Autores: Mª del Carmen Cascón Matas
Oscar González Hoya
Publicado: Béjar en Madrid, n 4420
Escultura.
De época medieval se conservan la pila bautismal y dos arcosolios reutilizados en el muro de la nave de la epístola como ventanales. Sus dovelas se decoran con relieves de rosetas y plañideras tirándose de los cabellos.
Bajo uno de los arcos y empotrado en el muro, se colocó una losa sepulcral medieval (ss. XIV-XV) con el dibujo inciso de una mujer yacente, que según Majada Neila perteneció a una tal “Doña Gila”.

De finales del siglo XVI subsiste uno de los dos lucillos sepulcrales con los que contó la iglesia. El que se conserva pertenece a Juan Núñez Burgalés (tal como se puede leer en la inscripción de la lápida) y se abre en el muro de la nave del Evangelio. Es de estructura adintelada, con un basamento sobre el que se alzan columnas de orden corintio bajo un frontón rematado en su ápice y en sus limas con bolas. Esta estructura acoge la caja funeraria con las inscripciones, y sobre ésta, las armas del difunto en un escudo oval bajo yelmo y entre tornapuntas. Las decoraciones geometrizantes son al gusto manierista. El escudo es de traza similar al que remata la entrada de una casa situada en la calle Chorreras, donde la tradición apunta que vivió el capitán Bolaños, aunque siguiendo la documentación conservada, éste vivía en la calle de las Armas, y Núñez Burgalés en la citada casa de Chorreras.
En la costanera septentrional del presbiterio queda la huella de un lucillo muy similar al de los Núñez, que perteneció al citado Juan de Bolaños, capitán de los tercios del Rey Felipe II, fallecido en 1585. Se perdió también en el incendio la estatua orante del mismo, que seguía la moda y disposición de las de la familia real en la Basílica de El Escorial.



