estar en pleno funcionamiento.

    La razón de que se encuentren junto a pequeños edificios religiosos es que en ellas se celebraban corridas de toros el día de la festividad de la Virgen, con comida campera y demás. Además de los toros que se mataban ese día solían obtener beneficios (sobre todo por venta de carne y asientos) que iban a parar a las arcas de la ermita.

    Cambio el pie de foto siguiendo tu apreciación.

    Un saludo

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  29. Carmen gracias por visitar.

    Creatividad e imaginación fotos de José Ramón y por sus comentarios.


    Un Cordial Saludos

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  30. Jose Ramón: muchas de nadas y gracias por comentar en este blog.

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  31. Querida tocaya,
    No sé que pasa cuando me asomo a tu ventana, apenas si puedo ver y leer tus fantásticas crónicas bejaranas...
    Te agradezco tus visitas y tus palabras, siempre tan bien expresadas...
    Espero cuando vuelva a la urbe, poder leer y contemplar bien...
    Mientras te dejo besicos salados y calurosos,cuasi pegajosos...Hoy nos hemos superado incluso en la orilla del mar...
    El mensaje va para mi hija y la botella fue lanzada hace hoy justo 29 añazos, nada más y nada menos...

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  32. Cabopá: muchas gracias por dedicarme este comentario tan bello. El tiempo cuando uno está de viaje es oro, por eso valoro tanto estas líneas tuyas.

    Espero que regreses pronto y nos sigas deslumbrando con la luz del mar de esta tierra tuya tan querida.

    Besitos

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.