Amigos de Béjar y sus historias

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12/26/2011

“Los Hombres de Musgo y su parentela salvaje. El mito silenciado”, de Gabriel Cusac y José Muñoz. Un libro imprescindible.


“A mediados de los noventa iniciamos la persecución del más extraño personaje de la ciudad de Béjar, el Hombre de Musgo, y el empeño nos condujo al país imaginario del salvaje. El resultado de ese largo y accidentado recorrido es este libro en el que se muestran sus orígenes míticos en el nacimiento de la vida urbana de Oriente Medio y sus derivaciones a través de las culturas de Occidente, incluso por la Castilla de Ultramar (...).


           La tradición de reconquista que hoy conocemos, la que se pregona como evento turístico, se ha demostrado muy posterior a la presencia de los Hombres de Musgo en la procesión del Corpus: fue tomando cuerpo bastante después, en el ocaso de Siglo de Oro (hacia 1679). Desde entonces hasta el presente ha transcurrido la etapa mejor conocida y en ella han aportado variaciones- y manipulaciones- significativas a la tradición auotres como Díez y Oliva (1735), fray Liciniano Sáez (ca. 1790), José Mª Quadrado (1884), Robustiano García Nieto (1919) y, sobre todo, Juan Muñoz García (1941)- entre otros-, degenerando en una secuela de versiones donde el mito acaba oculto bajo un disfraz de tópicos locales. 

12/19/2011

Revista de Estudios nº 15 del Centro de Estudios Bejaranos

Autora: Carmen Cascón Matas

      El Salón de Plenos del consistorio bejarano fue el lugar escogido para la presentación de la Revista de Estudios nº 15 del Centro de Estudios Bejaranos, una publicación imprescindible a la hora de aproximarse mínimamente a la Historia de nuestra ciudad y que ve la luz puntualmente al finalizar el año desde 1994. Lola González Canalejo, secretaria del mismo, realizó un breve resumen de cada uno de los artículos que conforman la nueva publicación para un primer acercamiento de los lectores a las investigaciones, relatos y reseñas que se incluyen en la presente edición, ya a la venta. 

    La revista consta de 163 páginas con un formato similar al utilizado en otros números. La publicación se divide en seis apartados. En el primero, “Presentación”, Urbano Domínguez, presidente del C.E.B., plasma el resumen de las actividades del año, así como una introducción de los objetivos del próximo. 

             

12/13/2011

"Retablos Barrocos del Valle del Corneja" de Mª de la Vega Gómez González

         
Autor: Roberto Domínguez Blanca


         En 2009 una de las colaboradoras de este blog, María de la Vega Gómez González, vio recompensados años de intenso trabajo y de pura y dura investigación, no exentos de sinsabores, en forma de libro: “Retablos Barrocos del Valle del Corneja”, editado en dicho año por la Institución Gran Duque de Alba de la Diputación Provincial de Ávila. El resultado, una obra clave en la historiografía del arte abulense para comprender el devenir de la retablística y sus artífices en la mencionada comarca, y en general, para medir el impacto que tuvo el Barroco en las zonas rurales castellanas.

       Hace el número 88 de la colección “Monografías de arte y arquitectura abulense”. Con una cuidada edición, la acertada elección de la imagen de la portada invita a adentrarse en las páginas del libro. Se trata de una fotografía firmada por Sergio de Vega Ampudia del magnífico interior de la iglesia de Bonilla de la Sierra presidido por tres soberbios retablos, muestra elocuente de la categoría que alcanzó la construcción de retablos en estas tierras.



12/08/2011

Algunas notas sobre el pensamiento de Dorado Montero



Autor: Javier R. Sánchez Martín 
Publicado: “Béjar en Madrid”, nº 4.414 (20/10/2006) 




"El Cristo de la sangre" de Ignacio Zuloaga
Un científico es una persona con preparación adecuada, que estudia cualquier rama de la ciencia para comprenderla y, si puede, hacerla progresar. A la vista de esto no cabe duda de que Dorado Montero fue un destacado científico que construyó una teoría del Derecho Penal completamente innovadora, casi revolucionaria, hasta el punto de ser calificada de utopía. Hoy día, cuando el tiempo ha demostrado que las teorías de Dorado eran correctas, estamos en condiciones de afirmar que, aparte de ser uno de nuestros juristas más prominentes y europeístas, se adelantó en muchos años a su tiempo.


Pero quizá sea más desconocida su obra filosófica, más irregular pero también muy interesante. Como muestra, hablaré de un artículo que publicó en 1912 en la revista “La España Moderna”, titulado Religión y Ciencia, Razón y Fe. Según se indica en la revista, el texto había sido escrito varios años antes y, cuando enviaron las pruebas a Dorado, ni siquiera recordaba haberlo escrito. Añade -y parece aquí que la revista refleja la opinión que les había transmitido el autor-, que “sólo en alguna parte coincide con lo que ahora se diría si hubiera de nuevo que redactar este escrito, pero traduce, al cabo, un estado mental”.

12/04/2011

D. Pedro Dorado Montero, un penalista salmantino nacido en Navacarros (3ª Parte)


Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado en  “Béjar en Madrid”, nº 4.413, 13/10/2006.


Desde principios del siglo XX, y poco a poco, Dorado Montero se irá replegando cada vez más sobre sí mismo, dedicándose a una agotadora actividad intelectual. Así, sólo el epistolario que posee el Archivo Histórico de la Universidad está compuesto por unas 2.300 cartas y tarjetas postales que le fueron escritas entre los años 1890 y 1918. Por ejemplo, se cartea con frecuencia con Giner de los Ríos, con Azorín, con el criminalista Rafael Salillas, con el político Joaquín Costa, y un largo etcétera. Además de contestar a su mucha correspondencia, se dedicaba a escribir artículos para revistas especializadas, que constituían una de sus fuentes de ingresos para complementar su precaria economía, aunque a veces se queja del poco rendimiento económico que obtenía de ellos en comparación con el gran esfuerzo que le costaba elaborarlos. Otro complemento económico lo consigue mediante la realización de  traducciones especializadas, pues domina el alemán y el italiano, cosa poco frecuente en la época.

Volvía a Navacarros en los veranos buscando la tranquilidad del campo, y gustaba de ir todos los días hasta un huerto que tenía al lado de la Casa del Concejo, que la familia donó al municipio para zona de recreo. Iba allí para su esparcimiento y distracción, pero también para pensar y, quizá, para hallar la paz de espíritu que no encontraba en Salamanca. Algunas veces le acompañaron hasta el pueblo amigos salmantinos, entre los que dicen que estaba Unamuno.

Aula "Pedro Dorado Montero" en las Escuelas Mayores

Su carácter, cada vez más retraído, y su apartamiento voluntario de la vida social durante un largo período de tiempo, harán que muera casi olvidado el 26 de febrero de 1919, a las ocho y media de la mañana. Pero fue precisamente su muerte la que le rescató del olvido social. En efecto, narra El Adelanto que a su entierro civil asistieron miles de personas, a pesar de la mañana lluviosa, con gran despliegue de banderas socialistas. Entre ellos, muchos estudiantes y obreros. La comitiva partió de su casa, cercana al río Tormes, atravesando la Plaza Mayor, camino del cementerio civil. Allí fue enterrado en una sencilla fosa, precisamente al lado de Mariano Arés, su antiguo profesor de Metafísica. Entre los asistentes estaba Unamuno, quien improvisó un corto pero sentido discurso, que comienza: «Enterramos hoy, los ciudadanos de Salamanca, a este hombre civil, amigo, maestro y consejero de todos; a este hombre que trabajó por la redención de los delincuentes, porque sabía entender, mejor que nadie, aquellos versículos de “no juzguéis para no ser juzgados, porque en la medida que juzgaréis seréis juzgados”. Y lo enterramos en esta tierra sagrada y bendita, tierra bendecida y sagrada por los que aquí reposan, bajo el mismo cielo que a todos cobija, bajo su luz, que a todos nos ilumina por igual.»