Amigos de Béjar y sus historias

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12/17/2013

Efemérides: la Gran Huelga de 1913

*Ayer se conmemoraron los cien años del comienzo de la Huelga más larga que ha sufrido la industria bejarana, la bautizada como Gran Huelga (1913-1914). Sí, no me he equivocado al anotar estas fechas porque tuvo una duración de siete meses. Para que la voluble memoria no olvide, la Agrupación Socialista Bejarana va a ofrecer un total de siete conferencias a lo largo de estos meses que tocarán, cada una de ellas, distintos aspectos de la huelga. Se colgarán y ofrecerán íntegras en la página Gran Huelga de BéjarAntonio Gutiérrez Turrión, compañero del Centro de Estudios Bejaranos, nos ofrecía ayer su reflexión sobre el acontecimientos en su blog "Desde mi terraza".

Las efemérides son como un arcón cerrado con siete llaves que guarda un tesoro escondido con llamada retardada. Cuando no es la hora, el silencio se impone y casi el olvido, pero, cuando llega el momento, algún timbre nos recuerda que allí se esconde algo importante, alguna vivencia que necesita ponerse al día, salir del cajón y mostrarse a todo el mundo.

 "Huelga en Béjar". Óleo de Darío de Regoyos
Colección particular.

12/14/2013

Apuntes y reflexiones de Piedra y Pedagogía. 50 primeros años del instituto “Ramón Olleros”


Autora: Carmen Cascón Matas



            Durante este año que se escurre en nuestros dedos, presto a difuminarse en el tiempo, los integrantes del instituto Ramón Olleros Gregorio nos han recordado que su labor docente cumplía cincuenta añitos bien llevados. Medio siglo desde que en 1963 se creó con la aportación de unos bejaranos entusiastas, dispuestos a aportar su granito de arena con la causa educativa, y el empuje de un alcalde modelo que no cejó en su empeño de transformar, aquel caserón rumboso y destartalado con siglos de historia a sus espaldas, aunque de escasa funcionalidad real, en un centro donde se impartieran las clases de enseñanza media que tanto se necesitaban en la ciudad. Él desgraciadamente no pudo verlo, pero sí logró que el proyecto se pusiese en marcha y que otro alcalde, Ángel Izard Gozálvez, finalizara lo por él soñado. 



12/07/2013

El esplendor cultural de Béjar en la segunda mitad del siglo XIX



Autor: Javier R. Sánchez Martín 
Publicado: Semanario Béjar en Madrid,  nº 4.270, 16 de enero de 2004




Béjar sufrió una auténtica eclosión industrial, económica y cultural a lo largo del siglo XIX, acentuándose ésta en su segunda mitad. El eje de todo el movimiento lo constituía la industria textil, principalmente lanera, alrededor de la cual giraba la vida de la ciudad. Según ha documentado Rosa Ros, la revolución industrial llegó a Béjar en 1824 cuando fueron importadas las primeras máquinas de hilar y cardar. Dice Madoz que “se trajeron de Bélgica y Sajonia perchas, cepillos y lustres, aparatos para cardar e hilar, escardar y la primera máquina con que se elaboraron bayetas de todas clases y colores”. Gabriel Rodríguez López relata, en relación con este auge, que “ante los buenos resultados obtenidos, muchos molinos harineros que había en las orillas del río Cuerpo de Hombre se fueron transformando en fábricas de paños”. 

 Interior del Teatro Cervantes de Béjar inaugurado en 1857

11/30/2013

Los Bolaños: una introducción a la vida, historias y costumbres de las familias hidalgas del Béjar de la Edad Moderna (9ª Parte y final)




Autora: Mª Carmen Cascón Matas

Publicado: Especial de Béjar en Madrid, diciembre de 2009



Los Bolaños y sus descendientes



            Las casas principales del apellido Bolaños, como el clérigo bejarano Antonio de Bolaños declara en su testamento, se situaban a Barrio Neila, pero estaban arruinadas [...]. Despues de la muerte de mi señor padre rreparamos y edificamos la señora mi madre y la puerta grande de los rreditos del censo que se tenian”, por lo que deducimos que a la hora de su muerte viviese en otra casa declarada de la calle de Las Armas. Historiadores como don Juan Muñoz afirmaban que la casa ruinosa de los Bolaños de Barrio Neila sería aquélla que luce hoy día sobre su dintel un escudo coronado por un yelmo empenachado, cuya leyenda y símbolos de apellido se han borrado con el devenir del tiempo, pero no lo tengo claro. Esta aseveración se fundamentaba en la posibilidad de que estas armas fuesen idénticas a las que lucía el capitán don Juan de Bolaños en su sepulcro desaparecido de la iglesia de El Salvador y cuyos restos habían sido reaprovechados en otra tumba situada en la nave del Evangelio. Sin embargo, como demostramos en otra entrada de este mismo blog, este repulcro no es el resultado de ningún reaprovechamiento, sino que es la tumba de otro personaje coetáneo de Antonio de Bolaños, el tesorero del duque de Béjar Juan Núñez Burgalés. La Casa de Barrio Neila coronada por ese escudo sería la de éste último.

 Posible escudo  de los Núñez Burgalés 
en Barrio Neila (Béjar)


11/23/2013

Los Bolaños: una introducción a la vida, historias y costumbres de las familias hidalgas del Béjar de la Edad Moderna (8ª Parte)




Autora: Mª Carmen Cascón Matas
Publicado: Especial de Béjar en Madrid, diciembre de 2009

El legado artístico de Antonio de Bolaños



         Sin las anteriores explicaciones nos sería muy difícil comprender las cuantiosas rentas y beneficios de que disfrutaba Antonio de Bolaños a su muerte. Sorprende que en sus últimas voluntades decidiese ser enterrado en el convento de monjas de Nuestra Señora de la Anunciación, aquél cuyo solar se encontraba más o menos en lo que es ahora Casino Obrero y de casas aledañas. Su fundación parece remontarse a la Edad Media, vinculando el monasterio a la orden tercera femenina franciscana. Se le llamaba popularmente convento “de las Isabeles” o convento “de las monjas de arriba”, pues la denominación de “monjas de abajo” se aplicaba a las de la Piedad. Don Juan Muñoz nos ha dejado algunas referencias sobre ellas, aunque la documentación escasea. Durante siglo XVI las religiosas presentaron un memorial a los duques (que nunca ejercieron de manera efectiva de patronos) quejándose sobre la pobreza y el desamparo en el que vivían. Incluso en 1672 se hizo mención a que el edificio del convento amenazaba ruina[1]


 

¿Por qué Antonio de Bolaños mandó enterrarse en este mísero convento, en vez de en la iglesia de El Salvador junto a su padre y su admirado tío? Quizás por devoción, pues especifica “debaxo de la peana del Altar del Christo junto a la sepultura de la monja Luçia Perez”. La imagen era la del famoso Cristo del Amparo que, según la historiografía tradicional, fue a parar a la iglesia de San Juan Bautista tras la desamortización de los bienes del clero. La monja... ¿murió en olor de santidad? Un personaje más perdido en las sombras del tiempo.