Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, Especial de Navidad 2005
La mecanización de la producción, la Escuela Industrial y la llegada del ferrocarril.
El inicio de la era industrial se fija en Béjar hacia 1824, año en el que algunos fabricantes textiles compraron máquinas de hilar y cardar a la casa Cockerill de Lieja (Bélgica). Por aquellas fechas se inició también la mecanización del perchado y del tundido de paños, este último mediante la introducción de tundidoras transversales.
Las máquinas de hilar adquiridas eran con toda seguridad “jennies” y, suponiendo que cada surtido de carda e hilatura estuviese equipado con cuatro jennies de 60 husos, en 1834 existirían en Béjar 144 máquinas de hilar de este tipo, que podrían haber eliminado el trabajo de unas 2.880 hilanderas manuales (unas 20 por cada máquina), que hubieran sido las necesarias para surtir de hilo con tornos tradicionales a los 221 telares existentes en aquel momento en la villa.

Fotografía del interior de la fábrica de Rocamora (La Fabril)
Extraída de Fotos antiguas de Béjar
Sin embargo, en lo referente al tisaje, la introducción de la lanzadera volante fue probablemente tardía y poco completa, como lo sugiere el hecho de que entre los 21 telares de que disponía en 1850 la empresa Rodríguez Hermanos, sólo 7 tenían lanzadera volante.


