Amigos de Béjar y sus historias

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10/11/2012

Semblanza de Francisco III de Zúñiga y Sotomayor, marqués de Gibraleón y duque de Béjar (1ª Parte)




 *Conferencia pronunciada por el profesor de la Universidad de Huelva, Antonio Mira Toscano, en ocasión del Enterramiento de los Restos del Duque de Béjar y Marqués de Gibraleón, Francisco III Diego López de Zúñiga Sotomayor y Mendoza el pasado día 29 de septiembre en la localidad de Gibraleón (Huelva). Durante los días 26, 27, 28 y 29 de septiembre se llevaron a cabo unas jornadas culturales de gran interés sobre este personaje tan ligado a Gibraléon a la vez que a Béjar y a otros pueblos vinculados a la Casa de Zúñiga organizadas por la Asociación "Gibraleón Cultural". Los restos del marqués y duque fueron trasladados desde el monasterio de dominicas de la Madre de Dios de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) hasta la iglesia de Santiago de Gibraleón. Podéis conocer más del acto pinchando aquí.

En la villa y corte de Madrid, como dicen los documentos, “estando enfermo en la cama de la enfermedad que Dios nuestro señor fue servido de le dar, pero en su buen juicio y entendimiento”, a las ocho de la mañana del día 9 de mayo de 1601, el V duque de Béjar expiraba a la edad de 45 años. Le acompañaban en su último trance algunos miembros de su Consejo de Cámara, su contador, tesorero y secretario. 

Gibraleón. Imagen extraída de aquí

             Francisco III Diego Zúñiga de Sotomayor y Mendoza, caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro y Grande de España, había llegado a ostentar, además del influyente título de duque de Béjar, los de duque de Plasencia, marqués de Gibraleón, conde de Belalcázar y de Bañares y vizconde de la Puebla de Alcocer; detentando también otros altos cargos en la Corte, como el de justicia mayor o el de alguacil mayor hereditario del Reino de Castilla. 

9/29/2012

Fronsky, el polaco




Autor: Ignacio Coll Tellechea
Discurso prounciado el 28 de septiembre de 2012


La tarde del 28 de septiembre tiene lugar en Béjar un recuerdo ciudadano de los hechos que aquí sucedieron, hace casi un siglo y medio. Se conmemora un combate militar, pero es mucho más que eso. Se celebra la heroicidad de quienes ganaron, y se evoca a los que murieron. Estamos rememorando un hecho histórico, que no es lo mismo que una historia, aunque en ambos casos los protagonistas son personas a quienes sus actos convierten en personajes.


Voy a dedicar los próximos minutos a hablarles de uno de esos personajes. Un tipo con nombre propio, uno de quienes protagonizaron el acto heroico que nos reúne y cuyo mérito va mucho más allá que organizar la defensa de esta ciudad. Alguien lo suficientemente valiente y generoso como para olvidarse de sí mismo y poner su vida al servicio de la de los demás. Su nombre aparece en cuarto lugar en la placa mármol que recuerda a la Junta Revolucionaria que durante unos días hizo de Béjar una ciudad libre, en un país y en un tiempo en que la libertad era un sueño por el que se vivía y se moría. 

Que me perdonen Domingo Guijo, Vicente Valle y el resto de revolucionarios, pero yo vengo esta tarde a hablarles del único héroe del que conozco su vida. Casi un siglo y medio después de que comandara las tropas bejaranas que vencieron al Ejército de Isabel II, tengo el honor de contarles la historia de Fronsky, el polaco.


José Fronsky


9/26/2012

Béjar, protagonista de un hecho histórico: la Revolución Gloriosa




*El día 28 de septiembre de 1868 Béjar alzó su voz en contra de la monarquía de Isabel II y en favor de los ideales progresistas y democráticos. Muchos bejaranos murieron durante aquella jornada a manos de las tropas realistas. Desde entonces (y a excepción de los años de la dictadura) se conmemora esa fecha con ofrendas florales y procesiones cívicas en el llamado "Día de los Mártires por la Libertad".


Discurso íntegro de Antonio Avilés Amat pronunciado el 28 de septiembre de 2010, “A los mártires de la Revolución de 1868”.


            Dice un popular refrán castellano que “De bien nacidos es ser agradecidos”. Nosotros en este día queremos serlo y mostrar nuestra gratitud a aquellos antepasados que ofrendaron su vida en aras de la libertad. No por la Libertad como un concepto retórico y en tantas ocasiones falto de sentido, sino por esa otra libertad, escrita con minúsculas, que es suma de pequeñas libertades necesarias, casi como el aire que respiramos, para vivir. Ya les hemos ofrendado un cálido recuerdo, evocando su gesta junto a las réplicas de los atávicos cañones que ellos construyeron para la defensa de la población de las tropas isabelinas, al inicio de la calle que, desde entonces, ostenta este noble título de Libertad. En estos momentos quiero, en nombre y como portavoz de todos, rememorar una vez más, los trágicos episodios que situaron a Béjar en una de las páginas más gloriosas de nuestra historia

Alegoría a la Revolución Gloriosa


9/21/2012

Con los huesos en el calabozo



Autora: Carmen Cascón Matas
    

     El actual edificio que alberga el ayuntamiento, levantado en el siglo XVI, aglutinó en su primer momento constructivo y hasta mediados del siglo XIX diversas funciones, tales como la sala de reuniones del concejo, el pósito o almacén de granos para repartir entre los vecinos en tiempos de escasez, el archivo concejil o la Cárcel Real. Bien es verdad que la sede del poder civil ha danzado a lo largo de los siglos, posándose en construcciones no carentes de significado. Así ha residido en la crujía baja del mediodía del Palacio Ducal a partir de 1869 o en el antiguo Hospital de San Gil, para regresar a su lugar de origen allá por los años 80 del pasado siglo. Sin embargo, y a pesar de que la sala de reuniones y archivo municipal se han mudado de tiempo en tiempo, la Cárcel Real ha permanecido inamovible en los oscuros y húmedos subterráneos del edificio consistorial primigenio. Los calabozos se situaban en el piso inferior por debajo del nivel del suelo si miramos a la construcción desde su fachada principal, es decir, desde la Plaza Mayor, abriéndose al exterior por su parte posterior debido al desnivel del solar. 


Constantin Flavitsky. La princesa Tarakanova en su celda.


9/14/2012

Luis González de la Huebra, fotógrafo salmantino, y su familia bejarana

* Existe un espacio bloggero dedicado íntegramente a una conocida familia de textiles bejaranos y a la investigación de sus ancestros que quiero que conozcáis. Se llama "Los Abdones" y su autor es mi querido amigo Jero Gómez- Rodulfo. Que por qué se llama de tan curiosa forma se debe a que al primer miembro de esta familia se le bautizó con los nombres de Jerónimo Abdón Gómez- Rodulfo (como podéis ver este ilustre nombre y apellido se ha repetido a lo largo del tiempo en distintas generaciones) y nació en 1809 en plena Sierra, en la cueva de Navamuño, cuando sus padres tuvieron que huir ante la francesada. De él ya hablamos aquí, en este mismo blog. De tan fausto acontecimiento devino el hecho de que el propio Jerónimo denominara a su fábrica textil con el nombre de su lugar de nacimiento. Su descendiente y homónimo Jero realiza una labor encomiable al seguir a cada uno los individuos de su estirpe tratándoles con curiosidad e ironía. La última entrada me llamó la atención porque fuí yo la culpable. Por eso quiero compartirla con vosotros, recomendandoos que visitéis este blog, a la vez que familiar, simpático.

Autor: Jerónimo Gómez- Rodulfo Barbero. 
Extraída del blog "Los Abdones".

     Hace unos días nuestra Diplomada Abda e Historiadora de Cabecera, Carmen Cascón Matas, me comunicó que había leído un libro en la Biblioteca Municipal de Béjar que se titula “Luis González de la Huebra y los orígenes de la Modernidad en Salamanca” escrito por el americano Conrad Kent y publicado por la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León. Poco más adelante me dijo lo mismo Óscar Rivadeneyra. Se conoce que la Biblioteca lo quiere promocionar.

 Luis González de la Huebra