23 de mayo de 2018

Béjar bajo el prisma militar según una encuesta de 1836


Autor: Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid nº 4.794 (2/02/2018)

A principios del siglo XIX Béjar dejaba pasar las lentas hojas del calendario siendo una villa, industriosa, sí, con fábricas laborando en los márgenes del Cuerpo de Hombre, sí, con una inmigración creciente de mano de obra, sí, mas continuaba con sus trazas de población rural, con presencia más que evidente de ganadería y una escasa agricultura. O así es al menos como nos la imaginamos, provinciana todavía, sin título de ciudad (no lo conseguiría hasta 1850), sin Escuela Industrial, con las calles enfangadas por la lluvia y casuchas misérrimas en la mayoría de su caserío. ¿O quizá no? 

 Sede de la Capitanía en Valladolid. Foto sacada de aquí


En 1836 la Capitanía General de Castilla la Vieja, con sede en Valladolid, remite un cuestionario a Béjar [1] con el fin de obtener datos fidedignos sobre distintos aspectos considerados relevantes en lo militar, dejando atrás otros asuntos no menos interesantes. La situación a nivel nacional así lo requería, por un lado, por haberse producido el motín de La Granja -un grupo de soldados y sargentos de la Guardia Real había obligado a la reina regente María Cristina y a su hija, menor de edad, Isabel II a jurar la constitución de 1812 e implantar un gobierno progresista- y, por otro, por encontrarse en plena efervescencia la Primera Guerra Carlista


Principia el cuestionario con una serie de noticias conocidas cuales son que Béjar es una villa al sur de la provincia de Salamanca, a 12 leguas de ésta -la división provincial realizada por Javier de Burgos databa de 1833, por lo que la ciudad charra ya era de facto la capital- y perteneciente en lo eclesiástico al obispado de Plasencia, cuenta con juez de primera instancia y es cabeza de partido

 Claustro del desamortizado convento de San Francisco


En la población viven 1.100 vecinos o cabezas de familia, equivalentes a unos 4 miembros por unidad familiar; es decir, 4.400 bejaranos. Para su población se dispone de los servicios de tres médicos -uno de ellos de cuenta del Ayuntamiento-, cuatro cirujanos -ídem para uno de ellos-, cuatro farmacéuticos, tres albéitares o veterinarios -dato que demuestra la importancia de la ganadería en la zona-, dos maestros armeros, seis cerrajeros, seis carpinteros, dos maestros de obras -se especifica que no había arquitectos-, cuatro maestros sastres, seis maestros de obra prima -o zapateros- y doce panaderos. Los datos son escogidos en cuanto a su relevancia a la hora de que estalle un conflicto armado en la villa -médicos, cirujanos y veterinarios son imprescindibles en caso de que haya heridos entre las tropas o las caballerías-. 

 Fábricas textiles en una foto posterior a la encuesta.


De las viñas se obtienen 200 cántaros de vino y de los campos se recogen anualmente 3.300 fanegas de trigo, centeno y cebada. En cinco molinos de dos piedras harineras, que muelen 240 fanegas de trigo cada 24 horas y seis hornos, se abastece de pan al vecindario, o a las tropas si se diera el caso, a razón de 1.100 libras cada 24 horas. La ganadería cuenta con 140 caballerías mayores, 12 menores, 300 cabezas de ganado vacuno y 5.000 cabezas de ovinoque pastan fuera”. 

 Ruinoso Palacio Ducal en una foto del siglo XIX.
Foto sacada de Archivo fotográfico y documental de Béjar


En cuanto a la industria en 1836 en Béjar se encuentran funcionando a pleno rendimiento 15 fábricas de paños según este informe, sin especificar más. Consultando la obra de Ros Massana [2] en 1834 se contabilizaban diez edificios maquinarios hidráulicos, 221 telares, con una producción de 400.000 varas de paño. Dado que nuestra estadística poseía un fin distinto del económico, no se ofrece ningún dato más jugoso a este respecto. Béjar se baña por el norte por el río Cuerpo de Hombre y el agua es abundante, con siete fuentesde aguas potables que se surten de una cañería de la Sierra”. “El pueblo es saludable aunque frío”. No hay minas descubiertas aunque la actividad comercial es más que satisfactoria con dos mercados semanales

 El río Cuerpo de Hombre baja bravío cuando se produce el deshielo de la nieve


Según su actividad se contribuye con 129.972 reales a las rentas provinciales (o impuestos percibidos por el gobierno provincial y que gravaban productos de primera necesidad), por paga de paja y utensilios 9.920 reales, extraordinarios de paja 10.399, productos de propios 8.000 y de arbitrios 20.000 reales


Por entonces existen tres conventos desamortizados -Anunciación, Piedad y San Francisco-. No hay cuarteles aunque en el Palacio Ducal bien pueden alojarse 1.000 soldados de infantería, anotación que resultaba de máximo interés, con el carlismo procedente del norte de Extremadura amenazando a las puertas de la villa, miedo que se hizo realidad dos años después con la invasión de las tropas del general Basilio. La idea de instalar una unidad de infantería en la villa se verificaría años más tarde y es probable que se estuvieran barajando edificios vacíos de gran tamaño donde alojarla. Por cierto, que entre toda la población se cuantifican 60 caballos, aunque “no hay carruajes, ni el terreno lo permite”. El interés por conocer su número exacto tiene un carácter militar, habida cuenta de que son necesarios, en caso de guerra, para transportar pertrechos, armas e incluso como cabalgadura para las unidades de caballería.

 Calle de La Antigua o 29 de agosto


Precisamente, y para que veamos los fines de los distintos cuestionarios que se enviaban a los consistorios, se guarda otro del mismo año que cuantifica los vecinos en 1.644 -600 más que en el anterior-, o sea 6.600 habitantes, ocho tabernas, tres abacerías o tiendas de comestibles, dos botillerías o alojerías sin café, cuatro confiterías, cuatro juegos de billar, cinco posadas públicas, 14 personas con licencia y posesión de armas y 12 puestos ambulantes. 


Béjar dispuesta para la guerra, un fantasma continuo que se haría realidad varias veces durante el siglo XIX a nivel local. Pero, ¿cómo huir de ella? ¿cómo entretener el tiempo sin botillerías, sin juegos de billar, sin tabernas, sin confiterías?







[1] Archivo Municipal de Béjar. Correspondencia suelta 1836. Sign. 092 (16 de noviembre de 1836).


[2] ROS MASSANA, Rosa. La industria textil lanera de Béjar (1680-1850). La formación de un enclave industrial. Junta de Castilla y León, 1999, p. 209.

8 comentarios:

  1. Curiosos los datos que nos hablan de un tiempo no tan lejano. La cifra de doce panaderos nos dan la clave de cuál era el principal alimento de la población.
    Un saludo.

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  2. El último cuestionario es vital para saber algo del perfil humano de la ciudad. Dices bien cuando apuntas que mientras la guerra anunciada llegaba o no, en algo debía entretenerse el hombre común.
    Nada se cuenta de la mujer. Aún faltaban siglos para que se oyera su voz.
    Saludos.

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    1. Datos interesantes que ya revelan la importancia de la población. Tanto en abastecimiento como en servicios, estaba bien dotada para la época.

      Besos

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  3. Tres médicos para 4400 ciudadanos + 4 cirujanos... Impresiona que se ha involucionado en ese sentido...

    Besos

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  4. Se ve que lo tenían todo bien calculado para en caso de ser necesario para la guerra pero eso mejor no ser utilizado.

    Saludos.

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  5. No había mucha diversión pero si todo lo fundamental y bien preparados para enfrentar la guerra, la fabrica funcionando a toda marcha y con buen equipo médico, para aquellos tiempos no estaba mal.
    Un abrazo.

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  6. Me pasa como a Manuel, me ha impresionado el número de habitantes por facultativo. Son muy interesantes todos los datos que aportas.
    Un abrazo

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  7. De lo más interesante leerte hoy Carmen, una buena organización para los años que se vivían, gracias por tan buena información.

    Un abrazo de Espíritu sin Nombre.

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"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.