24 de diciembre de 2021

La relación entre Felipe II y tres miembros del linaje Zúñiga a través del arte

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

       Al entonces príncipe Felipe no le gustó el retrato que le hizo Tiziano en Augsburgo -el rostro pintado de prisa y mal acabado, dicen que dijo-, por lo que el pintor le envió otro en el que el rostro era el mismo, pero había ciertos cambios como la ausencia de la gran mesa cubierta de terciopelo rojo. No sucedió igual con la composición Venus y Adonis, que Felipe aceptó de inmediato y con agrado cuando ya era rey de Nápoles y Sicilia. La nueva obra de Tiziano, sin embargo, no era más que copia de otra suya anterior, pintada cuando Felipe aún no había nacido, en la que el artista reemplazó la cabeza de Adonis por la del monarca y la de Venus por la de su amante, la burgalesa Isabel Osorio.    

 

Venus y Adonis, por Tiziano. Museo del Prado

 

       Descendiente del rabino Shlomóh Haleví -Pablo de Santamaría y obispo de Burgos después de convertirse-, Isabel, algunos años mayor, fue dama de la madre de Felipe y luego de su hermana Juana. Los amantes se habrían conocido en la corte de Juana en Toro, donde se crio el primer hijo legítimo de Felipe, pero se dice también que la relación venía de cuando el príncipe tenía quince años y estaba aún en manos de su preceptor, Juan de Zúñiga, que la habría informado en sus cartas al emperador. Otra línea de investigación conduce a que el vínculo se habría consumado y hecho permanente en una finca cercana al palacio Magalia, Ávila, de Pedro de Ávila y Zúñiga, I marqués de Las Navas, contador mayor de Castilla, miembro del Consejo de Hacienda del emperador y nieto de Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar (el II duque de Béjar, nieto homónimo del I, era padrino de bautismo de Felipe).

Dánae fecundada por Zeus en forma de lluvia de oro, segunda composición de Tiziano con el rostro presunto de Isabel Osorio. 

Aspley House, Londres (hay versiones en otros museos) 

 

       El matrimonio de Felipe con Isabel de Valois puso fin en 1559 a los amores ilícitos de la pareja en cuestión -a la que se atribuyen dos hijos-, retirándose la amante al palacio de Saldañuela en Sarracín, Burgos, construido para ella anexo a una torre con habitaciones que en 1474 había levantado el duque de Béjar (en realidad sólo duque de Arévalo a la fecha). El costo de la magnífica residencia -hoy Bien de Interés Cultural y propiedad de la Caja de Burgos, dedicada a la celebración de eventos- pudo haber sido pagado por la ex cortesana, dotada con una generosa pensión y otras regalías, pero hay indicios de que fue cubierto con fondos de la Hacienda real, que cautelaba el mencionado marqués de Las Navas.  

 

Palacio de Saldañuela, Burgos, con la torre del duque de Béjar a la derecha

Fearlessphotographers.com

 

         Hubo otras pinturas que determinaron la imagen final del rey. Estas fueron las del neerlandés Hieronymus van Aken, El Bosco, que el piadoso Felipe coleccionó obsesivamente a pesar del rechazo que provocaban en cierto sector de la iglesia por considerarlas nocivas, amparándose el monarca en la opinión del jerónimo José de Sigüenza, nombrado su predicador en El Escorial: No son disparates, sino libros de profunda sabiduría y artificio… Una sátira pintada de los pecados y desvaríos del hombre.  

 

Adoración de los magos, detalle, con el rey Herodes espiando semidesnudo desde el fondo

Historia-arte.com

 

       Se ha dicho que El jardín de las delicias fue la última visión que se llevó el monarca de este mundo por tenerla delante del lecho en que expiró, pero la verdad es que el tríptico se hallaba colgado en un pasillo contiguo a la habitación, dispuesta con vista al altar de la capilla. Junto con la Adoración de los magos, que sí pudo estar en el oratorio adjunto, eran las que más apreciaba Felipe de su colección.    


Detalle de la tabla central de El jardín de las delicias. Museo del Prado.

 

         Ambas obras llegaron a España producto del expolio que hizo Fernando Álvarez de Toledo, III duque de Alba y nieto de Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, cuando fue gobernador de los Países Bajos en los inicios de la Guerra de los Ochenta Años. La Adoración de los magos fue enviada directamente como obsequio del duque al rey, y El jardín de las delicias fue adquirida por el monarca en el remate de los bienes que se hizo a la muerte de Fernando de Toledo, prior de San Juan e hijo natural del duque de Alba. Hoy, junto con la Mesa de los pecados capitales, el Carro del heno, las dos Tentaciones de San Antonio y la Extracción de la piedra de la locura, del mismo autor, son propiedad del Museo del Prado. 

 

 

Lecturas:

Lahornacina.com. De El Bosco a Tiziano, arte y maravilla en El Escorial. 2013.

 

4 comentarios:

  1. Ángel Mª Ridruejo Cabezasviernes, 24 diciembre, 2021

    Pues que la contemplación de estas obras nos obligue a contraponer el Bien al Mal y que nos haga, siquiera por hoy, un poquito mejores. Feliz Natividad de Nuestro Señor, Carmen y todos.

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  2. El cerdito besucón con hábito de monja del cuadro de El Bosco, ¿sería alguna conocida de su época?
    Saludos.

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  3. Desde luego, hay que tener arte (y cinismo) para explicar de manera tan docta el porqué le interesaban al rey imágenes tan excéntricas como las de el "Jardín de las Delicias".
    Sólo con esta anécdota ya tenemos un buen perfil de Felipe II.

    Querida Carmen y Compañía, Felices Navidades y mis mejores deseos para 2022.

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  4. Verse inmortalizado en la pinturas le daría morbo... o qué se yo...

    Feliz año Carmen

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.