Amigos de Béjar y sus historias

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6/03/2012

La Historia de Béjar y el Centro de Estudios Bejaranos


         

        Podemos decir sin temor a equivocarnos que Béjar está de enhorabuena, y ello es porque por fin dispone de un libro que recoge su Historia de manera científica y completa. Ayer se presentó el primer volumen de esta obra magna coincidiendo con la celebración del XX aniversario de la fundación del Centro de Estudios Bejaranos. Editado por éste y por el Ayuntamiento de Béjar, el libro Historia de Béjar está compuesto por 480 páginas y en él colaboran 10 personas, entre las que se encuentran los propios coordinadores del texto, José María Hernández Díaz y Urbano Domínguez Garrido. Me gustaría dejar para otra ocasión una reseña razonada del mismo, pues hoy quiero explicaros qué es el Centro de estudios Bejaranos, ya que algunos de vosotros me los preguntasteis en la entrada anterior. 

            El Centro de Estudios Bejaranos se creó en 1992 con el objeto de “fomentar las actividades científicas, literarias y artísticas, relativas a Béjar y su comarca” y fue promovido por el Ayuntamiento de Béjar. En un principio se constituyó con 19 miembros, todos ellos conocidos y reconocidos por su aportación cultural a la ciudad: profesores, historiadores del Arte e historiadores, sacerdotes, filólogos, escritores, arqueólogos o pedagogos. 


5/27/2012

Toribio López: un obispo de origen candelariense en tierras portuguesas (1480?- 1554) (3ª Parte)




Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, 4.675 (21/X/2011)


            En 1543 Toribio López fue nombrado primer obispo de Miranda do Douro, sede episcopal declarada como tal durante el reinado de Juan III de Portugal. Pero, un momento, ¿qué pasó entre 1533, fecha de la muerte de doña María de Zúñiga, y 1543? Sólo habían pasado 10 años y el salto que dio nuestro clérigo le hizo pasar de capellán de la duquesa de Béjar y Visitador del obispado de Plasencia al episcopado de otro reino. La influencia de la Casa de Zúñiga en la corte de Carlos V bien puede explicar este proceso. Al igual que don Francés de Zúñiga, Toribio López llamó la atención entre los miembros de la nobleza y la familia real, pues no en vano él también formaba parte de un linaje nobiliario por ser su padre sobrino de Diego López de Zúñiga, hijo del duque de Béjar Álvaro II, como ya hemos apuntado. 

Juan III de Portugal

5/21/2012

Toribio López: un obispo de origen candelariense en tierras portuguesas (1480?- 1553) (2ª Parte)



Autora: Carmen Cascón Matas
Publicado: Semanrio Béjar en Madrid, 4.674 (14/X/2011)


            Unas décadas más tarde, hacia 1533, nuestro Toribio López aparece citado en el testamento de la duquesa doña María de Zúñiga. Entre 1515, año en que redactó la voluntad postrera doña Juana de Carvajal, y esta última fecha no existen datos sobre el personaje. Por aquel entonces, Toribio López ostentaba el título de Vicario de Béjar, cargo nombrado por el obispo de Plasencia y al que sólo podían aspirar personas de estatus elevado, presumiendo una edad para él de unos 20 años si nos guiamos por la fecha de su fallecimiento. Además era miembro del Cabildo Eclesiástico de Béjar, órgano religioso colegiado al que no todos los clérigos podían acceder, pues se precisaba un linaje basado en la limpieza de sangre y con ciertas gotas de nobleza. 

Ermita del Humilladero (Candelario)

5/13/2012

Sobre los apellidos Béjar, Bejarano y similares

 
Un acercamiento a su origen y permanencia junto a la lengua de Castilla del siglo XV.          


Autor: Antonio Avilés Amat, director del Museo Judío "David Melul" de Béjar

Consultar también Haim Bejarano viaja a Béjar

      En septiembre de 2004 se dieron cita en nuestra ciudad más de medio centenar de personas provenientes de todo el mundo que compartían los apellidos Béjar,  Behar, Bejarano, Beharano, Bizyerano[1] o similares y cuyos ascendientes, en un porcentaje bastante elevado, debieron ser judíos que habían adoptado como apellido, a modo de signo distintivo de su identidad, el topónimo de la villa en donde residían[2] que se vieron obligados a abandonar tras el Edicto de Expulsión promulgado por los Reyes Católicos. La mayoría de los que vinieron, allende nuestras fronteras, hablaba la lengua española del siglo XV[3], el judeoespañol o judezmo o también, aunque impropiamente denominado, ladino. Durante los días en que duró el encuentro -que coincidió con la inauguración del Museo Judío David Melul- se escucharon, en los lugares a donde concurrían y en las calles y plazuelas por las que transitaban, cadencias y sonoridades distintas a la entonación del habla habitual por estos pagos y palabras casi olvidadas –algunas de ellas usuales en nuestra niñez y ya caídas en desuso-, muchas de las cuales concluían en cálidos diminutivos acabados en iyo/iya o ico/ica. Para los bejaranos, oriundos o allegados, que en aquellos días los acogimos y acompañamos, compartiendo con ellos una lengua común en la que sin demasiados esfuerzos nos comunicábamos, fue más que un encuentro, un reencuentro con una parte de nuestras raíces perdidas que ahora nos trasladaban los descendientes de aquellos remotos convecinos que un día –allá por el año 92 de la decimoquinta centuria- se vieron abocados al exilio. 

De izq. a drcha.  Carlos ..., Elsa Einstein, Dr. Abrahmson; Dr. Albert Einstein,
Abraham Camioner y  Ezra Behar (San Diego, EEUU)