Amigos de Béjar y sus historias

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4/10/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (3ª Parte y final)

Autor: Agustín García Gómez

En busca de un futuro 

Y, aun así, a pesar de esta realidad que hemos plasmado hasta aquí, nuestra ciudad es un lugar donde se vive con agrado y, si bien no hay un futuro próspero, al menos sí que hay una calidad buena de vida (de forma general y excepciones aparte, que nunca dejarán de existir en cualquier sociedad, situación o momento). La gente, ya acostumbrada a esa doble realidad, vive bien en Béjar y se niega a su «desahucio geográfico».

Su obligada resiliencia está salvando a la menguante población bejarana.



El nivel de enseñanza académica y profesional puede calificarse como notable, con una buena parte de jóvenes alumnos que sobresalen y terminan su formación universitaria o profesional cualificada, ya sea en la propia ciudad o en otras poblaciones foráneas; pero que, a su término, necesariamente tienen que «salir a buscarse la vida» fuera de Béjar por la falta de oportunidades laborales, desperdigándose por otros lugares del país donde son bien acogidos y valorados, y  establecen su vida de forma más próspera.

Se invierte esfuerzo, tiempo y dinero en la formación de buenos titulados y profesionales, y son otros los que se aprovechan de sus capacidades naturales y aprendidas, porque no hay futuro laboral para todos los jóvenes de la añada generacional. Esta moderna diáspora laboral –«fuga de cerebros»–reparte a los bejaranos por cualquier punto del país o del mundo, donde algunas «bejaranas» han alcanzado puestos de gran relevancia en su oficio; hecho que, en sí mismo, merece –¿por qué no?– un capítulo aparte.

De esta forma, somos más los bejaranos ausentes que los estantes en la ciudad.

 

Béjar resulta un buen lugar para tener una segunda residencia (pretenciosa expresión tan de moda) en todas las estaciones del año; no solo para los eméritos retornados, sino para otras gentes foráneas de cualquier nivel económico, profesional y artístico (escritores, pintores y otras gentes del gremio) que quieran tenerla en un entorno natural privilegiado y donde poder desconectar del mundanal ruido. Nuestra situación geográfica de paso, en medio del Sistema Central montañoso, le otorga un rededor de naturaleza extraordinario y poco frecuente en ambas latitudes. Es un óptimo destino para nuestros vecinos, tanto del frío septentrión castellano como del cálido meridión extremeño o de cualquier otro origen, sea cual sea, donde siempre serán bien acogidos.

La sierra de Béjar o Candelariomihi omnia perinde sunt») es la «mater geográfica» de tres hermosos valles que, como hermanos trillizos, llevan cada uno el nombre del río con surgimiento en las entrañas de sus cumbres; a saber: el del Jerte (con sus cerezos), el del Ambroz (con sus castaños) y el del Cuerpo de Hombre (¡el nuestro!), sin olvidar un cuarto, el de la cabecera del alto Tormes, al que van a parar algunas de sus aguas. Todos ellos de reconocida belleza y extenso interés cultural.

 

No existen –¡y mira qué bien!– esas clónicas urbanizaciones, barrios artificiales destructores del paisaje natural y afeadores de su imagen; ni existen franquicias comerciales que desidentifican de su personalidad a los pueblos y ciudades. En cambio, a su alrededor existen algunos de los pueblos más bonitos del país e incluso el que, sin pretensión grandilocuente, pero sin duda alguna, es el más bonito de todos los pueblos bonitos: nuestro Candelario, como no puede ser de otra manera (¿quién puede decir lo contrario?).

La historia común compartida entre Béjar y Candelario, y las mismas desdichas actuales que las acechan, las identifican y hermanan a ambas como poblaciones siamesas. Hacen que las dos sean una y la una sean dos, y que el futuro necesariamente también lo sea o no será futuro. Lo que sea bueno para una necesariamente será siempre bueno para la otra y viceversa –¡cómo ha sido toda la vida!–, así como para el resto de los pueblos de la comarca histórica –aquella de su «Villa y Tierra»–, con la que Béjar debe reconciliarse y reclamar para recuperar su portavocía y ser la cabecera defensora de los intereses identitarios comunes, sin tener en cuenta las diferencias de segregación provincial impuestas y ajenas a su esencia. Volver a nuestros orígenes para retomar el futuro común.

La comunión de intereses debe ser nuestra fuerza en la reclamación de soluciones.

 

Además de ser zona de tránsito obligado entre las dos geografías mesetarias, la ciudad está cerca del megacentro poblacional que resulta ser la capital del país e imán del exilio laboral bejarano que, como pozo sin fondo, todo lo traga, todo lo asimila y todo lo destruye; y de otras capitales provinciales más inmediatas y agradables, con buena comunicación tanto con el norte como con el sur. No son precisas grandes estructuras que resulten más megalómanas en el tiempo que necesarias en la realidad y que destruyan nuestra privilegiada naturaleza.

Tiene las que tiene, y con eso le basta para estar a uno, o a dos, o a tres pasos de cualquier parte.

El bejarano y la bejarana son personas acogedoras, cordiales y alegres, solidarias y austeras; personas orgullosas de lo suyo a quienes, como a cualquier otra, les gusta vivir su vida y compartirla con los demás. Quizás no seamos titulares de grandes virtudes, pero, desde luego, tampoco somos portadores de grandes defectos.

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    La verdad es siempre poliédrica y nos ofrece sus múltiples caras; por eso, en ocasiones, la confundimos con la mentira vestida de argumento, una moderna falacia engañosa e interesada que debemos aventar por nosotros mismos para saber lo que somos, dónde estamos y lo que queremos. Que nadie venga a imponérnoslo.

 

        Somos un pueblo y queremos seguir siendo un pueblo, pero un pueblo con futuro. 

8 comentarios:

  1. Sera que al igual que los bejaranos soy de esta meseta norte por lo que cosas como de que nuestros jóvenes se forman con una buena calidad, pero luego tienen que partir a otros lugares donde nos dejan el pabellón bien alto ya que aquí o no encuentran lugar donde demostrarlo o no les ofrecen cauces en que ellos demuestren lo que pueden realizar.

    Saludos.

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    1. Agustín García Gómez.sábado, 11 abril, 2026

      Buenos días, Tomás Saldaña:
      Es el signo de los tiempos actuales. A nivel mundial pasa lo mismo: es una perversa pirámide que puede verse a diario en los medios de comunicación.
      Hay áreas mundiales, como Asia en general, donde se está concentrando la producción mundial, mientras que las áreas que antes eran productoras, como Europa en general, se están quedando atrás.
      Y no es algo nuevo, sino que ya viene sucediendo desde hace muchos años. Es lento, pero inexorable. Esto mismo se traslada a nivel local.
      Gracias por tu comentario.

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  2. Cierto que mucho futuro no hay. Pero es un lugar tranquilo y seguro para vivir. 44 años hace que lo escogimos y no nos hemos arrepentido. Aquí seguimos rodeados de naturaleza.
    En ello ando. Gracias Carmen.
    Buena semana.
    Un abrazo.

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  3. Soy un bejarano emérito, que llevo viviendo un año en Béjar y, efectivamente, es una ciudad pequeña y agradable para vivir en ella, mejor que hace 30 años, con un marco natural inigualable, con muchos servicios y actividades culturales, aunque se tendría que mejorar la sanidad, que es claramente deficitaria y depende demasiado de Salamanca. Admiro a la gente que vive y trabaja aqui, y lucha por seguir mejorando día a día. Béjar debe ser el centro activo de su comarca y proveer de cuantos más servicios mejor, para tratar de fijar e incluso aumentar su población, dando la bienvenida a cuantos vecinos quieran venir a vivir aquí, sean emprendedores, obreros, estudiantes, pensionistas, turistas o emigrantes extranjeros. Seguir luchando contra la despoblación, esa lacra consecuencia de la baja natalidad, el envejecimiento de la población , la emigración local por falta de trabajo y oportunidades... Yo tengo fe en los vecinos de Béjar y veo que siguen trabajando por mejorar la ciudad.
    Pedro Miguel Cosmes Martín.

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  4. José Muñoz Domínguezmiércoles, 15 abril, 2026

    Exactamente a eso me refería en comentarios anteriores: menos lamentaciones y más ciudadanos proactivos que exijan lo que es suyo (servicios, infraestructuras, dotaciones públicas y mayor respeto por parte de "fuerzas vivas" locales y mandamases regionales). La ciudad no carece de posibilidades y de recursos, pero necesita el empuje de su gente y de la gente que ha de llegar. Béjar fue ciudad de acogida y también de emigración en etapas históricas alternas y cambiantes, y ahora toca apechugar (entre todos, ojo) para que vuelva a ser lo que fue en su día, cuidando de que el tejido productivo no quede atrapado en la trampa del monocultivo textil o cualquier otro, sino basarse en la diversificación económica: ganadería y agricultura de montaña, sector forestal, industrias diversas, servicios administrativos y educativos, teletrabajo, comercio, turismo, etc.
    José Muñoz Domínguez

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  5. Enhorabuena por tu escrito que refleja la realidad actual de Béjar. Yo como bejarano ausente desde hace más de 50 años, pero con estrechos vínculos familiares y sentimentales con ella (no en vano paso varios meses al año allí), contemplo el futuro con bastante más pesimismo. Es indudable de que en Béjar se vive bien y mucha gente estaría encantada en disfrutar de su naturaleza y de la tranquilidad que otorga una ciudad pequeña, pero con (aún) servicios y bien comunicada, pero la cruda realidad es que el declive se ha acentuando en los últimos años, y continua, y si eso está a la vista de todos, los que residimos fuera y tardamos varios meses en volver lo notamos aún más: cada vez más comercios cerrados, más edificios del casco antiguo en ruinas, una población muy envejecida, menos servicios médicos, etc. Mucho me temo que si no hay algo que permita realizar un giro de 180 grados, que haga posible que la gente joven no tenga que salir a buscarse la vida fuera, dentro de unas décadas, no muchas, veremos una ciudad a semejanza de tantos y tantos pueblos de nuestra provincia, con poca gente y e edad avanzada, sin apenas servicios y con una población de residentes veraniegos. Espero equivocarme.

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    1. Agustín García Gómezjueves, 16 abril, 2026

      Esto es un foro abierto y lo deseable que nos identifiquemos ¿no?

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  6. Igual que comenté en la primera parte el porqué dejé de ir a Béjar, puedo dar fe de lo que dices sobre su gente, de la tranquilidad y seguridad con que se vive ahí, y de la belleza tanto del pueblo como de su entorno que invitan a disfrutar de la naturaleza en paz y sosiego. Ahora bien, mientras no se solucione la falta de trabajo, sobre todo para los jóvenes, difícil veo que se frene la despoblación.
    Un abrazo, Carmen.

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.