Recuerdos para tod@s
P.D. Os dejo en compañía de unas imágenes otoñales de Béjar
Blog en el que colgaré algunos artículos sobre Historia y Arte de la comarca de Béjar
+Sanchez+Coello.jpg)
Escudo partido en dos cuarteles con la heráldica Zúñiga /Sotomayor.
Propiedad de Doña Teresa de Zúñiga, hija del duque Francisco II y de su primera esposa Guiomar López de Mendoza y Aragón (luego casaría con el duque de Arcos), sabemos por la documentación que manejamos, que Cecilia era blanca y que se dedicaba a la atención doméstica. Seguramente el trato continuo entre ambas, llevaría a Doña Teresa a manumitirla. Así consta en el documento que comentaremos.
Patio renacentista del Palacio Ducal. Béjar.
Construído a instancias del duque Francisco II ,
su constructor fue el maestro Pedro de Marquina
Continúa: “(...) otorgo e conosco e digo que por quanto la muy excelente señora doña Teresa de Çuñiga, duquesa de bexar, mi señora a la que la madre del dicho duque mi señor, difunta, que sta en gloria, su testamento e ultima boluntad que hiço, me mando e dejo a Cecilia, su esclava, que es blanca, entre otras mandas que me hiço, para que fuesse mi propia y me sirviese todos los dias de su vida como esclava mi e con que yo no la puediese vender, ni enajenar a persona estraña (...)”. Parece ser, según esto, que Cecilia fue uno de los legados dejados en herencia a Teresa por su abuela, la gran duquesa de Béjar Teresa de Zúñiga y Guzmán, que había muerto en 1565. En resumen, poseía la condición de regalo, un bien que había legado a Teresa su abuela. Deducimos entonces que los esclavos recibían el tratamiento de cosas, de bienes que se podían comprar y vender a antojo del propietario. No sólo esto: sabemos que los hijos de los esclavos heredaban su condición de tales si sus amos no les concedían la carta de manumisión.
Fuente del patio del Palacio Ducal. Béjar
“(...) ansi en esta vill de bexar como en todas las otras partes e ciudades, villas e lugares destos reinos (...) como si nunca hubiera sido esclava (...) e por cuan soi mayor de 19 annos y menor de 25 para mayor corrovoracion e firmeça de esta carta (...) digo que juro a Dios Nuestro Señor e a Santa Maria, su madre, e a las palabras de los santos, cuatro evangelios y a la señal de la Cruz (...) de no ir, ni venir contra esta carta de libertad (...) A 23 dias del mes de diçiembre del año del señor de 1568 annos, testigos que fueron presentes Rodrigo de Arteaga e Gaspar Sarazo de Losada e Juan Mendez portero de Su Señoria Illma. –Firmado Doña Teresa de Çuñiga ante mi Juan Gonzalez, escribano (...)”. Es curiosa la fecha de este documento pues es el año en que ocurren tantas cosas en nuestra ciudad: la reducción parroquial, el ducado en su máximo esplendor, obras de ampliación en todas las iglesias de la ciudad (El Salvador, San Gil, San Juan, Santa María), los conventos en construcción y reforma, la edificación de la Carcel, ahora ayuntamiento...Parece que la ciudad hierve de actividad.
Y concluye así: Cecilia una vez que conoce la carta, leída por el escribano en presencia de los testigos, Doña Teresa y el duque, “se hinco de rodillas y beso las manos a los dichos Illmos. Señores Duque de Bexar y Doña Teresa de Çuñiga su hija(...)”.
(Continuará)
Retablo mayor de la iglesia de Navalmoral
Teniendo en cuenta el estilo puede proceder del antiguo retablo del Castañar
Respecto del origen del retablo mayor dieciochesco de Navalmoral poco es lo que podemos aportar puesto que no hemos hallado dato alguno sobre su contrato y construcción. No sería raro que hubiese sido adquirido por la parroquia mucho más tarde, quizás en la primera mitad del siglo XIX a raíz del proceso desamortizador, dando lugar a una dispersión de los bienes de los conventos bejaranos, que fueron a parar a las iglesias de Béjar y de los pueblos de su entorno (Navacarros, Santa María de Béjar, San Juan de Béjar…).
El edificio resultante es tremendamente sencillo. En el exterior únicamente llama la atención la espadaña en el imafronte del templo, con su escalera externa pegada al muro, como en la iglesia de Valdehijaderos. Al interior la iglesia es de una única nave de cuatro tramos cubierta con bóvedas barrocas de lunetos, que descansan en pilares adosados a los muros. A los pies se levanta la consabida tribuna de madera. De su patrimonio mueble destacan su retablo mayor y los dos laterales.
Retablo lateral del Cristo
Retablo del siglo XVIII, imágenes modernas


Establecido esto, hay que añadir que la felicidad nunca es absoluta, tiene grados. Por ello hay que saber reconocer en qué grado mínimo podemos cada uno de nosotros acceder a ella. Obviamente ese grado no será igual para todos.
Otra consideración importante es que la felicidad siempre es temporal, nunca definitiva. Podemos ser felices durante un período de tiempo más o menos largo, pero sabemos que determinados hechos consiguen a veces perturbar nuestra existencia y dar al traste con nuestro estado de dicha. Por ello hay que tratar, primero, de aprovechar los períodos de bienestar, y segundo, de filtrar las emociones y tratar de sacar aspectos positivos incluso de los acontecimientos que nos puedan ser adversos. Aunque no siempre es posible esto último.
Precisamente un amigo me decía hace tiempo refiriéndose a las personas que sólo piensan en amasar dinero pasando por encima de todo lo que haya que pasar: “son tan pobres que sólo tienen dinero”. Y que verdad es. El problema es que a veces se dan cuenta demasiado tarde.
Disfruta la vida con alegría pero con moderación, no olvidando que una de las acciones más gratificanes es ayudar a los demás, especialmente a los que tienen problemas. Piensa razonablemente en el futuro, pero no te amargues. Intenta vivir el presente, porque cada día que se va no vuelve.

Quiero acabar con un párrafo de Rabrindanath Tagore que me impresionó desde que lo leí en un libro suyo. Probablemente muchos de ustedes lo conozcan. En ese caso les ruego que lo relean. Y si no lo conocen, seguro que les gusta. Pero es más, aplíquenlo. Resume toda una filosofía de la vida. Dice, «Has escrito muchas páginas en tu libro, unas son tristes, otras alegres, unas limpias y claras y otras son borrosas y oscuras. Pero aún queda una página en blanco, la que has de escribir este día. Te falta por escribir la página de hoy. Piensa y quiere que ésta sea la página más bella, la más sincera, la más sentida. Cada mañana al despertar recuerda que has de llenar la mejor de tus páginas, la que dirá lo mejor que tú puedes dejar en el libro que estás escribiendo con tu propia vida».
Poco se puede añadir después de estas bellas palabras que encierran un hondo significado. Si comprendes que tiene que cambiar tu actitud ante la vida, ante los demás, nunca es tarde para hacerlo. Pero procura no dejarlo mucho, porque cuanto más tardes más difícil te será conseguirlo.

Pero en 1760 nada hacía presagiar esto y el duque comunicaba su decisión de boda a nuestro consistorio:
“Consistorio, Justicia y regimiento de mi Villa de Béjar: deseando dar a vuestra fidelidad los mejores testimonios de mi reconocimiento y teniendo presente las veras con que os interesasteis en pedir a Dios Nuestro Señor el acierto en mi estado: os participo mi determinación de contraer Matrimonio con la Exma. Sr. Dª Escolastica de los Rios y Rohan, hija de los Exmos. Sres. Condes de Fernan Nuñez para que lo celebreis a proporcion del gusto y satisfacción con que yo me hallo, sin mas demostraciones publicas por ahora, que la alegria comun que me prometo de esta noticia.
N(uestro) S(eño)r o(s) g(uarde) m(uchos) a(ños).
Madrid 12 de Septiembre de 1760.
Quien os estima
El Duque de Bejar” .
Detalle del retablo mayor de la iglesia de
Santa María la Mayor. Béjar
La nueva duquesa también quiso congraciarse con sus vasallos:
“Señores míos. Respondo gustosa a su muy estimada carta por las attentas expresiones que me hacen, y aseguro a Vuestras Mercedes tendran en mi una Protectora para con el Sr. Duque y que inclinare sienpre su innata bondad a beneficio de esos Pueblos, los quales me encontraran pronta a complacerles en quanto sea posible.
N(uestro) Sr. G(uarde) a V(uestras) M(ercedes) m(uchos) a(ños)
Madrid, 10 de octubre de 1760
Quien mas estima a V(uestras) M(ercedes)
Escolastica de los Rios”
El mismo día de la boda, celebrada en Madrid en enero de 1761, y la misma hora, a las 10 de la mañana, se ofició en la iglesia de Santa María una misa “con la mayor solemnidad” y un Te Deum a los que asistieron el Cabildo Eclesiástico en pleno, las comunidades conventuales y los vasallos y sus representantes.
Por la noche se dispuso que “con la Mayor Pompa y lucimiento para dicho dia domingo por la noche un Vitor que se fixe en estas Casas Consistoriales el qual lleve el Sr. Alferez Mayor, acompañado de todos los Sres. de este Ilustre Consistorio y demas vecinos que hayan sido capitulares, combidandoles con esquelas para que salgan a acompañarle con achas enzendidas yluminandose por los vecinos de esta Villa dicha noche sus ventanas y colgandolas lo mas luzido que se pueda, y para el Lunes se de providencia para que se hayga una Dozena de Nobillos todo en Jubilo y alegria de la Noticia recivida”.
Patio del Palacio Ducal. Béjar
Buen documento éste para apreciar el cariño, al menos aparente, de los bejaranos por sus señores los duques de Béjar. Y es entonces, cuando podemos escuchar de nuevo, paseando cualquier fría noche de enero por nuestra Calle Mayor, las voces lejanas de los bejaranos jubilosos alabando a los recién casados, mientras oscuras sombras alumbradas fantasmagóricamente por llamas llevadas por el viento caminan por debajo de los balcones adornados hacia la Plaza Mayor. Al paso, los vecinos cierran los cuarterones ajados de las ventanas y se acuestan en sus jergones, abrigados por pesadas mantas con olor aún a lana de oveja, soñando con la corrida de toros del día siguiente.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:
MUÑOZ GARCÍA, J: Cronología de los Estúñigas, señores de Béjar, y de los Duques, sus sucesores. Ofrenda a la Santísima Virgen del Castañar (II), 1963.
Archivo Municipal de Béjar: Libro de Actas de sesiones año 1757 (enero a abril). Sign. 1605. Sin foliar.
A. M. B: Libro de -A. M. B: Libro de Actas de sesiones año 1760 y 1761. Sign. 1606. Sin foliar.
"Los zancos", de Francisco de Goya
Finca de El Bosque, palacio de verano de los duques de Béjar
Así informaba el duque de Béjar don Joaquín su intención de elegir esposa al consistorio bejarano, para lo cual invocaba la ayuda de Dios y el apoyo de sus vasallos. Al fin y al cabo el matrimonio de un noble tenía mucho que ver con lo político y no era un asunto meramente amoroso. Y si a este hecho sumamos el que el Duque ya había estado casado en primeras nupcias con Leopoldina Isabel Carlota de Lorena, matrimonio que se había efectuado en 1732, con resultado desastroso (se disolvió en 1760, curiosamente tres años después de la carta), es comprensible que pidiera toda la ayuda de la corte celestial. Si la anulación no se llevó a cabo hasta tres años más tarde, ¿por qué el duque comenta que va a tomar estado?. Quizás sus intenciones se adelantaron a los acontecimientos, pues su segundo matrimonio no se celebró hasta después de dicha disolución.
Diez años llevaba ya rigiendo sus extensos señoríos, pues su padre don Juan Manuel II había fallecido en 1747. Don Joaquín Diego López de Zúñiga se llamaba y era el único hijo varón del matrimonio entre su padre y doña Rafaela de Castro Portugal y Borja. Sólo le acompañó en sus juegos infantiles una hermana, Mª Josefa, que andando el tiempo casarían con el conde de Lemus.
El requerimiento ducal se llevó por supuesto a cabo con toda precisión, pues nada más llegar el correo (transportado a uña de caballo, es decir, una posta a toda prisa desde la Corte) el día 14 de ese mismo mes (por tanto, 5 días más tarde, lo que nos da idea de la tardanza de la correspondencia, que a veces podría resultar de vital importancia) se reunió el Consistorio.
Para esta celebración de alto copete se estableció una novena y misa cantada con la participación del párroco de Santa María (el templo propio de los Duques, por pertenecer el Palacio a su feligresía) y del Abad del Cabildo Eclesiástico. Asimismo, todas las campanas de las parroquias y comunidades religiosas debían de ser tañidas desde la víspera. De esta forma repicarían las de Santa María, El Salvador y San Juan Bautista, a las que se sumarían las de los Conventos de San Francisco, Monjas de la Piedad y de la Anunciación. Enmudecidas estaban ya por el rigor de l paso de los siglos las de San Pedro, San Andrés, Santa María de las Huertas, San Miguel, San Nicolás y Santo Domingo, todas ellas ya arruinadas por entonces, y otras que aún estaban en pie, pero que habían perdido su carácter de parroquia con la reducción de 1568 como Santiago y San Gil. Las campanas del reloj de Villa y Tierra, situadas en la torre de esta última, repicarían a las doce del mediodía durante la novena.
(Continuará)
Escultura de la Virgen del Pilar
La iglesia veronesa se construyó en origen para un monasterio benedictino, nada menos que en la primera mitad del siglo XII. Las principales coincidencias se dan en el exterior de la nave de la iglesia y, como hemos dicho, especialmente en la configuración de su fachada occidental, con una portada adintelada resguardada por un estrecho pórtico en arco de medio punto que descansa sobre finas columnas. Encima se abre el gran vano circular o rosetón que ilumina el coro, con la vidriera de la Virgen del Castañar en la iglesia bejarana. Es muy singular el perfil escalonado de la fachada, que sobreeleva la calle o parte central de la misma, recorriéndose el frente del muro por unas estrechas bandas verticales en relieve que se conocen como lesenas o bandas lombardas. Estas bandas culminan en una serie de pequeños arquillos bajo las cornisas. En las calles laterales de la fachada se practican una serie de vanos de medio punto ajimezados, que en la iglesia italiana se multiplican en número por el mayor tamaño de este edificio respecto al bejarano.
Otra coincidencia es la espigada torre exenta; aunque aquí ya hay diferencias, puesto que en nuestra iglesia la relación de su volumen con el de la nave es más armónica, cambiándose de ubicación al ángulo noroeste y uniéndose al cuerpo de la nave con un pasadizo elevado. Está segmentada en altura por seis cuerpos bajo el chapitel de pizarra que corona el campanario. En todos ellos salvo en el inferior se repite el mismo módulo, con los característicos vanos ajimezados abiertos en todos los frentes. La torre bejarana sí imita a la veronesa en los perfiles agudos de su chapitel y de los cuatro pináculos piramidales que le contrarrestan.
Detalle de una de las vidrieras
En cuanto a la imagen de la Virgen del Pilar que se halla en altar del lado de la Epístola, es autoría del artista aragonés Francisco Rallo Lahoz y se fecha en 1965. Rallo Lahoz (que nació en Alcañiz, Teruel, en 1924 y falleció hace un par de años en Zaragoza), es considerado uno de los escultores figurativos españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX. En 2001 su obra fue objeto de una exposición retrospectiva juntándose 120 obras que se pudieron admirar en el zaragozano palacio de Sástago.