Amigos de Béjar y sus historias

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8/15/2009

La estación de tren de Béjar

Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 13 de Febrero de 2004

A veces, el ramalazo de la nostalgia encamina mis pasos a la antigua estación de tren. Allí paseo entre viejos raíles oxidados, palancas para el cambio de agujas, topes de frenado, arcos metálicos, curiosos sistemas para bombear agua a las locomotoras, una pintoresca grúa colocada sobre un basamento de piedra, andenes, muelles de carga y, por supuesto, esas peculiares construcciones que siempre llamaron mi atención por su curiosa arquitectura.

Permanecen mudas y semiderruidas las casas de los ferroviarios, pero se han restaurado recientemente el edificio de la antigua estación y alguno de los locales adyacentes, lo cual ha sido una excelente idea. Espero y deseo que el fin para el que van a ser destinados, ese Centro de Ocio Juvenil que tanta falta hace en Béjar, revitalice esta zona y la saque del lamentable estado de abandono en que ha estado sumida los últimos años.

Desde la Estación se tiene una hermosa panorámica de Béjar. Según hacia donde se mire puede verse gran parte de la muralla, el antiguo palacio de los Duques de Béjar, las torres de varias iglesias, la sierra, El Castañar, la Peña de la Cruz, el valle de El Rosal, el viaducto, ... Pero la misma estación es en sí un bonito paraje.

Fotografía antigua de la Estación del Tren. Béjar.

8/09/2009

El carruaje de Antonio Pizarro y Pedraza


Autora: Mª del Carmen Cascón Matas
Publicado: Béjar en Madrid, 10 de julio de 2009.


Aquella tarde del 6 de agosto de 1738, sobre el suelo de nuestra Plaza Mayor, gentes variopintas transitaban de un lado a otro bajo un sol de justicia. Chapines de mujeres nobles acariciando el basto suelo, botas de cuero de andares marciales, pies ennegrecidos de niños vagabundos, zapatos agujereados de trabajadores gremiales y aterciopelados negros de los miembros del Cabildo Eclesiástico, fino raso del calzado a la última moda, campesinas alpargatas de esparto. Vocerío de tenderos. Una flauta, una voz echada al aire por un contador de historias ambulante. Un predicador sobre un cajón reúne a cien oídos atraídos por temas marianos. Olor a sudor, pan recién hecho, a añil en las manos de un aprendiz de tintorero, al efímero aroma a jazmín que se desprende de una figura aristocrática, esfumada tras el humo impregnado por perdices asadas.


"El cacharrero" de Francisco de Goya
Museo del Prado

Sensaciones desprendidas un 6 de agosto, día de la Transfiguración, fiesta titular de la iglesia de El Salvador celebrada como todos los años con misa mayor, instalación de mercadillo y una corrida de toros en la Plaza Mayor. Sí, en la Plaza con mayúsculas y no en la plaza del Castañar construida en 1711. No es de extrañar por dos motivos. Por un lado porque en las plazas de muchas poblaciones españolas se celebraban corridas de toros gracias a estructuras efímeras que se levantaban para la ocasión o de un espacio dedicado permanentemente a ello. Según el trabajo de José Muñoz dedicado a la Plaza Mayor, existía un espacio llamado la Pedrera, situado más o menos en la Plaza de los Aires, que desempeñaba tal función desde el siglo XVI. Por otro, hay que hacer constar que la plaza de toros del Castañar era propiedad de la cofradía de la Virgen y sólo se utilizaba en las fiestas de nuestra patrona con el fin de recaudar los fondos necesarios para edificar el santuario. Así la Plaza Mayor seguía siendo el centro de los espectáculos taurinos organizados por el Consistorio, incluidos los que culminaban las fiestas mayores de las parroquias.

8/01/2009

Abrimos en verano (2ª Parte)



Autor: Roberto Domínguez Blanca

Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.512. 5 de Septiembre de 2008

La iglesia de Candelario es un templo de tres naves de finales del siglo XV, en cuyo exterior se abrió un soberbio rosetón de piedra calada sobre la portada occidental, y en cuyo interior los arcos se decoran con bolas, al igual que ocurre en obras abulenses del gótico final. El retablo mayor se ensamblo en la segunda mitad del siglo XVIII, y lo preside la talla de la Asunción. En la costanera meridional de la nave, destaca un retablo pictórico restaurado no hace mucho, cuya calle central acoge la imagen de San Sebastián, y que tiene la particularidad de ser un retablo renacentista de los más antiguos de la comarca. En el ático campean las armas del que fuera obispo de Plasencia Gutiérrez de Carvajal. Otro atractivo es la luminosa y polícroma armadura mudéjar de lazo ataujerado que cubre la capilla mayor.

Retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Candelario (imagen sacada de Candelario.info)


7/25/2009

Abrimos en verano (1ª Parte)


Autor: Roberto Domínguez Blanca
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.512. 22 de agosto de 2008

Este es el lema escogido por la Junta de Castilla y León para llevar adelante su programa de apertura de monumentos durante el verano, en colaboración con los distintos obispados de la región. Se han escogido para tal fin zonas turísticas de gran riqueza patrimonial (ciudades patrimonio, románico norte, mudéjar al sur del Duero…), proponiendo diversas rutas a través de algunos de los monumentos religiosos más importantes, que abren sus puertas a los turistas las mañanas y las tardes casi todos los días de la semana.

Béjar y alguno de los pueblos de su entorno han sido incluidos dentro de esta plausible iniciativa. La ruta por las iglesias de la Sierra de Béjar es uno de los itinerarios trazados dentro del área monumental que se ha denominado Sierras del Sur, que se compone de otras rutas por el patrimonio eclesiástico de Ciudad Rodrigo, de la Sierra de Francia, y de la zona abulense del Barranco de las Cinco Villas. Las iglesias que componen el recorrido por nuestra comarca son las parroquias de San Juan y de Santa María de Béjar, la de Ntra. Sra. de la Asunción de Montemayor del Río, su homónima de Candelario, y la parroquia de Santa María la Blanca de Fuenterroble de Salvatierra. Esperemos que para el próximo verano la oferta se pueda ampliar, incluyendo tras iglesias importantes como las de Puente del Congosto, Navacarros, Cespedosa de Tormes o Colmenar de Montemayor, por citar algunos ejemplos.

 Torre- campanario de San Juan Bautista.
Béjar

En la zona más elevada del Béjar histórico se construyó la iglesia de San Juan Bautista. Comenzada, como las más antiguas de Béjar, a principios del siglo XIII en la fase tardía del románico. Conserva de esta primitiva fábrica su único ábside semicircular y el tramo presbiterial, cerrado con bóveda de cañón apuntado, que se refuerza con arcos ojivales. De este momento también es la torre, muy deteriorada y agrietada, en cuyo último cuerpo se abren varios arcos apuntados doblados. La nave primitiva se sustituyó en el siglo XVI por otra mucho más amplia, aunque conservando las dos portadas medievales; la principal de un gótico muy clásico. En el interior de la nave, unos enormes arcos diafragma soportan la techumbre de madera (que nada tiene de mudéjar como alguna vez se ha dicho), descansando en ménsulas acapiteladas renacentistas. El coro ya es obra del siglo XVII.

7/19/2009

La “jerga” textil y el lenguaje coloquial (2ª Parte)


Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, 25 de agosto de 2006


La palabra urdir, en el lenguaje coloquial, significa maquinar algo contra alguien, de forma cautelosa, para la consecución de algún propósito. En ocasiones, y aunque es incorrecto desde el punto de vista textil, se habla incluso de urdir una trama, terminología muy utilizada en obras literarias, guiones de película, obras de teatro, etc. Cuando se urde una trama, el enredo está servido. A veces e sustituye por tramar, si bien cuando se utiliza este verbo normalmente es porque el enredo es mayor (o está más adelantado el plan) que cuando se utiliza urdir.

Pongamos un ejemplo que se me ocurre utilizando estas frases: He pegado la hebra a la conversación, pero estaba más enredada que una madeja y, al final, he perdido el hilo. No obstante, atando cabos, pude darme cuenta de que la trama estaba bien urdida. Alguien había hilado muy fino, pero la cosa estaba todavía pendiente de un hilo. Pero, una vez iniciada la conversación, tiramos y tiramos del hilo hasta que, al final, sacamos el ovillo.

Hay frases tan conocidas como unos tienen la fama y otros cardan la lana. Se refiere a que, en la vida, brillan muchos sujetos sin merecimiento alguno, mientras que los individuos que realizan obras verdaderamente meritorias muchas veces no ven reconocidos sus esfuerzos. También alude a los que se atribuyen los méritos de otros. O, más sencillamente, a los que tienen fama de buenos y luego las matan callando.

Foto antigua de Béjar donde se pueden ver sus fábricas textiles