17 de julio de 2018

Una mujer del siglo XIX: Concepción Arenal (1ª Parte)

Autora: Teresa López Hernández.
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de la Cámara de Comercio, 2017.

      La primera mitad del siglo XIX estuvo caracterizada por la continuidad respecto a los cánones establecidos anteriormente, la debilidad del régimen liberal y la ausencia de una clase burguesa con poder impidió los cambios necesarios para la modernización del país en todos los ámbitos. 


       En la práctica, a pesar de los principios igualitarios que defendía el liberalismo, las mujeres siguieron excluidas del ámbito político y público, desempeñando el papel de esposas y madres, sometidas a la potestad del padre o del marido. No se tuvo en cuenta su educación, había muchas niñas sin escolarizar y, por consiguiente, mucho analfabetismo. Tampoco las que asistían a los colegios recibían una esmerada educación, se les impartían nociones básicas encaminadas al desempeño del trabajo doméstico y educación de los hijos. En el mundo laboral su salario era considerado como complementario y de menor valor. 
 
        Pero las mujeres participaron en el proyecto liberal, se creó una corriente que podía llamarse feminista que denunció su situación y luchó por mejorarla. Por ello, a partir de la segunda mitad del XIX las mujeres se hacen más visibles, empiezan a compartir espacios que eran exclusivamente masculinos. Poco a poco se incrementa su instrucción y, aunque no en gran número, su presencia en centros de enseñanza secundaria y en universidades. También aumenta el número de mujeres que trabajan fuera del hogar. Las maestras acceden a puestos en escuelas y normales iniciando así la feminización de la profesión, teniendo un papel fundamental en la publicación y difusión del pensamiento femenino y en la creación de secciones específicas en la prensa periódica. 



       Es en este período histórico donde se desarrolla la vida de Concepción Arenal y Ponte, nacida en El Ferrol (La Coruña) el 31 de enero de 1820. Perteneciente a una familia acomodada de ideología liberal, al morir su padre se trasladan a Madrid donde recibió una educación típica de “señorita”, es decir, escasas nociones de diversas materias que servían ante todo para desempeñar el papel que toda mujer tenía en sociedad, el del matrimonio. Inconformista y curiosa se preocupó por ampliar su instrucción con lecturas, pero convencida de que así no alcanzaba el nivel de conocimientos al que aspiraba, decidió asistir a las clases de derecho de la Universidad Central vestida de hombre para intentar pasar desapercibida. Allí conoció al que sería su marido, el periodista y abogado extremeño Fernando García Carrasco

     Junto a él comienza a colaborar en revistas y publicaciones y escribe sobre todo obras literarias. De esta época son Fábulas en verso (1851), una de las cuales, “El sobrio y el glotón”, es publicada en la prensa bejarana. Su moraleja decía: “…Haga de esto aplicación/ el pedante presumido, /si porque mucho ha leído/cree tener instrucción. Y siempre que a juzgar fuere, / la regla para sí tome; / No nutre lo que se come, sino lo que se digiere”. 


       Cuando fallece su marido, en 1857, se traslada con sus hijos a Oviedo y después al valle de Liébana, instalándose en Potes. Su preocupación por los más desfavorecidos le lleva a fundar la rama femenina de las Conferencias de San Vicente de Paúl y da comienzo su labor de denuncia de las condiciones sociales. Escribió artículos y libros sobre ello, exponiendo los problemas y planteando alternativas. Sus ideas reformistas y de mayor justicia social, dentro del catolicismo, pervivieron después de su muerte hasta bien entrado el siglo XX. Distintas ideologías utilizaron sus escritos para fundamentar sus argumentos. 

       En Béjar la publicación de sus artículos y la alusión a sus obras se hace en periódicos con idearios opuestos y de tendencia política contraria: El Noticiero que se define como independiente; El Bejarano, de carácter social; La Victoria, católico; República, órgano de la conjunción republicano-socialista. 


         La certeza de que la asistencia a los necesitados se hacía con buena voluntad pero sin criterios definidos de cómo actuar, le lleva a escribir El visitador del pobre (1860) en el que reflexiona sobre las consecuencias de la escasa atención que se les presta: “…La mentira del pobre es consecuencia de la dureza del rico y de su abandono. Si la desgracia, tal como es, sobrado triste en verdad, nos moviera a compasión, no habría objeto en exagerarla; y si fuéramos a verla por nosotros mismos, quitaríamos al infeliz hasta la idea del engaño. Por ello en vez de decir ¡El pobre miente!, deberíamos decir ¡Le hemos obligado a mentir!”. 

        Consideraba la educación un vehículo para salir de la pobreza y evitar la delincuencia: “Recoger a la infancia abandonada, ampararla y educarla, es una obra de caridad y de razón, de humanidad y de cálculo”. Referencia sacada de Artículos sobre beneficencia y prisiones, que seguía: “¡Cuántos hombres criminales han sido niños desamparados! ¡Cuántos que hubieran podidos salvarlos han sido víctimas de ellos! Se prefiere mantenerlos en la vagancia, en la mendicidad, en el hospital, en el presidio, o haciendo impunemente méritos para ir a él, a enseñar en la escuela y recoger en el Asilo a los huérfanos que necesitan el patrocinio social…” 

         La pobreza necesita una reparación señalaba en La Cuestión Social (1880), no se puede intentar la conversión de los pobres si no se cambia el comportamiento hacia ellos: “..Es necesario hacer a los pobres un poco más de justicia en la tierra si han de escuchar a los que les hablan del cielo”. 

 Imagen de la serie de televisón "Concepción Arenal, la visitadora de cárceles", de RTVE

        En 1864 es nombrada Visitadora de Cárceles de Mujeres, la situación de los presos y la necesidad de una reforma del Código Penal son temas fundamentales en sus publicaciones, como en Cartas a los delincuentes (1865). Un fragmento de El Delito Colectivo, publicado en 1892, es reproducido por el semanario República. Analiza el concepto de delito y su justificación: 

       “En nuestro concepto, delito no es sinónimo de maldad, y puede ser una acción mala, buena o sublime… Cuando el poder imperante es cruel y rapaz y están a merced suya la vida, la hacienda y el honor, y no hay ley que le contenga, o si existe la pisa, entonces los que se rebelan contra él son delincuentes honrados. Otra condición necesita para serlo, y es que el poder opresor no se deja discutir, que la propaganda de la justicia se persiga y que la única protesta posible sea la protesta armada… Debe tenerse presente todo esto para no juzgar mal a los rebeldes de otras épocas ni a los de las nuestra en países atrasados, en que los abusos de poder son inhumanos y no hay medios de combatirlos más que por la fuerza”. 

Continuará


9 comentarios:

  1. GRacias a mujeres,como esta, tenemos los logros de ahora.

    Besos

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  2. Hay personas muy adelantadas a su época. Sus conceptos no son diferentes a los que se manejan ahora, pero los políticos...no están por la labor.

    Besos Carmen he vuelto :D

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  3. Una mujer coherente y de mucha valía. Un aldabonazo en las conciencias de muchos burgueses de su tiempo. Un modelo valioso.
    Saludos.

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  4. Siempre que conozco la obra de una de estas mujeres rompedoras, me lleva a pensar en qué clase de hombre debían tener al lado las que estaban casadas. El de Concepción Arenal debió ser un hombre de bien, no debía ser fácil su posición.
    Saludos.

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  5. Recuerdo haber visionado la película en televisión española, muy buena.
    Una mujer con mucho empuje y buenos valores.
    Un abrazo.

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  6. Interesante y al mismo tiempo duro y difícil de entender hoy en día.
    Quedo pendiente, de esa segunda parte.
    Un fuerte abrazo.

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  7. Fue una persona valiente. Cualquier persona que hable sobre la promoción de los más desfavorecidos y la justicia social, suele recibir la simpatía del resto; pero sólo hasta que sus palabras tratan de convertirse en hechos, entonces los aplausos se tornan censuras, la comprensión, intolerancia. Y algo de eso sufrió doña Concepción. Pero era valiente, y obstinada; y por eso la recordamos.
    Saludos.

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  8. Cuantas cosas que nos decía Concepción Arenal hoy siguen muy vigentes en nuestro país.

    Saludos.

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  9. Hola Carmen, te saludo desde una de las muchas calles y plazas dedicadas a Concepción Arenal en esta bendita tierra en la que vivo; lo cual es lógico por otra parte tratándose de una ilustre gallega.
    Un abrazo,

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.