Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez
"Desde la Edad Media, ostentar un escudo de armas significaba haber conseguido el éxito estamental, evocar el prestigio de una estirpe y visualizar sus méritos en público. Con el paso del tiempo, este signo externo de honra demostró ser eficaz en la estrategia de los linajes para legitimar su ascenso, acrecentar su prestigio, identificar propiedades, alardear de su riqueza, justificar sus actuaciones, proclamar su ascendiente y perpetuar su memoria".
Así resume su artículo "La heráldica del poder: los emblemas de la nobleza española. Realidad y ficción", 2017, el académico Miguel F. Gómez Vozmediano, doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, que se publica íntegro en la red, 35 págs. (también es autor de El manual de receptores de la Casa de Béjar, primera mitad del siglo XVIII, 2018).
Iglesia románica de Santa María en Curiel de Duero. Elnortedecastilla.es
En tal predicamento, se hará mención a continuación a tres edificios religiosos en los cuales el linaje de los duques de Béjar impuso su divisa en forma desmesurada, empezando por la iglesia de Santa María de Curiel de Duero, Valladolid, Castilla y León.
Situada frente al Palacio-castillo de los Zúñiga, obra también patrimonial cuyos restos están en proceso de recuperación, la iglesia es notable por la buena conservación de su arquitectura medieval y sus artesonados planos provistos de decoración pintada. Repetido hasta la obsesión en el techo, el escudo del linaje aparece aún en mayores dimensiones sobre las losas de mármol que marcan el enterramiento de algunos de sus miembros en el piso.
Parte del artesonado de la iglesia de Santa María de Curiel de Duero, Valladolid. Pinterest.es
En 1386 el monarca Juan I cedió la villa a Diego López de Estúñiga, I señor de Béjar, permaneciendo en poder de sus descendientes hasta fines del Antiguo Régimen (aquí reunió sus fuerzas Álvaro de Zúñiga, I duque de Béjar, para dirigirse a Valladolid a prender al condestable Álvaro de Luna). Llegó a tanto la manía heráldica, que no se vaciló en sobreponer el escudo del linaje a la escena de la flagelación de Cristo pintada en una viga del artesonado.
Mascastillayleon.com
El segundo es el convento de Santa Clara de la Columna de Belalcázar, Córdoba, Andalucía. Fundado en 1476 por doña Elvira de Zúñiga, hija del I duque de Béjar y esposa de Alfonso de Sotomayor, I conde de Belalcázar, para que profesara su hijo Juan, es hoy el complejo arquitectónico patrimonial más importante de la provincia cordobesa después de la Gran Mezquita. En excelente estado de conservación, exhibe profusamente el escudo de la fundadora en los artesonados del claustro, del refectorio y de la sala capitular.
A la muerte de doña Elvira se convirtió en cenobio femenino, y desde entonces ha estado habitado por religiosas de la orden franciscana de Santa Clara (lo de la Columna es porque habría poseído un trozo de aquella en que azotaron a Cristo).
Escudos Zúñiga y Sotomayor en el techo de un pasillo del primer piso. Diariocordoba.com
El tercer edificio es la iglesia parroquial de Santa María de la Encina y de San Juan Bautista de Burguillos del Cerro, Badajoz, Extremadura, edificada en el siglo XVIII para reunir dos parroquias anteriores (por eso el nombre doble). "En 1393 Burguillos del Cerro pasó a ser propiedad de Diego López de Estúñiga, señor de la Casa de Béjar, en cuya demarcación se mantuvo hasta el siglo xix. En el siglo xvi, bajo el gobierno de doña Teresa de Zúñiga, III duquesa de Béjar, conoció la villa su mayor esplendor".
Iglesia parroquial de Burguillos del Cerro, Badajoz. Camerlust.com
El templo cuenta con el escudo ducal de Béjar sobre la puerta principal, y guarda en su interior una pila bautismal, labrada en piedra, con los escudos de armas en gran formato de doña Teresa de Zúñiga por un lado, y de su esposo, Alonso Francisco de Sotomayor, V conde de Belalcázar por el otro. Antonio Surribas, historiador de Burguillos del Cerro, ha expresado que "el simbolismo de los escudos de los duques de Béjar en la pila bautismal es claro: desde el nacimiento y bautismo de los burguillanos la Casa ducal, que ya poseía el señorío, quería poseer también el alma de sus súbditos".
Escudo de doña Teresa de Zúñiga en la pila bautismal de Burguillos del Cerro Burguillosysuhistoria.blogspot.com
Al finalizar este apunte, se hace referencia a Notas sobre la festividad de Corpus Christi y el poder señorial en Béjar, artículo publicado en Pinceladas de Historia Bejarana 23/05/2016.
Lecturas:
López Monge, Rafael. Santa Clara. Historia del monasterio, 2018.
Repiso Granado, Fernando. La frontera de Curiel, 2017.
Surribas Parra, Antonio. Escudos de armas de los duques de Béjar en su señorío de Burguillos del Cerro, 2015.








Los nobles y poderosos tienen que ir dejando su huella. Interesante lo de la pila bautismal, para que desde el nacimiento se supiera quien mandaba. Un saludo.
ResponderEliminarEl poder que da la riqueza hay que darlo a conocer a los que no lo tienen. Me han sorprendido los artesonados del monasterio de Belalcázar. Saludos
ResponderEliminarComo curiosidad, en el artesonado de Curiel también aparecen escenas con figuras de hombres salvajes, tan de moda entre finales del siglo XIV y primeras décadas del XVI, en cuya estirpe todavía tenemos en Béjar a nuestros salvajes vestidos de musgo. Y otra curiosidad: al margen de la abundante heráldica del linaje Zúñiga, en Burguillos del Cerro quedan dos o tres escudos con las armas de Brianda Sarmiento de la Cerda, segunda esposa del duque Francisco II (1565-1591), justo las que el siguiente titular del ducado borró de la faz de la tierra bejarana en una damnatio memoriae de libro, y es que pocas acciones pueden perjudicar más a una casa noble que suprimir el recuerdo perdurable, en piedra, de sus símbolos.
ResponderEliminarJosé Muñoz Domínguez
Y sin duda el lugar más curioso donde podemos ver el escudo de los Zúñiga es coronando una bonita arcada de entrada de piedra en los jardines del Restaurante Los Peñotes en Alcobendas (Madrid).
ResponderEliminarResulta que este lujoso restaurante situado dentro de la exclusiva zona de La Moraleja madrileña, está dentro de los antiguos terrenos de la finca La Moraleja propiedad de los Zúñiga. Está finca-dehesa fue adquirida en el 1711, al Marques de Puñonrostro (quien había comprado ¿quizás como testaferro del duque de Béjar?, en los años anteriores la práctica totalidad de las fincas de alrededor), por del XI Duque de Béjar don Juan Manuel II quien hizo de esta finca su residencia habitual, abandonado su histórica casa de la calle Barquillo en el centro de Madrid, que quedó como lugar de trabajo de sus administradores de ducado y otra gente a su servicio.
Fue su hijo el XII Duque de Béjar don Joaquín quien mandó edificar una nueva casa palacio y añadiendo la compra de nuevas fincas como también había hecho su padre. Este duque sin hijos y próximo a su muerte en el 1777, lo vendió al rey Carlos III, aunque la escritura de venta fue firmada por su sucesora la duquesa de Benavente y Béjar, doña Josefa Téllez-Girón en el 1778.
El rey Carlos III convirtió la finca-dehesa en Real Sitio y Bosque de La Moraleja e incremento aún más su extensión con compra de nuevas fincas alrededor y convirtiéndola en cazadero real.
Vendida por la corona hacia el 1822, volvió al estado en el 1840, para ser vuelta a vender hacia 1869 y cayendo en manos de manos de la especulación inmobiliaria ya en el siglo XX, derribando la casa palacio hacia 1965, quedando como única reliquia el arco de su entrada de la casa palacio, que hoy adorna la entrada a los jardines del restaurante Los Peñotes donde celebran sus eventos la alta suciedad madrileña, ignorante de esta historia que acabo de escribir.
El lector que quiera saber más de esta historia puede acudir a... https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8190261
Y podrá ver su imagen buscando aquí: https://aetheriatravels.com/comer-en-los-penotes-la-elegancia-de-un-vergel-madrileno/
El palacio de la Moraleja fue una obra tardo-barroca del mayor interés. Con la participación de Juan Félix Sánchez Sancho, hice unos planos aproximados de cómo era el edificio principal, los de servicio y sus jardines (en alguna ocasión habrá que rematar la faena y publicarlo: tiempo al tiempo). Gracias a Juan Félix supe de una película española que se rodó en su interior antes de que lo derribaran, pero no recuerdo ahora su título. A ver si JF se anima y nos lo cuenta con más detalle.
EliminarJosé Muñoz Domínguez
Por la parte que me toca y por hacer algo de patria chica, no quiero dejar de añadir la que quizás sea la más desapercibida y modesta piedra armera de los Zúñiga en nuestra Península, en calle Santo Cristo nº. 5 de Peñalsordo (Badajoz), localidad perteneciente al antiguo Señorío de Capilla. No existe mucha información sobre el edificio.
ResponderEliminar(Remito al lector interesado a realizar la búsqueda de la imagen en Google Maps, para nuestro lamento no se pueden insertar enlaces en este blog).
El escudo debió de ser rescatado del solar primigenio que, presumiblemente, ocupó la casa-administración de los duques de Béjar, actuales nº. 5 y nº. 3. La fachada del nº. 3 es la que hoy conocemos como casa-encomienda de los duques de Osuna (mal llamada encomienda), linaje heredero del dominio de los Zúñiga en 1777, como sabemos. Aún en su sencillez, sorprende el empaque de este edificio, en un lugar muy carente de patrimonio arquitectónico.
Saludos y felices próximas Pascuas, amigos Carmen y José Muñoz, y apreciado Jorge Zúñiga desde aquende los mares.
Gracias por el dato, Ángel. Perseguiremos esa liebre. Y feliz 2026, cuando llegue, para todos los lectores de este blog.
EliminarJosé Muñoz Domínguez
Y en contraposición con el escudo de los Zúñiga en Los Peñotes de La Moraleja (Madrid), el mas humilde y desapercibido escudo de los Zúñiga se encuentra en mi querido pueblo de nacimiento Peromingo, en la calle El Rosal en lo que debe de ser el numero 13 junto a la Plaza Mayor. En una antigua casa portal vacía con el cartel de Se Vende y en el dintel de la puerta de granito existe un humilde y menudo escudo de los Zúñiga con su característica banda cruzada y que sin mas ornamentación apenas sobresale sobre la piedra. Tan desapercibido que las personas en las que indague, desconocían su existencia y el motivo de ese escudo en el pueblo en esa casa.
ResponderEliminarNo recuerdo si en Peromingo tuvo el duque una de sus escuelas para niñas huérfanas, pero sería un buen motivo para que ese edificio exhibiera un escudo del linaje Zúñiga, por discreto que parezca. En Béjar se derribó la llamada Casa de las Beatas, situada en un torreón del Palacio Ducal, la escuela más amplia de ese tipo de centros educativos donde, en la etapa de Juan Manuel II, a las huérfanas se les enseñaba a leer y escribir y a "hilar fino", una especie de centro de Formación Profesional dedicado a labores textiles, aunque también a la explotación infantil. De esa "casa de educandas" se mantienen en pie los fuertes muros que dan al río, al norte, y en una de sus ventanas se ven hasta tres escudos del linaje. Otro "nicho" heráldico era el Tinte del Duque, también derribado, pero con sus escudos recogidos en el claustro del convento de San Francisco.
EliminarJosé Muñoz Domínguez
Las escuelas de las niñas huerfanas estaban en Béjar y Navalmoral (Nava del Moral).
EliminarSegún documentación de 1725, además de las escuelas de Béjar (Casa de las Beatas) y Navalmoral, también se establecía otra en Neila, hoy provincia de Ávila, pero tengo idea de que posteriormente se abrieron otros centros en nuevas localidades. Si encuentro algo, lo diré, pero, en todo caso, ¿se conoce el motivo del escudo en ese edificio de Peromingo?
EliminarJosé Muñoz Domínguez
Muy interesante este artículo, y que es una muestra más de lo vanidosa que era la nobleza de la época, a pesar de que a veces no se correspondía con el valor real de los escudos.
ResponderEliminarUn abrazo, carmen.