29 de octubre de 2017

Catalina Dorantes: la amante con licencia del II Duque de Béjar Álvaro de Zúñiga y Pérez de Guzmán




Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez


      Este caso, que merecería figurar en Con la Z de Stúñiga; Curiosidades (y excentricidades habría que agregar) sobre el Ducado de Béjar de Antonio Sánchez Sánchez, publicado en Archivo Fotográfico y Documental de Béjar, 2009, lo trae el genealogista y heraldista Julio de Atienza y Navajas, barón de Cobos de Belchite, en su trabajo El Marquesado de Águilafuente, incluido en la revista Hidalguía, 1993, del Instituto Salazar y Castro (CSIC) de Madrid:

 



Emblemas del marquesado de Aguilafuente en el antiguo palacio de Aguilafuente, Segovia. Casadelpalacio.com



Viéndose sin sucesión legítima don Álvaro de Zúñiga, II duque de Béjar, III conde de Bañares, I marqués de Gibraleón, Justicia y Contador mayor de Castilla, de su mujer y tía doña María de Zúñiga, acudieron ambos al rey Carlos I (el emperador Carlos V) haciéndole presente que, además de los bienes de su mayorazgo, tenían otros libres adquiridos algunos de ellos durante su matrimonio, y careciendo de descendencia suplicaban se les diese licencia y facultad para poder fundar un mayorazgo o dos, con condición precisa que no pueda revocarse, añadirse, disminuirse o alterarse durante la vida de los fundadores, y para mayor firmeza, verificada la muerte de uno, no pueda el otro revocarlo, modificarlo ni condicionarlo, quedando siempre en el estado que tenía cuando falleciese uno de los fundadores, excepto si el sobreviviente fuese el expresado don Álvaro, a quien le había de quedar libre la facultad de poderlo alterar según y cómo tuviese a bien. Esta licencia y expreso consentimiento les fue concedido en todo, considerando los bienes que constituyesen el mayorazgo como inalienables e indivisibles, y así les fue despachada en Burgos a 20 de diciembre de 1527, refrendada por don Francisco de los Cobos (Seis meses antes había nacido Felipe, hijo y sucesor de Carlos, cuyos padrinos de bautismo fueron Álvaro de Zúñiga y la reina Leonor, hermana del emperador)





Carlos V, por Tiziano, emperador de Europa, rey de España y compadre de Álvaro de Zúñiga

   

       Al siguiente año de 1528 acudió don Álvaro de nuevo a don Carlos I pidiéndole declarase que la citada facultad a él concedida de alterar o disminuir, comprendía todos los bienes, tanto suyos como los de su mujer la duquesa doña María, lo que así se declaró en una nueva Real Cédula, refrendada también por don Francisco de los Cobos.




Hospital San Gil de Béjar, hoy Museo Mateo Hernández, fundado por la duquesa María de Zúñiga y doña Juana de Carvajal, con los escudos de ambas familias en el frontis. Concentracionmoterabejar.com


        En uso, pues, de la real licencia, los duques de Béjar otorgaron su testamento, en Béjar, ante los escribanos Francisco Valcárcel y Francisco Martínez el 2 de marzo de 1530, en el que el duque dejaba usufructuaria a su mujer de todos sus bienes, reservando su propiedad al que más adelante se nombrase por heredero. La duquesa, a pesar de que las villas de Burguillos y Capilla, con sus tierras y términos, eran de su Casa, instituía a su marido por heredero universal, sin erogación del heredero particular nombrado más adelante. Así instituyeron mayorazgo de todos sus bienes, tanto adquiridos como multiplicados durante su matrimonio, de juros, heredades, joyas, dinero y otros cualesquier muebles y raíces que quedaren después de sus vidas, a favor de don Pedro de Zúñiga, hijo del referido duque don Álvaro, y después de él a su hijo primogénito nacido de legítimo matrimonio, y después de este a su nieto, y así sucesivamente de uno en otro, y en defecto de no tener el citado don Pedro hijos algunos varones, suceda la hija mayor, y después su nieto o nieta en el mismo orden, pero con la condición de que la tal hija case con varón del linaje de Zúñiga, que traiga sus armas, y con las siguientes cláusulas… 

      Similares reglas de sucesión para el linaje en general, había establecido en el siglo XIV Diego-López de Estúñiga, patriarca de la estirpe en Castilla y fundador del mayorazgo, las que fueron refrendadas con mayor fuerza en el siglo XVI por doña Teresa de Zúñiga, III duquesa de Béjar para sus descendientes. Actualmente todos los títulos nobiliarios relacionados al mayorazgo, incluido el de Béjar, están posesión de colaterales que no cumplen con el requisito del apellido.




Lo que queda del palacio original de los marqueses de Águilafuente, con el escudo de Zúñiga en el arco, mandado construir por Pedro de Zúñiga y Dorantes. todopueblos.com



       El heredero Pedro de Zúñiga, que a la sazón se acercaba a la mayoría de edad, era fruto, con cuatro hermanos más, de los amores extraconyugales del duque Álvaro con Catalina Dorantes Arias, su manceba según el Diccionario Histórico, Genealógico y Heráldico de las Familias Ilustres de la Monarquía Española de Luis Vilar y Pascual, 1860, y doncella noble de Béjar según el Blasón de España, Libro de Oro de su Nobleza, de Augusto de Burgos, 1853. 

        Poco más se sabe de esta dama bejarana y tenía parientes, también nacidos en Béjar, en la corte de Carlos V, uno de ellos capellán de este y luego predicador de Felipe II y obispo de Oviedo, y otro que pasó a Nueva España, México, donde sus descendientes se preciaban de su relación con el marqués de Aguilafuente. Respecto de Pedro, fue legitimado por cédula del emperador, que también tenía hijos fuera del matrimonio con su prima Isabel de Portugal (¿complicidad masculina o servicio desinteresado a su compadre?), y acogido por doña María de Zúñiga cuando quedó huérfano de madre a los doce años, por lo que la licencia para las aventuras extramatrimoniales del duque era, al parecer, doble.    

 


Salón de acceso en el 2° piso del Hotel Casa del Palacio en Águilafuente, Segovia. Casadelpalacio.com



       No obstante Pedro de Zúñiga y Dorantes no heredó Béjar (lo hizo una prima suya y sobrina de su padre y de su madrastra, Teresa de Zúñiga y Manrique de Lara, hija de Francisco de Zúñiga y Pérez de Guzmán, II conde y I marqués de Ayamonte), pero casó con su prima Teresa de Zúñiga y Enríquez, hija de Francisco de Zúñiga Avellaneda y Velasco, III conde de Miranda del Castañar y hermano de Juan, Jefe de la Casa Imperial, y de Íñigo, cardenal de España; y en 1572 obtuvo el título de marqués de Águilafuente, que transmitió a su descendencia por línea de varón hasta el siglo XIX (la última de su apellido fue María Vicenta de Zúñiga Ramírez de Arellano y Pacheco, X marquesa de Aguilafuente). 

     Parte del palacio del I marqués de Aguilafuente fue reconstruida, y allí funciona actualmente el Hotel Casa del Palacio, que conserva rastros de la heráldica del título nobiliario (imágenes al inicio) e incorporó nuevos motivos del mismo (vidriera a la derecha de la fotografía sobre la escalera)



       De los hermanos de Pedro de Zúñiga y Dorantes, Diego fue caballero de la Orden de Alcántara, e Isabel, Elvira y Juana casaron respectivamente con Gonzalo de Guzmán; Suero de Quiñones y Zúñiga, descendiente del homónimo que protagonizó el Paso Honroso; y Antonio Franco de Guzmán, señor de Villoria, Salamanca.              



14 comentarios:

  1. Reflexión a partir de algo que me llamó la atención en la entrada.
    Tiempos estos de "mancebas" y "barraganas". Lo que es el machismo de nuestra lengua. Mientras en masculino, mancebo (joven, asalariado, dependiente) y barragán (hombre libre, esforzado y valiente) significan una cosa, en femenino es algo muy distinto.
    Por cierto, tuve un compañero de colegio que se apellidaba Bañares. Perdí su pista, por lo que no puedo indagar en su posible linaje.
    Un saludo para Carmen Cascón y otro para Jorge Zúñiga.

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    1. Gracias Cayetano. Estoy en vías de hacerme de Desde el Laberinto. JZR.

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  2. Dª María de Zúñiga fue una dama realmente generosa y los hijos de Dª Catalina Dorantes unos niños con suerte. Tiempo de mancebías aceptado y reconocido por las legítimas y, en la mayoría de los casos, sufridas esposas.
    Saludos

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  3. Aunque ahora se llame de otra manera parece que la mancebía se mantiene a través de los siglos.

    Besos

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  4. Las cosas bien hechas,bien parecen. Al menos de este modo el yelmo que corona el segundo de los escudos no aparece siniestrado.
    Un abrazo,

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  5. Es posible que los tiempos no hayan cambiado...Quien sabe...

    Besos Carmen

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  6. Lo que ocurre es que, en Fuente Santa de Medinilla, ya "ni hay Plaza ni hay ná" y, en Béjar sí. Como dice la canción: Medinilla, ¡aquí no hay Plaza! ¡Vaya, vaya!

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  7. Menos mal que ya se ha acabado el tenerse que casar con uno-a del mismo linaje para perpetuar el apellido, tanto si estabas enamorado-a como si no, en esa época se casaban todos en familia y como dice el refrán "todo queda en casa". Muy interesante la entrada y yo cada día aprendo mas de la historia de Béjar. Gracias.

    Un abrazo.

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  8. De nuevo el autor nos deja otra página de la desconocida historia de Béjar y el linaje de los Zúñiga, enterándome de cómo se solucionaban las herencias cuando los matrimonios no tenían descendencia.
    Saludos

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  9. Una pasada.....voy a empezar a fotografiar casa antiguas...con escudos...un saludo desde Murcia....

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  10. Te felicito tanto a ti como al autor de este magistral trabajo. En Béjar deben de estar orgulloso de ustedes, por la magnífica labor que lleváis a cabo, dándonos a conocer las raíces de esta bella población. He estado recientemente ahí, y me encantó; la próxima visita seguro que disfrutaré mucho más, después de recibir tanta y buena información.
    Un abrazo, Carmen.

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  11. El poder o la cercanía al poder suele favorecer la obtención de ciertas licencias... Entonces y también ahora, me temo.
    Saludos, Carmen, Jorge

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  12. Las sucesiones, siempre complicadas y sujetas a voluntades no siempre bien aceptadas. Por lo demás, la adecuación de parte del palacio como hotel es espléndida.
    Saludos.

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.