Autores: Mª del Carmen Cascón Matas y Óscar González Hoya
Publicado: Fragmento del Especial Béjar en Madrid, Navidad del 2008.
A partir de ahora, Béjar sufrirá los avances y retrocesos de uno y otro bando, el paso de soldados españoles y franceses, sin consolidarse un dominio claro de la zona por ninguno de ellos, de ahí la denominación de Tierra de Nadie.
El Consistorio bejarano deberá, sin embargo, acatar las órdenes de los generales franceses con la intención de que no se produzcan de nuevo los luctuosos sucesos de julio de 1809. La correspondencia de los invasores se dirigirá al Consistorio y no a la Junta Militar , pues no la reconocían como institución bejarana. A pesar de los mandatos galos, ambas instituciones se encontraban en la obligación, como defensoras de los intereses nacionales, de ayudar a las tropas españolas y a las guerrillas sin que de ello tuvieran cuenta las tropas invasoras. Por lo tanto, Béjar no sólo debía abastecer a un solo ejército, sino a dos, haciendo encaje de bolillos para contentar a ambos y sin que los galos se percataran del apoyo moral y material a la resistencia.
Durante 1809 hemos de añadir el paso de partidas de guerrilleros, entre ellos la del famoso guerrillero salmantino Julián Sánchez “el Charro”, que solicitaban suministros continuamente a la villa y a los que se atendía de forma secreta. Esta carta lo refleja claramente:
“El Ayuntamiento con asistencia del Sr. Regente ha acordado que para el suministro de las raciones pedidas por la Division del Coronel D. Julian Sanchez, se envien cada quatro dias las que se puedan proporcionar y que este envio corra a cargo del Sr Regidor pedro Tellez y del que le toque estar de permanencia para que le aiude.-Bejar Junio 1º de 1811.-Mañas”.



