AMIGOS DE BÉJAR Y SUS HISTORIAS

30 de enero de 2012

Repercusiones de los conflictos bélicos del siglo XX en la producción textil bejarana (2ª Parte)

Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2009.



¿Resultaría ventajoso que la producción textil bejarana entrase en el mercado de paños destinados a la contienda?

    Seguidamente vamos a analizar otras cartas en las que los empresarios bejaranos van a debatir sobre la conveniencia o no de la participación de nuestra industria en la producción destinada al conflicto.

    Carta del Presidente de la Asociación de Fabricantes de Béjar a Jerónimo Gómez- Rodulfo Yagüe, fabricante bejarano:

    “Béjar, 26 de octubre de 1915
    Sr D Jerónimo Gómez-Rodulfo Yagüe.
    (...) Ante el temor de que si nosotros no lo hacemos lo hagan de otras comarcas, si es que el ministro persiste en su idea, ¿no le parece que podríamos correr un peligro mayor, el de que adoptasen el cambio y no fuese con nuestros tipos, a lo que se sumaría a un perjuicio otro? Esta es la opinión de la Junta General celebrada anoche y en consecuencia creemos que, como vulgarmente se dice, quien da primero da dos veces (....). No debemos animar al ministro, pero sí impedir que otros hagan lo que nosotros dejásemos de hacer (...).”
Fábrica de Rafael Díaz

     Carta de los fabricantes bejaranos (Tomas Hernández Agero, "Hijos de Francisco Gómez-Rodulfo" y Cipriano Rodríguez-Arias) al Presidente de la Asociación de Fabricantes de Béjar en la que proponen subir un 20% el precio de los tejidos.

    “Madrid 1 de Mayo de 1915:
    (....) lo que supone el aumento experimentado en lanas, regenerados, tintes y mano de obra.
    Esperemos encontrará usted razonable esta proposición nuestra. Confiamos estará de nuestra parte su cooperación para ponerla en práctica y creemos que ella resultará igualmente beneficiosa para todos, fabricantes y constructores. Que lógicamente redundará esta medida en prestigio de nuestro pueblo de Béjar en una deducción explicable: bajar los precios reglamentariamente asignados a las prendas militares, reducido por consiguiente del que un constructor ha de pagar por el paño para encontrar utilidad, caros por el contrario los elementos de fabricación y elevado el coste de primeras materias, no queda al fabricante otro recurso que hacer paños que necesariamente habían de llevar consigo el descrédito y el decaimiento de la justa fama que un día tuvo nuestra industria bejarana(...).”

    Carta de Tomas Hernández Agero, fabricante, a otros fabricantes bejaranos sobre el precio de los paños para el ejército:

    “Madrid 15 de octubre de 1915
    (...) No puedo estar conforme con los acuerdos y precios por considerar que no depende sólo de la voluntad de los fabricantes el poner precios, cuando tenemos otros centros fabriles que se dedican también a las mismas clases y además cuando sabemos que algunos dedicados a este negocio tienen comprometidas existencias en otros sitios. Considerando que cuando esté resuelta la subida de la prenda, entonces cada industrial debe de poner los precios con arreglo a las subidas y a las condiciones de cada casa.
    (...)Tenga por seguro que no venderé géneros a personas que antes no hayan tenido con esta su casa y mis precios serán los que considere deben de ponerse con arreglo a la subida de las primeras materias, pero sin obligación ni compromiso con nadie (...).”

    Carta de Lluch y Cia (empresa de colorantes) a Jerónimo Gómez-Rodulfo Yagüe, fabricante bejarano, sobre los precios de los colorantes:

Jerónimo Gómez- Rodulfo
    “18 de octubre de 1915.
    (...) Juzgamos un deber hacer notar a usted nuestras creencias de que no entraña para esa estimada casa ni para las de Béjar en general conveniencia ninguna la fabricación del paño kaki de lana para el ejército, sino por el contrario sería una amenaza.
En efecto, aparte de después de los 2 kg de cada producto de los antedichos, no se le podrá servir más, pues nada nos queda. Hay que considerar principalmente que el paño kaki no será ya para Béjar un artículo tan propio y tan ventajosamente conocido como el paño azul pintado como el añil y que viene siendo la supremacía de aquella plaza. Así como en la producción de esta última no pueden ustedes tener una seria competencia, en la del paño kaki se verían inmediatamente competidos por los fabricantes de Sabadell, Tarrasa, etc, frente a los cuales les faltaría la superioridad que por razones distintas tienen al tratarse del paño azul.
    Examine usted bien lo que acabamos de manifestar y piense si no sería sumamente arriesgada para la industria bejarana la innovación. Entendemos que está en su interés trabajar para que se continúe usando en el ejército el paño antiguo (...).”

    Los debates entre los empresarios son arduos, ya que en aquellos momentos Béjar no se encuentra preparada para llevar a cabo esa producción, prevaleciendo la opinión de continuar con la del paño de color azul en el que estábamos especializados. Es obvio que el alto precio de las materias primas, como refleja la carta Lluch y Cia a Jerónimo Gómez Rodulfo Yagüe, y la competencia de las industrias textiles catalanas, que ya estaban produciendo ese tipo de tejidos, influyeron en la toma de decisión junto al conservadurismo de nuestra producción manufactura, caracterizada por la falta de innovación.


Fábrica de Jerónimo Gómez- Rodulfo
    A pesar de todo se plantean dudas sobre el mantenimiento del uniforme frente a la amenaza de la competencia catalana. Efectivamente, durante los años 20 los empresarios estuvieron inquietos con el asunto del cambio del uniforme y mantuvieron numerosas reuniones con el Ministerio de la Guerra. No estaban dispuestos a perder las valiosas contratas militares, base de la producción bejarana.

    Por otra parte, es preciso remarcar que, a pesar de que los empresarios estaban unidos en la llamada Asociación de Fabricantes, posterior Agrupación de Fabricantes, en realidad eran independientes, como refleja la Carta de Tomas Hernández Agero a los fabricantes de Béjar sobre el precio de los paños para el ejército. Además en esta misiva se destaca claramente el sentido burgués de considerar la fábrica como “casa”, pues aún predominaban las empresas familiares y no las grandes empresas actuales, en las que se ha perdido el sentido de propiedad familiar.


(Continuará)

*Las fotografías están sacadas de los blogs Archivo Fotográfico y Documental de Béjar y Los Abdones

Bibliografía y fuentes documentales:
SÁNCHEZ MARTÍN, J. R.: “El cambio del uniforme militar y la crisis de los años veinte en Béjar”.  Revista de Estudios Bejaranos, nº7, Dic. 2003.
Archivo de la Cámara de Comercio e Industria de Béjar: Documentación suelta. 

23 de enero de 2012

Repercusiones de los conflictos bélicos del siglo XX en la producción textil bejarana (1ª Parte)

Autor: Óscar González Hoya
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio de Béjar, 2009.


La producción textil bejarana durante la Gran Guerra

 
    La Gran Guerra estalló en 1914. España mantuvo una posición de neutralidad, lo que favoreció un cierto desarrollo económico. La razón se centraba en la necesidad de las potencias beligerantes de materias primas y productos manufacturados, abastecidas por países que no se encontraban dentro del conflicto, como era nuestro caso. Es importante resaltar que las relaciones comerciales estaban prácticamente interrumpidas debido al bloqueo bélico, motivo que provocó una fuerte subida de precios de los productos básicos, como por ejemplo el trigo, aumentando su valor en un 72%. Sin embargo, la bonanza económica no favoreció a todos por igual: la clase obrera tenía trabajo, pero la evolución de los precios no se encontraba en relación con la subida de los salarios. Empeoraron sus condiciones de vida y se produjeron huelgas que dieron alas a la Revolución Rusa del año 1917. Desde el punto de vista industrial debemos destacar que España dependía aún del sector agrario y era escaso un desarrollo industrial que se concentraba sobre todo en Cataluña, País Vasco, Madrid y Valencia. De esta forma, la coyuntura bélica favoreció especialmente a la minería asturiana, la siderurgia vasca y a las industrias textiles y siderúrgicas catalanas.
Varias chimeneas se alzaban hacia el cielo en Béjar

    En el caso de Béjar, a través de documentos extraídos del Archivo de su Cámara de Comercio, veremos la situación de la industria textil, los intentos fallidos de participar en la producción destinada a la guerra y sus posteriores repercusiones.

    El 29 de septiembre de 1915 Ángel Bernárdez, representante comercial de productos textiles de Vigo, dirige una carta dirigida al Presidente de la Asociación de Fabricantes de Béjar:

     Sr. Presidente de la Asociación de Fabricantes de Béjar.
    Muy Sr. Mío: contando con elementos de situación privilegiada para ultimar negocios favorables, siempre que el artículo y el precio lo permitan, ruego a V, me informe con la mayor brevedad posible, respecto a los particulares siguientes:
    La industria de paños de Béjar, ¿puede competir en clase y precios con la similar de otras regiones de España?
    En caso afirmativo ¿habría alguna o varias fábricas importantes o quienes conviniese ofrecer sus productos a la intendencia de los países beligerantes? ¿podría V darme sus direcciones?
    ¿Son conocidas ahí las clases de paños y colores que usan algunos ejércitos, por ejemplo el francés y el inglés? Si no los conocen, ¿bastaría una pequeña muestra para cotizar precios o es necesario saber el ancho, el peso y la resistencia?
    ¿Han vendido ahí paños para alguna nación en guerra? Si no los han vendido, ¿cual es la causa? ¿los han vendido para España?
    ¿Hay otros productos en esa provincia que puedan servir para vestido o equipo del soldado, especialmente en tiempo de invierno?
    Las referencias que en todo caso me envíe han de ser de fuertes productores, capaces de adquirir compromisos considerables y de cumplirlos con seriedad.
    Sería también probable colocar paños de uso general en algunos de los aludidos países
(...).

    Como se puede apreciar, Bernárdez hace un sondeo sobre la capacidad productiva de Béjar y evaluar si ésta cumple o no con las expectativas para poder hacer frente a las demandas bélicas. 
Telares en una fábrica bejarana

    En primer lugar, la pregunta reside en si Béjar es capaz de producir tejidos competitivos en relación calidad- precio. La escasez de materias primas (por ejemplo colorantes para teñir las piezas) provoca un alza del precio del paño en el mercado y, como consecuencia, y dado que era necesario el mantenimiento de los bajos precios para mantener la competitividad en el exterior, la fabricación de tejidos se situaba por debajo de su precio de producción, obteniéndose una producción de nula rentabilidad económica. Como veremos posteriormente, los productores van a tener muy presente esta realidad durante la duración del conflicto, lo que determinará en gran medida la no participación de Béjar en la producción destinada a la Gran Guerra.

    En segundo lugar, el representante comercial pregunta si se conocían en Béjar los paños utilizados por los ejércitos francés e inglés. La producción textil bejarana se destinaba básicamente al mercado nacional y, más concretamente, al ámbito militar siendo el estado el principal cliente con contratas anuales. Todo ello determinará una fuerte especialización en dicho sector, siendo beneficioso en algunos momentos, pero a la larga, como veremos, tendrá consecuencias adversas. Nuestro nivel de exportación era reducido, por lo que se desconocían las características del tejido usado por los países beligerantes.
Fotografía de la construcción del puente del ferrocarril en Béjar

    Por otra parte, se plantea la necesidad de poseer grandes industrias que sean capaces, por un lado, de producir muchos metros de tela en poco tiempo y, por otro, rigurosas en los plazos estipulados, pues las necesidades del momento lo exigían. Evidentemente una guerra demanda gran cantidad de uniformes, mantas, etc., por lo que es preciso poner en marcha grandes factorías con maquinaria moderna, alta producción, buenas comunicaciones y un buen clima laboral. Béjar no poseía esas condiciones. La mayor parte de las fábricas eran pequeñas (a excepción hecha de la Fabril Militar, Navahonda, Navamuño, Navazo o Tomás Hernández Agero) y con maquinaria anticuada, incapaces de cumplir con la demanda solicitada.

    Las comunicaciones eran precarias: el ferrocarril llegó tarde y retrasó el desarrollo de nuestra industria textil, a diferencia de sus competidores catalanes que disponían de unas excelentes comunicaciones por vía marítima (recordemos que la primera línea de ferrocarril fue la de Barcelona-Mataró). El transporte por carretera (por llamarle algo) era deficiente y los viajes se convertían en auténticas aventuras. 
Uniformes de la Gran Guerra
 
    En lo que respecta a la relación entre obreros y empresarios, no pasaban por su mejor momento ya que, justamente al inicio de la Gran Guerra, Béjar se encontraba inmersa en una huelga causada por el término del convenio que había estado vigente durante 10 años y que debía ser nuevamente negociado por exigencias sindicales. La actividad fabril se paralizó hasta el 1 de Septiembre de 1915. Si tenemos en cuenta la fecha de la carta, 29 de Septiembre de 1915, es explicable el hecho de que nuestra ciudad no estaba en condiciones para llevar a cabo la producción requerida, pues hacía escasamente un mes que había concluido la citada huelga. Además, a pesar del fin del conflicto laboral, los actores en liza no lograron un buen clima de entendimiento, pues posteriormente se desataron nuevos conflictos laborales.
(Continuará)

 *Las fotografías antiguas de Béjar están sacadas de los blogs  Fotografías Antiguas de Béjar y Archivo Fotográfico y documental de Béjar



Bibliografía y fuentes documentales:
SÁNCHEZ MARTÍN, J. R.: “El cambio del uniforme militar y la crisis de los años veinte en Béjar”.  Revista de Estudios Bejaranos, nº7, Dic. 2003.
Archivo de la Cámara de Comercio e Industria de Béjar: Documentación suelta.
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