17 de abril de 2017

Haim Bejarano viaja a Béjar (1ª parte)



Autor: Ignacio Coll Tellechea

     Muchas historias empiezan, acaban o transcurren en un viaje. Desde La Odisea y La Divina Comedia a El Quijote pasando por el Lazarillo, la metáfora del camino sirve para contar la vida de los seres humanos, incluso la de quienes no se movieron nunca del sitio en el que nacieron.


      Antonio Muñoz Molina, uno de los escritores en lengua española más reconocidos, es un buen ejemplo de esa relación estrecha entre la palabra y el viaje como motor y razón de ser de la vida de personajes y personas. El Jinete Polaco es la historia de su propia familia a lo largo de varias generaciones. El invierno en Lisboa la del músico de jazz que persigue el amor a lomos de un piano. El viento de la luna es la crónica del final del franquismo con la llegada del hombre al satélite como hilo argumental. Pero es Sefarad, publicada en 2001, la obra que mejor exprime el tránsito como modo de vida. Es una novela compuesta por varias historias formalmente inconexas que el autor califica de “una enciclopedia de los exilios posibles”.




       Sefarad es la patria lejana de los judíos expulsados en el siglo XV. Hay disparidad de cifras entre quienes han estudiado la salida de los hebreos de Castilla en 1492 que van desde los 300.000 que indicaba Isaac Abravanel, coetáneo de los acontecimientos, al medio millón que se instaló como cifra habitual en épocas más recientes. En ese momento no había censos ni se tomó nota de los que partían. Nunca sabremos cuántos se fueron.


       Lo que sí nos consta es que muchos de quienes se marcharon adoptaron como nombre familiar el toponímico de las ciudades que les vieron partir: Toledano, Sevillano, Zamora, Ávila. Y también Béjar, Bejarano y todas las derivaciones que los apellidos sufrieron con el paso del tiempo y la adaptación a otras gramáticas (Behar, Becerano, Bicerano, Bidjarano y otras).

 


      La historia del rabino Haim Bejarano es también la de un viaje. La del suyo propio, que comenzó en la actual Bulgaria y terminó en Estambul, y la de cada uno de los judíos sefarditas que siguen hablando hoy en ladino o judeo español.


       Nació en Stara Zagora en el año 1850, hijo de Moshe Bejarano y Kalo Baruch. Se crió con su abuelo materno en Palevna, donde se inició en el estudio de las Sagradas Escrituras. A los 17 años ya era rabino en Rusjuk Varna, al tiempo que estudiaba inglés, francés, italiano y alemán, que completaría con el turco, árabe, hebreo, armenio, rumano, búlgaro y judeoespañol. Trabajó como profesor de hebreo en la escuela de la Alianza Israelita de Ruse. Y tras la muerte de su madre se instala en Bucarest, donde ejerció como dayyan (juez para asuntos relacionados con la religión) y como intérprete para el Ministerio de Asuntos Exteriores. En esa época tuvo relación con Isabel de Wied  reina consorte de Rumanía, que apreciaba sus conocimientos en literatura y filosofía y que fue autora de varios trabajos literarios con el seudónimo de Carmen Sylva.

 


      Su actividad intelectual rivalizó con su carrera religiosa. Fue uno de los fundadores de Hovevey Zion, una organización internacional creada en el Este de Europa para combatir la represión rusa sobre los judíos, que le llevó a tener relación por correspondencia con algunos de los más importantes impulsores del sionismo del final del XIX como Theodor Herzel, Max Nordow y Ben-Yehuda.


     Haim (o Henri, como gustaban de llamarle los intelectuales occidentales) Bejarano (o Bedjarano, Bedjerano, Bidjarano y Bijarano, que así podemos encontrar escrito su apellido) era un enamorado y activo defensor de la cultura sefardita. Habitual articulista en periódicos impresos en judeoespañol como Tiligrafo y El Tiempo, pero también en prensa española, entre 1903 y 1913 recopiló por escrito unos 3.600 refranes y proverbios habituales de los sefardíes.

       
     Se casó con una mujer llamada Reyna Asa y tuvieron ocho hijos, cinco mujeres y tres varones: Marin, Severe, Jacques, Bucka, Rosa, Rahel, Diamanti, y Bellina. La guerra entre Bulgaria y Turquía le sorprendió en 1912 como rabino en Andrianópolis (actual Edirne, en Turquía) y durante el enfrentamiento y conquista de la ciudad por el ejército búlgaro contribuyó a mantener segura a su comunidad.

Continuará

18 comentarios:

  1. Tenho tido a sorte de aqui, neste teu blog,
    encontrar algo para aprender sobre História,
    uma de minha matérias preferidas.
    Um abraço, Carmen.
    Pedro

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  2. Espero la segunda parte con autentico interés.Los bejaranos extendisteis vuestras raíces por gran parte del mundo.
    Besos

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  3. Excelente reseña. Una píldora más de conocimiento.

    Un abrazo

    · LMA · & · CR ·

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  4. Debió ser un hombre bastante inteligente po el gran curriculum que nos muestras.

    Besos

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  5. Viajar y dominar lenguas es un buen bagaje.-Por eso los libros que relatan vivencias aunque sean matizadas siempre son del agrado de la mayoría.

    Sefarad; lo leí hace un año y es de esos libros que lo tienes que volver a leer porque descubres siempre algo, engancha.

    Como debe de ser el que ama sus ancestros como en este caso la cultura sefardita, por eso se agradece y mucho a todos los estudiosos de la Memoria Histórica.

    Deseando saber más, nos leemos.

    Un fuerte abrazo Carmen.

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  6. Un libro que leí hace poco, me enganchó desde el principio. Me atrapa mucho la cultura sefardita, por lo amigos judíos de ese origen.

    Besos Carmen

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  7. Muy interesante. Le seguiré la pista.
    Un saludo.

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  8. Como siempre, una magnífica entrada que va de lo local a lo universal. Desde que hace muchos años hice un trabajo sobre los sefardíes de Rodas, los avatares de este colectivo son uno de mis temas preferidos. Sigo leyendo y saludos al autor.

    Carmen, con tu permiso añado un enlace en dos partes.
    http://amf2010blog.blogspot.com.es/2013/07/sefardies-de-rodas-donde-la-miel-y-la.html

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    1. Por supuesto, Ana. Te otorgo libertad para que compartas tu interesante trabajo sobre los sefardíes. De hecho el tema de los descendientes de los judíos hispanos que fueron obligados a abandonar su territorio de origen es uno de los más visitados del blog.
      Un beso

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  9. Esta persona mas parece un hombre del renacimiento que del siglo XIX por sus conocimientos.

    Saludos.

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  10. Muy interesante la biografía de este bejarano. Espero la continuación. Saludos

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  11. Interesante es esta entrada, siempre que vengo a visitarte me entero de cantidad de cosas que desconocía, muchas gracias por ampliar mis conocimientos.
    Cariños y buena semana.
    Kasioles

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  12. Un hombre que dejó huella en su vida y buenas trazos de su trabajo, interesante debe de ser el libro.
    Un abrazo.

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  13. De nuevo por aquí, intentando un regreso a la normalidad y retomar el seguimiento de tu blog para impregnarme de esas pinceladas de una ciudad tan cercana a mi y de la que tanto desconozco.

    Un abrazo, Carmen, amiga, y muchas gracias por tu interés.

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  14. Gran biografía la de este señor Carmen, me parece muy interesante. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

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  15. A pesar de los apellidos, uno alemán el otro húngaro, los fundadores del movimiento sionista que cita el articulista eran de origen español. Cuando Max Nordau vivió en Madrid durante la primera guerra mundial, visitó el lugar donde estuvo la casa de sus ancestros en Segovia. Saludos desde Chile, JZR.

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    1. Muy oportuna aclaración, Jorge, además de interesante. Un abrazo

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  16. Interesante asunto del que recuerdo que hace meses, o años, que el tiempo pasa volando, recuerdo ya se trató en este espacio.
    Abrazos.

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.