Nuestros Hombres de Musgo voluntarios se reunen en el claustro del convento San Francisco para ser vestidos a la vista del público que quiera acercarse. El traje se compone de placas de musgo guardadas de un año para otro en lugar fresco (no olvidemos que está pohibido coger musgo por motivos medioambientales) atadas al cuerpo con cuerdas desde los pies a la cabeza. La maza está igualemente sujeta por cuerdas al brazo.
Terminado el proceso marchan hasta la Plaza Mayor, donde se reunen con los miembros del consistorio. Una vez juntos, recorren el escaso trecho entre la Plaza y la iglesia de Santa María la Mayor donde se celebra la misa.
Terminado el proceso marchan hasta la Plaza Mayor, donde se reunen con los miembros del consistorio. Una vez juntos, recorren el escaso trecho entre la Plaza y la iglesia de Santa María la Mayor donde se celebra la misa.
En esta fotografía aparecen los maceros y el alguacil de Béjar, en este caso mujeres.
En la antigua plaza de la alcaicería o mercado medieval, ahora Plaza de San Juan Bosco, pues ahí tuvieron su sede y colegio durante casi un siglo los salesianos, se inicia la procesión, una vez concluida la misa en Santa María. Este año se han incluido ministriles con los colores de las iglesias de Santa María (en azul claro) y El Salvador (en rojo). Durante la Edad Media, la iglesia de Santa María organizaba todos los actos de la procesión, pero en la Moderna se dividieron entre ambas. La primera fue la más importante durante el medievo, la segunda adquirió vuelos en la Edad Moderna. De hecho, por voluntad ducal, las vestiduras litúrgicas u objetos de platería donados por la Casa de los Zúñiga a su parroquia, es decir, Santa María, debían ser "prestados" a la del Salvador durante la octava del Corpus y ser reintegrados a su conclusión.




