10 de abril de 2021

Joaquín de Zúñiga, XII duque de Béjar y el último de su apellido

Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


A mi nieto Joaquín Alonso Zúñiga Sánchez

  Existe bastante información dispersa sobre este personaje, cuyo procesamiento entregaría un acertado análisis focal de la vida de la alta nobleza en la corte madrileña del siglo XVIII. Único hijo varón del tercer matrimonio de su padre Juan Manuel de Zúñiga, XI duque de Béjar, con su prima hermana Rafaela Luisa de Castro y Centurión, nació en Madrid el 28 de abril de 1715 y fue bautizado en la exclusiva iglesia de San Andrés.


Iglesia de San Andrés, Madrid. Es.wikipedia.org

 Huérfano de madre a los tres años, se crio junto a su hermana Ana en el  palacio de Alcañices, situado entonces en la calle de Alcalá, frente a la plaza de Cibeles, y tuvo como preceptor al latinista Juan de Iriarte. De carácter sumiso y apacible, que más tarde se volvió melancólico, y de clara inteligencia, ingresó luego al Colegio Imperial regido por los jesuitas, al que asistía la flor y nata de la juventud aristocrática. De esa época son los versos alabanceros que sus maestros le dedicaron con motivo de una función escolar: Al excelentísimo señor conde de Belalcázar, primogénito del señor duque de  Béjar: “Segunda vez la victoria -logra tu ingenio profundo…” etc.

 


Colegio Imperial, hoy Instituto San Isidro, Madrid. 

Casamuseolopedevega.org


Al cumplir dieciocho años lo comprometió su padre con la princesa Léopoldine Élisabeth Charlotte de Lorraine-Marsan, hija de Charles Henri de Lorraine, príncipe de Mortagne y señor de Pons, y de su esposa Élisabeth de Roquelaure, familia francesa de la Casa de Lorena relacionada con los condes de Fernán Núñez, por lo que el rey le adelantó la Grandeza de España que debía heredar a la muerte de su padre. El matrimonio se efectuó en la capilla del palacio de los príncipes de Mortaigne en París, pero de inmediato surgió una inexplicable aversión de la princesa hacia su cónyuge, que condujo finalmente al consentimiento pontificio sobre la anulación del vínculo, solicitado por Joaquín, tras veinticuatro años de matrimonio no consumado.   

 

Benedicto XIV, el papa fumador empedernido, amigo de Voltaire, concedió el divorcio al duque de Béjar. Es.wikipedia.org

A la muerte de Léopoldine, que vivió separada de su esposo en la corte española y falleció tempranamente en Bayona, casó Joaquín con la joven Escolástica Gutiérrez de los Ríos Rohán-Chabot, treinta años menor que él, hija de José Diego Gutiérrez de los Ríos, V conde de Fernán Núñez, y de su esposa francesa Charlotte Félicité Rohán-Chabot, sobrina del duque de Rohan. Escolástica y su hermano Carlos José, que sería el VI conde de Fernán Núñez, habían sido acogidos por Joaquín al quedar huérfanos de padre y madre a los tres y siete años de edad respectivamente. Educada en el Colegio de La Visitación para jóvenes nobles, Convento de las Salesas, Escolástica sobrevivió sólo cinco años a su marido, sin haberle procurado tampoco descendencia. En la oración fúnebre fue elogiada por su honroso comportamiento como esposa del XII duque de Béjar.

 

El palacio de Fernán Núñez en Madrid en 1936.  

Mateturismo.wordpress.com

 Tenía Joaquín treinta y dos años cuando falleció su padre y asumió la titularidad de Béjar y demás estados, por lo que conforme a las disposiciones de la tercera titular María Teresa de Zúñiga, que había reformulado los estatutos del mayorazgo de acuerdo a las disposiciones originales del fundador Diego López de Estúñiga, primer señor de Béjar, pasó a llamarse oficialmente, para efectos de sucesión, Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor y Castro. Al respecto, nombró personas de su confianza y capaces para desempeñar los oficios y cargos públicos en todas las villas de su señorío, e hizo realizar, por personas aptas e íntegras, juicios de residencia de quienes desempeñaban oficios y cargos públicos en ellas. Como lo había hecho su padre, continuó el fomento y desarrollo de la producción de paños finos de alta calidad y de tintes en Béjar, haciendo observar las ordenanzas e instrucciones dadas para las fábricas de tales confecciones. Fue también patrono de las obras pías que antaño había fundado la duquesa María de Zúñiga y Pimentel, dotando a doncellas pobres y huérfanas de la villa de Béjar para que pudieran contraer matrimonio o entrar como monjas en un convento.

 

Palacio ducal de Béjar. Foto Manuel Álvarez-Monteserín Izquierdo

 En 1772 heredó de su tía materna, María Rosa de las Nieves de Castro y Centurión, y a los títulos que ya tenía (duque de Béjar, de Plasencia, de Mandas y de Villanueva; marqués de Gibraleón y de Terranova; conde de Belalcázar y de Bañares; vizconde de Puebla de Alcocer, etc.) agregó los de conde de Lemos, marqués de Sarria, una nueva Grandeza de España y el señorío sobre los estados de Lemos (también aquí dotó a doncellas pobres y huérfanas), Sarria, Andrade, Villalba y otros. Poseía además, adscritos al título de Béjar, los cargos honoríficos de Justicia y Alcalde Mayor del reino y Primera Voz de la nobleza de Castilla, a los cuales se fueron añadiendo durante su vida las distinciones, también honoríficas, de Gran Cruz de la Orden de Carlos III; caballero de las órdenes de San Genaro y del Toisón de Oro; Gentilhombre de Cámara y Sumiller de Corps del rey; Ayo y Mayordomo Mayor de la Casa del Príncipe de Asturias, y otras.   

 

Bandera de Puebla de Alcocer, Badajoz, uno de los tantos municipios españoles que conservan el escudo de  Zúñiga en su heráldica. Es.wikipedia.org  

 

Consciente de la importancia de su linaje, encargó en 1766 la redacción de la "Historia de la vida, títulos, matrimonios e hijos de los Señores y Duques de Béjar, desde Diego López de Zúñiga, I Señor de Béjar, hasta Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor, XII Duque de Béjar", documento que se encuentra en el Archivo Histórico de la Nobleza, Toledo, bajo la signatura Osuna C.221, C.3487, D.138 y D.269-298. Al mismo tiempo continuó el reclamo de sus antecesores ante el Consejo de Castilla sobre la devolución del ducado de Plasencia, arrebatado arteramente por el rey Fernando el Católico a Álvaro de Zúñiga, II duque de Béjar, o en caso contrario obtener el derecho a una indemnización, para cuyos efectos reunió y presentó todo tipo de documentos civiles y judiciales.

 

Escudo de los Zúñiga duques de Béjar bajo la hornacina en el convento de la Encarnación, Plasencia tomas-misfotos.blogspot.com

 La calidad humana del duque se puso aún más de manifiesto durante la penosa enfermedad del rey Fernando VI, a cuyo lado permaneció hasta la muerte del monarca por ser la única persona a quien este respetaba en sus violentos episodios de locura, y a quien, en un momento de lucidez, le pidió que firmara su testamento. Fue además un valioso nexo con el sucesor, Carlos III, quien le confió la tutoría del príncipe de Asturias y sus hermanos, responsabilidad que el noble no pudo asumir en su totalidad debido al estado depresivo en que él mismo se encontraba (La demencia de Fernando VI y un campanario aragonés enlazados a través de don Joaquín de Zúñiga, duque de Béjar, P de HB 24/04/2020) A fines de su vida, el latinista Juan de Iriarte, que había sido preceptor del duque en su niñez, experimentó serias dificultades económicas y de salud para publicar su Gramática latina en verso castellano, inconvenientes que fueron superados por la intervención de su antiguo pupilo ante el rey para facilitar la edición. El duque colaboró también en la publicación póstuma de parte de la obra del humanista, que salió a la luz en 1774 con el título de Obras sueltas de don Juan de Iriarte.  

Juan de Iriarte, preceptor y protegido de Joaquín de Zúñiga, tío del fabulista Tomás de Iriarte. Rah.es

 A su muerte sin descendencia, acaecida el 10 de octubre de 1777 en el palacio de los duques de Béjar en Madrid*, tras largo pleito lo heredó su sobrina nieta María Josefa Pimentel, casada con el duque de Osuna, con lo que el apellido Zúñiga se perdió en el título ducal después de tres siglos de una cadena ininterrumpida. María Josefa era, en todo caso, bisnieta de Manuela de Zúñiga, hija de Juan Manuel de Zúñiga, IX duque de Béjar, y hermana del X titular Manuel Diego de Zúñiga, casada con Francisco Pimentel, XII conde y IX duque de Benavente.   

 

Mª Josefa de la Soledad Alonso Pimentel Téllez-Girón, condesa-duquesa de Benavente, duquesa consorte de Osuna, XIII duquesa de Béjar, retratada por Goya. Sites.google.com

No hay retratos del XII duque de Béjar, pero sí de su hermana Ana, casada en primeras nupcias con su tío Ginés Fernando Ruiz y Castro, conde de Lemos, y en segundas con Nicolás de Carvajal y Lancaster, marqués de Sarria, en ambas sin descendencia, fundadora de la Academia Literaria del Buen Gusto y el Decoro, cuyas sesiones ella misma presidía en su palacio de la calle del Turco, hoy del Marqués de Cubas, en Madrid.

 

Ana María Josefa de Zúñiga y Castro. Ccasconm.blogspot.com

Lecturas:

Conde de Fernán Núñez (Carlos Gutiérrez de los Ríos): Vida de Carlos III. Ed. 1898

Gómez-Centurión Jiménez, Carlos María: Al cuidado del cuerpo del rey. Los sumilleres de corps en el siglo XVIII. 2003

Gunia, Inke: De la poesía a la literatura. El cambio de los conceptos en la formación del campo literario español del siglo XVIII y principios del XIX. 2008

Menéndez Pidal, Ramón: Historia de España, t29. 1935/2004  

Rui Dávalos y Santa María, Julián: Los jóvenes jesuitas. Puntual relación de las célebres solemnes fiestas ejecutadas en el Colegio Imperial de Madrid a la canonización de S. Luis Gonzaga y S. Estanislao de Kostka. 1728

Salas Merino, Vicente: Tenencia, señorío y condado de Lemos. 2014


*Del palacio que los duques de Béjar habitaron en Madrid, que no es otro que el desaparecido palacio de Alcañices como se dijo, parte de cuyos terrenos ocupa hoy el Banco de España, existen muchas pictografías, algunas de las cuales se muestran a continuación:

De Antonio Joli, pintor italiano

 

De Juan Zapater, ilustrador valenciano

De David Roberts, grabador inglés (el palacio está a la izquierda)

 

Fotografía de 1857 (id ant)

 

18 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Interesantísimo y con todo lujo y riqueza de información. Si he borrado mi comentario anterior ha sido por subsanar mi error de autoría adjudicando a Carmen lo que es obra de Jorge Zúñiga Rodríguez. Una lectura apasionante y muy bien documentada, como siempre en esta página. Enhorabuena.
      Un abrazo.

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    2. Siempre me fijo en tus comentarios, estimado Francisco, que encuentro muy positivos. Sobre tu presunto error, pienso que la cultura no tiene dueño y no tengo la más mínima pretensión de autoría. Incluso que el artículo se le atribuya a Carmen es para mí un honor. Desconocía totalmente lo de los duques de Béjar hasta que unos años atrás lo descubrí en Pinceladas de Historia Bejarana (en mi familia saltábamos de Íñigo Arista al autor de La Araucana, nada más) Adhiero por tanto a lo que dice más abajo Cayetano y agradezco a Carmen más bien que me de espacio en su blog. Para tí, muchos saludos (nunca mejor que en tiempos de pandemia) extensivos a la hermosa dama que te acompaña en la foto, y gracias por tu comentario. Desde Chile, JZR.

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    3. Vayan los honores a quienes los merece y Carmen los atesora y no tiene necesidad de mayores reconocimientos que los logrados por méritos propios. Y como estamos en el capítulo de la generosidad, vaya mi reconocimiento para mi amigo Cayetano Gea, quien me advirtió por privado de mi error al adjudicar a Carmen lo que pertenece a Jorge. En este tiempo en el que con tanta frecuencia hay usurpadores de lo ajenos haciendo apropiaciones indebidas, sean los honores para Jorge por su magnífica reconstrucción histórica y a mi amigo Cayetano que no es la primera vez que cuida de mis deslices.
      Un fuerte abrazo.

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    4. Gracias a los dos por vuestro reconocimiento. ¡Qué haría yo sin mi buen amigo Jorge y sus historias sobre los Zúñiga! Son interesantes, a la vez que bien documentadas y amenas. No decaigas con tus escritos. Y menos tú, Francisco, con tus buenas letras que hablan del mundo y de la vida, de ti y de todos.
      Un abrazo para los dos y otro para Cayetano, seguidor de mis cosas aquí y en redes sociales.

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    5. Te validas sola Carmen, mujer empoderada. Sería bueno una historia del blog en un entrada futura. Saludos y feliz cumpleaños por si se me pasa (a los 78 y en pandemia es más que posible, jejé). JZR.

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    6. Una historia del blog... ¡Qué interesante idea!
      Gracias por la felicitación, amigo Jorge.
      Un abrazo

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  2. Todo tiene su punto final. Y no tener descendencia supuso el fin de esta dinastía.
    Saludos a Jorge, autor de la entrada, y a Carmen por la gentileza de poner a disposición de este su blog.

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  3. Lo que sucedió a esta saga es algo parecido a otras que desaparecieron por falta de descendencia. En este caso tu publicación nos lo documenta a la perfección.

    Saludos.

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  4. Como disfruto con tus entradas Carmen y esta ha sido más que interesante.

    Abrazos.

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  5. Tres siglos de título ducal...
    Interesante documento Carmen. Quizás mantenerse en el tiempo hubiese sido tan mediático, como la casa de Alba, o quizás muy discretos.

    Besos

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  6. Un artículo muy interesante, ilustrativo y que capta la atención de principio a fin.
    Un abrazo,

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  7. La verdad es que es un lujo poder leer este blog.
    Muchas Gracias por mantenelo Carmen.
    Y por supuesto gracias tambien a todos los que aportais.

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  8. Esos matrimonios concertados, es normal que no puedan salir bien y sobretodo a la edad que tenía cuando lo comprometieron, aún no tenía la personalidad formada, ni tenía todavía un gran sentido de la responsabilidad.

    Besos

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  9. Interesante enterarse de como al cabo de tres siglos el ducado desaparece.
    Buen miércoles. Cuídate.
    Un abrazo.

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  10. -Es un contratiempo en estas fortunas no tener una descendencia directa porque porque los que siguen la saga son los nietos varones.

    Leyendo las características sobre el carácter de Joaquín de Zúñiga:no me extraña, que fuese de tendencia notálgica ; con tanta responsabilidad y sobre todo sin poder decidir en su libre de derecho a un matrimonio por amor sino por conveniencia.

    Un abrazo Carmen y tengo que decir que me ha encantado leer la cortesía entre estos caballeros pues como estan los tiempos: esto es de mérito.

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  11. ·.
    Leyendo estos posts tan bien documentados se me ocurre pensar en esos personajes de alcurnia y en los culebrones que podrían hacerse si a alguien actual le interesase la vida en esa época. 'Hola' se forraría. Buen trabajo Carmen.
    Un abrazo


    LaMiradaAusente · & · CristalRasgado

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.