Publicado: Revista Ferias y Fiestas de Béjar, 2008.
En la evolución de este tipo edificatorio hay que señalar la progresiva representatividad que se le ha ido dando a la fachada principal. Los pequeños e irregulares huecos que, como heredera de la casa ganadera mostraba en su fachada, se van abriendo a la vez que se construyen balcones y galerías, para que la calle entre en la casa y la casa en la calle. Cada vez se procura engalanar más el exterior de la edificación, que debía exteriorizar el estatus de sus habitantes en la sociedad bejarana. Desde finales del siglo XIX, en las construcciones de los promotores con posibilidades económicas, se observa un desdén hacia la tradición constructiva, para ir integrando en sus proyectos elementos de la arquitectura culta de las grandes ciudades. En el primer tercio del siglo XX se van dejando ver edificios eclecticistas, regionalistas, racionalistas…, todo ya de la mano de reconocidos arquitectos. La casa se convierte en símbolo de prestigio del morador para asombro del populacho, buscándose en la medida de lo posible solares en los cruces de las calles para aumentar el número de fachadas representativas, articulándose por medio de algún elemento destacado en las esquinas como las rotondas. En Béjar, la estrechez de sus calles dificultaba la posibilidad de obtener buenas perspectivas desde donde poder admirar el trabajo de los arquitectos.
De este tipo de arquitectura llama la atención el edificio concebido por el catalán Benito Guitart Trulls en 1920, que crea una fachada representativa hacia la calle Mayor en estilo Neoplateresco, mientras que la fachada que da al jardín es formalmente antagónica, al emplear vidrio y estructura metálica vista.
Casa construída por Benito Guitart Trulls.
Calle Mayor. Béjar
Calle Mayor. Béjar
