3 de abril de 2021

Siguiendo la pista a la Virgen de las Angustias a través de la documentación (2ª Parte). Datación y autoría

Autora: Carmen Cascón Matas

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4853 ( 21/08/2020)

         Después de la magnífica restauración acometida por el taller de Simancas, la talla de la Virgen de las Angustias se ha podido definitivamente datar a mediados del siglo XVIII, una fecha que se correspondería con la historia de María La Morala narrada por don Juan Muñoz [1], ya que sigue los patrones que se van introduciendo de corte neoclasicista a la vez que continúan en cierta forma ciertos signos que la entroncan con el barroco. No olvidemos que durante el siglo XVIII se desarrollan dos estilos distintos en España: una tendencia barroca más vinculada a lo español y castellano, que continúa estilísticamente, y otra rococó y neoclásica que proviene de influencia francesa y de la nueva dinastía borbónica. La Virgen de las Angustias de Béjar está a caballo entre una y otra.

 

            Así esta pieza se asemeja estilísticamente con la Piedad que realiza Luis Salvador Carmona, de escuela vallisoletana, para la catedral de Salamanca hacia 1755 [2], pero es un tanto más avanzada en cuanto que se nota en ella la impronta neoclásica, tanto en la aplicación de los colores como en los rasgos serenos y contenidos de la talla. No es neoclásica en el término literal de la palabra, pues todavía se aplican en ella tonos rosáceos para la túnica y el cristo aún muestra los signos de la pasión, por ejemplo la sangre. Sin embargo tampoco es rococó estricto senso porque la policromía es más oscura en el manto y no se utilizan brillos sobre la policromía. 

 

Piedad de Béjar

Piedad de Luis Salvador Carmona, catedral de Salamanca

Foto de aquí
 

            En cuanto a su autoría, la documentación no nos ofrece datos al respecto, pero los investigadores han apuntado distintas teorías atendiendo a la fecha y al estilo. Don Juan Muñoz García, cronista local, en el artículo antedicho, se atrevió a afirmar que se debía a la gubia del escultor y tallista salmantino Alejandro Carnicero. Sin embargo, es imposible que esta magnífica pieza pertenezca a su taller, dado que su estilo se caracteriza por continuar la trayectoria barroca en su máxima expresión: signos de la pasión evidentes, gesticulación en los rostros, presencia de sangre y dolor [3]. La investigadora Virginia Albarrán se muestra contraria a esta teoría tan extendida entre los bejaranos

 

Nada tiene que ver esta Piedad de Alejandro Carnicero,
de la Real Iglesia de San Miguel, San Julián y Santa Basilisa de Valladolid, y la de Béjar. Foto de Carnicero de la web Domus Pucelae

 


 

            Lo más sencillo es colocarla en la órbita del tallista vallisoletano Luis Salvador Carmona, autor de la Piedad de la catedral de Salamanca, muerto en Madrid en 1767. Sin embargo, reputados historiadores del arte niegan esta posibilidad. El profesor Juan Nicolau Castro [4] la sitúa en torno al taller de otro Salvador Carmona, José, sobrino del anterior, que podría ser acertada, aunque de partida José era de menor valía escultórica que su tío y copia los modelos de éste. Son piezas dulces, adscritas al rococó, de policromías en la que imperan los tonos pastel y muy brillantes, y en las que casi no aparecen muestras de la pasión. De hecho, y contraviniendo la opinión de Nicolau Castro, de nuevo la historiadora del Arte Virginia Albarrán Martín duda de la autoría de Luis y José Salvador Carmona [5]

 

San Sebastián, de José Salvador Carmona

Catedral de Coria. magen de wikipedia

 


 Rostro de la Virgen de la Piedad de Béjar

Rostro de la Magdalena de José Salvador Carmona

Foto extraída del trabajo de GARCÍA GAINZA, Mª C. "Sobre el escultor José Salvador Carmona"

 

Roberto Domínguez Blanca y ésta que escribe fechamos esta escultura en nuestro capítulo dedicado a la Historia del Arte en Béjar, dentro de la Historia de Béjar, volumen II, editada por la Diputación de Salamanca y el Centro de Estudios Bejaranos [6], en torno a finales del siglo XVIII por la policromía a pulimento existente en la talla antes de su proceso de restauración. Sin embargo, tras la magnífica intervención, retrasamos esta fecha hacia mediados del siglo XVIII. Con estos mimbres podemos decir que podría proceder de escuela vallisoletana, por los signos de la pasión aún visibles en el cristo, o de escuela madrileña, en torno a un escultor al que el cliente encargara (véase un duque o Antonia Hernández Ajero) una talla con unos determinados rasgos aún con ciertos aires barrocos. 

 

Piedad de Juan Pascual de Mena

Catedral de Tarazona. Foto de aquí


 Juan Pascual de Mena

Piedad de la iglesia de San Nicolás de Bari, Bilbao. Foto de aquí


La hipótesis de que proceda de la corte madrileña y de un artista de la talla de Juan Pascual de Mena [7], quizá de los primeros tiempos de este escultor neoclásico, no puede ser desdeñada. Abandonamos, pues, la hipótesis de datarla a finales del Siglo de las Luces, una impresión deducida de los tonos polícromos anteriores a la restauración. En todo caso es una escultura en la que imperan ya los dictados neoclasicistas, de sentimiento atemperado y contenido, de figuras serenas y plácidas, de dolor interno. Y de una gran valía escultórica. No olvidemos que, si en verdad estuvo en la capilla sepulcral de los Zúñiga, y atendiendo a las fechas anteriormente apuntadas, bien podría ser una donación del último duque de Béjar, don Joaquín, mayordomo mayor del rey Fernando VI, al convento y encargado a uno de los más reputados escultores del momento, bien fuera castellano o madrileño. 

 

 Rostro de Cristo en la Piedad de Béjar
 
 Rostro de Cristo en el Cristo Crucificado de Luis Salvador Carmona
Foto de aquí
 

En el caso de que la compradora fuera Antonia Hernández Ajero imaginamos que no se iría muy lejos a la hora de buscar un escultor para plasmar las visiones de La Morala, así que bien podría ser de la órbita del salmantino Manuel Álvarez, escultor formado en el taller de Alejandro Carnicero. Más joven que su maestro, se fue alejando de los imperativos barrocos hasta llegar el neoclasicismo. Su nombre también aparece citado por don Juan Muñoz de manera tangencial en el artículo dedicado a la Virgen de las Angustias. 

 

Así, con todo, la Virgen de las Angustias, o de los Dolores, o de la Piedad, o de la Soledad, sigue siendo un enigma para los historiadores, tanto su procedencia original como las manos que la tallaron. Sin embargo, la datación se ha afinado con la restauración, sobre todo con el rescate de la policromía original, fechándola en torno a mediados del siglo XVIII.



[1] MUÑOZ GARCÍA, Juan. “La sierva de Dios María de Jesús Peña García, terciaria franciscana”. En Ofrenda a la Santísima Virgen del Castañar Excelsa Patrona de Béjar y su comarca. 1963, pp. 217-225.

[2] MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José. Luis Salvador Carmona, escultor y académico. Editorial Alpuerto S.A, 308 pp.

[3] Compárese con la Piedad de la catedral de Coria. ANDRÉS ORDAX, Salvador. “El escultor Alejandro Carnicero. Su obra en Extremadura”. NORBA nº 1 (1980). Consultar también ALBARRÁN MARTÍN, Virginia. “El escultor Alejandro Carnicero en Valladolid”. Boletín del Museo Nacional de Escultura, nº. 11, 2007, pp. 30-41.

[4] NICOLAU CASTRO, Juan. “Nuevas esculturas de Luis y José Salvador Carmona” Archivo español de arte, tomo 78, nº 311, 2005, pp. 313-316. Nota 7.

[5] ALBARRÁN MARTÍN, Virginia. “Nuevas obras de Luis Salvador Carmona y su círculo”. Cuadernos de Estepa, Actas del IV Coloquio Nacional sobre la cultura en Andalucía: El escultor Luis Salvador Carmona (1708-1767), 2, pp. 126-134, 2007.

[6] DOMÍNGUEZ BLANCA, Roberto, y CASCÓN MATAS, Carmen. “Retablística, escultura, pintura y artes industriales en Béjar desde el siglo XV al 1900”. HERNÁNDEZ DÍAZ, José Mª, y AVILÉS AMAT, Antonio (Coords.) Historia de Béjar Volumen II. Dip. Salamanca, Centro de Estudios Bejaranos y Ayunt. Salamanca, 2013, p. 517.

[7] Esta autoría ya se ha manejado en el artículo anterior, p. 517.

11 comentarios:

  1. -Una restauración, muy lograda en cuanto al cromatismo y la escultura no tiene esa rigidez y adopta ese orden: de moralización , austeridad y equilibrio en esa representación.

    Un abrazo ya se nos termina la Semana Santa

    ResponderEliminar
  2. Y felicitarte por tus entradas y ese arduo trabajo de documentación.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Una buena restauración es algo que se agradece, pues hay cada cosa por ahí que asusta. También se agradece una interpretación de corte neoclásico, algo alejada de las exageraciones de la imaginería barroca.
    Una entrada en dos partes muy apropiada para estas fechas.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Magnífica la talla, claramente de transición, y magníficas tus palabras dando pelos y señales de su devenir. Es una suerte tener acceso a leerte, Carmen.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Una entrada muy apropiada para estas fechas. Con la resturación ha quedado perfecta.

    Has mostrado una buena joya del arte de tu ciudad.

    Besos

    ResponderEliminar
  6. Como nos dices tan solo por la policromía se ha podido datar cuando fue tallada lo mas difícil es dar con el autor bien por bien ser parte de una escuela de escultura o un taller.

    Saludos.

    ResponderEliminar

  7. ·.
    Si la primera parte era buena esta segunda parte la supera. Me han gustado los detalles que explican el estilo de la talla.
    Un abrazo


    LaMiradaAusente · & · CristalRasgado

    ResponderEliminar
  8. Bellísima es la talla y agradezco enormemente la documentación que aportas sobre su estilo, es una excelente lección de arte que había olvidado por completo.
    Cariños.
    kasioles

    ResponderEliminar
  9. Hola Carmen:
    El arte manifiesta todo lo que siente el artista en ese momento o quiere representar. Mantener después ese legado, nos hace más humanos, seamos de cualquier credo.

    La talla ha quedado para muchos años más

    Besos

    ResponderEliminar
  10. Felicidades, Carmen, por tan buen trabajo de investigación, y aunque hay dudas sobre su autor, verás como llega el día en que aparece algún documento que lo acredite. Y te digo esto, porque yo me he llevado casi ocho años buscando quien fue el escultor de una imagen, y hace tres meses me llamó una monja a la que conocí durante mi búsqueda, con pruebas que le ponen nombre al autor de esa Virgen.
    Y gracias, porque he aprendido mucho con los datos técnicos que haces sobre esa talla.
    Un abrazo, amiga Carmen.

    ResponderEliminar
  11. Vaya despliegue de documentación y conocimientos, ha sido un placer leerte, Carmen.
    Un trabajo de los que dejan satisfechos tanto al autor como a los lectores.
    Enhorabuena.

    ResponderEliminar

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.