10 de septiembre de 2018

Recordando, tras ciento cincuenta años, la revolución de 1868 en Béjar (1ª Parte)

Autor: Antonio Avilés Amat
Publicado: Revista de Ferias y Fiestas de 2018


       Amanecía el 28 de septiembre de 1868 y la vetusta villa bejarana, que ya desde 1840 ostentaba el título de liberal ciudad aunque en una buena parte de su perímetro todavía conservase el atavismo de la muralla de siglos medievales, despertaba al trasiego de una nueva jornada. Lo normal sería que fuese día de mercado con puestos de los aldeanos y campesinos de las aldeas cercanas instalados ocupando los laterales y hasta una parte del solar de la Plaza Mayor. Pero en esta ocasión todo sería distinto, lo mismo que lo había sido la noche anterior en la que muchos de sus habitantes, pensando en lo que se les avecinaba, apenas habían podido conciliar el sueño. 


Juan Cambón. Pose de algunos sublevados en la alameda próxima a la ciudad

         Y no era para menos ya que, ahora, la levantisca población tenía a sus puertas una unidad operativa de 1.500 hombres del ejército de Isabel II, al mando del brigadier Nanneti. Si estas disciplinadas tropas, en sus distintas secciones de artillería, caballería e infantería, lucían —como, en buena lógica, debamos suponer— impecables uniformes y pertrechos bélicos dispuestos como para una rigurosa revista militar; frente a ellos, la desharrapada milicia local de unos 300 o 400 paisanos —contados con la urgencia y la imprecisión del momento— se hallaba abastecida, para la memorable contienda que se esperaba inminente, con mosquetones y escopetas cada uno de su palo, usanza y naturaleza en los que no era fácil encontrar dos similares, salvo los tomados días antes a la guarnición militar en su partida, asunto del que después se hablará. Y esto por no aludir a la uniformidad de atuendos y de distintivos jerárquicos de la que la heterogénea hueste carecía. 


        Eso sí; el entusiasmo de los aguerridos defensores corría parejo a sus espontáneas muestras de valor y ansias de heroicidad sin pensar siquiera el precio de la inminente proeza. Pero, como nos indican las fuentes documentales, así quedaba establecido y de esta desigual situación se partió para escribir la página más brillante de la historia contemporánea bejarana aunque bastantes de nuestros paisanos la desconozcan



Juan Cambón. Defensa ante la desaparecida Puerta de la Villa.


    Porque la precipitada puesta en escena en estos rurales/industrializados ámbitos no dejaba de ser un trasunto local de aquella no menos improvisada revolución romántica de la bahía de Cádiz cuyos principios eran proclamados, unos días antes, a salva de cañón y a los gritos de ¡abajo los Borbones! y ¡viva España con honra! por los generales Prim y Serrano y el almirante Topete, con toda su carga de idealismo, sentimientos patrióticos, altruismo y un largo etcétera que registran y pormenorizan en sus relatos los historiadores. Y si los revolucionarios de Cádiz contaron con Benito Pérez Galdós como el cronista que, en sus Episodios Nacionales, rememorase para la posteridad —de oídas y como se lo contaron— el manifiesto y los primeros hechos revolucionarios, los de Béjar tuvieron al joven y vehemente Juan Muñoz de la Peña que participó en la contienda y relató, con el entusiasmo del momento y en el fragor de la refriega, los sucesos. Y, por si esto fuera poco, también, con el fotógrafo —francés por más señas y primer reportero gráfico de hechos bélicos en nuestro país— Juan Cambón y Brie, que plasmó para la historia las exaltadas poses de los insurgentes previas al combate en los escenarios en que este previsiblemente se desarrollaría


      Continuará

8 comentarios:

  1. Ningún documento bélico actual tiene la potencia descriptiva que supieron transmitirnos las imágenes tomadas por aquellos pioneros, de los que Juan Cambón es un ejemplo. Cada rostro, una historia. Y por no hablar de sus encuadres y perspectivas. Un maestro absoluto.
    Besos.

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  2. Ya veo que inicias el nuevo curso con una de las colaboraciones de la revista del fiestas de Béjar de este año. Y nada menos que con una emblemática -y poco duradera- revolución.
    Saludos.

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  3. Esperemos a ver como continurá esta medición de fuerzas, tan desigual.

    Besos

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  4. Siempre va bien hacer resaltar ciertos acontecimientos para ir recordando los sucesos de la historia.
    Un abrazo.

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  5. La verdad es que no conozco lo suficiente sobre estos acontecimientos, que siempre me parecieron más románticos que efectivos, y bien que me gustaría saber en base a hechos contrastados cuáles fueron las consecuencias positivas, negativas o neutras que tuvieron en el devenir futuro de nuestra ciudad. Lo cierto es que, sin profundizar demasiado, a nivel de España lo que originaron fue el celebre sexenio que no es otra cosa que uno de los periodos de mayor inestabilidad política de nuestra historia en el que todos se perdían en discusiones más o menos inútiles sobre unionistas y federalistas, transigentes e intransigentes, republicanos y monárquicos... Si hasta se fueron a buscar un rey (Amadeo) fuera de España para que compitiese con otro montón de candidatos para acceder al trono que correspondía a Alfonso XII. Vamos un lío .
    Un abrazo,

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  6. Hola Carmen: Un momento histórico difícil, de esos que levantan muchas polémicas. Un sentimiento que recorre el país, pero impresiona que no fue el mismo para todos...

    Espero la continuación.

    Besos

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  7. La diferencia entre contendientes parece mas que notorias en formación, equipación y numero el ejercito llevaba todas las de ganar.

    Saludos.

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  8. Quedo a la espera de esa segunda parte, no si antes destacar esas imágenes, que son un auténtico tesoro.
    Un abrazo, Carmen.

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.