Autor: Javier R. Sánchez Martín
Publicado: Semanario Béjar en Madrid, nº 4.270, 16 de enero de 2004
Béjar sufrió una auténtica eclosión industrial, económica
y cultural a lo largo del siglo XIX, acentuándose ésta en su segunda mitad. El
eje de todo el movimiento lo constituía la industria textil, principalmente
lanera, alrededor de la cual giraba la vida de la ciudad. Según ha documentado
Rosa Ros, la revolución industrial llegó a Béjar en 1824 cuando fueron importadas
las primeras máquinas de hilar y cardar. Dice Madoz que “se trajeron de Bélgica
y Sajonia perchas, cepillos y lustres, aparatos para cardar e hilar, escardar y
la primera máquina con que se elaboraron bayetas de todas clases y colores”.
Gabriel Rodríguez López relata, en relación con este auge, que “ante los buenos
resultados obtenidos, muchos molinos harineros que había en las orillas del río
Cuerpo de Hombre se fueron transformando en fábricas de paños”.
Interior del Teatro Cervantes de Béjar inaugurado en 1857
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