Amigos de Béjar y sus historias

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4/11/2016

Pensamientos de una bejarana de cien años (2ª parte y final)


Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Artículo literario escrito para la Revista de Fiestas y Ferias de Béjar, 2014, pp. 32-35.

     Unos cañonazos me sobresaltan. No, otra vez no. ¡Los franceses de nuevo! ¿O será el pérfido general Basilio García, el líder de los carlistas que sembró el terror de los bejaranos allá por 1838 y que fue expulsado por Pardiñas? “A las barricadas, ¡muerte a Isabel II! ¡Abajo los Borbones!”, gritan en 1868. Los latidos del cañón son producto de mi mente. Sigo sentada y mi nieta aporrea el piano. Duros momentos aquellos de mi vida. La placentera Béjar en que nací en el último cuarto del siglo XVIII, subyugada bajo el dominio de los duques, ha cambiado demasiado, tanto que casi no la reconozco y, sin embargo, de entonces guardo los mejores recuerdos por ser los de mi infancia y adolescencia. Las sucias y retorcidas callejuelas, enclaustradas entre los muros de la cerca defensiva, salpicadas por talleres artesanales dedicados a la elaboración de paños, sacralizadas por tres conventos –uno de frailes y dos de monjas-, domeñadas con mano de hierro por un duque ausente, siempre en Madrid, habitadas por alegres gentes dentro de una agonía en forma de hambre y enfermedades, recorridas por generaciones procedentes de lugares lejanos –Flandes, Holanda, Inglaterra, Francia, Alemania- por obra y gracia de la casa ducal, moldeadas a base de granito de la sierra, brillaban bajo el mismo sol puro del invierno, idéntico al que lucía aquel agosto de 1809 cuando las tropas del Corso entraron a sangre y fuego matando, saqueando, violando, incendiando. 

 En Béjar también sufrimos "la francesada"

        De todos los dramas de mi vida este fue quizá el más amargo. Mi marido, Telesforo Sánchez Ocaña, amartilló su pistola, me encerró con mis hijas en el desván de la casa y dio orden a los criados de que cerrasen a cal y canto las puertas de acceso a la calle. Durante días no pudimos ver la luz del sol. La guerra contra el francés transcurrió a lo largo de seis extensos años y Béjar sufrió en sus propias carnes las idas y venidas, los avances y retrocesos de los frentes, las correrías de los guerrilleros y sus habitantes soportaron hambre y penalidades. 

4/04/2016

Pensamientos de una bejarana de cien años (1ª parte)



Autora: Carmen Cascón Matas 
Artículo literario escrito para la Revista de Fiestas y Ferias de Béjar, 2014, pp. 32-35.


            Esta que veis aquí de poblado rostro surcado de arrugas sin cuento, boca hendida y labios ausentes, mirada borrosa aunque firme, moño tirante y manos sarmentosas con la fuerza suficiente para sostener un delicado abanico –aún conservo la coquetería de antaño-, posada con solemnidad de matrona sobre una silla a modo de trono y envuelta en una pañoleta de luto perpetuo, soy yo, Antonia Rodríguez de Lucio y en este presente año del señor de 1873 cumplo un siglo al nacer en Béjar un 16 de octubre de 1773. 

Antonia Rodríguez de Lucio
Agradezco el préstamo y reproducción de esta fotografía a los hermanos González de la Huebra,
 a cuyo abuelo fotógrafo dedicamos esta entrada en su día 

          Gozo de la inmensa fortuna de atesorar en mi lúcida memoria el pesado bagaje de un mundo que se fue, mientras los acontecimientos que me rodean transcurren en las sombras y reina para mí el silencio. Sorda y medio ciega, comprenderéis, queridos míos, que el presente sea para mí insondable. Llegará un día, no muy lejano, en que dormiré para siempre sin poner mis pensamientos por escrito. Quedarán guardados en mi cerebro sin que importen mucho a nadie y se disiparán con el viento helado que sopla silbante desde las lagunas de la sierra. He vivido con intensidad y sido testigo de la muerte de varias generaciones cuando lo natural es que una mujer no sobreviva más allá de cincuenta o sesenta años, si no muere tras una cadena interminable de partos. Dios me ha concedido la gracia de doblar esa edad aun cuando me he considerado vieja desde los cuarenta. A mi alrededor se han desatado guerras, revoluciones, cambios de gobierno, golpes de estado y un desarrollo textil nunca soñado. Y, sin embargo, mis preocupaciones se ciñen desde la juventud a mi familia; la política es un mundo privativo de los hombres. Ninguna mujer se ha atrevido a tomar partido en uno u otro sentido y yo, nacida aún bajo el dominio de los duques, no voy a convertirme en un ejemplo de lo contrario. La casa y los hijos han constituido los pilares sobre los que se han asentado el edificio de mi vida y el tiempo se ha esfumado entre costuras, amenos pasatiempos en el campo e idas y venidas a la iglesia. Y me considero afortunada al permitirme Dios que naciera en el seno humilde de un matrimonio que ha visto engrandecer su linaje de generación en generación gracias a unas manufacturas textiles, tímidas siendo yo una niña, ceñidas al ámbito de los hogares, y ahora mecanizadas y cada día más detentadoras del mundo industrial y del progreso. 

4/02/2016

A Carmen, con motivo de su cumpleaños



        No conozco personalmente a Carmen aún, pero espero hacerlo en un viaje que pretendo realizar con mis nietos, que de tanto planificarlo se está volviendo irrealizable. Los nietos crecen y escapan a los planes de los abuelos, que se van desperfilando a través del tiempo. La vida nos vence, hay que aceptarlo. Así que es posible que nunca la conozca, pero la imagino ágil y menuda, inquieta, inquisitiva, investigadora, aplicada, participativa y emprendedora, como debe haber sido hace poco también en sus años de estudiante.



3/28/2016

Los esclavos del “Duque de Oro”, Diego de Zúñiga, y de otros del mismo linaje

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

        Conmueve la delicadeza de los textos citados en "La esclava de doña Teresa de Zúñiga" y "Una esclava en la corte de los duques de Béjar (I-II)" de Carmen Cascón Matas, publicados en Pinceladas de Historia Bejarana (en realidad el misno texto colgado en dos ocasiones), como también seducen la novedad y lo bien tratado del tema (para una visión más allá del universo de Béjar desde Cronología de los Estúñiga, señores de Béjar, y de los duques sus sucesores, Juan Muñoz García 1963, vale consultar La Esclavitud en España en la Edad Moderna, Manuel Lobo Cabrera 1990).

 Tres niños, atribuido a Murillo

         
      Establecido que para un Grande de España de la época era normal tener esclavos, no cabe asombrarse tampoco de los ytens contenidos en el testamento del Duque de Oro Diego López de Zúñiga, transcritos por Anastasio Rojo Vega en Documentos sobre los seis primeros duques de Béjar, 2008, página 58:
    
       -Yten mando… por su servicio… denle… a Sevilla, el negro,… cinco mil maravedís.  
      -A Elena y a Úrsula, negras, mis criadas,… a cada una diez mil maravedís y a Ana la negra por lo mismo ocho mil mrs.
         -Otrosí… a Lorenzo el negro por esto mismo ocho mil maravedís.    


3/21/2016

Heráldica de los Duques de Béjar en la Provincia de Salamanca



Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


        El patriarca del linaje Zúñiga en Castilla fue Diego López de Estúñiga (primera castellanización del apellido), primer señor de Béjar, villa que obtuvo al intercambiarla por Frías con el rey Enrique III en 1396. De sus descendientes quedan huellas heráldicas en la provincia de Salamanca en lo que corresponde a las ramas de los duques de Béjar y los condes de Miranda del Castañar y Monterrey, representadas fundamentalmente por el blasón de los duques, que actuaron como parientes mayores en la detentación del emblema y en la castellanización definitiva del apellido. Las que se encuentran en Béjar fueron más o menos registradas en el artículo Una historia particular desde un enfoque bejarano, por lo que se apuntará aquí a otros municipios de la provincia.

 



Escudos en el Palacio Ducal y en El Bosque de Béjar



      Los municipios salmantinos de Ledrada, Sanchotello y Valdelacasa llevan el escudo de los duques en el segundo cuartel, por haber pertenecido a la Comunidad de la Villa y Tierra de Béjar.