Amigos de Béjar y sus historias

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3/14/2010

Paseando por Béjar: recuerdos de la calle Colón

Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid


Nuestro paseo anterior terminó a la altura de la casa de Clavijo, muy cerca del convento de la Piedad, más tarde Casino Industrial, del que ya he hablado. Pero, ya que estoy nuevamente a su altura, me gustaría añadir que ese convento fue fundado en 1591 por doña Brianda, segunda esposa del duque don Francisco, ese duque que murió guerreando allá por Buda (actual Budapest) y cuyo cadáver fue traído desde tan lejano lugar a Béjar y enterrado en el altar mayor de ese convento. Excepto su corazón, que ordenó fuese enterrado en el monasterio de Guadalupe, a los pies de la imagen de la Virgen del mismo nombre; y allí sigue, bajo una losa con una leyenda que lo explica. Con el tiempo se olvidó donde estaba el cuerpo, hasta que unas obras realizadas en el convento -ya desamortizado- en el último cuarto del siglo XIX lo sacaron a la luz. Se conservaba su fino vestido de terciopelo verde, con botones dorados, botas altas y un espadín con empuñadura.

Enfilo hacia la calle Colón. Esta calle se llama así en homenaje al insigne marino, descubridor del continente americano. Seguro que sabes, querido lector, que esa calle se llamó Solana, pero lo que quizá ignores es que el cambio de nombre se produjo en la lejana fecha de 1892, año en que, a propuesta del alcalde Juan Bautista Zúñiga, se cambió por Colón. Resulta curioso que hoy día, ciento quince años después, muchas personas en Béjar nos sigamos refiriendo de vez en cuando a esa calle como la Solana. Fue también en 1892 cuando se cambiaron otros nombres de calles, como la calle Isabeles por Mayor de Reinoso, o la del Comendador por Sánchez Ocaña, entre otras.

Comienzo de la calle Colón. 
Al fondo jardín de Higinio Cascón

3/10/2010

Unos versos para Antonio Pizarro y Pedraza

Autora: Carmen Cascón Matas


Ya tratamos en este blog la vida de dos personajes bejaranos, abueno y nieto, Francisco y Antonio Pizarro y Pedraza. De ese artículo intentaré hacer un resumen para refrescar memorias y centrarnos en un poema que no tiene desperdicio.

El primero, oriundo de Gibraleón y perteneciente al estado de los hijosdalgo, viene a Béjar a finales del siglo XVII, más o menos a partir de 1679. Poseedor de multitud de propiedades entre las que se encontraban huertas, viñas o molinos, desempeñó cargos de importancia en el consistorio, como teniente de corregidor o alcalde del estado de los hijosdalgo. Matrimonió en segundas nupcias con una mujer de familia hidalga bejarana, quizás con la intención de enraizar más firmemente su supremacía económica y social sobre la villa (aunque nunca sin presentar batalla de poder sobre su señor natural, el duque). Se llamaba Ana López Dávila del Castillo y descendía del mismo tronco familiar que el canónigo de Plasencia Bartolomé López Dávila. Un hermano de ésta, Manuel, también casaría con un miembro del linaje de los Pizarro, María, hermana de Francisco.

  Portales de Pizarro. Béjar

De su enlace nacieron numerosos hijos, cuyo desglose ya fue realizado en el artículo que mencionamos. Nos interesa la figura de Juan Vicente que marchó pronto a Gibraleón y casó allí con María Camacho. Uno de los frutos de su matrimonio fue Antonio Pizarro y Pedraza, quien a la muerte de su abuelo hereda toda su hacienda, posesiones y mayorazgo.

3/07/2010

De castillo de San Vicente a castillo del Paraíso. Breve evolución histórica del castillo de Montemayor del Río (2ª Parte)



Autor: Jesús González López 
Publicado: Béjar en Madrid, febrero de 2010.



El castillo de San Vicente, tenía en origen un carácter militar-defensivo. Con una planta rectangular, cuatro torreones rectangulares en las esquinas y dos torreones redondos en el centro. Los materiales empleados para la construcción de esta edificación fueron; sillares de piedra, mezclados con mampostería y todo ello unido con argamasa. Parece ser que el edificio, tal y como lo vemos en la actualidad, se levanto sobre la estructura de una antigua muralla anterior. Según señalan Cobos Guerra y Castro Fernández en su obra Castilla y León, Castillos y fortalezas, el grueso del castillo podría ser obra de inicios del siglo XIV.

Por tanto, podríamos afirmar que el origen del castillo de San Vicente ha estado ligado a la importancia de este espacio en tiempos pretéritos y a su control territorial, entre otras muchas funciones.

Al igual que en tiempos anteriores, se trata de un punto estratégico, una fortaleza fundamental para el equilibrio de fuerzas entre los combatientes, ya que aquel que controlara el castillo de Montemayor, tendría una posición privilegiada en la calzada de la Plata, una de las cañadas ganaderas por excelencia [1].


Castillo de San Vicente de noche

3/03/2010

De castillo de San Vicente a castillo del Paraíso. Breve evolución histórica del castillo de Montemayor del Río (1ª Parte)




Autor: Jesús González López

Publicado: Semanario Béjar en Madrid. Febrero de 2010


Montemayor del Río se encuentra ubicada al sur de la provincia de Salamanca, en las proximidades de la A-66 en la cordillera Central, entre los macizos de Gredos y la Sierra de Francia y del límite provincial y administrativo de Cáceres y Extremadura. En la actualidad, la Villa se incluye dentro de la Sierra de Béjar, entre las cuencas de los ríos Tormes (al este) y Alagón (al oeste). Hoy sabemos que la formación de esta sierra es contemporánea a la formación de los Alpes (Italia), hace aproximadamente 110 o 115 millones de años. Al estar protegido por la montañas, en el valle del río Cuerpo de Hombre se da un microclima mediterráneo, distinto al continental atlántico que tiene el resto de la provincia, que influye de manera positiva en las temperaturas siendo más suaves, al igual que más abundantes son los niveles de humedad durante todo el año. Por su morfología Montemayor es una de las localidades salmantinas en las que más precipitaciones se recogen, estando centradas principalmente en otoño y primavera. En relación con el clima están las especies vegetales, siendo las más habituales, alisos, avellanos, robles, chopos y por supuesto castaños.


Iglesia de Montemayor del Río

Desde tiempos prehistóricos, la zona se ha visto marcada por su carácter de espacio de transito, pues siempre ha sido un lugar de unión entre las diversas zonas peninsulares. Ya en la prehistoria era el paso natural de la sierra para la fauna. Posteriormente formo parte de la ruta Tartesia, de la Vía de la Plata romana, espacio de penetración de los musulmanes hacia el norte y de reconquista de los cristianos hacia el sur y, posteriormente el camino mozárabe del sur (camino de Santiago) y la trashumancia mantuvieron el carácter de espacio de nexo o unión entre las dos mesetas y por lo tanto entre la zona sur, con la cornisa cantábrica por el oeste peninsular.

2/28/2010

Paseando por Béjar: los alrededores de la ciudad

Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Béjar en Madrid, nº 4.442. Mayo de 2007.




Desde la Ronda de Viriato accedo a la carretera de Aldeacipreste. Antes paso por las casas de Llopis a la altura del lugar donde estaba la tienda de comestibles de Saturnino García “El Chino”, entrañable personaje que llevaba en la sangre su afición al noble arte del toreo.

La carretera de Aldeacipreste siempre se utilizó como lugar de paseo y para tomar el sol en la primavera y el otoño. Hoy día es más complicado, pues sigue siendo igual de estrecha y su tráfico se ha incrementado significativamente, debido a la cantidad de viviendas que se han edificado por esa zona. En efecto, antes de llegar a la fábrica de don Paco se han construido a un lado y otro de la carretera varias urbanizaciones de chalés adosados en las que ya habitan bastantes personas.

Nave de la fábrica de Navamuño o de Gómez- Rodulfo